“Facundo Manes para la liberación”

¿El nuevo slogan de la UCR?

La UCR percibe que es su hora. Después de casi seis años de oficiar como furgón de cola del Pro, una serie de circunstancias les permite a los radicales imaginar que es el momento de realizar un enroque dentro de la coalición Juntos por el Cambio.

Tres factores son determinantes para ese cambio de chip: la feroz interna del Pro, que amenaza con terminar en fractura; la espantosa gestión del Frente de Todos que en todas las encuestas promete restarle buena parte de los votos que lo acompañaron en 2019 y el posicionamiento de varias figuras de la UCR en un lugar expectante a nivel nacional, como Alfredo Cornejo, Gerardo Morales o Martín Lousteau.

En la provincia de Buenos Aires se ha producido el lanzamiento más rutilante de los últimos años del radicalismo. El Comité Nacional de la UCR le ofreció encabezar su lista de diputados al neurocirujano Facundo Manes. Tiene muchas a favor: su figura no está desgastada porque no proviene de la política, tiene prestigio científico en el área de la medicina en un contexto de pandemia, cuenta con una excelente relación con los medios, que se disputan su participación, y mide muy alto en las encuestas.

En contra está la actitud tradicional de Manes, que reiteradamente se ha negado a irrumpir en la competencia electoral en el pasado, pero esta vez parece ser distinto. El neurocirujano quiere ser presidente, no parece interesarle otro cargo. Pero se le ha explicado una vez más –y ahora parece haber comprendido- que para llegar a esa meta debe dar un paso previo: vencer en las elecciones del principal distrito de nuestro país. Quedó en responder. Para los radicales es una respuesta mucho más esperanzadora de las que recibieron en el pasado.

A tal punto, que el presidente de la Juventud Radical de la provincia de Buenos Aires, Manuel Cisneros, publicó en su cuenta de Twitter una arenga que traduce el optimismo de los boinas blancas: “Vidal es deserción, Santilli es invasión. Facundo es candidato para la liberación”. Sin embargo, Cisneros recibió fuertes reprimendas internas por su publicación, por lo que debió eliminarlo. No había desacuerdo sobre el contenido: se trataba de una cuestión de oportunidad.

En pocos meses pasaron demasiadas cosas, en esta dinámica arrolladora que caracteriza a la política argentina. Lejos están los tiempos en que Maximiliano Abad recibía el respaldo del Pro en su interna con Gustavo Posse por la Presidencia del Comité Provincia. Vidal decidió mudarse de distrito, el Pro quedó en una situación de semi-anarquía producto de la confrontación por el liderazgo entre Larreta y la exgobernadora de un lado, y Mauricio Macri y Patricia Bullrich del otro, que provocó un verdadero descalabro, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, donde el jefe de Gobierno porteño pretende imponer a su vicejefe, Diego Santilli, pero choca contra el abroquelamiento del Grupo Dorrego, integrado por los intendentes del Pro del Conurbano.

Para tratar de avanzar con la instalación de Santilli, Horacio Rodríguez Larreta se trasladó días atrás a Olavarría para dialogar con 17 intendentes del Pro de la provincia. El objetivo era calmar las aguas y presentar una imagen de unidad dentro del espacio, pero sorprendió -apareciendo de improviso- Jorge Macri, cuya candidatura es avalada por su primo Mauricio.

Jorge Macri fue a romper la armonía, y en tono confrontativo aseguró que él es mucho mejor candidato que Santilli y que no deben forzarse las internas dentro del partido, cuando la UCR prepara la candidatura de Facundo Manes.

“Jorge apareció de sorpresa”, dejó trascender uno de los participantes, cuestionó los pergaminos de Santilli para aspirar a encabezar la lista de Juntos por el Cambio.

“Para ser muy claro, no hay ninguna encuesta y vos lo sabés, que muestren que Diego es mejor candidato que yo y para mí soy mejor candidato que él”, le echó en cara, en tono desafiante, Jorge Macri a Larreta. Y continuó: “Forzar una PASO del mismo espacio es obligar a que todos los intendentes la sufran”.

Hasta la súbita aparición de Jorge Macri, la reunión transcurría en un tono amable, y los intendentes participantes habían comprometido su apoyo a las aspiraciones presidenciales del jefe de Gobierno porteño.

Si bien para nadie era un secreto que Jorge Macri tiene desde hace tiempo la pretensión de convertirse en el referente del PRO en la provincia, la aparición de la figura de Facundo Manes como posible candidato de un radicalismo dispuesto a dar la pelea interna ha crispado los ánimos. A punto tal que, no satisfecho con su irrupción en la reunión, el primo del expresidente le hizo saber a Manes que estaba dispuesto a apoyarlo para impedir la imposición de la candidatura de Santilli por parte de Rodríguez Larreta. Pero difícilmente Manes se sienta cómodo en compañía del “ala dura” del PRO.

El radicalismo en conjunto –y no sólo su dirigencia- huele la sangre dentro de la desvencijada armadura del PRO y ha iniciado su contraofensiva. Ya las declaraciones no son más políticamente correctas. Tanto Cornejo como Morales han salido a jubilar a Mauricio Macri y han declarado públicamente sus aspiraciones presidenciales para 2023. Lo mismo ha hecho Martín Lousteau y hasta Facundo Manes, quien aún deshoja la margarita sobre su participación en las elecciones de 2021. Su hermano Gastón Manes –un cuadro de la UCR provincial- y Maximiliano Abad lo vienen instruyendo desde hace tiempo y hacen campaña en su nombre. Creen que es su hora.

Con un dato adicional: las internas de la UCR han marcado un récord de participación de afiliados, aún en pandemia. El radicalismo está convencido de que podrá finalmente imponerse al PRO, tal como lo hizo en su momento con el Frente Grande.

En el PRO saben que si van divididos a las PASO su derrota frente a los candidatos de la UCR sería irreversible. Pero, en ausencia de María Eugenia Vidal, Manes podría sacarle varios cuerpos a todos los demás candidatos eventuales, aún en el hipotético caso de que hubiera alguna clase de acuerdo de unidad partidaria.