Arroyo: “La clave en el precio de los alimentos está en la intermediación”

Entrevistado por Dante Palma en el programa radial “No estoy solo”, el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo se refirió a la asistencia por parte del gobierno a los sectores más vulnerables y analizó los principales hitos de la historia democrática reciente que explican que la Argentina tenga una pobreza estructural del 30%

Anunciaron ayudas especiales desde el Ministerio para los sectores más vulnerables que van a tener algún perjuicio con las nuevas restricciones. ¿Cuáles van a ser estas ayudas?

Las tres ayudas que se anunciaban esta semana son un bono de 15 mil pesos para las madres cuyos hijos tienen Asignación Universal por Hijo (AUH), estamos hablando de un millón de familias que cobran AUH o Asignación por Embarazo o que son monotributistas categoría A y B. Ese fue el primer anuncio que abarca a un millón de personas en el conurbano bonaerense y en la Ciudad de Buenos Aires. El segundo es el REPRO que es el pago de parte del salario de los que trabajan en el sector privado. Ahora va a 18 mil pesos para los que trabajan en gastronomía o en el tema de turismo, en los sectores que están más perjudicados pero algo bueno es que se incluye también a los pequeños emprendedores, como el emprendedor que trabaja con otras dos personas. Y en tercer lugar el 27 (de abril) se reúne el Consejo del Salario Mínimo, se va aumentar el salario mínimo y eso no sólo mejora la situación de quienes lo están cobrando sino la gente que está en el programa Potenciar Trabajo que son 870 mil personas que cobran el 50% del salario mínimo, como una base de arranque y van a mejorar sus ingresos. Hay que agregarle a estos anuncios el 50% de aumento del monto de la tarjeta alimentar que llega a un millón y medio de familias y el refuerzo para comedores y merenderos. En un contexto tan difícil estas son las ayudas sociales que estamos encarando de acá al 30 de abril sobre todo en el Área Metropolitana de Buenos Aires que es donde hay más restricciones para circular.

Uno de los grandes problemas de la economía argentina es el nivel de informalidad que hoy está alrededor del 40%. ¿Qué tipo de políticas de largo plazo lleva adelante el Ministerio para reducir ese porcentaje tan alarmante?

Creo que estructuralmente hoy hay tres problemas que hay que tomar de manera urgente: la informalidad laboral que efectivamente es más del 40% de la población, el precio de los alimentos y el problema más serio hoy que es que la gente hace changas porque hay más movimiento económico, hace changas de construcción, de textil, de otras actividades y aun así va el comedor para estirar porque no le llega a alcanzar la plata. Otro problema central es la inclusión de los jóvenes, tenemos 26% desocupación con las jóvenes de hasta 29 años. La Argentina tiene más del 40% de trabajo informal que en esencia se da en cinco rubros: en la construcción, en la producción de alimentos, en la actividad textil, en el cuidado de personas y en el reciclado, dentro de eso hay 4 millones de personas que se crearon su propio trabajo, que son cuentapropistas, que la llevan como pueden y que el principal problema que tienen es el acceso al crédito ya que como no pueden ir a un banco y no pueden tomar crédito, terminan  tomando crédito en el financista del barrio al 200% de interés anual. Sigo mucho el tema de los precios de los alimentos y el sobreendeudamiento de las familias que  terminan tomando crédito a tasas brutales. Nosotros estamos encarando tres políticas ahí pero que hay que reforzar: una es el programa Potenciar Trabajo a través del cual ya hay 870 mil personas que arrancan cobrando la mitad del salario mínimo que hoy es $10.800, trabaja en los cinco rubros productivos que antes planteaba; generamos además un sistema de crédito no bancario a tasa del 3% anual para máquinas y herramientas, para ir capitalizándose, para tener máquinas y herramientas para trabajar; generamos también un sistema que nosotros llamamos de venta directa del productor al consumidor, esto es que los productores de la agricultura familiar, los pequeños productores puedan vender directamente al consumidor, un sistema de marca colectiva para que si yo produzco dulce en pequeña escala y otro también lo hace podamos hacerlo bajo una misma marca, tengamos más volumen y coloquemos el producto en la góndola. Hay varias otras acciones que estamos encarando, nuestro objetivo es ampliar la formalización en la Argentina, creamos un registro para que la gente se inscriba, el monotributista social tiene una cuenta bancaria del Banco Nación sin costo, una caja de ahorro propia, esos son los instrumentos que hemos creado y hay mucho más para encarar. El gran desafío es ampliar la formalización en Argentina dándole aire a los que trabajan por su propia cuenta con máquinas y herramientas y no el contexto de sobreendeudamiento que es gran parte lo que domina hoy a la gente que labura en los barrios.

Salió el número de inflación de marzo que fue muy alto, a su vez se cumplieron 15 meses de la Tarjeta Alimentar que vos mencionaste y la sensación que uno tiene es que con una inflación creciente, por más que se actualice el monto de la tarjeta parecería que siempre corre detrás. ¿Creés que hay que hacer una política en paralelo a la Tarjeta Alimentar para lograr justamente que no estemos siempre corriendo detrás de los precios que fijan monopolios u oligopolios, especialmente en los productos más sensibles?

