¿El fin de la paciencia rusa?

“Los rusos no comienzan las guerras, pero sí las terminan”

(Nikolai Mijailov)

Veinticuatro horas antes de que el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigu anunciara el fin de los ejercicios militares en las cercanías de Ucrania, Vladimir Putin había dado un discurso anual ante la Asamblea Nacional donde había trazado las nuevas líneas directrices de la política exterior de su país.

Sus palabras golpearon con fuerza en la prensa occidental que destacó que Rusia hablaba de no cruzar una línea roja porque los enemigos de Rusia “se arrepentirán” y cerraba la idea diciendo que, quienes crucen las “líneas rojas”, que su país se reservaba para determinar cuáles eran, recibirán una respuesta “asimétrica, rápida y dura”.

Estas últimas palabras tienen una importancia fundamental porque cambian las reglas del juego. Rusia hasta la fecha ha tenido en primer lugar paciencia, y a partir del 2014 ha dado un paso más allá estableciendo acciones concretas para defender su seguridad, involucrándose directamente en la Defensa del gobierno de Bashar al Assad en Siria.

Pero ahora Putin va un paso más allá y deja de lado las respuestas simétricas cambiando por una respuesta anunciada como “asimétrica, rápida y dura”.

Estas firmes palabras de Putin, un actor político que suele ser muy medido y preciso con sus declaraciones, recuerdan que el 2 de junio de 2020, firmó un Decreto que establece bases de la política estatal de su país concerniente al uso de armas nucleares.

El texto reafirma la Doctrina Militar del 2014 en el que se establece en que condiciones Rusia podría hacer uso de su arsenal nuclear.

El punto 17 de las bases de la política estratégica indica que Rusia se reserva el derecho a utilizar armas nucleares si recibe un ataque nuclear o si el país es víctima de una agresión con medios convencionales que ponga la propia existencia del Estado en peligro.

Las palabras de Putin indican que Rusia va a poner en funcionamiento estos preceptos y cuando habla de respuesta asimétrica, el uso de armas nucleares puede ser contemplado, y si se especifica que será rápida y veloz, no puede descartarse esta opción.

Rusia, por las características de su economía, no está en condiciones de tener 11 portaaviones operando en el mundo u 800 bases militares, ese enorme costo debe ser equiparado por otros medios que constituyan una amenaza creíble de represalia, y eso es lo que acaba de decir Rusia.

Los últimos años hemos visto que Vladimir Putin ha realizado importantes discursos donde anunciaba nuevos sistemas de armas que presentaba como sin igual en el mundo occidental.

Putin, entonces, advierte que tiene armas suficientes para hacer cumplir esa amenaza, que no es una mera bravuconada sino una advertencia a tomarse seriamente en cuenta la posibilidad de su uso si es necesario, reservándose el derecho a que su país pueda considerar cuál es la “línea roja” que no debe ser traspasada.

Pero podemos tener una duda clave: ¿realmente Putin dispone de esa tecnología? A fin de cuentas, el presupuesto de EE.UU. casi multiplica por 10 el ruso y los analistas políticos con muy pocas excepciones suelen considerar a las FF.AA. de EE.UU. no solo como imbatibles sino muy por encima de cualquier rival, ya sea en solitario o en una alianza.

Explorar las fuerzas militares rusas y su capacidad es realmente una tarea ciclópea, por lo que podemos enfocarnos en los anuncios de Putin y el tipo de armas elegidas para constatar la seriedad de sus advertencias.

La primera de las armas es el misil “Burevestnik”, conocido en Rusia como Producto 9M730 (según la clasificación de la OTAN – SSC-X-9 Skyfall).

Este misil tiene una característica única que es que su motor usa combustible nuclear, lo cual le da una autonomía de vuelo casi ilimitada y ello significa capacidad para eludir los radares enemigos al poder volar 25 y 50 metros de altura sin temor a quedarse sin combustible para alcanzar el blanco como sucede con los misiles convencionales que deben emplear alturas de vuelo que van desde los subsónicos con una altura ideal de entre  7 y 8 mil metros hasta los hipersónicos (más de 5 veces la velocidad del sonido), que vuelan entre 28 a 30 mil, lo que los hacen más vulnerables a la detección y a la destrucción.

El Burevestnik reduce por sus características el tiempo de detección durante el lanzamiento a apenas 3s. (lo común en entre 60 y 300s). Estas condiciones junto con otras lo hacen imposible de ser detectado y mucho menos de ser detenido, garantizando que pueda atacar su blanco sin que pueda ser interceptado.

La segunda arma que mencionaremos es el dron submarino Poseidon 2M39, un torpedo revolucionario capaz por sí solo de cambiar las reglas del juego.

El motor que lo impulsa también es de propulsión nuclear, lo que le da un alcance de 10.000 km a una velocidad de 100 nudos (185 Km/h) navegando a 1.000 metros de profundidad.

El Poseidón puede portar una cabeza nuclear de 100 megatones (1 megatón es el equivalente al poder explosivo de un millón de toneladas de TNT), lo que le confiere la posibilidad de cruzar el océano, esperar pasivamente en el fondo del mar o ser transportado por un submarino para acercarse a la costa y explotar generando un tsunami con una ola radioactiva que garantiza la destrucción de ciudades costeras como Nueva York.

Este dron, caracterizado así por ser un vehículo con características similares a los artefactos no tripulados, puede ser equipado por cabezas de 2 megatones para usos tácticos como la destrucción de un puerto o una base enemiga sin generar esa ola mencionada.

