Alberto Lettieri: “Al gobierno le falta una utopía”

En el programa “No estoy solo”, el Doctor en Historia, docente e investigador del Conicet analizó la derrota en la batalla cultural que librara el kirchnerismo y reflexionó sobre el peronismo en el gobierno actual

Estaba repasando la cantidad de libros y publicaciones que tenés, vos corregirme pero noté que especialmente hacia lo que fue el fin del kirchnerismo trabajaste mucho la cuestión de la batalla cultural entonces me interesa preguntarte, ¿qué lectura tenés hoy de la batalla cultural en 2021? ¿El kirchnerismo ganó esta batalla o la gano el macrismo cuando justamente en 2016 triunfa en la elección?

Si bien el término batalla cultural remite Gramsci, en realidad yo creo que aquí se pensó que la batalla era algún gesto ocasional pero no una verdadera revolución, una verdadera transformación cultural que queríamos dar y me parece que fue algo absolutamente incompleto. Entonces mientras se hacían algunos gestos, por ejemplo se reivindicaban algunos próceres o algunas situaciones históricas, los contenidos educativos seguían siendo prácticamente los mismos, la historia oficial era la que seguía enseñándose en los colegios y sobre todo de los profesorados, a no ser por la voluntad individual de algunos docentes e inquietud de algunos alumnos. Me parece que esa batalla cultural se perdió drásticamente y la consecuencia la estamos viendo hoy en día en el hecho de que si estamos aceptando que podemos gobernar a partir de lo que son las relaciones de poder concretas me parece claramente que el proyecto o la propuesta de batalla cultural está absolutamente archivada.

Me consta que trabajaste la tradición liberal que culmina en el neoliberalismo de la actualidad y por supuesto también trabajaste la mirada que podríamos llamar nacional, federalista y popular. Entonces, ¿sigue teniendo sentido pensar que la actualidad Argentina puede entenderse a partir de la disputa entre estas dos fuerzas desde hace más de 200 años?

Me parece que de fondo sí, que existen dos grandes proyectos de país. Lo que pasa es que uno es ese proyecto de país para todos que integre al conjunto, un país que de alguna manera tenga una perspectiva latinoamericana donde el Estado tenga un papel fundamental en la compensación de las desigualdades, que trabaje activamente con la integración social, que garantice el ascenso social y otro que es lo inverso. Ahora el punto es que en tanto el proyecto colonialista, el proyecto individualista, el proyecto de una Argentina agraria y demás está sobrerrepresentado políticamente no encuentro claramente una referencia política potente como alternativa hegemónica para el otro modelo, para el modelo que tiene que ver con una Argentina digna y soberana.

¿Cuál es tu mirada del gobierno de Alberto Fernández en relación al peronismo? ¿El gobierno de Alberto es el gobierno peronista posible de estos tiempos, este gobierno que él mismo define como como socialdemocracia, es el gobierno posible que se puede dar el peronismo o habría otras formas de gobierno peronista?

Creo que tendríamos que definir qué entendemos por peronismo porque creo que el peronismo de alguna manera se muere con Perón y lo que surgen son distintas alternativas que pretenden capitalizar o apropiarse de la tradición histórica del peronismo, entonces por esa razón alternativamente tenés gobiernos como el de Carlos Menem o el de Néstor o el de Cristina o eventualmente ahora el de Alberto que de alguna manera tratan de recuperar este capital político y esa tradición pero en términos concretos Perón fue muy claro en ese sentido y planteó que siempre la política era política contemporánea y era necesario actualizar la doctrina, los contenidos y también las estrategias de acuerdo a las relaciones de fuerza que había en el contexto internacional. El problema es que después de la muerte de Perón no surge nadie ni ningún espacio que tenga la legitimidad suficiente como para llevar adelante este proceso de actualización por eso hoy nos encontramos con que hay distintas opciones en términos políticos que dicen hablar en nombre del peronismo pero claramente tienen poco que ver con lo que es la doctrina del peronismo. Además Perón elabora una doctrina entre el ‘43 y el ’47 o el ’50, luego la reinventa, la actualiza en los años ‘60 y ‘70 pero evidentemente el mundo es otro y el primero en darse cuenta de eso era el propio Perón, la necesidad de no quedar anquilosados, de que el peronismo no se convirtiera en una religión sino que fuera una herramienta potente de transformación y me parece que ahí está el problema. Evidentemente este es un gobierno con peronista pero no podría identificarlo como un gobierno del peronismo.

