Del escrache a un oscuro abismo

1. H.I.J.O.S

En 1995, luego de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida dictadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín y de los indultos de Carlos Saúl Menem, surge una nueva agrupación colectiva: H.I.J.O.S. Está organización está integrada por hijos de desaparecidos, asesinados, presos políticos y exiliados durante la dictadura militar y sus años anteriores. Se organizan en forma horizontal, asamblearia y en 1996 piensan en una nueva forma de movilización que se conoce como “escrache”, mediante el cual señalan, ponen luz y dirigen el foco de atención, sobre los genocidas beneficiados con las leyes de Alfonsín y los indultos de Menem que además de vivir anónimamente, circulaban libre e impunemente. Para diferenciarse de las marchas del silencio, funcionan no solo con encuentros colectivos, sino también con “murgas”, elencos de teatro y artistas callejeros, cánticos “futboleros”, buscando lograr la condena social. Desde esa fecha hasta la actualidad la noción ha cambiado. Veamos ejemplos.

2. La Manada de Chubut

Una joven es violada en Chubut por 5 jóvenes en el año 2012. En 2020 el Fiscal Fernando Rivarola pide se eleve la causa a juicio utilizando la expresión “desahogo sexual”. La expresión enfurece y crea escrache mediático en contra del Fiscal. La antropóloga y feminista Rita Segato, luego de tomar contacto con las víctimas, se disculpa públicamente con Rivarola: “…alguien plantó un rumor y todos mordimos el anzuelo. En este caso, el fiscal usó la expresión ‘desahogo sexual doloso’ como acusación para agravar la pena y ahí fue donde nos equivocamos”, dice.

3. Tres veces víctima

En el año 2019, en una sesión de terapia, Juana puede verbalizar por primera vez en muchos años que había sido violada por un exnovio y lo devastador que había sido para ella ese episodio. Lo cuenta en las redes y una amiga se pone en contacto con ella para contarle que había pasado por la misma situación. Está angustiada y no tiene claro cómo funciona el sistema judicial, en el que tampoco confía demasiado. El antiguo novio inicia contra Juana una acción de injurias y calumnias. Juana resuelve hacer la denuncia penal para defenderse. La Fiscalía la cita y le hace una pericia psiquiátrica psicológica. No le permiten presentar prueba ni le dan curso a su denuncia. El juicio por injurias y calumnias continúa.

4. Escrache y suicidio

En el año 2018, en Bariloche, la mejor amiga de Agustín Muñoz de 18 años de edad lo escracha en las redes por abuso. Luego se arrepiente y disculpa. Aunque Agustín acepta las disculpas de su amiga, el escrache se hace viral y se suicida. La mamá de Agustín reflexiona y piensa que se invita a los jóvenes “… a contar su historia para que puedan buscar Justicia o encontrarla de una manera rápida. Que tengan el coraje de hablar y de enfrentarse a una realidad. Pero después…no hay contención, no hay fundaciones, no hay ningún tipo de herramienta que los oriente y los ayude una vez que ellos abren esa puerta. Mi hijo fue víctima de toda esa desidia social que tenemos, como ciudadanos, como adultos. No sirve perseguir a una persona que se equivocó, como la amiga de Agustín. Agustín la perdonó, tuvo la nobleza de perdonarla”.

5. La Operación Pirincho

En agosto del 2020 el periodista Tomas Méndez, conductor de ADN, es acusado por Luis Majul -conductor de La Cornisa- de tener dos condenas firmes y de haber sido condenado por extorsión. Méndez responde desde su programa, exhibiendo un certificado de antecedentes obtenido al día siguiente de la denuncia de Majul, mostrando que no tiene ninguna denuncia penal. Desde su programa afirma que denunciar cosas falsas en las redes sirve para que parezcan verdaderas. A diferencia de Segato, Majul no se disculpa, y usando los términos de la antropóloga, el rumor queda plantado. Por casualidad, o no, y a continuación, el 3 de setiembre en canal 12 de Córdoba, se utiliza una investigación periodística conocida como el narcoescandalo, generada por una investigación periodística de Méndez que concluye con una sentencia firme, con condenas y resuelta, donde Marcelo Castro, ex colaborador del periodista cordobés, relata haber ayudado al periodista a falsear la cobertura mediática. El informe es burdo, inverosímil y pretende confundir a una audiencia que no tiene por qué saber los vericuetos de la interpretación y aplicación del derecho. Una vez más se planta la noticia y se oscurece la verdad creando una “realidad paralela” que sirve para desacreditar.

6. El escrache hoy

El sentido original del escrache se ha modificado. Significaba poner luz sobre injusticias ocultas bajo el paraguas de leyes de Punto Final, Obediencia Debida e indultos. Nace como una estrategia organizada que incluía arte y música. Lo que hoy se denomina escrache, difiere en mucho de su significado original.

