Fuentes Seguras. Nada nada queda en tu casa natal

Apuntes sobre el vacío opositor y el accionar gubernamental. ¿Existe la Nada? Deuda, mensaje interno de Guzmán, flexiseguridad, precios, Paraná, Energía. Medios e influencers. Asoman los claros; siguen los oscuros.

El devenir de la vida política nacional es revelador. Ante la imposibilidad de articular discursos que trasciendan las proclamas de ajuste difundidas por el bloque empresarial antinacional y de ofrecer salidas genuinas a la pandemia, los transmisores periodísticos de la oposición vienen recalando una y otra vez en “la corrupción” como factor central de su planteo público. Pero ha pasado mucha agua bajo ese puente y una zona nada desdeñable de la comunidad absorbió la evidente relación entre el monto de la deuda externa y los capitales fugados en beneficio de las compañías ligadas al experimento Cambiemos.

Como contracara relativa, el Gobierno se muestra proclive a escuchar voces interiores que demandan más y mejor acción en beneficio del mercado interno y el alza del nivel de vida popular. La lucha contra el proceso inflacionario de la administración del Frente de Todos es tan perceptible como autodefensiva y si bien los logros son tenues, la esperanza se adelanta por la banda y se hace un lugar. Mejoras asistenciales, paritarias equilibradas, programas de vivienda, puesta en marcha de industrias estatales como la aeronáutica, inserción de organismos públicos en la brega sobre el Paraná, y una política exterior coherente, son algunos de los rubros bien valuados en la base social propia.

En ese marco, la persistencia de grupos privados en el control de la Energía constituye un problema irresuelto, en el cual el Gobierno posee responsabilidad directa. Como se observará en líneas venideras, la decepción tras la autorización oficial a la compra de Edenor es fuerte y damnifica –en perspectiva- la repercusión de logros enumerados en el párrafo anterior. Sobre todo cuando el tema, como en este caso, refiere a puntos estructurales que definen parte del Proyecto a seguir. Los claroscuros siguen siendo la característica del período.

La interna entre peronistas y desarrollistas que estalló un mes atrás ha dado lugar a un empate provisorio que puede desplegarse hasta noviembre. Mientras la gestión sobre la deuda sigue ganando tiempo y alardeando hacia fuera orden fiscal, importantes volúmenes inversores surgidos de las arcas nacionales están siendo volcados en aras de la dinamización de la actividad. Los delicados pactos de convivencia entre los sectores que configuran la coalición gobernante fueron refrendados pocos días atrás por la cartera económica y el lector atento no dejará, al leer lo que viene, que pasen desapercibidos.

MÁS CASAS. La semana pasada informamos, con el ministro Jorge Ferraresi como fuente directa, que el Gobierno resolvió poner en marcha programas destinados a paliar el complejo panorama habitacional y en simultáneo a disparar niveles de empleo ligados a la construcción. El primer impulso se observó en relación al movimiento obrero, como tenía que suceder dada la matriz vital del funcionario, y a mitad de la semana que concluye el enfoque se orientó a los adultos.

Así, el presidente Alberto Fernández, la jefa del PAMI Luana Volnovich –figura muy activa, por cierto- y el citado Ferraresi, anunciaron la primera política pública integral de hábitat en Latinoamérica destinada a personas mayores. La iniciativa surgió de las labores conjuntas entre el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat y el Programa de Atención Médica Integral, junto a 23 provincias y 40 municipios de la provincia de Buenos Aires. ¿En qué consiste? Durante 2021-2022 se construirán 3.200 viviendas distribuidas en 100 complejos habitacionales que se adjudicarán en comodato a mayores de 60 años.

