Florencia Canale:»La de O’Gorman es La tragedia criolla más espectacular del siglo XIX»

Entrevistada pro Dante Palma en No estoy solo, la escritora nos cuenta acerca de su nueva novela «Pecadora» y explica quién fue Camila O’Gorman, la historia de su abuela, Madame Perichón y el clima político y cultural existente durante el fusilamiento de Camila y el padre Gutiérrez. Además explica por qué considera trágica la historia de Camila y cómo construye sus novelas equilibrando los datos históricos con la ficción

Contame quién fue Camila O’Gorman…

Sí, viste… porque por ahí algunos supimos quién era Camila por la película de María Luisa Bemberg de la década del 80, ella fue quien presentó la historia de esta joven. Pero bueno, por supuesto hay mucha gente que no la vio, que no sabe… te diría que es la tragedia criolla más espectacular en cuanto a espectáculo incluso del siglo XIX. Esta joven Camila nació en 1828 y murió fusilada en 1848 pero no solamente ella, se enamoró de un cura tucumano, Ladislao Gutiérrez y protagonizaron una historia de amor, de trasgresión, enfrentamiento a la ley y a la ley enorme, multiplicada por tres: la ley del padre, su padre… la ley del Padre, Divino y la ley del padre divino en la tierra que era Juan Manuel de Rosas. Por supuesto que un sacerdote bueno se fugara y sedujera a una “señorita” de la sociedad, a una feligresa estaba penado por la ley y penado violentamente. Mueren fusilados el 8 de agosto de 1848 y además ella estaba embarazada, te diría que es una historia sacrílega, herética en todas las concepciones de la palabra.

Hablame de la abuela de Camila… de Madame Perichón, ¿quién fue?

Además de todo y sobre todo ella es nieta de Madama Perichone, “la Perichón” así se la llamaba despectivamente; una francesa que desembarca en Buenos Aires a fines del siglo XVIII y patea la sociedad porteña con su desparpajo, con su libertad como estandarte y además fue un espía, doble espía, doble agente… era francesa, se casó con un irlandés, fue espía inglesa, trabajó para Francia, pero sobre todo trabajó para ella. Fue amante de Liniers y de muchos señores poderosos, era una libertina y no usando esa palabra como una “fiestera”, el libertinaje era una práctica amorosa de fines del siglo XVIII en la Corte francesa bien interesante, había que ser brillante y por supuesto estaba involucrado el sexo y la sexualidad pero era una negociación de poder ser un libertino y Madame Perichón lo era, una mujer muy desprejuiciada que hizo uso de sus artes como ninguna y te diría que eligió esa nieta, Camila, la hija de uno de sus hijos varones para iniciarla por lo pronto en la toma de libertad. A madame Perichón no le fue nada mal, le fue bastante bien a pesar de todo pero a su nieta no le fue tan bien, a los casi cumplidos 20 años murió fusilada. A mi esta novela me despertó inquietudes y preguntas, me derrumbó mis definiciones y me transformó en un ser que duda. Por supuesto que el fusilamiento de esta muchacha embarazada con su amado me parece un acto horroroso pero yo me planteo si no… en todo caso yo diría que sí porque además los documentos así lo demuestran hacia el final cuando ellos ya sabían que serían fusilados, que tenían la pena de muerte encima, se entregaron como dos místicos a la decisión de Dios, ella podría haberse salvado, cuando declara ella podría haber dicho que había sido seducida por este hombre y entonces terminaría sus días en un convento. Pero ella defendió su amor, defendió a ese hombre y se defendió y se entregó a Dios, dos devotos. Cuando deciden vivir libremente su amor y se fugan, cuando deciden trascender la carne y ese vínculo se transforma en un vínculo además sexual, podrían haberse transformado en dos ateos acérrimos, en dos cruzados en contra de Dios, la tierra es lo nuestro pero no… eran dos creyentes férreos entonces ahí está el asunto.

Sí, es verdad, eso le da un giro interesante. Mencionaste la figura de Rosas y vos lo has trabajado mucho en novelas anteriores. Contame brevemente el clima político y cultural que deriva en este fusilamiento, ¿por qué se genera esto? ¿Por qué esta ley tenía un cierto apoyo incluso popular?

