Dolina: «‘Prohibido prohibir’ es un pensamiento de derecha»

Entrevistado por Dante Palma en el programa radial ‘No estoy solo’, Alejandro Dolina reflexionó acerca de la idea neoliberal de la libertad que se impone en la actualidad. Además se refirió al humor en tiempos de la corrección política, a la pandemia como un evento histórico y el modo en que el encierro afecta la concepción de tiempo y espacio

Me acordaba que en noviembre del año pasado habías hecho un streaming sobre el tema de la libertad que particularmente a mí me interesa porque el debate público ha puesto en el centro la cuestión de la libertad pero tengo la sensación, vos me dirás si no es así, que hay poca reflexión sobre cuál es la concepción de libertad que se está suponiendo, por ejemplo, restricciones a la circulación por una pandemia son vistas como una pérdida de libertad, pagar impuesto es visto como una pérdida de libertad, obedecer a la ley o cualquier decisión de un gobierno es una pérdida de libertad. ¿Qué concepción de libertad creés que está primando? ¿Hay otras maneras de entender la libertad?

La que está primando es la concepción neoliberal que es la libertad de progresar, de prosperar y de reducir los impuestos, y evidentemente hay otra clase de libertad, habría que ponerse de acuerdo en este asunto. Lo primero que se debe decir es que cuando uno tiene que vivir en sociedad, cuando se establece lo que yo llamaría ‘contrato social’, evidentemente hay una pérdida de la libertad, no puede uno hacer lo que quiera cuando vive en sociedad porque se chocan los intereses, aquello que yo deseo hacer posiblemente avance sobre la propiedad, sobre derechos, sobre los deseos del otro, entonces siempre hay una restricción. Justamente la creación del Estado es para restringir un poco la libertad, por ejemplo, para que puedan comer aquellos que han dejado de cazar, que han dejado de trabajar por viejos, por enfermos, porque todavía son niños, etcétera. La teoría del excedente es que aquello que sobra se lo damos a los que no pueden salir a trabajar, esa ya es una restricción de la libertad. En toda sociedad organizada hay siempre una pequeña restricción que es la que asegura el funcionamiento del Estado, eso es así y lo sabe cualquiera. La otra cosa que hay que decir es que cuando hay situaciones extraordinarias no se puede proceder como cuando no las hay, eso es una especie de locura, entonces si vos tenés una pandemia es evidente que en algún momento vas a tener que hacer cosas que en tiempos normales no hacías, por ejemplo, protegerte, a lo mejor un impuesto que antes no tenías y en general los gobiernos inclusivos tratan de que los impuestos los paguen los que tienen mucho, no los que tienen poco, no son los viejos, los enfermos y los niños los que tienen que pagar impuestos para sostener a las personas que más tienen sino al revés. Todas estas cosas hay que considerarlas a la hora de hablar de la libertad. En general la libertad que se defiende hoy es la libertad de poder seguir los impulsos del mercado tanto como te dé la gana y esa libertad a mí modesto juicio es más perjudicial que beneficiosa porque es para los que ya tienen. Y finalmente la libertad declarativa que consiste en decir ‘bueno yo puedo hacer lo que me dé la gana o puedo transitar por donde me da la gana’, en realidad no es verdad que uno pueda ir donde se le da la gana, una persona que gana un sueldo mínimo no puede ir a Miami o no puede ir al Caribe, quiere decir que esa libertad es meramente declarativa y en los hechos no se produce. Todas estas cosas hay que tomarlas en cuenta cuando se discute un tema tan espinoso como es el de la libertad.

Se habla mucho y en parte se ve que hoy son los sectores de derecha especialmente jóvenes los que aparecen como rebeldes, son ellos los que dicen “prohibido prohibir” mientras que la izquierda o los espacios populares pareciera que han quedado del otro lado, son los que se encargan de proteger, los que se encargan de que nadie se ofenda, los que decretan las cuarentenas y te dicen quedate en tu casa. ¿A qué crees que obedece este fenómeno de inversión?