Las obras incluyen áreas para realizar actividades educativas, deportivas y de recreación, y 100 Centros de Día con atención de salud primaria y terapéutica. La cartera eje promoverá la ejecución de esos proyectos mediante una inversión de $21.944.170.370; por su parte, PAMI aportará el equipamiento y las prestaciones, mientras que las provincias y los municipios serán los Entes Ejecutores y garantizarán el correcto uso y mantenimiento.  El fundamento planteado no es asunto menor: el objetivo es “promover el desarrollo humano de estas personas desde una mirada más solidaria, colaborativa e innovadora en términos humanitarios” con un “espíritu cooperativo que los ayude a desarrollarse en sociedad, a reforzar el sentido de pertenencia e ir hacia un modelo de atención y cuidado más comunitario”.

Vale la precisión pues este anuncio –como el anterior- no sólo fue menoscabado en páginas interiores de los medios concentrados, sino que, cuando salió a luz, sólo recibió comentarios sin soporte en línea con el primer tramo de este artículo. Cada vez que el movimiento nacional en función de gobierno pone en marcha una acción destinada a mejorar la vida de alguna zona de la comunidad, recibe sospechas de irregularidad. Es importante cruzar esta costumbre y afirmar el sentido social de la búsqueda emprendida; no resulta vano señalar que tras impulsar grandes obras de infraestructura el exministro de Planificación Julio De Vido, fue imputado y permanece procesado sin más elementos que las campañas mediáticas y los dibujos judiciales.

LA DEUDA Y EL TIEMPO. -¿Cómo sigue el tema deuda? “El ministro Martín Guzmán analizó con su gabinete la renegociación con el Club de París. Dijo que la Argentina pagará u$s 430 millones y que se trata de un monto a cuenta del capital. Se va a pagar en dos tramos, uno el 31 julio y otro el 28 de febrero de 2022”. – ¿Por qué se debería considerar un éxito? “Es un avance para ganar tiempo y seguir negociando, en sintonía con el objetivo de lograr estabilidad macroeconómica”. – ¿Implica trabas para la inversión interna? “Te lo digo con las palabras que usó Guzmán en la reunión del miércoles pasado: ´La deuda no es abstracta, afecta a las posibilidades de empleo y el bolsillo de las argentinas y argentinos. Logramos dar un paso adelante en el proceso de tranquilizar la economía. Este resultado nos permite fortalecer la estabilidad macroeconómica y así apuntalar el proceso de recuperación de la producción, el empleo y el poder adquisitivo de los ingresos de las personas´. Es decir, una cosa va ligada con la otra”.

-¿Qué más dijo el ministro? “Que nuestro país seguirá haciendo esfuerzos para llegar a un entendimiento con el FMI que nos permita refinanciar el stock de deuda de u$s45.000 millones que el gobierno de Juntos por el Cambio tomó entre 2018 y 2019, y recordó que ese dinero no fue utilizado para aumentar la producción nacional”. –Es decir, quería que los funcionarios de Economía lo escucharan, pero también que se conociera puertas afuera. “Seguramente. De hecho, acá te lo decimos. Y está bien, porque en medio de las informaciones sobre la deuda, muchos olvidan decir de donde viene”. – ¿Es verdad que buscó mostrar un frente interno unido? “Sí, destacó el liderazgo de Alberto Fernández y de Cristina Fernández de Kirchner, mencionó a los dos para evitar suposiciones. También insistió en que las decisiones tienen que ser avaladas por el Congreso y ahí ratificó la línea de unidad cuando agradeció la colaboración de Sergio Massa y Máximo Kirchner”.

Como apuntamos en este espacio una semana atrás, el 31 de mayo venció el plazo para el pago de la Argentina al Club de París. Por entonces deslizamos que Guzmán se hizo el oso. Nuestras Fuentes Seguras lo explicaron de este modo: “Según el ministro, pagar los u$s2.400 millones hubiese sido un golpe a las reservas internacionales y hubiese generado más inestabilidad cambiaria y macroeconómica en general”. –Se nota especial cuidado. “Es que hay buitres acechando, piensan en las elecciones”. -¿Algo más sobre la cuestión? “En esa reunión también dijo que la fecha del 31 de marzo de 2022 no es un plazo para el acuerdo con el FMI; el objetivo es tener un buen acuerdo, cuanto antes mejor, pero la prioridad es que sea bueno”.

