Basteiro: “Me parece que la derecha en Bolivia va a querer forzar una segunda vuelta”

En diálogo con el programa radial No estoy solo, Ariel Basteiro, ex embajador argentino en Bolivia y actualmente presidente del Ente Administrador del Astillero Río Santiago, se refirió a la situación en el país vecino de cara a las elecciones del domingo, analizó el rol de Evo en la campaña presidencial de Luis Arce y la apuesta de la derecha boliviana para vencer al MAS. Además, expresó su posición sobre el voto argentino contra Venezuela en la ONU y dio detalles del informe Bachelet. A continuación compartimos un extracto de la entrevista.

¿Cuál es tu opinión respecto del voto argentino en la ONU que siguió la línea del Grupo de Lima?

No es tan lineal como se generó el debate en la última semana, haber votado como se votó no es encolumnarse con Bolsonaro o con Piñera, quizás si más con los países europeos que forman parte de un grupo que se construyó para fortalecer o ayudar a afianzar la democracia y la institucionalidad en Venezuela. El otro tema es que, con todo lo que tenía el informe Bachelet, es muy discutible por la subjetividad con la cual se marcan violaciones de DD.HH. en Venezuela y no en el resto del mundo. Lo importante, rescatable, de este informe es que plantea que la salida tiene que ser institucional, que tiene que ayudar y promover la elección de diciembre y que la oposición participe; la oposición en los últimos años nunca quiso participar de los procesos electorales en Venezuela por dos motivos: primero porque pierde si se presenta y segundo porque de esa manera no reconoce o tiene plafón como para reclamar falta de democracia. Ese es un punto muy importante porque la otra alternativa es la que plantea el grupo de Panamá y Estados Unidos, fundamentalmente, que es lisa y llanamente el reconocimiento de Guaidó e incluso la posible invasión o intervención externa en la situación venezolana, lo cual se sigue reivindicando obviamente como necesidad autodeterminación y el informe Bachelet lo deja claro. Por lo tanto, este informe no es algo a lo que Venezuela se oponga abiertamente, puede ser que le guste más o menos que le digan que hay violación de DD. HH. pero en el trasfondo de “el después” del informe ayuda al objetivo que también tiene el gobierno de Maduro que es que haya elecciones, que se participe y el que gana es el que manda, algo que la oposición de derecha venezolana, vuelvo a repetir, no quiere. Ahora, si me preguntan obviamente hubiese sido mejor abstenerse con México, principalmente para también empezar a conformar un frente común latinoamericano con ese país, teniendo en cuenta que México y Argentina son dos países con mucho peso dentro del organigrama de Latinoamérica y que ayuda a planificar hacia adelante. Pero vuelvo a repetir, tampoco hay que rasgarse las vestiduras por esto y esperar que los acontecimientos hablen por sí mismos.

Hay elecciones en Bolivia, fuiste embajador allí y conocés muy bien lo que sucede en el país. ¿Qué análisis hacés del proceso que comenzó con la interrupción del gobierno de Evo Morales hasta ahora? ¿Qué pasó?