Estamos ya en el segundo gobierno de Rosas, por eso la película tiene ciertos errores. Estamos frente a un gobernador con todos los poderes y si embargo con una oposición férrea, en esos tiempos además la oposición hace uso de este acontecimiento a través de la prensa desde Chile, Montevideo y desde adentro para fustigar y horadar aún más el poder. Sarmiento desde Chile, Bartolomé Mitre, Valentín Alsina y por supuesto la prensa opositora feroz desde Montevideo acusan a Juan Manuel de Rosas de ser una suerte de jefe de Sodoma y Gomorra así señalaban a Buenos Aires, sitio donde los padres de las damas no podían estar tranquilos porque los hombres de la Iglesia eran unos sátiros digamos y todo esto avalado por Rosas. La oposición se encarga de fustigar, la sociedad pide sangre también porque las madres estarían preocupadas por sus hijas, los padres también y además se dice que a partir de esta situación es el arranque de Caseros en el 52, se derrota a Rosas y ahí empieza su propia fuga y exilio. Se usa esta situación amorosa políticamente y además también pensar en la ingenuidad de los dos jóvenes, suponer que se escapan y recalan en Goya, cambian de identidades y se instalan como los maestros del pueblo… Suponer o creer que Rosas y su aparato del Estado tampoco los va a encontrar es ciertamente ingenuo. La jerarquía eclesiástica pide castigo ejemplar, el padre de Camila pide castigo ejemplar, Rosas se reúne con una especie de comité de abogados para discutir y preguntar cuál era la situación y definición  de esto y el derecho canónico. Rosas también supongo que palpó cómo venía la mano pero en definitiva estos dos jóvenes murieron asesinados, fusilados, en una situación además bastante conmocionante. Estoy contando cosas de la novela pero bueno, lean la novela también. Cuando disparan por supuesto Ladislao muere en el acto, Camila no, un tiro a su panza, el otro le pega en el brazo, cae gritando y la pólvora y el disparo provocan que su falda se prenda fuego entonces comienza casi como una Juana de Arco a prenderse fuego, te juro que se me pone la piel de gallina mientras lo cuento.

Al principio de la conversación mencionaste la cuestión de que podamos pensar esta historia como nuestra gran tragedia del siglo XIX. ¿Cuál sería el error trágico de los protagonistas que desencadena la tragedia final?

Por eso me pregunto, yo no sé si fue un error o si en definitiva se donaron a este final. Entonces pienso que de algún modo estos dos, casi como Juana de Arco y San Agustín y Santa Teresa, donarse realmente al castigo porque de algún modo en algún sitio ellos se sentían dos criminales entonces todo crimen conlleva un castigo. En todo caso ese amor no era digno de ser vivido en la tierra, debía ser vivido al lado de Dios. Entonces pensemos, ¿fue un error? ¿fue pura devoción? Realmente es una historia que tiene muchas capas, mi novela intenta plantearlas y sí es una tragedia. ¿Qué figura juega el padre? Hay una escena hacia el final entre la madre y el padre de Camila que te la voglio dire, de maldiciones y acusaciones, ese padre que es tan tirano y bestial con esa hija que no sabe bien cómo amar y cuidar que prácticamente la entrega, no te voy a decir que la entrega pero más o menos. Todo es trágico, ella nace en el 28 que es el mismo año en el que fusilan a Dorrego, casi como un oráculo. Es como la “crónica de un final anunciado” que no lo es pero a mí me resultaba realmente nuestra tragedia.

¿Cuánto de ficción tiene la novela, cuánto de verdad histórica y cómo administrás ese equilibrio al momento de escribir?

El género es ficción pero está anclado en el rigor histórico. Por supuesto todo está investigado, controlado y ajustado dentro de ese corsé que impone la historiografía pero está contado en un ritmo de novela, ritmo de ficción y hay situaciones que yo me permito imaginar a partir del rigor histórico. El asunto de la fuga, cuando llegan a Santos Lugares, las requisitorias, las confesiones y demás, todo está bastante documentado y ahí tengo esa suerte. Fue más o menos lo que conocimos en la película, la famosísima frase “¿Ladislao estás ahí? A tu lado Camila”, eso es así. Hay un lindísimo libro  que se llama Memorias del edecán que son las memorias de Antonino Reyes, el edecán de Juan Manuel de Rosas que estaba al mando de Santos Lugares donde lo fusilan, en las que hay toda una parte fundamental sobre este asunto porque después los juzgaron, el día después del fusilamiento. Pero es una coreografía que hay que seguir al pie de la letra en la novela histórica, yo trabajo con documentos, con la historiografía pura y dura y después a eso le pongo mis decoraciones.