DERECHOS E INFLACIÓN. La conversación continuó al día siguiente. Tras sentir esa vibración leve que genera el frío mañanero, este periodista resolvió abrigarse un poco y, con un café oscuro y humeante cerca, volver a las consultas. Algunos asuntos latían sin develarse. –De nuevo y con dudas. “Por ejemplo”. –Flexiseguridad. “Es una propuesta de la Unión Industrial Argentina. El textil Karagozian se la hizo llegar a Funes de Rioja, la tomó y la está haciendo circular”. -¿Y el ministro Claudio Moroni? ¿Qué dice? “Nada. Acá no sabemos nada, no hubo ningún pronunciamiento. Como anticipo te digo que la UIA no está en condiciones de presionar al Gobierno después de las últimas definiciones que bien marcaste como un control monopólico de las entidades. Y las relaciones del Gobierno con el movimiento obrero siguen siendo buenas”. –El riesgo es que Moroni esté de acuerdo. “Si lo está, no lo manifestó”. –Me parece que ese es uno de los funcionarios que no funcionan.

No hubo respuesta.

“Hay un dato que puede interesar”. –A ver. “Sin negar el problema, puede decirse que los precios se están aquietando. La inflación en el segundo semestre será inferior a la del primero. En junio llegará al 3 por ciento más o menos, por debajo de mayo, donde alcanzó al 3,3 por ciento. Para el conjunto del año la expectativa se mantiene por abajo del 50 por ciento”. –Vale. Igual sigue siendo alta. “Sí. Aunque empieza a parecerse a un indicador normal”. –A medida que se acerquen las elecciones, habrá presión sobre el dólar. “Te lo dijimos ayer. Hay reservas. Hay herramientas”.

ANIMALES CARNÍVOROS. Las desventuras de una Mesa de Enlace gobernada por el espíritu de Álvaro Alsogaray presentaron un nuevo episodio. Como si las vulgaridades del primer tramo de la discusión –básicamente planteadas desde la Federación Agraria– no hubieran sido suficientes, las Confederaciones Rurales Argentinas dijeron lo suyo con altavoz. En un documento cuya síntesis parece ser queremos ganar más y pagar menos, reclamaron al Gobierno que “revise la presión impositiva sobre toda la cadena como un modo de abaratar el precio de la carne y así poder cumplir su promesa electoral”.

Entre las iniciativas flexibilizadoras del trabajo y las que requieren descenso tributario, es posible indicar que una parte del empresariado argentino propone el destiempo como política y plantea cual sugerencia una serie de fórmulas propias de los primeros años noventa. Esas medidas fueron aplicadas a rajatabla en el país y determinaron la ruina estatal, la caída productiva general y un nivel de desempleo que eclosionó en las grandes protestas del año 2001. Su adopción en el presente configuraría una rápida caída nacional integral y un suicidio de la gestión del Frente de Todos.

Preste atención al pronunciamiento de las CRA: “Rechazamos enfáticamente el esquema de exportaciones dispuesto, firmes en nuestra convicción de que será ineficaz y perjudicará a toda la cadena cárnica, sin resultados ciertos y duraderos en el precio en mostrador. En el tiempo quedó demostrado el fracaso de la receta de cierres, cupos y retenciones, y el costo siempre lo pagaron los extremos de la cadena: productor y consumidor”. La entidad añadió que “un nuevo revés implicaría la descapitalización del sector, la pérdida de mercados y la consiguiente destrucción de toda la cadena cárnica. Lamentamos ser llevados a una confrontación, pero es necesario poner en conocimiento general que los productores y sus entidades gremiales defenderán el derecho de trabajar, comerciar y percibir el precio justo de su producción”.