Es una falta de sensibilidad y de empatía con el otro, evidentemente. Eso es individualismo, un individualismo exacerbado que no tiene absolutamente ningún sentido solidario ni inclusivo y creen que darle algo al que no tiene posibilidades de valerse por sí mismo aunque sea en forma momentánea es que te metan la mano en el bolsillo y qué están haciendo un robo y no es así. Creo que el punto central de la existencia de los Estados, del Estado como organización es un punto solidario; “prohibido prohibir” no es un pensamiento de izquierda, es un pensamiento de derecha, ‘quiero lo mío, yo que estoy en buena situación quiero que nadie me saque lo que he conseguido, quiero que nadie me prohíba hacer lo que deseo que por otra parte lo que deseo es seguir prosperando y apropiándome de lo que mi propia fuerza, mi propia situación favorable me da”, otros dirían “mi propia explotación me da”, es decir, el límite a esa explotación es el Estado inclusivo y más en esta época en que el mercado no tiene tanto límite como quizás tenía el capitalismo de principios del siglo XX, ahora no, desde que los fondos de inversión pueden hacer inversiones de riesgo y pueden manejar la economía todavía con más fuerza que la producción de bienes entonces es más necesario que alguien ponga un límite a esa rentabilidad y que ese límite tenga un contenido social, no es la misma cosa vienen los esbirros del rey Juan sin tierra y atacan a los pobres campesinos amigos de Robin Hood con impuestos excesivos, no es esa idea, es la idea contraria, lo que sobra se utilizará para que aquellos que no han podido prosperar por alguna razón tengan algo que comer. Pero la meritocracia dice que el pobre es porque no se ha esforzado, que el que realmente está necesitando de la ayuda del Estado es un piola y que las personas se embarazan para conseguir esos mismos subsidios, bueno… esa clase de pensamientos son los pensamientos que hoy en día podríamos llamar de derecha.

Te llevo al terreno del humor en parte de vinculado con lo que veníamos charlando. Hoy se señala a la corrección política como una gran fuente de censura o de autocensura, en el sentido de que hay chistes que no se pueden hacer y en alguna medida pareciera como que el criterio es que no se puede hacer el chiste que ofenda a alguien. ¿Lo sentís así? ¿Creés que esto va en detrimento del humor o en todo caso considerás que el humor también tiene una responsabilidad social y que en ese sentido se acomoda a los tiempos históricos que nos tocan?

Yo creo que cada uno lo decide por sí y que en el pecado está la penitencia. El que es tan imbécil como para hacer un chiste que puede ser ofensivo, puede herir, puede hacer daño, esa es la cosa… que haga daño, no tiene que ir la policía a llevarlo preso, eso no, pero de algún modo él carga sobre sí mismo éste chistoso estúpido por ejemplo esa misma estupidez, ese es el castigo, es no tener la sensibilidad para darse cuenta dónde empiezan y dónde terminan las cosas. Yo estoy en contra de cualquier comité de censura, dejémoslo, convivamos con esa clase de estupidez y pongámonos nosotros mismo a rechazarla por puro buen gusto y el que no lo tiene, no lo tiene, el que hace esa clase de chistes es porque no es capaz de hacer otro. A veces se habla de las malas palabras, claro que podemos decir malas palabras pero hay distintas maneras de decirlas; uno puede decir una mala palabra para mejorar el relieve de su idioma como pasa con grandes escritores que incluyen malas palabras en sus textos, sobre todo en castellano que es un idioma que tiene tanta riqueza y el castellano argentino más todavía. Cuando uno lo hace para dar mayor relieve a una situación dramática fenómeno, pero cuando uno lo hace porque no tiene la palabra adecuada y por pobreza del lenguaje entonces más bien hay que tenerle lástima a ese tipo.

Te llevo al terreno de la pandemia y del encierro. Creo que todos tenemos una tendencia a creer que los tiempos que nos tocan vivir son especiales, siempre creemos estar viviendo grandes revoluciones o ser los testigos de hechos que marcarán la humanidad. ¿Cómo crees que será recordada la pandemia en 20, 30 o 50 años? ¿Creés que es un episodio menor o un episodio más?

