Dolores Etchevhere

  1. El proyecto Artigas

Mucho se habló sobre  la decisión de Dolores Etchevhere de donar el 40% de sus tierras para un proyecto agroecológico destinado a mujeres y trabajadores humildes como forma de reparar hechos delictivos de su familia. Su decisión es devolver tierras, oportunamente usurpadas por los Etchevhere, y que hoy legal e ilegítimamente le pertenecen. Previamente había denunciado múltiples delitos de corrupción de los “Etchevhere corruptos”. Con motivo de una nota que hiciera el periodista Tomas Méndez a Leonor Barbero Marcial de Etchevhere, mamá de Dolores, hoy se encuentra imputada su progenitora y sus hermanos Sebastián, Juan Diego y Luis Miguel Etchevhere, ex ministro de Agroindustria de Mauricio Macri. En el reportaje de Méndez al abogado de Dolores cuenta que la historia de ella estuvo rodeada también de violencia sexual, aunque no aparece como víctima. Todo de manual.

Para poder denunciar a su familia, Dolores Etchevhere, debe haber recorrido el averno y solo una estructura psíquica muy sana pueden dar cuenta de la fortaleza que ostenta. Lo que ella está defendiendo es mucho más que una cuestión patrimonial y no es privativo de un sector social, ni hace falta tener una fortuna cuantiosa. Con ser mujer y vivir en una familia patriarcal y tanática alcanza y sobra.

  • ¿Qué es la violencia económica intrafamiliar?

El art.3 de la Convención sobre eliminación de toda forma de discriminación en contra de la mujer, parte del bloque constitucional de derechos humanos, establece la obligación del Estado de tomar las medidas apropiadas en la esfera económica –entre otras- para garantizar el ejercicio y el goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las mujeres en igualdad de condiciones con el hombre. La ley 26.485 de Protección Integral de las Mujeres se refiere a la violencia económica o patrimonial, como una forma específica de la violencia doméstica, que se ejerce contra las mujeres por parte de integrantes del grupo familiar, independientemente del espacio físico donde ésta ocurra, que dañe además la dignidad, el bienestar, la integridad física, psicológica, sexual, la libertad, comprendiendo el derecho al pleno desarrollo de las mujeres. Se entiende por grupo familiar el originado en el parentesco sea por consanguinidad o por afinidad, el matrimonio, las uniones de hecho y las parejas o noviazgos. Incluye las relaciones vigentes o finalizadas, no siendo requisito la convivencia.

El abuso económico intrafamiliar impotentiza el desarrollo emocional, personal, social necesario para lograr autonomía no solo económica sino también para quedar en el lugar de subordinación, que la familia patriarcal pretende.

  • La Celebración

Para comprender la dinámica de una familia que abusa, en sus múltiples formas, es muy interesante analizar la película “La Celebración” (en danés “Festen”) que Thomas Vinterberg  escribe y dirige en 1998. Allí se narra el periplo de Christian cuando resuelve romper el pacto de silencio que le había impuesto su grupo familiar y revela, en la fiesta de  cumpleaños de su padre, las situaciones de incesto a las que había estado sometido él y su hermana melliza -muerta a raíz de un suicidio- en la infancia.