Como si todas estas macanas no fueran suficientes, por estos días volvió a desplegarse la propaganda contra el consumo de carne que difunden las organizaciones ecologéticas mejor financiadas del planeta. En cada región hay un debate con perfiles distintos y algunos rasgos comunes. Sin entrar en la discusión global, es posible afirmar que el pueblo argentino está encerrado por dos flancos: los agroexportadores que limitan con sus precios la alimentación en el mercado interno, y los “ecolochantas” (Claudio Scaletta con impulso de Néstor Gorojovsky) que se la pasan promoviendo regímenes para faquires. Lo cual remite al lamento de un ahorrativo: “Ahora que tenía al burro acostumbrado a no comer, se me viene a morir”.

ADMINISTRACIÓN GENERAL DE PUERTOS. El ministro de Transporte de la Nación, Alexis Guerrera, informó que ya está a la firma el decreto que otorga a la Administración General de Puertos (AGP) la concesión de la operación para el mantenimiento del sistema de señalización y tareas de dragado por 12 meses. Indicó que a partir de esa decisión, la AGP licitará entre dragadoras privadas los servicios de dragado y balizamiento sobre la base de las tareas y obras que viene realizando la actual concesionaria. De tal modo, será la AGP (es decir, el Estado) quien cobre a las navieras el peaje por el uso de la llamada hidrovía, cuando hasta ahora el concesionario privado era el que se beneficiaba con la tarifa.

Rápidamente los voceros de esos intereses concentrados a los cuales venimos haciendo referencia saltaron como leche hervida. Uno de sus medios característicos tituló en gran cuerpo: “Alerta Hidrovía: El Gobierno borró todo lo escrito hasta ahora y planea una estatización parcial de la principal vía exportadora del país”. Como complemento, ese difusor de voces oligárquicas advirtió que el empresariado del sector está “aterrado” pues la presencia del Estado en el negocio implicaría “un caos total”. Esas reacciones invitan a pensar que las soluciones planteadas tienden a ser razonables.

ENERGÍA ECLÉCTICA. Como con los jugadores, el transfer quedó autorizado. El Gobierno terminó brindando permiso para que Edenor, a cargo de la distribución y comercialización de energía eléctrica dentro de la zona noroeste de la Ciudad de Buenos Aires, pase a manos del grupo empresarial de José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti. El Ente Regulador de Energía Eléctrica (ENRE), a cargo de Soledad Manin, relacionado con la Secretaría  de Energía Eléctrica, resultó el encargado de abrir las compuertas en esa dirección. Nadie ignora, empero, que los dispositivos estatales recibieron aval de los dos integrantes del Poder Ejecutivo Nacional.

La bronca no tardó en explotar. Los comentarios que aceleradamente hicieron llegar a este medio varios protagonistas del debate previo, fueron contundentes. El Instituto de Energía Scalabrini Ortiz (IESO) señaló que “los compradores no pudieron dar explicaciones que garanticen una correcta atención del servicio público. Había que rechazar la transferencia y adoptar los recaudos necesarios para el mantenimiento del suministro eléctrico dentro de los parámetros contractuales de calidad que hace años se incumple, a pesar de los grandes apoyos otorgados por el anterior gobierno”.

Entre varios fundamentos de su postura, la entidad de orientación nacional popular recordó una investigación previa en la que sentenciaba: “Edenor tienen una deuda con Cammesa por la compra de electricidad que ronda los 18.000 millones de pesos, el doble del valor declarado por la venta de sus acciones”. También que la corporación Vila – Manzano – Filiberti “no acredita los pasos del proceso de privatización de SEGBA para Edenor y Edesur, que exigen comprobada experiencia en empresas de distribución eléctrica y una solvencia financiera y técnica adecuada”. Asimismo, que los nuevos dueños poseen la empresa mendocina Edemsa, la cual “está en crisis hace más de una década, arrastra litigios con el gobierno mendocino, presenta resultados económicos que no la favorecen y, además, le debe alrededor de 9.000 millones de pesos a la Cammesa por energía que no ha pagado en los últimos años”.

