Aronskind: “Biden y Trump son el sistema”

El Lic. en Economía y Magíster en Relaciones Internacionales, Ricardo Aronskind analizó en el programa radial “No estoy solo” el escenario en Estados Unidos de cara a las elecciones del 3 de noviembre

Una lectura, en general, especialmente de las elecciones de 2016, es que una mayoría de la población entendió que Hillary Clinton era el sistema y que Trump era el antisistema. ¿Creés que eso ha cambiado, que Biden podría sacarse esa mácula de encima de ser “el sistema”? ¿Por qué una sociedad cómo la americana vota un antisistema o un supuesto antisistema?

Los dos son sistema. Claramente Trump encarna un cierto nacionalismo norteamericano pero a favor de los ricos y de las corporaciones. Hay una diferencia de públicos, el público que la acompañaba en su momento a Hillary era más el norteamerico que le iba más o menos bien con la globalización y los que votaron a Trump eran los que les iba mal. Y Trump que no tiene una crítica profunda a la globalización, lo que sí decía es “los chinos nos robaron puestos de trabajo, los mexicanos nos robaron puestos de trabajo, así que eso ahora lo vamos a traer de vuelta”, sin decir que en realidad eran las corporaciones norteamericanas las que decidían irse voluntariamente, nadie las obligaba, se iban a lugares con mano de obra más barata. Entonces la traición a los norteamericanos no era de los chinos o de los mexicanos sino de las propias corporaciones estadounidenses. Esto por supuesto Trump lo ocultaba mientras que Hillary lo naturalizaba. De todas formas, Hillary en voto popular le gana a Trump, después como es el sistema norteamericano medio complejo eso lo trasforma en delegados y terminó ganando Trump pero la verdad es que no es antisistema, es recontra pro-sistema. De hecho, en estos cuatro años le bajó impuestos a las corporaciones. En ese sentido es todo muy complejo y por supuesto que Biden representa dentro del Partido Demócrata una posición bastante conservadora dado que en los últimos años floreció adentro del partido una rama mucho más dinámica, más cuestionadora del sistema. Pero la verdad es que todos son sistema.

Trato de pensar como lo veíamos en 2016. Trump era un candidato relativamente fácil de ganar a priori, con todos sus exabruptos, con toda su trayectoria, en este caso en el peor de los sentidos y, sin embargo, termina ganando. Y hoy en medio de una pandemia, de un desastre evidentemente mal manejado, todavía aparece, está en carrera. ¿Cuánto mérito hay de Trump para haber ganado en 2016, para estar en carrera hoy, y cuánto en todo caso tiene que ver con las malas decisiones de los demócratas?

Fue interesante porque después de las elecciones Hillary en su momento dijo “mirá la verdad nosotros no supimos ver a una parte de la gente de la calle que está sufriendo”. Admitió que ellos habían estado muy felices con su mundo de empresas tecnológicas, capital financiero, cultura más o menos progresista, ese combo que representaban los demócratas, y vino este hombre. Trump genera un efecto de autenticidad mientras ves a la gran mayoría de los partidos de los políticos norteamericanos, tanto sean demócratas como republicanos, que son de plástico, es una cosa impecable de presencia, dicen lo que se debe decir. Entonces viene Trump y empieza a decir barbaridades en realidad, es una bestia, pero tiene ese efecto de lo auténtico. Esto también pasa en la Argentina, viene cualquier bruto y dice una locura y parece que es como auténtico. Entonces Trump va a tener esa cosa que interpela a la gente común, a los blancos empobrecidos, a muchos que no la están pasando bien en la globalización, no lo dice de esa forma, y representa también a sectores muy retrógrados, por ejemplo la industria petrolera. Están representados básicamente por Trump sectores que desde la perspectiva del medioambiente son una catástrofe y ahí sí me parece que Biden tiene una cosa un poco más interesante en el sentido que él refleja más -hace rato que los demócratas están reflejando más- cierta visión de protección del medioambiente. En el mundo de Trump eso no existe, el medioambiente no existe, el cambio climático no existe, es una mentira, es una patraña. O sea, Trump tiene algunas características realmente amenazantes para la humanidad y además es muy antidemocrático, tiene una relación de evidente simpatía con supremacistas blancos. Él ha dicho que desconfía mucho de estas elecciones, del voto por correo, que los demócratas pueden hacer trampa, puso incluso en duda si reconocería los resultados, es decir, es un tipo muy complicado. Estamos entrando en un terreno de alta incertidumbre porque en la medida en que Biden no le saque mucha distancia, va a haber impugnación y Trump no es un hombre que va a dejar las cosas así nomás.

