AUKUS, la riesgosa jugada de EE.UU. para acorralar a China

La resolución de los Estados Unidos de asociarse junto con el Reino Unido para entregar submarinos nucleares a Australia produjo una conmoción mundial y furibundas reacciones.

El significado de romper con una política regida por el respeto al tratado de no proliferación nuclear ha puesto en alerta a China. El cambio de reglas de juego tiene profundas implicaciones geopolíticas, para comprender qué puede suceder potencialmente debemos primero entender algunas diferencias de orden técnico, específicamente entre lo que se considera normal sobre que es un submarino diésel eléctrico de otro qué es nuclear.

Los submarinos nucleares pueden ser de dos tipos: aquellos denominados SSN (Submarine Ship Nuclear Power) y otros que se catalogan cómo SSBN (Submarine Ship Ballistic Nuclear). La diferencia entre ambos radica en que el primero es un tipo que solo presenta propulsión nuclear, es decir, que solamente sus motores son impulsados por energía nuclear pero su armamento es convencional.

La segunda clase SSN se refiere aquellos submarinos que además de tener propulsión nuclear portan misiles con ojivas nucleares. Esta diferencia no es menor porque implica que tienen una capacidad para usar armas nucleares, sin embargo a veces no se repara en esta cuestión.

Los submarinos nucleares presentan una característica diferenciadora de los convencionales diésel-eléctricos qué se traduce en la capacidad prácticamente ilimitada de producir energía. Ello le permite entonces disponer de los sistemas de producción de oxígeno y de desplazamiento prácticamente sin restricciones, limitándose apenas su capacidad para permanecer sumergidos a la existencia de víveres para la tripulación.

Los submarinos diésel-eléctricos necesitan emerger para poder poner en marcha sus motores de combustión interna y recargar así las baterías, qué es lo que les permite navegar silenciosamente. Esa capacidad es superior a la que tienen los submarinos nucleares en cuanto a desplazarse silenciosamente, 

Por lo tanto, hay distintas preferencias sobre cuáles son mejores y mucho tiene que ver esto con los objetivos de las misiones en que serán empleados. Si el objetivo es patrullar en áreas restringidas en espacios reducidos, seguramente no es necesario contar con la propulsión nuclear.

Por eso es extraño qué Australia, cuyo principal socio comercial es China y su integración regional es con las naciones del Sudeste Asiático, haya decidido abortar la compra de submarinos convencionales a Francia y haya anunciado la adquisición de 8 submarinos tipo SSN a EEUU y el RU por una cifra estimada en US$ 66.000 millones de dólares, claramente exagerados para sus necesidades defensivas.

China inmediatamente denunció la existencia de un proceso de presión sobre su país y advirtió sobre las consecuencias.

Poco tiempo después Beijing expresó a través de un funcionario en retiro como suele hacer para dar a conocer sus políticas en forma no oficial, su malestar.

Diferencias entre submarinos SSK y SSN

El ex representante permanente de la República Popular China ante la ONU, Sha Zukang, dijo que su país dará una respuesta a las acciones de Estados Unidos y no solo a ese país sino a todos aquellos que expresan intenciones hostiles hacia China.

“Los países que nos son hostiles, ya no son tímidos a la hora de demostrar directamente intenciones anti-chinas. Esta es una clara amenaza para nuestros intereses, la seguridad de nuestros ciudadanos «. 

En consecuencia, China avisa que puede utilizar un ataque preventivo nuclear 

si su seguridad es amenazada.

Ex representante permanente de la República Popular China ante la ONU, Sha Zukang

Las acciones de Canberra son entonces encuadradas en esas acciones hostiles y puede precipitar una tensión superior desatando una carrera armamentística en esa zona. Malasia primero e Indonesia después, se manifestaron en oposición a esa operación precisamente por el temor a que se nuclearice el Sudeste Asiático.

Rusia asimismo también ha considerado como desafortunada la iniciativa y Pyongyang no solamente se opuso, sino que realizó ejercicios militares.

Estas repercusiones eran esperables, pero los coletazos se sintieron a miles de km de distancia cuando Francia alzó el tono de voz contra Australia por la cancelación del contrato de compra de doce submarinos Clase Attack a la empresa Naval Group dentro del marco del programa Future Submarine.

El acuerdo incluía transferencias de tecnologías a Australia, la capacitación de ingenieros de ese país y la concreción de un astillero en Adelaida, que en su momento máximo ocuparía 1.600 trabajadores, más de 1.100 proveedores participarán del proyecto.

Submarino francés Clase Attack

Sin embargo, en febrero de este año cuando las exigencias australianas aumentaron y el Departamento de Defensa de ese país estableció duros requisitos en cuanto al alcance y resistencia, se quejó la parte australiana de sobreprecios por 1.200 millones de euros y comenzó a buscar alternativas, que en su momento se creyó que era la clase Beckinge de la sueca Saab Kockums.

No obstante, el anuncio del acuerdo AUKUS (Australia-Reino Unido-EEUU por sus siglas en inglés) exhibió que en realidad el juego era otro y consistía en el interés del eje anglosajón de sumar a Canberra a una alianza contra China. 

Los serios problemas presupuestarios y de nuevos equipamientos de EEUU y el Reino Unido se agudizan con la capacidad china de aumentar su aptitud militar, aún en un área como el océano donde desde hace siglos las marinas anglo-estadounidenses han predominado siendo la columna vertebral de la proyección de fuerza para el control del mundo.

Veamos el cuadro de situación para analizar las razones por las que EEUU está preocupado. China, en 4 años duplicó su flota marítima de guerra y hace apenas 10 años no tenía portaaviones, hoy tiene dos y está a punto de sumar un tercero. El ritmo de crecimiento es muy superior al de EEUU.

