Cayó Piedra

“El poder está bien, y la estupidez es,

por lo general, inofensiva.

Pero el poder y la estupidez juntos

suelen ser peligrosos.”

Patrick James Rothfuss 

Cascotazos a falta de propuestas. Exabruptos por ausencia de ideas. Lugares comunes de todos los coaching ontológicos a los que se han sometidos con un misticismo cercano a la autoflagelación. Como define mi compañero Fernando Gómez: “Una dirigencia política acostumbrada a opinar sobre la fecha de vencimiento del yogurt cuando se enciende la luz de la heladera”. Sonrisas de “niuyork” y, encima de todo eso… Macri.

En medio de una campaña pedestre y ramplona, con un sinnúmero de candidatos impuestos por los medios concentrados y unos pocos cuados políticos del otro lado de la grieta electoral, el peor presidente de los últimos 500 años hizo su aparición cual “peludo de regalo”. Habría que ver el remitente que lo envía.

Hay distintas lecturas sobre la reentré de Mauricio. Algunos (particularmente los de su entorno) intentan convencer al votante de que fue convocado por los candidatos pero, basta ver los rostros de aquellos a los que acompaña en la recorrida para saber que les hace menos gracia que los carpinchos a los vecinos de NorDelta.

Otros, un tanto más conspirativos, pretenden responsabilizar al kirchnerismo del regreso, lo que bien podría ser si se tiene en cuenta que Macri es un invento de Menem pero una producción de Néstor Kirchner… sólo que el Lupo lo hizo desde una supremacía política que hoy no se constata. Oportunidad y conveniencia.

Finalmente, en un ataque de paranoia que los tiene fibrilando, los larretistas de la segunda hora (entre los que se cuenta María Ingenua Vidal, obligada a decir que ella “lo necesitaba” a Mauricio) creen percibir un artilugio peronista en la aparición del ex – presidente que, con su presencia, intenta socavar el poder de sus herederos para, más tarde o más temprano, recuperar la manija con todos sus ornamentos, cosa que no le va a resultar fácil porque el círculo carmesí le ha jurado la vendetta.

Si estas tres fuesen opciones en una encuesta de twitter, debería agregar una cuarta que dijese “un mix de todo” pero pocos parecen entender los compromisos y condicionamientos que impone el haber recibido un crédito de 55.000 millones de dólares de parte de Fondo Monetario Internacional, sobre todo cuando uno acaba no cumpliendo con el objetivo con el que le fue otorgado dicho préstamo.

Algún día, que quizá nunca llegue, te pediré que hagas algo por mi”, le dice Don Corleone a Amerigo Bonasera. Macri conoce a la perfección los códigos de la Ndrangheta y sabe que no le va a alcanzar lo que le queda de vida para pagar aquel favor… con  intereses. Por eso ha salido a pasear por la Campaña mientras el gobierno de los Estados Unidos le transfiere a la Fundación que él preside, 200 millones de dólares que sobraron del FIFA Gate. Indicios del poder, que le dicen, ¿vió?.

Así, mientras por estas playas discurre una campaña falaz y rústica, con candidatos débiles -los necesitas políticamente enclenques para dominarlos sin echar los bofes- y propuestas ajadas, en el mundo se pelean batallas entre los pezzo da novanta en las que el agua, la energía, los alimentos, las comunicaciones y un par de cosas más están en juego. Disputas por la soberanía, explicaría el Perón didáctico.

Ahí juega Macri. Y no juega limpio. Espía, aprieta, tima, engaña, tortura… mata. Maneja la Justicia. Financia golpes de Estado. Condecora asesinos… Tan “servicial” él. Tan de la “compañía”. Y no hablo de empresas. No debe haber signo más claro de ser del palo que no necesitar ir a la Embajada los sacros 4 de julio.

De ahí viene Mau. Con la impunidad que le garantiza ese Poder por sobre el poder mismo. Con la certeza de una protección que excede la de los medios. Con la falta más absoluta de escrúpulos y… esa liviandad; esa pedantería ligada a su falta de comprensión; ese desatino perpetuo, ese dislate.

Que no fue elegido por inteligente, no. Están acostumbrados a influir sobre mentes vacantes, sobre cabezas vacuas, sobre holgazanes intelectuales y él les cierra como en una superproducción de Netflix… Es perfecto, aunque le entre alguna bala por el costado de esa leyenda negra que insinúa que Macri es “portador de mala suerte”. Jetta. Mufa, diría la hinchada, mientras yo escribo estas líneas con la izquierda y le doy, a mi mano derecha, otro destino.