Fuentes Seguras. Es preciso salir de la melancolía porque nos siguen pegando abajo

La historia y el resultadismo. Reparto del PBI. El dólar. Los precios. Poder Judicial. Intenciones. Paritarias. Patagonia. Charly García.

Promesas sobre el bidet. Desarma y sangra. Rezo por vos. Filosofía barata y zapatos de goma. El aguante. Influencia. Hablando a tu corazón. Fantasy.

PROMESAS SOBRE EL BIDET. Es muy difícil explicar que las cosas se hacen bien si el resultado es malo. Llegado ese punto, la política es cruel, resultadista. La historia, política evocada, está llena de jefes de Estado que afirmaron “lo que yo quería lograr hubiera sido beneficioso para mi pueblo y mi nación”; está ahíta, además, de réplicas sencillas que aseveran “pero no lo lograste”. El repaso detallado de los errores o delitos previos es un elemento importante en la narración, aunque en modo alguno sirve para exculpar a quienes detentan los máximos cargos estatales: “Los que estaban lo hicieron mal, es cierto, por eso te elegimos. Para que pongas las cosas en orden, y lo hagas bien”.

Esto es así, siempre. En esa línea de comprensión, cabe añadir que las intenciones particulares de los dirigentes ameritan igual trato. Que el objetivo de un antecesor no haya sido otro que endeudar y fugar, y que el de su sucesor sea crecer y distribuir, no mejora demasiado la imagen del segundo: los deseos de cada persona son apenas una parte de su ser, habitualmente confesados mate en mano, puertas adentro del hogar. Lo que importa ante la población y, otra vez, ante la historia, es si lograron plasmarlos o todo quedó en un enunciado de buenas intenciones.

En realidad, el éxito de una dirigencia radica en la traducción política de los intereses geo económicos de base que existen en su zona de influencia. De allí que los ejes de una gestión trascendente necesiten asentarse en lo más profundo del pueblo propio, genuino portador de los elementos esenciales de esos intereses estratégicos. Mauricio Macri fue un presidente que respondió directa y claramente a las necesidades de un sector social desligado de la matriz nacional, cuyos bienes dependen de la canalización de recursos sociales en beneficio particular y derivan en depósitos externos. ¿Alberto Fernández encarna los intereses genuinos que laten en este pueblo y su territorio?

DESARMA Y SANGRA. Hasta el momento, el Gobierno del Frente de Todos no ha encontrado el modo de quebrar la ruinosa pendiente instaurada durante los cuatro años previos. Si se sugiere, con razón, que no es responsable del inicio de la misma, se debe admitir, también, que no consigue revertirla. Un ejemplo nítido, sirve para ejemplificar el problema: el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó en las horas recientes que “En el segundo trimestre de 2021, la remuneración al trabajo asalariado aumentó 55,1% respecto al mismo período de 2020. En términos del valor agregado bruto medido a precios básicos, representó el 40%, registrando un descenso de 9,79 puntos porcentuales respecto del segundo trimestre del año anterior”.

Por si no se percibe a golpe de vista, vale precisar que semejante dato indica que los trabajadores reciben hoy casi un diez por ciento menos de la riqueza nacional que el año pasado; es el peor registro al respecto de los últimos 13 años.

REZO POR VOS. La confianza difundida por el Banco Central de la República Argentina al apuntar que sus reservas están en condiciones de resistir los embates devaluatorios tranquilizan los ánimos pero no explican el conjunto. Por un lado, es preciso señalar que las tasas de interés que el sistema financiero ofrece a la inversión indica la persistencia de aquello que desde estas líneas cuestionamos al macrismouna orientación especulativa en detrimento de un sendero productivo. Luego, que la continuidad de una ilegalidad que hasta merece tablas en los medios, facilita el “ahorro” en moneda extranjera: el dólar blue tocó su máximo valor histórico. En esa oscura dimensión, el dólar contado con liquidación (CCL) “libre” es decir, sin intervenciones del Banco Central, superó la barrera de los 200 pesos.