Segato prefiere hablar de linchamiento mediático. En este artículo se usan ambas expresiones, provisoriamente, como sinónimos en el contexto de reclamos sociales. Una y otra pueden servir para dar cuenta del enojo, la indignación y la rabia acumuladas, impotencia que lleva a buscar justicia por mano propia por que no se cree en el sistema de Justicia que reiteradamente da muestras de ineficacia, y también cómo puede impactar en el otro con una nueva arma mortal: las redes. En algún punto se parece mucho al daño que se hacían con los chismes de barrio, pero exponencialmente amplificado. Se da por sentado que si una mujer denuncia a un hombre por cualquier forma de acoso sexual el hecho es verdadero y en algunos casos no hay defensa posible para el escrachadx. En otros se descredita la credibilidad profesional de hombres y mujeres para suprimir a un rival y para inventar realidades. La condena social del escrache supera a la del sistema penal.

Paradójicamente, el movimiento feminista, ha mostrado a partir de expresiones colectivas como el 8M por ejemplo, la potencia para hacer reclamos urgentes de las mujeres y disidencias sexuales que no se hubieran hecho visibles si estxs colectivos, y las palabras, no hubiéramos tomado el espacio público. Esto no nos exime de ser muy rigurosas y, en términos de Fricker, evitar injusticias epistémicas.

En el caso de La Manada de Neuquén, la expresión “desahogo sexual” del Fiscal Rivarola enoja. Pero es la que se enseña en la mayor parte de las Facultades de Derecho del país y la que habitualmente se usa en el Poder Judicial. La reacción mediática y de diferentes colectivos con respecto al uso de la palabra “pone luz” sobre la falta de perspectiva de género en la enseñanza del Derecho y las malas prácticas judiciales, pero no da cuenta de la verdadera intención de Rivarola. La disculpa pública de Segato es maravillosa e insólita en un país donde todo el mundo reparte y deposita culpas en lxs “otrxs”. La intervención de Segato no solo atenúa el impacto del escrache: muestra la posibilidad de reflexionar sobre nuestras prácticas y su disculpa pública promueve la reflexión colectiva.

El caso de Juana da cuenta de un escrache en las redes que termina revictimizándola: no solo es violada por su antiguo novio, que la acusa por injurias y calumnias. El Poder Judicial no le cree, la somete a una pericia psiquiátrica y no investiga su denuncia. Es víctima tres veces. El victimario fue protegido por el sistema.

El linchamiento en redes sociales de Agustín, muestra tanto la indefensión de él como la de su amiga, víctimas ambos de un sistema que convierte al escrache y el abuso en un espectáculo. El desenlace es un suicidio, en una sociedad que no contiene ni da espacios para la construcción de sujetxs politicxs responsables. En este caso el escrache comienza como un juego donde quien escracha es creída por el solo hecho de ser una mujer adolescente y el escrachado se presume abusador por el solo hecho de ser hombre, fomentando en términos de Segato, algo que el feminismo no debe tolerar, esto es, construir al hombre como su enemigo natural, cuando lo que se pregona es disolución del patriarcado en un Estado de derecho.

El caso de Méndez es interesante. Es insoslayable el trasfondo político y la puja entre medios hegemónicos y no hegemónicos. El asunto también puede ser visto como una fake news: esto es un noticia falsa con formato pseudoperiodístico. Pero también puede ser visto como una vendetta política, un escrache que “inventa una realidad” y la instala mediáticamente. Más allá de las claras diferencias políticas entre ambos periodistas, plantar noticias y desacreditar a Méndez es una forma de intentar invisibilizarlo. En el caso de la nota de canal 12 es tan increíble el nivel de impunidad del informe que olvida que la falsa denuncia y las injurias y calumnias son una posibilidad jurídica en su contra. La consecuencia más siniestra de este tipo de operaciones es tanto la indefensión de la ciudadanía en general para detectar la verdad o falsedad de una información, como que sectores de la sociedad fortalezcan su visión del mundo con la información que les resulte funcional al lado de la grieta en el que se encuentren, en desmedro de generar pensamiento crítico. Ambas posibilidades son nefastas para el Estado de derecho. Méndez puede defenderse y denunciar judicialmente, pero ahora tiene que desinstalar la duda.

Es necesario construir un equilibrio entre una palabra capaz de tomar el espacio público y el debido proceso y repensar las formas de construir Justicia ante la banalización del escrache, el linchamiento mediático y el abuso, de seres humanos de carne y hueso. Si no somos capaces de repensarnos socialmente corremos el riesgo de lanzarnos al oscuro abismo del salvajismo social.

Sigamos pensando.

*  Laura Cantore. Abogada. Feminista. Dra. en Derecho y Cs. Sociales. Postdoctorada en géneros-UCES.