El cuento chino de las granjas argentinas

Artículo publicado originalmente en Revista Hamartia

Trataremos de indagar por qué la Cancillería Argentina propone el modelo chino de mega granjas porcinas localizadas en un área geográfica predeterminada en vez del modelo autóctono de chacra mixta, que ya se mostró exitoso y extendido territorialmente. El verdadero motivo, no hace falta ser muy sagaz para darse cuenta, no es otro que el ahorro de 30 o 40 dólares por tonelada de fletes para las 8.000.000 de toneladas de maíz que allí se producen.

Había bosques naturales que albergaban pobladores nativos y actuaban como un pulmón que nos oxigenaban de aire puro y nos protegían de las inundaciones pero  fueron talados irresponsablemente para sembrar maíz y soja. Maíz y soja que luego hay que traer hasta los puertos del Paraná para ser comercializados, más de mil kilómetros en fletes, todo por camión, solo el maíz necesita alrededor de 300 mil viajes de ida y vuelta de entre 1.000 y 1.200 km., todo por carretera a un costo muy alto.

Macri intentó con el plan Belgrano mejorarle la ecuación logística. Y fue también su gobierno el que empezó la negociación de las mega granjas con los chinos, que ahora continua Felipe Solá (gran depredador de la agricultura familiar). Todo encubierto bajo bonitas palabras y estudios teóricos mentirosos que solo buscan ser el cendal encubridor del único fin que persiguen: solucionarle el problema logístico (no menor) a un minúsculo y poderosísimo grupo de terratenientes, “encajándonos” a todos los argentinos las nefastas mega granjas porcinas. Un delirio neoliberal impropio de estos tiempos de pandemia. El flete del maíz y la intención de seguir acaparando tierras y deforestarlas es la verdadera causa de las mega granjas localizadas en lugares geográficos predeterminados, anticipados como cuestión innegociable.

El neoliberalismo siempre habla de volumen en general, nunca le pone precisión al concepto. Le da lo mismo que al maíz lo siembren miles que diez, solo le interesa el volumen no el rostro humano de quien lo produce. La generalización en las definiciones son una vieja estrategia de la derecha para invisibilizar los costos humanos y facilitar la obtención de la licencia social de sus emprendimientos. Por eso solo hablan de las ocho millones de toneladas de maíz, pero nunca dicen quienes son los dueños de semejante cantidad de granos; detrás de esa cantidad de granos está el verdadero motivo del proyecto. Los ocho millones de toneladas las sembraron ¿Quiénes? ¿Campesinos o grandes terratenientes?

El maíz se siembra sobre el suelo –no en la estratosfera- por lo tanto, vincular el suelo, es decir a la tierra con los dueños, es inevitable e inescindible ¿Cómo se llegó a sembrar semejante cantidad de maíz y soja en esa zona tan alejada de los puertos si allí había montes y selvas vírgenes? Esta situación está íntimamente ligada a los desmontes. Según datos oficiales entre 1998-2018 se desmontaron 4.438.110 hectáreas. La superficie sembrada de maíz en esas provincias aumentó en 1.095.070 hectáreas y la de soja en 1.143.050 hectáreas. Allí está la plataforma donde se sembró el maíz que ahora se quiere hacer comer a los cerdos para no gastar en traerlos al puerto. Son números impactantes.

Quienes son los dueños de la tierra son los dueños del maíz y no son campesinos;  allí ya no quedan, fueron desplazados por la nueva oleada de terratenientes construidos al amparo de la dilapidación de la tierra pública que hicieron gobernadores como Urtubey, Romero o Rozas. Y aquí el amigo lector debe ir a la página de Greenpeace Argentina para encontrar la lista de los trescientos mayores depredadores ambientales que se quedaron con la tierra. Por una cuestión de extensión, no puedo transcribirlos todos aquí, pero voy a adelantar algunos nombres más que conocidos. A la cabeza de los deforestadores está Eduardo Elsztain (120.000 hectáreas) del Banco Hipotecario, le sigue Jorge Brito (50.000 hectáreas) del Banco Macro y en el escalón siguiente están los Macri, Mauricio y Jorge, Eduardo Mindlin, Aldo Roggio, los Peña Braun, Manuel Santos Uribelarrea, David Lacroze Ayerza, el Tata Martino y sigue la lista de poderosos. En Salta apenas 70 personas son dueñas del 50% de la tierra cultivable, es decir, dos millones de hectáreas y 2.888 productores solo ocupan el 5% de la tierra, o sea, apenas 4.800 hectáreas ¡Hablame de concentración!

Bien. Ahora combinemos datos. Doce mil quinientas madres significan que cada madre desteta, promedio, 30 lechones al año que salen gordos para faena. Eso da un piso de 375.000 animales comiendo todo el año lo cual requiere entre quince mil y veinte mil hectáreas de cultivos para abastecerlo.

Si usted se toma el modesto trabajo intelectual de vincular los dueños de la tierra deforestadas donde se siembra el maíz que deben traer al puerto se dará cuenta de quiénes son los que están detrás del proyecto de las mega granjas porcinas y para quien está planeado. Es una verdadera hipocresía decir que este proyecto tiene que ver con el desarrollo rural, con industrializar la ruralidad, es más bien todo lo contrario: es depredar la poca ruralidad que queda. Este proyecto no solo es desaconsejable desde el punto de vista económico, productivo,  ambiental o social, es muy peligroso también desde lo político. La integración vertical de las empresas productivas que van desde la producción a la góndola y a la exportación generan una posición dominante en el mercado que termina transformándose en extorsiva y desestabilizante del sistema político. Esto se refleja con claridad con los aumentos de precios desmesurados en la canasta familiar para los sectores populares, por ejemplo: la leche, el aceite, el pan, etc.  Este tipo de integración monopólica tiene una mano en el cuello de la democracia a la que desestabilizan con golpes de mercado y la otra en los bolsillos de los trabajadores a los que exprimen vía aumento de precios. Nada ni nadie nos puede asegurar que el sector porcino no será ajeno a esta práctica. De hecho ya lo es, con la integración vertical de empresas como Paladini o Cañoli. Mejor curarse en salud. Mejor resistir con la chacra mixta de hasta doscientas madres como bandera… es más sano, desconcentrado, generará arraigo y desarrollo rural amigable con el medio ambienten e igualmente productivo. Pero razón sin fuerza es como un tractor sin motor.

Salud y cosechas.

*Pedro Peretti. Ex titular de Federación Agraria. Referente del Movimiento Arraigo.