Si vemos con más detalle:

  • China tiene desplegados 330 buques y 66 submarinos, 396 en total.
  • Estados Unidos, en cambio, tiene desplegados actualmente un total de 283 buques, de los cuáles, 211 son de superficie y 72 submarinos.

Pero el futuro inmediato predice el siguiente cuadro:

  • China tendrá 450 buques, de los cuáles 99 serán submarinos, según las estimaciones.
  • Estados Unidos poseerá unos 355 en total para el año 2030, si se cumplen los planes trazados.

Debemos tener en cuenta además que China concentra su flota en una región menor que es la de sus costas del Pacífico básicamente, mientras que EEUU debe cubrir varios teatros de operaciones que no puede distraer porque existen otros enemigos al acecho. En la superficie en disputa la concentración de China es y será muy superior, contando además con una ventaja adicional que es que opera en sus costas y no depende de bases vulnerables.

Una idea aproximada de la situación requiere sumar también los aliados estrechos, aquellos comprometidos que no dudarían en entrar en una guerra con China y Rusia si es así ordenado. Beijing hoy puede sumar el apoyo de Rusia, quien destina a su Flota del Pacífico 23 submarinos sobre un total de 71 y ha anunciado que sumará 2 nucleares hasta el 2027.

EEUU solo puede contar irrestrictamente con el Reino Unido, la otra pata del AUKUS, que hoy tiene poco que aportar, porque Corea del Sur es bastante renuente y Japón tiene demasiados enemigos regionales junto con un malestar porque Australia habría preferido submarinos franceses a los japoneses y nadie puede asegurar que en caso de conflicto no se declaren neutrales.

La situación es tan agobiante que Londres ha debido acudir a un alquiler de aviones F 35C para sus portaaviones. Su nave insignia, el Queen Elizabeth, solo tenía a su disposición 8 F 35C y 10 helicópteros, dotación que complementó mínimamente con 10 aviones estadounidenses F-35C del Escuadrón de Ataque de Combate 211 del Cuerpo de Marines.

Submarino Astute británico, presuntamente ofrecido a Australia

El Reino Unido, antes de sumar 20.000 millones de dólares a su presupuesto militar como un aporte extraordinario, había rebajado un pedido inicial de 138 F35C a 48 unidades. Ahora, con el agregado presupuestario, en junio anunció unas doce unidades más.

Los críticos británicos advierten que estos aparatos van a desangrar a las FFAA de ese país debido a sus altísimos costos operativos y de adquisición: 111 millones de dólares cada unidad como valor de compra y 125.000 dólares por hora de vuelo.

Se estima que hoy faltan unos 10.000 soldados británicos mientras que fuentes de Defensa de Londres, citadas por el Daily Mirror, afirmaron que el Ejército podría reducirse en unos 72.000 efectivos en los próximos diez años.

En esa situación, contener a China es acuciante pero extremadamente difícil y la tentación de involucrar a un país rico como Australia para ayudar en la cruzada precipitó que se haga este anuncio de la compra con el elevado costo político.

Francia ha declarado que esto significa una puñalada por la espalda de sus socios, pero el pataleo francés parece ya haber sido calculado por Washington, quien demuestra que toma las decisiones y que lo que vieron con Trump no era una excepción. Sin embargo, la UE no está para más tensiones cuando Alemania ha conseguido finalizar el acuerdo por el gasoducto ruso Nord Stream II pese a las enormes presiones de EEUU y los países que le son más fieles servilmente.

La audaz jugada de EEUU y del Reino Unido puede tener un efecto no deseado y precipitar una eventual ruptura europea. El desprecio mostrado por EEUU hacia sus socios europeos ha sido no solo humillante sino de una enorme magnitud y puede terminar favoreciendo los planes de Putin de acercar a París y Berlín a Moscú.

Con Merkel fuera de juego, y Macrón acosado por una Le Pen con un discurso nacionalista y antigua partidaria de salir de la UE y acercarse a Rusia, el riesgo es muy alto para tener en cuenta y sopesar la deriva final.

Los europeos deben recordar que si hay un enfrentamiento entre Rusia y EEUU se dará primariamente en sus tierras y quedarán arrasados con certeza. El empecinamiento de la OTAN en hostilizar a Rusia es lejano al interés real de una Europa que necesita la energía de Moscú, que no gana nada en un enfrentamiento que persiguen sus élites pero que no beneficia a sus pueblos, y que en caso de guerra serán carne de cañón.

Lo mismo que sucederá con Australia, que con sus apenas 25 millones de habitantes insiste es criticar a Beijing sobre sus políticas de DDHH, sus cuestiones internas como Hong Kong y Taiwán, y cuando ha recibido como respuesta de Beijing el cese de compras de carbón e hierro, dos productos claves para Canberra, ahora da un paso más desafiante en el plano militar, con el agravante de que además es nuclear.

Sea cual sea finalmente la resolución de la crisis, cada día queda más claro que EEUU ya no puede contener a China por otras formas que no sea la militar, que ha quedado lejos el pensamiento de aquellos que creían que la interdependencia de las economías hacía imposible un enfrentamiento entre EEUU y China.

El enfrentamiento ya está delante de nuestros ojos, la Trampa de Tucídides parece que se repetirá una vez. La guerra económica y financiera ha dado paso a la cultural y las piezas se alinean para que la resolución sea por la vía del choque directo.

Aún queda pendiente saber si el hecho que tengan armas nucleares seguirá impidiendo que el enfrentamiento directo con el riesgo consabido de destrucción total mutua se produzca, o es otra barrera que el tiempo también verá caer ante la ilusión de que una de las partes podrá vencer y salir viva de la confrontación.