En la película pueden diferenciarse al menos cuatro momentos: el primero de alto impacto, es cuando Christian aprovecha el momento de decir el discurso del cumpleaños del padre, para decir la verdad, seguido por la imperturbable negación de sus progenitores, frente a un grupo de amigos que no empatizan con la denuncia. El segundo momento es la negación de Christian de su propia percepción ante la ausencia de confirmación de los padres y el intento de retirarse de la fiesta. El tercer momento es la confirmación del abuso sufrido, por un amigo de la infancia que solamente puede cocinar bebiendo, porque está alcoholizado. Este detalle no es menor: muestra el efecto expansivo del abuso sobre el entorno. Solo alcoholizado su amigo puede sobrevivir a su condición de testigo de los abusos de que habían sufrido Christian y su hermana. Los efectos de la familia que abusa se extienden no solamente a los abusados sino a todo el entorno, todos han sido abusados de alguna manera. El cuarto momento de mucha tensión es la lectura de la carta de la hermana que se ha suicidado en la que relata que ya no tolera más los recuerdos del incesto que se han convertido en incesto mental. Siente que su padre sigue abusando mentalmente de ella. En este caso no aparece una figura que la rescate. Y sabemos que en un sistema familiar de estas características siempre que hay un suicida hay un grupo familiar que necesita que esa persona se muera. La hermana de  Christian  no debía hablar. El quinto momento es el menos frecuente en la realidad, porque el padre ya no puede negar todo lo que ocurre  pero tampoco se muestra arrepentido. Es interesante el rol de la madre. Esta madre que ha llegado a ser testigo de los abusos y que no hace  nada para defender a sus hijos.

La película muestra el desvalimiento de los hijxs frente a un padre abusador y una madre ausente. También el de los testigos que se sienten impotentes para ayudar.

Como en La Celebración, Dolores Etchevhere denuncia y rompe pactos de silencio de todo tipo de corrupción, que el entorno niega sistemáticamente y su  familia la excluye. A diferencia de la película,  el poder de su familia y sus vínculos con los poderes políticos, la dejan aislada.

  • La violencia doméstica

La familia “Etchevhere corrupta” abusó al menos económica y psicológicamente de Dolores. La mención de abuso sexual de su abogado se refiere a ella como testigo directo o indirecto de abuso sexual. Ninguna de las dos situaciones son inocuas en la vida de una persona. Surge claro que la vida de Dolores se desarrolló en un sistema familiar que abusó de ella, violentando su lugar como hijx y hermana. Salir de ese sistema tiene que haber sido un camino largo y sinuoso. Estos mecanismos son constitutivos del patriarcado y no distinguen entre ricos y pobres, sistemas políticos, religiones, clases sociales o niveles culturales. Es un sistema de relaciones que ubica a los padres/madres o quienes ocupen esos roles como propietarios de sus hijxs sustituyendo con dominación la obligación de proteger, amar y brindar seguridad. Este modelo familiar se alimenta, con demasiada frecuencia, de la indiferencia o tolerancia social sustentada en que “esas son cuestiones privadas de familia que no le importan a nadie”. En el caso de Dolores Etchevhere la situación se agrava por el lugar social, económico y político de su familia, con la que “mejor no meterse”, sin perjuicio de que aun los bien intencionados, pueden haberse sentido angustiados ante su relato generando conductas evitativas que refuerzan sentimientos de terror y soledad en las víctimas, que no gritan, más bien callan. A veces transitan procesos amnésicos que pueden durar años hasta que el recuerdo reprimido retorne.

Para una víctima de un sistema familiar abusivo, violar el pacto de silencio significa alguna forma de muerte, ya sea porque quien denuncia muere para la familia, porque se producen suicidios o porque reconocer el hecho abusivo representa en algún sentido la muerte de la imagen, que quien abusa, se ha formado de sí mismx.

  • Más que reparar

Tal vez esta sea una excelente posibilidad para dar voz a todas las mujeres e hijxs discriminadxs que han sido víctimas de sistemas abusivos y la reparación del daño social que Dolores pretende vaya más allá de lo que ella misma se propuso. Hay un sector importante de la sociedad que se identifica con su padecimiento, con sus dolores y que ve en ella una voz que lxs representa. Este no es solo un proyecto agroecológico para mujeres y trabajadores humildes: esta es una oportunidad para dar voz a todxs los hijxs subalternizados (mujeres, gays, trans, cis no hegemónicos) que las familias patriarcales deploran.

Sigamos pensando.

*Gabriela Cantore. Psicóloga.

**Laura Cantore. Feminista. Dra. En Derecho y Cs. Sociales. Posdoctorada en Géneros