Pasó algo que temo que pueda volver a pasar. Toda vez que Evo ganó las elecciones anteriores, la del 2015, la del 2010, la del 2005, las ganó con una diferencia tan abismal que no le daba margen a la oposición, a la derecha boliviana, a objetarla o a discutirla. Evo ganó con el 62 % en el 2015, casi con el 65 % en el 2010 y con el 54 % en el 2005, con 40 puntos de diferencia sobre los segundos siempre, lo cual no le daba margen a nadie de discutir nada. La única vez que la diferencia fue ajustada, que en realidad fue una diferencia de 12 puntos, fue en la elección de octubre en la que Evo le gana a Mesa. Pero al no llegar al 50 %, al tener del otro lado un 50 % posible de la población, terminó siendo un elemento que envalentonó a la derecha para generar un golpe militar, liso y llano, que llevó a Bolivia a un retraso de los 14 años que Evo hizo avanzar en todos sus números de la macro y microeconomía, en la capacidad de participación social de los sectores que históricamente habían estado postergados, y de infraestructura y de avances que fueron reconocidos por el mundo, manejo del control de los bienes de sus riquezas estratégicas como el gas, el petróleo y el litio y ese también pudo haber sido un elemento que incentivó o ayudó a que se hiciera ese golpe militar. Está claro que los EE. UU. cada vez que pueden intervienen en países donde tienen algún interés, donde han puesto su ojo, y el litio no es cosa menor, es el mineral del futuro. Bolivia tiene el 70 % de las reservas mundiales de litio, hay un triángulo que se da en el norte argentino, chileno y boliviano que tiene entre el 85 y 90 por ciento del litio del mundo pero de eso el 70 % lo tiene Bolivia. Creo que esto pudo haber sido un disparador al margen de que también la derecha vio una hendijita como para poder terminar con un proceso político que al blanco oligarca boliviano le molestaba de sobremanera: que en la Cámara de Diputados, en la Cámara de Senadores hubieran mujeres de pollera y hombres con sombrero, que se representasen prácticamente todas las naciones indígenas que conforman el Estado Purinacional, y que los indígenas y los campesinos tuvieran participación efectiva y muy importante en los gabinetes ministeriales. Evo llevó adelante en Bolivia no solo una revolución económica, no solo una revolución política, sino también una revolución social, y eso los sectores reaccionarios nunca se lo bancaron, lo tenían que aceptar por lo que dije antes, porque el nivel de apoyo era impresionante y era casi imposible de revertir. Por más que el triunfo de Evo en octubre pasado había cumplimentado lo que dice la constitución, más de diez puntos de diferencia sobrepasando el 40 %. Creo que esa fue la antesala y ahora estamos yendo a un proceso que sigue teniendo las mismas dificultades que tuvo ese proceso del 2019. Los números hablan de un triunfo muy ajustado, con suerte lleva diez puntos de diferencia, sobrepasar los 40 es lo que hoy indican las encuestas y no sé si eso alcanza; más allá de que sí cumplimentaría la situación administrativa y constitucional, me parece que la derecha en Bolivia va a querer forzar una segunda vuelta porque sabe que puede llegar a ganarla, eso también es una realidad salvo que las encuestas no midan y no digan todo lo que realmente tiene de característica la sociedad boliviana. Fundamentalmente estas encuestas están hechas en zonas urbanas, y Bolivia es el país de Latinoamérica con mayor población rural. Las poblaciones rurales no están medidas en esas encuestas por eso es que esos 8 o 10 puntos de diferencia que hoy tiene Arce puedan extenderse un poco más y ahí empezar a dibujar un triunfo real, concreto e indiscutible.

Mencionaste a Arce que es el candidato del MAS y veía propagandas de campaña en las que Evo no tiene presencia ¿Cómo es la relación entre Arce y Evo y cuál es hoy la función de Evo? Y en este sentido, que el expresidente no esté presente en estas propagandas, ¿es algo buscado? ¿Se plantea a Evo fuera del escenario político o interviniendo directamente, cuál es tu análisis?

Sí, un poco pasa eso. Evo oficialmente es el jefe de campaña del MAS. Hoy ante la cercanía de la fecha y por propias mediciones que se hacen y análisis que pueden ser reales -no estoy en Bolivia como para determinarlo si bien estuve hablando con un periodista argentino que está allí y me decía que la grieta argentina hay que multiplicarla por diez en ese país- lo concreto y lo real es que el voto duro del MAS va a votar a Arce, esté Evo activo en la campaña o no lo esté. En cambio el voto que hay que ganar es el de la clase media, el que puede votar a Arce quien tiene un perfil muy de clase media, un intelectual, académico de La Paz que fue ministro de Economía durante 13 de los 14 años -solamente estuvo un par de veces fuera del cargo por una cuestión médica-, quizás eso hace que en los últimos tiempos la figura de Evo no estuvo en el primer plano porque se está tratando, supongo yo, de ganar el voto indeciso, es una estrategia electoral que es entendible y está bien hacerla ya que el voto duro está garantizado, no hace falta incentivar a aquel que no quiere ni a Mesa ni a Camacho y que tiene algún nivel de simpatía por los años de gobierno de Evo, no le molesta votar esté o no esté Evo. En cambio al que es el voto indeciso que puede ser muy influyente, hay un 10 % aproximadamente de votos indecisos todavía y con que de ese porcentaje el MAS recoja el 2 o 3 por ciento alcanza para ganar la elección, por eso es que se entiende la estrategia. Aparte de aclarar que Evo estuvo tan satanizado, tan criticado, lo han puesto en un lugar que obviamente se hace difícil discutir en una campaña, digo esto en el criterio de los que arman la campaña del MAS y del propio Arce y de Choquehuanca, sino tienen que estar discutiendo a Evo en vez de poder hablar de los proyectos que tienen para Bolivia.