Fernando Noy

Noy, antes La Noy

Fernando Noy nació en San Antonio Oeste, Río Negro, el 17 de noviembre de 1951.  Es un chamán hermafrodita de piel muy suave. Escribe poesía, trabaja como actor, cantante, performer, dramaturgo, letrista, dibujante y es una leyenda viviente de la contracultura nacional.

En Peregrinaciones profanas (Sudamericana) cuenta que su padre cuando hacía el servicio militar en Viedma, cruzó hacia Carmen de Patagones para caminar por la orilla del Río Negro y “en una tarde predestinada por los dioses, sintió sed”. Decidió entonces hacer sonar la campanilla de una casa precedida por un hermoso jardín cubierto de flores en pleno apogeo. Desde la galería apareció su madre… Se miraron y ese fulgor fue para siempre. “El amor como una hipnosis perpetua, a pesar de todo. Comenzaron a encontrarse en forma clandestina. Ella dejó de ser virgen para que yo fuera plantado. Teo (su padre) regresó rápidamente al saber que su primer hijo estaba avisando a las patadas que quería nacer”.

Desconoce las razones por las que sus progenitores decidieron viajar hasta Ingeniero Jacobacci “un pueblo más pequeño que nuestro apellido”dice, al sur de la provincia de Río Negro. Su abuelo fue el legendario Malevo Noy “capo del abasto”, mencionado en un tango de Juan Carlos Cobián, en el libro Café de Camareras de Enrique Cadícamo y en El Idioma de los Argentinos de Jorge Luis Borges.

Conocí a Fernando en casa de mi amiga Lucía Montero. Moría por hablar con él. Fernando se interesó en algunas cosas que yo investigaba y sobre las que yo tenía bastantes perplejidades. Recuerdo que me miró fijo y me dijo:

– Esto no lo había escuchado antes. Tómate en serio nena. Si no lo hacés vos no lo va a hacer nadie.

Ese fue el germen de investigaciones para mi importantes y mi primer aliento fuerte para escribir lo que estaba viendo.

Para él, “el lenguaje inclusivo es el fin de una utopía: pasamos de ser un país “mataputos” a ser gayfriendly. Y estoy vivo para verlo… Es más: deje de ser “La Noy”, ahora voy por los neutros. Lo Noy, me es preferible aunque solo Noy alcanza y sobra. Yo viví la época en la que acá ser puto era un delito. A la maldita cana, las locas le decíamos “la Gaystapo”

Córdoba

En el año 2017 organicé, desde la Facultad de Derecho de la UNC -sí, la de los profesores eméritos genocidas- un seminario sobre diversidad sexual. El seminario se hizo en el Mercado Norte, zona roja de trabajadoras sexuales trans y no trans. La idea era que las trabajadoras sexuales pudieran asistir a estos eventos y que los saberes universitarios se acercaran a la vida real de personas de diversas orientaciones sexuales. En cada módulo había invitadxs especiales con los que conversaba sobre los derechos. Así charlamos Flavia Dezzutto (hoy Decana de Filosofía), Eduardo Mattio (puto feminista, como pidió ser presentado), Celeste Giacchetta (entonces a cargo de ATTTA Córdoba), Leticia Veber (por Familias Diversas).

¿Aceptaría Fernando Noy participar de este diálogo con el derecho entre verduras, carnes y embutidos del Mercado Norte de la Docta?

Lo llamé por teléfono y aceptó inmediatamente. Solo me pidió venir a Córdoba con su sister Lucía Montero, algo a lo que obviamente accedí. Ambos se alojaron en casa. Merecían un hotel con escaleras de mármol de carrara, pero se sabe que la investigación universitaria apenas si da para los traslados. La Noy fue a la habitación de las Divas. Lucía aceptó de buen grado ir a la que había sido de mi hijo.

El seminario estaba pensado como conversaciones acerca cuestiones nodales del Derecho. Fernando eligió hablar sobre el acceso a la justicia.

El art. 18 de la Constitución Nacional (ese que dice, entre otras cosas, que ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo, ni  obligado a declarar contra sí mismo; y que la defensa en juicio es inviolable y que las cárceles serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos, etc., etc., etc.) dialogaría con Sofoco, un libro de relatos eróticos breves autobiográficos, donde Noy da cuenta de cómo atravesó el placer, la pasión  y el deseo homosexual en esos tan duros tiempos.

De todos los relatos, Fernando elige “Piel de vagina” donde retorna a las “sucursales satánicas” esto es a las comisarías, a donde lo arreaban por “usar camisa rosada y perfume pachuli boconeando tu condición de liberto fuera de la ley”, luego venía “la podada” donde iban cayendo  los rulos enormes sobre una mata de otras cabelleras al mejor estilo Juana de Arco.  Con ironía recuerda que “…igual te quedaba espléndido, parecías la propia Juana de Arco, solo que no podías ni si quiera mirar por largo tiempo los espejos. Así aprendiste a afeitarte de memoria como en los carnavales mucho después…”.

En este cuento relata cómo lo sometían por ser puto y claramente surge la ineficacia de la Constitución.

Cuando llegó a casa, estaba filmando El ángel, película dirigida por su venerado el “Gran Luis Ortega”, como él lo llama. Cecilia Roth representaba la locura naif de la madre de Robledo Puch y Fernando estaba profundamente conmovido con la actuación de Roth. En esos días estaba también muy presente en sus charlas, su amiga Julieta Ortega.

Hace unos días hablamos sobre los amigos y le pedí que me hablara sobre Cecilia Roth, Julieta Ortega, el Covid, el amor y la poesía. Esto fue lo que me dijo:

Amigues

¿Y los amigos Fer?