¿En qué sentido?

Creo que el peronismo es un componente de una alianza más amplia como es el caso del Frente de Todos que es una alternativa de poder que se articula a partir de actores y de espacios políticos que estuvieron enfrentados en el pasado con un objetivo común que fue la derrota electoral de Mauricio Macri pero sin un programa concreto de acción por lo cual vemos reiterados cortocircuitos, vimos una terrible por ejemplo con lo de Ginés. Evidentemente el hecho de tener que estar negociando constantemente dentro de una coalición donde la disputa por los espacios de poder a veces tiene una crueldad que es muy superior a la disputa con la oposición, dificulta muchísimo la gobernabilidad y aquí tenemos creo el gran problema y es que buena parte de los actores que componen el Frente de Todos ni siquiera reconocen la tradición peronista. Creo que los valores, el modelo de país en realidad… si uno se pregunta al gobierno le falta un relato y también la definición de una utopía entonces claramente se dedica a administrar la miseria en un contexto comprensible porque venimos de la herencia del macrismo y luego tuvimos la pandemia pero efectivamente me parece que yo desearía ver más peronismo en el gobierno de lo que ocurre pero también entiendo que es un espacio segmentario donde hay actores que tienen visiones muy diferentes sobre la realidad lo que redunda a veces en quitarle efectividad o potencia. Fijate que el gobierno ha tenido que avanzar en ciertas iniciativas que no pudo sostener, que fueron cuestionadas al interior de la propia coalición, entonces también las condiciones históricas y el contexto internacional ayudan muy poco para poder definir claramente un horizonte. Es muy difícil articular una política que no se limite a administrar las relaciones de poder si no tenés un proyecto de la coalición gobernante que sea compartido por el conjunto de los participantes.

El peronismo claramente tiene una tradición frentista. ¿Qué diferencias y qué similitudes encontrás con los frentes que históricamente llevaron al peronismo al poder?

Que en los frentes anteriores en los que el peronismo articuló, la conducción en términos hegemónicos por lo menos hasta la muerte de Néstor Kirchner la tuvo el peronismo y me parece que a partir de la muerte de él se da un cambio en lo que tiene que ver con las relaciones de poder al interior de ese frente en el que el peronismo pierde esa capacidad hegemónica y aparecen instancias de renovación que no digo que sean mejores ni peores sino que claramente responden a tradiciones que no son estrictamente las del peronismo.

Hace años que venís interviniendo en medios y en debates públicos y a propósito de esto quería preguntarte, ¿cómo se construyó la opinión pública en la Argentina especialmente en el siglo XIX y qué rol cumplió ahí el periodismo?

Brevemente digamos que el periodismo nace como ala política de facciones o de partidos puntualmente, razón por la cual el concepto de periodismo independiente no le cabe, luego aparece una prensa comercial que de todas maneras tampoco es independiente sino que depende de intereses corporativos o de los intereses de los anunciantes. Después de la caída de Rosas un pequeño grupo bendecido desde el exterior y por el poder económico internacional intenta legitimar su derecho al gobierno a través de las urnas que era lo que estaba instalado pero a través de la práctica del fraude porque les resultaba imposible obtener una mayoría en una sociedad que mayoritariamente optaba por el federalismo. Entonces lo que se intenta plantear en este caso es más bien sostener que antes que la legitimidad del origen es la legitimidad del contenido, es decir, tratar de justificar las acciones de gobierno que en general eran antipopulares presentarlas como demandas de la opinión pública. Ahora esa opinión pública en la cual se referencia este periodismo que está indisolublemente vinculado con un modelo de país dependiente, colonial y demás, es una opinión que está restringida a la Ciudad de Buenos Aires y que en realidad la presenta como la expresión de la civilización, del progreso, de la modernización. Veo enormes similitudes por ejemplo en el discurso del PRO aquí en la CABA respecto de lo que era ese periodismo y esos sistemas de legitimación discursiva. Entonces esa opinión pública no referencia al pueblo sino que referencia determinados sectores de las clases propietarias o sectores burgueses en ascenso que están interesados en la concentración de la riqueza, en la consolidación de un orden antipopular y básicamente en una Argentina agroexportadora con un altísimo nivel de exclusión social.