El Grupo Bolívar metió la cuchara. Tras señalar que los 100 millones de dólares del valor declarado de la transacción “están muy por debajo de la cotización de mercado que tiene la compañía”, recordó que existía “una excelente oportunidad para que la ANSES incremente su participación accionaria, dotando al pueblo argentino del control de la principal eléctrica del país y poniéndola al servicio de los intereses nacionales”. El vocero del Bolívar consultado, basándose en un documento previo, apuntó que “es necesario revisar los mecanismos de funcionamiento de los entes reguladores que están cooptados por las empresas concesionarias para que sean públicos todos los sumarios abiertos por infracciones y para que puedan registrarse las irregularidades que permitan el día de mañana rescindir los contratos sin costo para el Estado”.

En el aire de nuestra emisora, las organizaciones gremiales también dieron a conocer su preocupación. La cifra acordada implica “un valor bastante raro”, evaluó Carlos Minucci, secretario general de la Asociación de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía. Desde allí, se preguntó “¿Cómo hacer un proyecto energético serio si los compradores de Edenor, por ejemplo, no tienen experiencia en el tema energía?”. Luego, fue a fondo: “Además hoy la argentina tiene un problema que es la extranjerización de los servicios públicos y de otra áreas de la economía. Necesitamos un servicio público esté al alcance del cliente y que se cumpla”. Entonces, ¿cuáles son las alternativas? El hombre de la Corriente Federal  enfatizó: “Una empresa donde participe el Estado, los trabajadores, consumidores y proveedores. Tenemos que revertir la extranjerización de la economía, dentro de ella, la del área energética”.

Cuando este periodista subrayó que la tríada compradora se comprometió a no tomar nuevas deudas, las réplicas de todos los indagados fueron irónicas. En síntesis, confluyeron así: “Lo único que falta es que ni bien llegan contraigan más deudas de las que ya tienen”.

EL VACÍO POLÍTICO OPOSITOR. Aunque no está evaluando retornar a la Juventud Peronista, la titular del PRO, Patricia Bullrich, patalea de lo lindo ante la instancia coordinada entre Elisa Carrió y María Eugenia Vidal. A instancias de Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, y con un visto bueno macrista, la embajadora de un mundo en ruinas se presentaría al frente de la lista de Juntos por el Cambio en provincia de Buenos Aires, mientras la endeudadora de ese mismo distrito pegaría un salto hacia la Capital Federal. La idea es “crecer hacia el centro”; es decir, contener a la derecha para relevar la fuga rumbo a instancias más progresivas tras los dislates del espacio en medio de la emergencia sanitaria.

Horacio Rodríguez Larreta pretende sobrevolar como si fuera un conductor, con la anuencia de Héctor Magnetto y el grupo agroexportador – mediático – telefónico. Sin embargo, los favores del contador no son eternos y dependen del análisis de ciertos vaivenes propios de la vida política. Por eso el intendente anhela la jefatura partidaria que detenta Luro Pueyrredón; quiere hacer pie en una zona de referencia que le permita influir más allá de sus cercanías. Para colmo, Gustavo Posse, intendente de San Isidro, anunció que se presentará para diputado nacional desde el distrito bonaerense, no sin antes advertir que rechazará “nuevas proscripciones” en esa fuerza.

Rodríguez Larreta también está dispuesto a bendecir la candidatura provincial del médico Facundo Manes –a quien los medios, de un tiempo a esta parte, pretenden situar cual si fuera un premio Nobel-, mientras evalúa con sus ¿correligionarios?, ¿accionistas? qué lugar es mejor para que Margarita Stolbizer con aroma radical y Florencio Randazzo con pasado justicialista, puedan dañar con mayor intensidad la construcción nacional popular. No va a resultar sencillo: sus perfiles no trascienden el rechazo al kirchnerismo, la única bandera en pie del conjunto liberal. Todos impulsan la movida silenciosa de Miguel Ángel Pichetto para desgajar algo del Frente de Todos.

La dificultad salta a la vista. ¿Cuál es?