El tema del billete verde no acaba ahí. La Argentina tiene que hacer frente a los vencimientos que restan cubrir en 2021 de la deuda de 45 mil millones de dólares que contrajo el gobierno de Cambiemos en 2018. Si se admite el cronograma pautado entre el organismo multilateral y la delictiva gestión macrista, el país deberá pagar 390 millones de dólares en noviembre, 1.900 millones en diciembre, 720 millones en enero, 370 millones en febrero y 2.800 millones en marzo. El Fondo Monetario Internacional evalúa que lo ideal sería un acuerdo en marzo y “entre diciembre y enero” un acuerdo a nivel instrumental. Coincide en términos relativos con la visión del actual oficialismo, que prevé un cierre entre febrero y marzo venideros.

Pasa que las cuentas no dan, a menos que el Estado nacional se haga cargo del Comercio Exterior y consiga las divisas necesarias para fortalecer la base del BCRA, garantizar algunos pagos a futuro –o revisar toda la negociación- y en especial promover la sustitución de importaciones –y mientras tanto la adquisición de insumos generados en el exterior- para empezar a dimensionar adecuadamente el esquema productivo nacional. Allí ingresa en esta amable descripción el asunto del alza de precios internos. El lector, ya lo sabe: Con una inflación interanual mayor al 50%, el Gobierno dispuso el congelamiento de precios de 1432 productos de la canasta básica hasta el 7 de enero del próximo año. Asomémonos a los intersticios.

FILOSOFÍA BARATA Y ZAPATOS DE GOMA. La tensión interna de la alianza de hecho entre peronistas y desarrollistas se ha desplazado hacia la segunda opción. Es decir: A diferencia del ruinoso tramo macrista, el país crece; pero como el Estado no se involucra como gran empresario interventor y la distribución de los beneficios es –como vimos- regresiva, esa mejora queda en manos de los célebres “cuatro vivos”. El núcleo concentrado de la economía sigue absorbiendo el grueso de los beneficios y una gran parte de la sociedad permanece doblegada, mientras otra –con trabajo relativamente estable- apenas llega a fin de mes.

Como la demanda esencial de la comunidad es el freno a la inflación, la gestión que lideran Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, con participación en las decisiones de Juan Manzur, Martín Guzmán, Sergio Massa y pocos más, ha encargado a la Secretaría de Comercio Interior mediante la designación de Roberto Feletti, un control que atenúe el problema. La decisión es justa y el derecho estatal a poner techo es indudable. Pero si el conjunto del gobierno no adopta soluciones de fondo, el economista en cuestión será un arquero muy activo en el marco de un equipo pasivo, que solo observará los avances rivales sobre la última opción de bloqueo.

Qué significa esto. Los precios se pueden frenar por un tiempo si se adoptan determinaciones punitivas enérgicas. Pero la única manera estratégica de lograr que la Argentina deje de ser el cuarto país del mundo en inflación, pasa por la combinación del establecimiento de empresas estatales que contengan la energía, la producción alimentaria y el Comercio Exterior, por la desmonopolización de cada rubro con impulso a firmas medianas y cooperativas y por la reconversión de un esquema tributario que carga con furia al que menos puede ofrecer. Si esto no se realiza, aunque más no fuera parcialmente, la Secretaría de Comercio Interior sólo despejará algunos remates frontales y aprovechará yerros en la definición rival, pero no podrá afrontar centros rasantes y envíos a colocar.

Al observar la filosofía que campea en buena parte de la administración, es posible inferir que a los funcionarios ni se les ocurre reimpulsar al Estado empresario, desmonopolizar y desfinancierizar. Entonces, mientras cabe apoyar enérgicamente la búsqueda inmediata de un freno a la escalada política económica de precios, resulta necesario, nobleza obliga, decir que la tarea de largo aliento se complicará notablementeNos siguen pegando abajo. Tal vez sea hora de salir de la melancolía, y actuar, con toda la contundencia que ello implica.

EL AGUANTE. Las razones gubernamentales para proponer un cese del ataque monopólico a los ingresos de la población son indudables. Las explicó con nitidez, en el aire de la Gráfica, el economista Horacio Rovelli, parte experimentada del equipo formado por Feletti. “No hay una estructura de costos que justifique esta inflación” precisó, al tiempo que recordó que los consumidores ya están en su derecho de abonar los precios fijados por el Gobierno y si eso no es admitido en los lugares de venta, pueden denunciar al organismo adecuado. El teléfono ofrecido para esa justa acción es 08006661518 y el correo electrónico es consultas@consumidor.gob.ar.

