Espacio Producción y Trabajo. La potencia de la economía real, unida y en marcha

Es posible que la reunión concretada este lunes se revele, con el correr de los meses, como la más trascendente del presente tramo de la vida nacional. Finalmente, los integrantes de la economía real, la que habita, necesita y –por lo tanto- impulsa el mercado interno, se agruparon. Aquellos esfuerzos significativos de un vasto espacio del movimiento obrero por hilvanar intereses confluyentes, evidenciaron su sentido. A partir de ahora, sobre este piso, los desafíos se arraciman con una proyección sin techo.

Es inevitable señalar que en ese marco, la Corriente Federal de Trabajadores realizó su apuesta mayor. Desde el comienzo, cinco años atrás, fue visualizando la importancia de articular regionalmente un sindicalismo que exigía banderas unificadoras y, a partir de allí, congregar esa acción con las otras franjas gremiales –la CTA absorbió rápido el concepto- y coaligar a las empresas pequeñas, medianas, cooperativas en una misma causa. Por eso resultó clara la apertura en manos de Hector Amichetti (Federación Gráfica Bonaerense) a la hora de delinear el sentido.

Andando el debate, representantes gremiales y empresariales de todo el país dijeron lo suyo. Y lo hicieron sin ahorrar definiciones. Al tiempo que surgía una y otra vez la descripción de la gestión que orienta el Frente de Todos como “nuestro gobierno”, hacían su aparición las propuestas destinadas a profundizar la tarea. El equilibrio del conjunto permitió atisbar el rumbo. Ninguno de los presentes admitirá operaciones tendientes a menoscabar la autoridad estatal ni mucho menos a desestabilizarla. En la misma línea, seguirán defendiendo la producción y el empleo con planteos hondos, potenciando lo realizado para se convierta en un proyecto integral.

Esa región comprensiva y firme atravesó discursos esenciales; el ya citado y también el de Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores), el de Walter Correa (Curtidores-diputado nacional) entre tantos. Pero el observador pudo comprobar que los mismos no entraron en colisión con los planteos de los representantes empresariales. Lejos de eso, se fueron complementando hasta dar cuenta de un bloque dinámico, variado y a la vez direccionado que configura de hecho la mayor parte de la verdad productiva argentina. Esa realidad oculta por los grandes medios pero tangible en la vida cotidiana de nuestra gente.

Los saludos de los ministros Claudio Moroni (Trabajo) y Luis Basterra (Agricultura) encarnaron un símbolo apreciable, un gesto de oídos abiertos para la franja reunida. También la presencia del senador Oscar Parrilli. A partir de ahora ese gesto tendrá que plasmarse en determinaciones oficiales como la consideración de las posturas de cada protagonista en el sector que conoce a fondo, y la convocatoria al Consejo Económico y Social. Vale indicar que las definiciones económicas recientes de la administración que lideran Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner brindan esperanzas para confiar en la concreción de esa amalgama.

Pero no es sólo el derecho de los convocantes a este Espacio Producción y Trabajo, a ser escuchados, lo que está en juego. Básicamente, para el gobierno, escucharlos implica crecer y fortalecerse. Es una dinámica de impulso mutuo lo que se ha puesto en marcha. De allí que los protagonistas de la reunión narrada se necesiten mutuamente para desplegar sus intereses singulares y el desarrollo nacional. Tal imbricación es lo que fundamenta el emerger de esta fuerza ligada directamente al destino del Pueblo y de la Patria.

Esto es así porque sin un ingreso social promedio en crecimiento y sin un alza del empleo, resultará difícil para el comercio y la industria alcanzar los volúmenes de comercialización y venta adecuados. Y será aún más tortuoso para el Estado hacerse de la recaudación imprescindible para un funcionamiento armónico. De allí la aseveración lanzada en el primer párrafo: este encuentro es de tanta importancia porque manifiesta la voluntad puesta en marcha efectiva de los realizadores genuinos para quebrar la tendencia recesiva impuesta durante cuatro años por el gobierno liberal oligárquico y superar el posterior parate dispuesto por una pandemia que forzó la cuarentena.

Es preciso repasar las puntualizaciones de los asistentes para entender la combinación de conciencia y vigor que caracterizó el cónclave. Las voces cooperativas dieron cuenta de su gran experiencia de gestión, los empresarios mostraron el conocimiento del sendero en cada actividad. Los sindicalistas se situaron en una región central de la discusión, lo cual contiene un mensaje estratégico de interesante proyección y un rastro histórico que los argentinos perciben como parte de su afluente.

Ha nacido el Espacio Producción y Trabajo. Hay una bandera, hay un concepto.

Habrá un después.

*Por Gabriel Fernández. Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica

Gabriel Fernández sobre la conformación del espacio de “Producción y Trabajo”