Analía Kalinec: una digna hija desobediente

  • «Honrarás a tu padre y a tu madre»

Alice Miller, psicóloga, nacida en Polonia en una familia judía, perseguida por los nazis y sobreviviente del holocausto, afirmó que el mandamiento de honrar al padre y a la madre conlleva la amenaza de hacerlo a costa de nuestra propia supervivencia psíquica y a veces física. Seguir el mandato a rajatabla, pese al desprecio, el abuso, el maltrato, hondas vergüenzas y desacuerdos éticos que puedan producir no deja de ser un chantaje emocional. El costo de enaltecer padres y madres siniestrxs a cambio de un “amor” ominoso es una forma de impedir que se resuelvan traumas y liberarnos de síntomas profundos, que repercuten en quienes lo padecen, su entorno y en la sociedad toda.

  • Historias desobedientes

El 3 de junio de 2017, en forma tímida y por primera vez, hijxs de genocidas marcharon enarbolando la bandera de “Historias Desobedientes: hijas, hijos y familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia”. Para ser más clara: hijxs y familiares de genocidas se hicieron cargo de la imposibilidad de honrar al padre y a la madre bajo cualquier circunstancia, inaugurando un colectivo inédito en el mundo. Lxs desobedientes se preguntaron cuál era su responsabilidad por los hechos cometidos por sus padres en la construcción de la memoria y subjetividad colectiva, cuáles habían sido las consecuencias de los crímenes de lesa humanidad al interior de sus propias familias. A sabiendas de la vergüenza y culpa que padecen otrxs familiares de genocidas, se convirtieron en referentes de quienes aún no pueden, por múltiples circunstancias, romper con los pactos de silencio. Lxs desobedientes reflexionan sobre las lógicas patriarcales e institucionales de las Fuerzas Armadas y de Seguridad y su impacto en la familia y militan por la Memoria, Verdad y Justicia, con el aditamento de conocer profundamente a sus padres genocidas en la dictadura de la década del 70. Saben muy bien de qué hablan. Hoy hay “Desobedientes” en Chile, Brasil y en Alemania y proyectos de ley, como el de Pablo Verna, un desobediente, que propone la reforma al Código Procesal de la Nación que le impide declarar en contra de su padre, Julio Alejandro Verna, uno de los médicos encargados de inyectar drogas a los secuestrados en los “vuelos de la muerte” en Campo de Mayo.

  • Analía Kalinec

Analía es hija de Eduardo Kalinec conocido como el “Doctor K”, condenado a perpetua en el año 2010 por su  participación en secuestros, torturas y asesinatos en los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo de la Ciudad de Buenos Aires. A la muerte de la madre de Analía y esposa de Eduardo Kalinec – Ángela Fava-, él y dos hermanas de Analía solicitan que se la declare “indigna” para sucederla y dejar a la desobediente excluida del acervo hereditario conforme la interpretación del genocida de lo normado en los artículos 2281 y cc. del Código Civil y Comercial de la Nación (en adelante CCyC). Eduardo Kalinec a través de su defensa invoca los incs. a, b y c del art. 2281 del CCyC que refieren: a. los autores, cómplices o partícipes de delito doloso contra la persona, el honor, la integridad sexual, la libertad o la propiedad del causante, o de sus descendientes, ascendientes, cónyuge, conviviente o hermanos. Esta causa de indignidad no se cubre por la extinción de la acción penal ni por la de la pena; b. los que hayan maltratado gravemente al causante, u ofendido gravemente su memoria; c. los que hayan acusado o denunciado al causante por un delito penado con prisión o reclusión, excepto que la víctima del delito sea el acusador, su cónyuge o conviviente, su descendiente, ascendiente o hermano, o haya obrado en cumplimiento de un deber legal;

  • ¿Cuáles son las razones concretas por las que Eduardo Kalinec, condenado a perpetua por delitos de lesa humanidad, y dos de sus hermanas consideran que Analía es indigna de suceder a su madre?