La revelación del cuadro de situación facilita la identificación de los responsables. Entre otros, Techint, Aluar, Molinos Río de la Plata y Loma Negra son protagonistas principales de la pulseada. En el primer semestre del año lograron “una recomposición significativa de sus niveles de rentabilidad”, gracias a su poder para imponer condiciones a otros actores de las cadenas productivas y a los consumidores. La observación surge de un documento elaborado por Cifra, el centro de investigación económica de la CTA.

Desde la Corriente Federal de Trabajadores, en la CGT, manó un diagnóstico confluyente. Héctor Amichetti (FGB), señaló en nuestra emisora que Con más del 40% de pobreza, es indudable que hay mucha gente descontenta, con una situación salarial que no le gana a la inflación. Los trabajadores y las trabajadoras, todos los días preocupados porque no les alcanza el salario. Entonces, viene la otra parte: por un lado, reconocer en qué condiciones se han dado estas elecciones, el efecto que ha tenido la pandemia, qué estados de ánimos, inclusive, ha creado esta situación de pandemia. Y por el otro, si se podría o no haber avanzado más para resolver los problemas”.

El equilibrio de Amichetti parte del reconocimiento al Estado por su actuación en materia de Salud Pública. Añadió que bien se podría aplaudir, en sintonía, el esfuerzo realizado por las Obras Sociales en la misma dirección. Luego, reafirmó su postura crítica sobre la marcha atrás en el caso Vicentin y en consecuencia, sobre la intervención estatal en el Comercio Exterior“O en la discusión que el gobierno fue dando durante muchos meses con los sectores formadores de precios y que nosotros decíamos que era imposible, si no se tenía una posición mucho más firme, era muy difícil poder controlar, lo que hasta el día de hoy no se puede controlar”.

INFLUENCIA. Junto a estas observaciones, es preciso añadir un conjunto de datos relevantes. Por ejemplo, que la energía se acrecentó un 82.1 por ciento en dólares a lo largo del año en curso. También, que hubo seis aumentos de combustibles. ¿Por qué este periodista estima pertinente incluir ambos registros? Es que los mismos implican responsabilidad del propio Estado en el proceso inflacionario. En el primer caso, cuando la situación de Edenor amparaba la posibilidad de meter mano pública en un rubro central para un proyecto productivo, se resolvió autorizar la adquisición de la firma por el consorcio de Daniel Vilá, José Luis Manzano y Mauricio Filiberti. Se trata de la mayor distribuidora eléctrica del país. En el segundo, los incrementos fueron dispuestos por YPF, compañía donde el 51 por ciento de las acciones pertenecen al Estado nacional.

Por supuesto que las críticas de los medios concentrados no muestran ese perfil, sino que simplifican la responsabilidad gubernamental enfocando la “emisión monetaria” como causa de la inflación, no con el objetivo de realzar verdades sino de empezar la batalla presupuestaria del año venidero. La intención básica es recortar la asistencia social y reorientar los recursos hacia las grandes empresas con la excusa de generar puestos de trabajo. No les importa la emisión cuando deriva en subsidios corporativos y en pautas publicitarias siderales para esos mismos espacios comunicacionales. Les preocupa cuando se despliega como paliativo a críticas situaciones sociales que ellos mismos contribuyeron a instalar.

Empero, una vuelta al comienzo de este artículo no vendría nada mal. Pues en todos los temas citados, y tantos más, subyace la responsabilidad estatal por acción u omisión. Lo que hacen quienes se posicionan contra el pueblo argentino y su Proyecto Nacional no es otra cosa que lo que intentaron desde el origen de la organización institucional en estos pagos; y lo hacen, porque pueden hacerlo. De allí que los sucesivos movimientos nacional populares objetaran ese poder y buscaran instaurar otro, que defienda los intereses geo económicos profundos de los cuales hablamos. La fiereza del rival exige un dispositivo adecuado para neutralizarla.