Es un episodio muy mayor que será recordado como tantos episodios mayores se recuerdan después de 30, 40 o 50 años, es decir, muy poco. Las guerras mundiales también fueron episodios mayores que se las recuerda pero no es que seguimos pensando en esa tesitura, lo mismo pasó con la fiebre española que duró también dos años y que mató mucha gente. Si esta es mayor es porque evidentemente el avión, los medios de transporte han asegurado al virus una llegada ecuménica cosa que con las antiguas pestes era más complicado. Pero siempre tenemos la tentación de creernos nosotros mismos especiales entonces nos parece que cualquier cosa que vivamos es también un hachazo en la historia y por ahí lo es, yo creo que esto es muy importante. Es parte de la condición humana de creerse un fenómeno único en la naturaleza, no hay que hacerse tanta ilusión.

La sensación que tengo es que con la cuestión del encierro y de la cuarentena siempre se hizo mucho hincapié en la relación que tenemos con el espacio y poco en la cuestión del tiempo, y más que nunca se ve la conexión entre espacio y tiempo, es decir, cómo el encierro finalmente condicionó nuestra manera de entender el tiempo. En lo personal, ¿cómo estás viviendo con el espacio y con el tiempo?

En lo personal yo estoy viviendo con dificultades espacio-temporales por decirlo así. Primero porque ahora estoy casualmente viviendo solo de manera que entonces esto altera la relación que uno tiene con el tiempo, “las horas son largas no puedo dormir” como dice el tango. Demasiada soledad lo enfrenta a uno a pensamientos que no siempre son lúcidos, que a veces son dañinos, angustiosos y esa dificultad de no poder conectarse por un lado y que las cosas tengan una duración demasiado psicológica produce una especie de duermevelas, una especie de sueño que angustia, que a veces saca lo peor de nosotros mismos porque esas indignaciones que estamos describiendo es muy probable que muchas de ellas provengan de esta alteración del espacio, del tiempo, de la asociación de compañía que es tan necesaria. En lo personal tampoco me puedo quejar porque estoy muy bien de salud, porque afortunadamente ninguno de mis seres queridos se ha infectado pero no se trata de angustiarse solamente por lo que le pasa a uno, creo que hay evidentemente una angustia colectiva que nos afecta y que debe afectarnos. Qué derechos tengo yo a quejarme porque no puedo visitar a mi novia cuando hay otra gente que se enferma y se muere.

¿Cuál es el sentido que vos le das a la mitología? ¿Es una excusa para hablar del presente o es la excusa para poder correrte del día a día de la coyuntura?

Son ambas cosas y varían según la ocasión y según la historia, según el cuentito del día. A veces evidentemente la estructura del mito que estamos refiriendo se puede aplicar al presente o se puede aplicar a la condición humana, me gusta más eso que es siempre propio de la poesía, eso es lo bueno que tienen los mitos griegos porque se aplican a la condición humana, siempre están emitiendo un juicio sobre ella, eso es lo que tiene la poesía, la poesía no sólo tiene el oficio de la palabra y de la belleza sino también que siempre implica un juicio sobre la condición humana pero a veces una buena historia griega también sirve para una especie de huida momentánea, la huida momentánea es un buen consejo para algunos programas, es decir, la literatura de evasión no está tan mal en un momento en que a veces ciertos temas se convierten en omnipresentes y patológicos, todo el mundo habla de lo mismo y no aporta cosas nuevas hablando lo mismo. Con esta repetición incluso que tiene la radio en su nuevo diseño, especialmente los días de semana, viene el programa de 8 a 10 y hablamos de la cuarentena, en el de 10 a 12 también la cuarentena y por ahí la gente está deseando un espacio en donde te estén contando la historia de Anteo de Flegras, sucede que cosas que no tienen mucho interés lo cobran solamente por no estar diciendo lo mismo que dijo el tipo del programa anterior.