Otra clase de misiles sin parangón en Occidente es el de los misiles hipersónicos, su velocidad es tan grande que está por fuera de los sistemas antimisiles que no pueden interceptarlos.

El Kh-47M2, también apodado “Kinzhal” (Daga) es una de las estrellas rusas que amenaza cambiar el balance de una guerra 

Con una velocidad que alcanza de 8 a 10 match, capacidad de portar una ojiva nuclear, su alcance estimado es de 2.000 km y puede ser portado por las distintas variantes del Mig 31, el interceptor ruso más veloz del mundo.

Un portaaviones podría ser destruido con un solo impacto porque la velocidad lo dota de una energía cinética que, al igual que un asteroide, basta por sí misma para ocasionar un daño inmenso.

La velocidad implica que a una distancia de 2.000 km le tomaría aproximadamente 10 minutos alcanzar el blanco, lo que pone en debate la viabilidad futura de estas enormes masas de 100 mil toneladas flotando con decenas de aviones y 5 mil tripulantes que son los portaaviones estadounidenses.

Rusia, además, trabaja en una versión mini de este misil para que porten sus nuevos cazas de quinta generación SU 57.

Otro misil con características hipersónicas similares y con características antibuques es el Tsirkón que se emplea desde buques o bombarderos Tu-22M3.   Su velocidad es superior a 6 Match, alcance de vuelo de 500 a 1500 km según la versión y capacidad para portar una cabeza de combate de 200 kg.

El Tsirkón puede ser portado por submarinos, pero la gran apuesta son las Fragatas Proyecto 22350, unos buques relativamente pequeños y baratos, con perfil sigiloso, que buscan cambiar la lógica de las disputas navales con buques pequeños, pero con armas muy potentes capaces de alcanzar a buques mayores y costosos.

La última de las grandes armas anunciadas por Putin es el misil pesado Sarmat, cuyas características técnicas son asombrosas.

El Sarmat tiene un alcance de 18.000 km, lo que le posibilita no solamente atacar a través del Artico sino hacerlo a través de la frontera Sur de los EE.UU. que tienen una escasa preparación para enfrentar este tipo de misiles ICBM.

Con un peso de lanzamiento de 208,1 toneladas, 35,3 metros de largo y 3 metros de diámetro y una carga útil de 10 toneladas, puede cargar hasta 10 ojivas grandes, 16 más pequeñas, o una combinación de ojivas y contramedidas.

Para comprender lo que esto significa podemos compararlo con el Minuteman III, que además de tener medio siglo en servicio y ser de una tecnología muy atrasada pese a las modernizaciones, el Minuteman III: pesa la sexta parte, 32 000 kg, sus dimensiones son 18 m por 1,67 m de diámetro, su alcance es de 12000 km y porta apenas 3 ojivas MIRV Mk-12A con 3 cabezas nucleares W-78 de 350 kt c/u.

Los expertos rusos se burlan del viejo misil de EEUU y lo consideran un palillo de dientes comparado con el Sarmat.

Pero no terminan acá las sorpresas que preparó Rusia, la estrella del sistema ruso es el planeador hipersónico, que con un alcance inespecífico aún, pero calculado entre 6 a 12.000 km, y porta 2.000 kg de carga útil.

Un planeador carece de impulso por lo que es puesto en órbita por un cohete, que hoy es el SS-19 “Stiletto” (UR-100NUTTH para los rusos) y en el futuro por el mismo Sarmat.

El ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, anunció que “31 lanzadores con los Yars y Avangard ICBM asumirán misiones de combate en la Fuerza de Misiles Estratégicos en el año 2020.

Este planeador es ultra maniobrable y supera los 20 match en la atmósfera baja, cuya fricción alcanza los 2.000 grados y crea una nube de plasma que ponen a prueba todos los sistemas.

Pero precisamente esas características de velocidad y su maniobrabilidad lo hacen imposible de detener por los más modernos sistemas antimisiles, y se calcula que llevará más de una década poder establecer alguna contramedida efectiva.

El arsenal ruso innovador suma otros equipos asombrosos como el sistema 

de cañón láser Peresvet, los sistemas de guerra electrónica, el caza SU 57 o el tanque T-14 Armata.

Rusia ha demostrado que EE.UU. tiene un enorme problema con el funcionamiento de la industria militar que ha hecho privar sus negocios sobre los intereses del Estado que hace que el gigantesco presupuesto militar de EE.UU. no sea suficiente para tener equipamientos modernos equivalentes a los de Rusia, más aún, el país americano están tecnológicamente al menos una década por detrás en materia militar que Rusia.

Volviendo entonces al tema del inicio de esta nota. Putin marca una línea roja y avisa que la respuesta rusa será asimétrica, rápida y dura. ¿Tienen cómo cumplir sus advertencias? Sí, por supuesto.

La situación en Ucrania ha demostrado además su determinación. La pelota está del lado de Biden y su Gobierno y el campo de juego es nuestro planeta.

Los planificadores estratégicos rusos analizan distintas hipótesis que llegan hasta una respuesta nuclear masiva, luego de esto no hay planes, ya que según su propia opinión, no tiene sentido seguir planificando porque como recordó Putin en enero del 2020 citando a Einstein: “No sé con qué armas se combatirá la 3ª. Guerra Mundial pero la 4ª. se peleará con palos y piedras”.

El juego de Biden y sus mentores nos pone al borde de esa realidad.

*Marcelo Ramírez. Analista geopolítico. Director de Contenidos de AsiaTv.