Creo que la clave en el tema de los precios de los alimentos está en la intermediación, es decir, el precio de los alimentos tiene que ver con el valor internacional de los commodities, tiene que ver con el tema de falta de acceso a crédito pero para mí el punto clave está en la intermediación. El tambero saca el litro de leche a $18 o $20 y terminan a $70 u $80 en la góndola, en el medio está gran parte del proceso y nosotros apuntamos a que el productor le venda directamente al consumidor. Por ejemplo, una experiencia importante es que el INTA creó una máquina que ensacheta la leche, los productores llevan, ensachetan la leche, pasteurizan en otra máquina y la venden a $40 el litro. Nosotros ya financiamos 13 unidades productivas en el país, tenemos que llegar a 20 mil litros por día, hay mucho más para hacer ahí, con otras cadenas productivas estamos haciendo lo mismo y apuntamos a tener 400 pequeños mercados centrales en donde los productores le vendan directamente al consumidor, que el que produce tenga esa posibilidad. Con el tema de la Tarjeta Alimentar, más allá de aumentar el monto apuntamos a dos cosas: uno es un mecanismo que estamos haciendo a través del celular para que tanto el que vende como el que tiene la tarjeta se pueda bajar una aplicación y le pueda comprar no sólo al que tiene posnet que es esa hoy la situación, sino a todo aquel que produce alimento y lo otro que seguimos todo el tiempo es el tema de la calidad nutricional. Nosotros aumentamos un 50% el monto pero, ¿qué pasó con la tarjeta? La tarjeta es para comprar cualquier tipo de alimento nuestra sugerencia es leche, carne, frutas y verduras; en abril del año pasado el 62 % de las compras eran esos productos, en julio nos caímos un poquito arriba del 40 %, volvimos a subir en diciembre y esperemos con el aumento de ahora poder reforzar pero también el problema es de calidad nutricional, en Argentina se está comiendo mucho fideos, harina y arroz y poca leche, carne, fruta y verdura y eso tiene que ver con los precios. Para mí un punto clave está en el tema de los precios, meterse en el tema de la intermediación que lo está haciendo el ministerio de la Producción, y que el productor le venda directamente al consumidor.

Estoy pensando en la etapa del kirchnerismo donde prácticamente la pobreza bajó a la mitad pero que finalmente hubo una pobreza estructural, un núcleo duro de pobreza que no se pudo vulnerar. Si me tuvieras que decir algunos hitos de la historia económica y social de las de las últimas décadas de la Argentina que expliquen por qué, por ejemplo, aún en esa década de gran crecimiento no se pudo vulnerar ese 25% de pobreza estructural y hoy en día estamos en números mucho más alarmantes, ¿dónde pondrías el énfasis? ¿Qué pasó para explicar eso?

Yo diría que hoy la Argentina tiene 30% de pobreza estructural. La pobreza estructural es pobreza intergeneracional, alguien es pobre, sus padres fueron pobres, sus abuelos fueron pobres, es no tener piso de material, no tener los servicios básicos y es estar fuera del mercado laboral o tener muchos problemas para estar fuera del mercado laboral. El resto de la pobreza que hoy en la Argentina es del 42%, es gente que se fue cayendo por problemas de ingresos, no tanto de vivienda. Durante los últimos años un hito muy positivo para atender el tema la pobreza ha sido la Asignación Universal por Hijo, es la mejor política pública que tenemos, se ha sostenido en el tiempo y eso ha sido un elemento a favor. Las tres cuestiones, a mi modo de ver, que no se han podido resolver y por eso no se ha perforado la pobreza estructural son que tenemos 4 millones de personas que viven hacinadas, sin agua, sin servicios básicos; la pobreza estructural que es no tener piso de material, no tener los servicios básicos, ha crecido mucho durante mucho tiempo, ha habido sin lugar a dudas, durante los 12 años de la primera etapa del kirchnerismo, políticas de acompañamiento a los sectores más pobres. Hay un tema ahí con lo que tiene que ver con la vivienda, el acceso a servicios básicos, se ha hecho un censo y hay una ley del 2018, yo hoy estoy en esa tarea y estamos urbanizando 400 barrios por años pero hay un núcleo duro con el tema de la pobreza estructural. Otro aspecto es el modelo productivo argentino, está claro que la Argentina requiere de un proceso de industrialización, de generación de valor agregado que más allá de la importancia de la producción de alimentos y del valor de los commodities y de la soja, que claramente son significativos, hace falta un cambio de esquema productivo tomando determinadas cadenas productivas, para mí esas que comenté antes son claves porque llegan a la punta de la cadena. Y el tercer tema que explica la pobreza estructural es que la mitad de los jóvenes no están en la escuela secundaria; este año he planteado y estoy llevando adelante la construcción de 800 jardines, ya hicimos 269 y tenemos que llegar a 800, tenemos un 57% de pobreza en los más chicos y una forma de achicar esa pobreza es que todos vayan al jardín, que haya vacantes, esa es una de mis tareas este año, y el otro punto es la escuela secundaria, la mitad de los jóvenes no termina la escuela secundaria. A mi modo de ver, cambios profundos en lo que tiene que ver con la infraestructura básica, la vivienda, el piso de material, agua, servicios básicos, en lo que tiene con el modelo productivo argentino y encadenamientos productivos que sean mano de obra intensiva y el tema de la escuela secundaria son las razones que explican que aún con la mirada muy fuerte sobre los sectores más pobres durante 12 años y con acompañamiento y transferencia de recursos fuertes seguimos teniendo un esquema fuerte de pobreza estructural en Argentina.