Claro, los retos que deben afrontar las actuales autoridades no son escasos. Para la adopción de las medidas básicas destinadas a frenar la transferencia de recursos y su consiguiente desnacionalización, es preciso contar con un Poder Judicial que haga valer la Ley en vez de transgredirla en beneficio del mejor postor. El mejor postor, por los indicadores antedichos, suele estar contra el pueblo. La timidez de las reformas propuestas durante la asunción del gobierno del Frente de Todos, que rápidamente fueron deglutidas por la maraña judicial, está hilvanada con un respeto inaudito por algunos de los jueces menos respetables de la historia universal.

Por estas horas se está desperdiciando la oportunidad brindada por la misma edad humana para configurar una Corte Suprema relacionada con la Constitución Nacional, los códigos y las normativas. Aunque valdría intentar reformas, la sola aplicación de lo escrito permitiría avanzar bastante más. Un dato para despabilarse: aunque las fuerzas que integran el FDT suelen considerar al ex juez Eugenio Raúl Zaffaroni como referente, ni una sola de sus propuestas ha sido adoptada e impulsada en la práctica. La sensación reinante es que las objeciones a las alimañas que habitan Comodoro Py son “comentarios” y “reflexiones” de corte periodístico … formuladas por funcionarios y legisladores oficialistas.

Como de nada sirve hacerles caras lindas, la caracterización del Gobierno ofrecida por las empresas monopólicas y sus voceros políticos y periodísticos continúa impertérrita. El respeto a los difamadores no ha resultado óbice para que la Sociedad Interamericana de Prensa, a través de su vocero local, el diario La Nación, presentara este sábado un informe en el cual se condenan el autoritarismo gubernamental, su afán de condicionar a la justicia, y el “gravísimo” ataque anti democrático padecido por el democrático dibujante Nik a raíz de un intercambio de twitts con el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández. Es decir: la rara tolerancia del oficialismo argentino hacia la cúspide social ni siquiera facilita la celebración de una tregua que abra el juego a un debate sino que sólo ofrece más elementos para la intoxicación del clima social.

Esta zona de la nota merece consideración y no está en otros análisis. Si el Estado lleva adelante la batalla de los precios con determinación y persistencia, las presentaciones judiciales empezarán a tallar y las grandes corporaciones utilizarán toda su influencia en ese poder para quebrar esfuerzos en beneficio de la comunidad.

HABLANDO A TU CORAZÓN–Aquí no hay empate. Se gana con resto o se pierde, mucho“En el Gobierno se piensa una doble vía. Por un lado el control de precios efectivo, por otro la evidencia ante la sociedad del intento de frenar la escalada. Es importante romper el proceso inflacionario pero también que por lo menos la gente se dé cuenta de qué lado está cada uno”. –Perdón pero si no se consigue un freno claro, la inflación puede generar un malestar indetenible. “El cierre del acuerdo por la deuda será decisivo para ordenar el panorama. A partir de eso, vas a saber con qué contás, y vas a poder administrar los recursos de manera previsible”. –¿Hay consenso en el Gobierno para esta movida? “Sobre la herramienta, no. Pero todos se dan cuenta que algo había que hacer así que las diferencias no pasan de comentarios en voz baja. Todos los integrantes del Frente de Todos entienden que si las medidas de la Secretaría de Comercio funcionan, se beneficiarán”.

–Veo que hay empresas dispuestas a desobedecer la disposición oficial. “El Gobierno se va a poner firme. Hay varias leyes que autorizan tomar medidas fuertes sobre los que transgredan y se van a aplicar. Pero hay más medidas, que no se conocen”–Por ejemplo. “Desarrollo Social mejorará en las próximas dos semanas el abastecimiento de alimentos para los comedores. El Gobierno acelerará el traspaso de planes a trabajo genuino”. –Bien, qué más. “El Ministerio de Trabajo analiza la reapertura de paritarias y es muy probable que sea rápido. También, el tema con el campo se va a resolver a través de algunas modificaciones en la Ley de Desarrollo Agroindustrial. Por más que algunos sectores se pongan duros, la mayoría va a admitir que la iniciativa es positiva y los beneficia”.