–          En Brasil tengo infinidad de  amigues desde hace 50 años cuando llegué a refugiarme de la represión policial tan terrible en Argentina. 

Fue un verdadero oasis fulgurante e inesperado tipo Woodstock. Hasta hoy siempre guardo en mi memoria esa década de gran disfrute en todos los sentidos.

Prefiero no mencionar ningune porque la lista sería interminable. 

Lo mismo en mi país. La amistad es un arte aparentemente fácil, pero contiene todas las fórmulas más inesperadas y mutantes para seguir viviendo, todo bajo el tamiz de la libertad absoluta llevada a la práctica.

Lo mismo en Argentina actual. A no ser que me pregunten como usted lo ha hecho posteriormente, destacando nombres que son un placer evocar.

Cecilia Roth 

–          Una amiga del alma con la que pasamos varias épocas hasta llegar a este gran cariño profundo y recíproco. Ella es la mega diva de nuestros años parakulturales, por decirlo de ese modo. Al mismo tiempo, favorita de Urdapilleta, Batato, Kuropatwa, La Gran Markova  y tantos otres tan  geniales  personajes.  Nuestra  Chechu, realmente un ser  incomparable. 

Julieta Ortega

–          Recuerdo el término brasileiro “Amiga hermana” y ella es eso para mí, además de una intérprete fuera de serie; con  semejante amor por la poesía que no muchas veces he visto.

Lectora insaciable. Fluyen junto a Julieta todos los temas con su mirada excepcional, agudamente crítica e inconformista que siempre me sorprende. 

Podemos hablar horas y viajar por mil destinos sin movernos de la mesa. 

En estado de  permanente creatividad dentro de diversas  áreas  que hasta ahora  también incluyen la escritura de un  hermoso libro para niños, etc…

Musa total de muchos poemas que le he dedicado. Eso, pura poética encarnada con la elegancia de su espíritu indomable, libre, capaz de iluminarme con sólo su sonrisa. 

Covid

¿Y la pandemia?

–          Esta pandemia me fue anunciada por una clarividente que mientras me auguraba el devenir del año 2020 de pronto se crispó y detuvo sin querer seguir hablando más. 

Sus últimas palabras fueron: No quiero seguir porque me siento incluida.

Algo terrible se avecina. Estaba a fines de febrero del año pasado decidiendo si volvía, después de dos meses en mi tan amada Bolivia y esta Chamana, como yo pensaba permanecer varios días más, me urgió a regresar de inmediato a Buenos Aires.  

Por supuesto le hice caso y cuando bajé en Ezeiza ya se estaba anunciando el inicio de algo que después iba a ser el temible Coronavirus que hasta ahora tampoco sabemos hasta cuando continuará. Por suerte ya estaba en mi casa. Podía tomar todos  los recaudos necesarios. 

Amor

¿No se puede vivir sin amor?

–          El amor todo lo cura y también, a veces, es todo locura. Como un crimen perfecto que te deja vivo de puro asesino. No son frases preparadas pero en verdad la mejor droga que conocí es la de estar navegando los días con un amor recíproco. Lo importante es sentir ese lazo infinito con el éxtasis. La amistad no es menos deliciosa  que el amor, pontificó Borges. Y en este tema el etcétera es interminable, por supuesto. Dylan Thomas da en la tecla cuando escribe: “No es el amor dos seres que se aman sino un modo de mundo de conmover un equilibrio triste” Y en Arabia la famosa maldición “Ojalá te enamores”. Pero en definitiva, tan sólo el amor podrá salvarnos. 

Poesía

¿Sos un poeta?

–          Nunca digo que soy poeta porque en realidad es una palabra demasiado sublime para auto-adjudicármela. De todos modos, tampoco la niego si alguien me define de ese modo. La poesía es un don perverso y malsano, solía decirme Olga Orozco refiriéndose a la extrema sensibilidad y estado de alerta que siempre nos habita. Nunca me siento a escribir un poema, llega como aquel rayo traspasándolo todo. El poema me sienta en cualquier parte. A veces, solamente una frase. Otras, todo un catatal de voces que escucho y copio casi plagiándome a mí mismo. Leer poesía es como colocarle el punto final que siempre nos salva. Ojalá ocurra lo mismo con quien se atreva a leerme. También la poesía en vez del peso es el beso del tiempo y no sólo está en los libros, pero ese ya es otro tema.

Ese destello

Dice Lucía Montero: “Yo te vi, querida hermana. Te vi jugar con las palabras de Olga Orozco, te oí cantando con el dolor de Violeta, te sentí morir de amor con el dolor de Alejandra, te vi crecer, piedra en flor, en lo imposible y te vi volar con esas alas tuyas, inconmensurables, que aquella vez desde la escena, nos abrazaron a todos”.

Un bello sol interior

Atravesado por Batato Barea, Alejandra Pizarnik, Caetano Veloso, María Luisa Bemberg, Vinicius de Moraes, Pedro Lemebel, Alejandro Urdapilleta, Omar Chabán, Olga Orozco, Lois Blue, Camila Sosa Villada, Lucia Montero, Doris Night, Nidia Fontan, Susy Shock y todos los que no quiere nombrar para no olvidar a ninguno, Fernando Noy siente que la amistad le permite confirmar la existencia de un dios tan real como humano.

Fernando Noy posee luz propia encandilante y la calidez de un creador que transita el mundo mientras invoca musas desvariadas y restaura el alma de nosotros, sus tan amados mortales.

* Laura Cantore. Feminista. Dra. en Derecho y Cs. Sociales. Postdoctorada en géneros.

Fotografía: Guillermo Fournier.