Mencionaste la postura de Biden vinculada a lo ambiental pero también dijiste que dentro del Partido Demócrata es el ala conservadora. ¿Qué evaluación hacés de la propuesta de Biden en un eventual gobierno?

Si no fuera porque apareció en el partido un ala reamente progresista, dinámica y con una agenda bastante clara en materia social, ecológica, en materia de derechos civiles, Biden sería más o menos un conservador cualquiera con buenos modales. Él entiende más la política norteamericana tradicional, no va a hacer las barbaridades que hace Trump, no va a hacer los desplantes internacionales que hace Trump. Pero cuando ves a Biden hablando por ejemplo de América Latina es tan tremendo como Trump, no hay mucha diferencia. Nosotros desde nuestra región no podemos esperar una gran mejora en ese sentido pero internamente hay una presión importante dentro del partido para que en algunas cuestiones ecológicas, algunas cuestiones de derechos, Biden sea bastante más aceptable que las posiciones de Trump.

Aunque suene extraño, pareciera entonces que Trump aparece como representante incluso de algunos sectores de la clase obrera, como no ocurrió muchas veces en la historia que la clase obrera se sienta representada por el Partido Republicano y que los demócratas, por lo menos el ala que vos llamás más dinámica, estaría representando lo que algunos llaman la agenda identitaria. ¿Vos creés que eso ha cambiado desde el 2016 hasta ahora de modo tal que entonces el resultado pueda ser distinto?

El ala progresista de los demócratas trató de meter en la Convención y logró algunas cuestiones vinculadas también a los derechos sociales, por ejemplo la pelea del ala izquierda demócrata por el tema del salario mínimo es histórica y presionan sobre Biden en esa dirección. En el Partido Republicano hay cero presión, por eso el argumento de Trump es “yo genero empleo” pero le dicen “mirá a los negros los matan en la calle” y él dice que nunca estuvieron tan bien los negros como con él, que hay bastante empleo. Ese es el argumento casi unidireccional de Trump, pero alguna gente que está muy en el fondo de la olla le parece importante eso. No sé si hay mucho cambio, lo que pasa es que hay un poco de cansancio también de Trump, es un tipo que ofende a mucha gente, incluso dentro del Partido Republicano pero al mismo tiempo este partido dijo o nos aferramos a él y tratamos de que salga a flote o nos hundimos mal. Quedaron aprisionados de la lógica que impuso Trump y no les quedó más remedio que apoyarlo. Pero vamos a ver qué pasa en las urnas, la verdad que es alta incertidumbre en general, las encuestas venían dando 8 puntos arriba a Biden sobre Trump pero si da 4 puntos se arma un gran despelote interno en los Estados Unidos.

Mencionaste también que finalmente para Latinoamérica que gane Biden o Trump no hace la diferencia. Pero te pregunto ahora a nivel mundial, ¿creés que efectivamente eso sí es relevante?

La verdad es que Trump ha desarrollado una guerra muy abierta contra China, una guerra integral, no es una guerra solamente comercial, pero esto ya venía prefigurado en Obama, quien intentó hacer dos grandes tratados, uno con los europeos y otro en el Pacífico, para aislar a China, lo hizo de una manera menos agresiva, menos directa pero estaba la misma línea. Y en Obama había también una línea anti-rusa muy fuerte que tiene mucha presencia en el Partido Demócrata. Mientras Trump con Rusia tiene una postura ambigua, los demócratas son mucho más agresivos, sobre todo en el tema Ucrania, en el tema de rodear a Rusia de bases militares, así que no se puede esperar nada demasiado bueno de una gestión Biden porque desde el punto de vista de la política exterior puede llegar a ser tan agresivo o más que Trump. Por supuesto que Biden es más reflexivo que Trump, este último ha llevado a la presidencia de los Estados Unidos sus propias formas de negociación entonces es bruto, torpe, insulta, amenza, pero la verdad es que no metió a Estados Unidos en ninguna guerra y en general da la sensación de que no es demasiado partidario de eso; incluso él echó a un halcón que tenía en el gabinete, Bolton, porque este le había vendido que era fácil derrocarlo a Maduro y entonces le dijo que le metiera para adelante con eso, no lo pudieron derrocar y lo echó. Es decir, frente a Venezuela son un desastre los dos, frente a América Latina son un desastre los dos y en otros terrenos a veces los demócratas son más halcones que los republicanos, o sea, con Trump vimos varios amagues de que se iba a las piñas con Corea del Norte y otros lugares, y termina negociando. No sabemos a dónde va Biden con eso.