–¿Algo sobre el conflicto desatado en la Patagonia? “Diálogo y consenso, sin violencia. Hay muchos involucrados en el tema electoral que quieren soluciones rápidas y eso no es posible. Aníbal es un hombre experimentado, no va a salir a los tiros a resolver una situación con tantas aristas. Eso de imputar al Gobierno por fomentar la violencia es un disparate y los mismos que le pegan al ministro del Interior Wado de Pedro saben que están ante un problema de larga data y ahora, a pocas semanas de las elecciones, exigen una solución mágica. El último informe serio recibido de la zona habla de un conflicto de 140 años sobre la propiedad de las tierras. Bueno, no hay algo así que se pueda despejar en 15 días”.

CHARLY GARCÍA. El 23 de Octubre una gran parte del país, casi toda América latina y varias naciones allende los mares celebraron el cumpleaños número 70 de Charly García. Cabe indicar que la potencia y la creatividad de la cultura argentina aparecen encarnadas en la gigantesca obra de quien hilvana generaciones y contiene géneros con elegancia y naturalidad no exentas de rupturas e innovaciones. Cuando este cronista marca esa carnadura en modo alguno la identifica con algún argentinismo: En medio de las creaciones emerge la Patria pero también el rechazo; el sentimiento local y la sorna, la búsqueda individual y la identificación masiva, el encierro y la apertura.

Charly canalizó el antiperonismo al punto de mencionar a Perón en la parte más ríspida de un video inolvidable de Demoliendo Hoteles, o en aquella generalización de la advertencia sobre los brujos que piensan en volver, dentro de Alicia en el país. En esos mismos temas, como en Los dinosaurios o Inconsciente colectivo, incluyó fuertes condenas al proceder de una dictadura antinacional y represora que aún cautivan a decenas de miles que cultivan la memoria. El músico nacido en Caballito resultó cómplice de un público oscilante entre distintas versiones de la misma nación; brindó, partiendo de una autenticidad transparente, lugar poético a quienes evalúan al rock como contracara de elaboraciones nacionales pretéritas y también a los que perciben un rastro de continuidad y lo sitúan cual heredero del tango.

Es lógica y justa la vindicación que recibe por estas horas. En verdad representa, con una dosis de calidad inigualable, a un país que ha pasado de la resistencia a la oligarquía al deslumbramiento por las privatizaciones en varios tramos de la historia reciente. Charly García, aunque creador individual, se ha dejado traspasar corporal y psíquicamente por todo un pueblo y lo ha interpretado como pocos sin ahorrar críticas, ironías, respaldos y aguantes. Si su decurso hubiera sido “coherente” en sentido político, no hubiera alcanzado esta cumbre. La coherencia en la realización artística es lo que le ha permitido traspasar nuevas olas y observar la lejanía generando placer e identificación.

Esta mirada abre el juego en otras direcciones. También sirve para realzar el coraje de aquellos creadores que se alinean y admiten perder una parte del público potencial en aras del interés colectivo, la medianía de quienes simplemente se adecúan a las modas circunstanciales y el snobismo de aquellos que, al carecer de impacto, se sitúan en regiones presuntamente exclusivas. En una ocasión el músico apuntó que un tema suyo recién está completo cuando comprueba que se lo puede disfrutar a través de un sencillo aparato de radio. La gente no cuenta con estos grandes equipos de sonido que hay en los estudios –explicó, palabras más palabras menos- así que para que una canción sea buena se tiene que poder escuchar a través de una radio común, y debe sonar bien. Si no, no. El comentario, proveniente de un finísimo elaborador de melodías, es una definición.

Junto a estas líneas garrapateadas por quien nada sabe de música, cabe incluir que este cumpleaños nacional con expansión, implica un aplauso grande al que se adentró en interioridades difíciles de desentrañar. De mí, Filosofía barata y zapatos de goma, Piano Bar, Promesas sobre el bidet, Me siento mucho mejor, Desarma y sangra, Fanky, Influencia, por sólo citar al voleo un limitado grupo de obras extraordinarias que calzaron a medida en el alma de tantos seguidores de las más diversas edades. Y Fantasy, claro, donde narra su complejo vínculo con un mundo que cree conocerlo, donde confiesa su ajenidad y, sin quererlo, acepta su capacidad para saber del otro, por más que no tenga idea de quién es.

Es que todos somos Charly García. Pero sólo él lo es.

  • *Gabriel Fernández. Área Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal

Pinturas Luciano Ricardi, Gustavo Maso, Jorge Blanco, Martín Arias