Eduardo Kalinec entiende que su hija ha cometido injurias y calumnias tanto contra él como contra su esposa, que atentó contra el honor de su madre y su padre, que la maltrató gravemente y ofendió su memoria en forma pública y sin ningún reparo mientras estaba viva, la acusó del delito de sustracción u ocultamiento y supresión de identidad de una menor de edad en distintos grados, de participación criminal desde la coautoría hasta el encubrimiento. Según Eduardo Kalinec, Analía acusó a su madre de encubrimiento de delitos de “lesa humanidad”.

Analía responde a la acusación de indignidad, en la conciliación obligatoria, sin reconocer ni los hechos ni los derechos que pretende su padre, cede su herencia a cambio de que Eduardo Kalinec proporcione datos precisos, concretos y verificables del destino que corrieron sus víctimas, de manera de poder aliviar el dolor de sus familiares y finalizar con el estado de desaparición de las mismas.El tránsito judicial fue muy duro para Analía y como es previsible su padre no proporcionó ningún dato. En octubre de este año se ordenó la apertura a prueba de la denuncia del genocida y dos de sus hermanas.

  • ¿Lazos familiares?

En 2019 el juez Enrique Méndez Signori, coincidiendo con el Servicio penitenciario, autoriza las salidas transitorias de Kalinec como herramienta para “su reencuentro con el medio libre y su entorno familiar” así como que pueden tener un “efecto beneficioso para el futuro personal y social del condenado”. También accedió a reducirle el tiempo mínimo necesario para poder acceder al beneficio de las salidas transitorias en casi un año “debido a la participación del condenado por crímenes de lesa humanidad en cursos de artesanías en cuero, inglés, informática, servicio de buffete frío y bijouterie”. La resolución es recurrida y un fallo de la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal anula la resolución que le concedió las salidas transitorias a Kalinec. El colectivo “Historias Desobedientes Familiares de Genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia” fue admitido como “amicus curiae”. En esa oportunidad Analía dice: “Si mi padre pudiera, me enviaría un centro clandestino de detención ilegal y me aplicaría tortura como hizo con todas sus víctimas”.

  • Manifiesto Desobediente

Dicen lxs Desobedientes

● Formamos este colectivo porque en comunidad sanamos mejor las heridas.

● Desobedecemos al miedo de pensar por nosotros mismos.

● Desobedecemos a la imposición de una verdad única y mucho más cuando esa verdad la imponen los poderosos.

● Desobedecemos al odio que nos inculcaron por los que piensan distinto.

● Desobedecemos a la autoridad que exige respeto por tener un uniforme, un arma, una sotana, o un cargo importante, pero es incapaz de respetar la dignidad de un ser humano.

● Desobedecemos al mandato de amor incondicional hacia aquellos familiares que nos mintieron, ocultaron, y defraudaron. En su accionar no nos tuvieron en cuenta.

● Desobedecemos, por lo tanto, a la complicidad familiar.

● Desobedecemos al mandato de silencio porque nuestras voces que crecieron acalladas tienen mucho que decir.

● Desobedecemos, sobre todo, a la culpa por desobedecer.

Desde nuestro espacio de Historias Desobedientes nos comprometemos a ser un espacio de encuentro hospitalario para todes quienes pasaron por nuestra experiencia y quieren despertar a la Verdad, la Memoria y la Justicia.      

Apoyamos y acompañamos los reclamos de los colectivos defensores de los Derechos Humanos en materia de Memoria, Verdad y Justicia. Queremos participar de toda manifestación de repudio en ese sentido y ofrecemos nuestro apoyo y colaboración en favor de esclarecer los crímenes de lesa humanidad.

“Hablamos para defender la Justicia, repudiamos para no ser cómplices, desobedecemos para romper mandatos”.

Epílogo

En los últimos tiempos ha tenido mucha difusión la historia de otra desobediente, Dolores Etchevehere con su Proyecto Artigas denunciando e intentando reparar el daño de sus familias. Analía y Dolores tienen mucho en común: ambas se dieron cuenta de los riesgos de “Honrar al padre y a la madre” cuando no merecen ser honrados. Y sus denuncias cambian la historia de la familia idealizada: ni la maternidad ni la paternidad son una garantía en sí mismas, si no son ejercidas por sujetos éticos desde el eros y no desde el tanatos.

Sigamos pensando.