Básicamente que la prédica opositora carece de sentido. En materia económica queda pegada a las exigencias de ajuste lanzadas, como vimos, a diestra y siniestra por el gran empresariado, mientras acarrea la fama que otorgan deuda y recesión. En el rubro sanitario oscila entre dar lugar a los locos del Obelisco –que no quieren ser Valenzuela– y objetar avances en inmunización, adquisición y elaboración de vacunas. En concreto, todo Juntos por el Cambio exige caída en la actividad económica y contagios extendidos para poder cargar la romana sobre el Gobierno nacional. Ante una pre-campaña electoral sin ejes populares, el monopolio que los coordina sólo puede ofertar una renovada campaña sobre la “corrupción”.

Por estas horas productores, periodistas y servicios al servicio del Grupo Noble husmean donde pueden para encontrar alguna punta que les permita engrosar la desvaída imputación. ¿Se viene otro gran invento? Lanata – Levinas extremaron sus esfuerzos durante las elecciones de 2015. Es probable que aunque eso vuelva a suceder, el nivel de impacto solo alcance al núcleo duro, enfermizo, para el cual todo desaguisado en el planeta Tierra cuenta como responsables a los kirchneristas, los peronistas, los populistas. Las recientes entregas de la novela, que incluyeron diatribas contra Sergio Massa por un lado, y el Papa Francisco por otro, resultaron contraproducentes. Mientras la acción del compañero de Malena Galmarini evidencia el poder de atracción del movimiento nacional, el decir de Bergoglio reafirma todos y cada uno de los parámetros históricos de la secuencia demonizada.

Los científicos no sólo indagan en vacunas contra el coronavirus. Una rama bien apreciable de investigadores vienen buscando respuesta a la pregunta: ¿existe el vacío? La respuesta no es sencilla: si por un lado el espacio está repleto de partículas y se amalgama con una materia oscura invisible, por otro lo que sucede más allá de los límites del Universo en expansión es incognoscible debido a la distancia y algunos presuponen que la Nada es inviable y, en todo caso, paradojal. Bueno, lo cierto es que la corriente liberal oligárquica argentina ha realizado su aporte al demostrar que se puede existir políticamente con un vacío discursivo absoluto. Pero a no engañarse: ese vacío, esa Nada, es una puerta que conduce al Hades.

INFLUENCERS. Según un informe de la firma Insider Intelligence, las grandes corporaciones ya están invirtiendo el 20 por ciento de su pauta publicitaria digital en los llamados influencers. Es lógico que algunos supongan que se trata de jóvenes youtubers que orientan a los internautas sobre nuevas bandas de música, películas de culto y series disfrutables. Pero es preciso entender que hay influencers para todo: el mundo web en general y las redes en particular están colmadas de productos destinados a combatir el “populismo”, a explicar que las fórmulas que sumergieron naciones enteras todavía sirven, y a promover fisuras en los espacios sociales en construcción.

Es posible detectar una buena cantidad de muchachitos pagos que, fingiendo respaldar las luchas sociales colombianas, destinan esfuerzos a denunciar “violentos” que “desvirtúan” las movilizaciones. Lo mismo ocurre contra el emerger chileno y las palmas se las llevan los alegatos anticomunistas en el Perú. En esa dirección, con las visibles particularidades locales, surgen “analistas” argentinos que “revelan” la interna del Frente de Todos en tono de fractura y “denuncian” conspiraciones de fuego amigo para incentivar el desánimo y el quiebre de la región más lábil del activo nacional. Como ejemplo, anda circulando –con mucha aceptación- un video en el cual un joven “advierte” a los kirchneristas sobre las reuniones del titular de la Cámara de Diputados en los Estados Unidos.

En esa producción, con aires de seriedad, se hace pasar la gira de Massa como un escape destinado a concretar reuniones con lo peor del imperio, asentado en el objetivo de congregar fuerzas para hacerse del Gobierno y desplazar a las instancias progresivas. Pero, como demostramos en la edición anterior de nuestras Fuentes, la visita del jefe del Frente Renovador al Norte no fue clandestina, sus interlocutores resultaron especialmente escogidos, y la totalidad de la gestión estuvo monitoreada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner con el objetivo de atemperar conflictos con poderes muy preocupados por la actitud soberana argentina en materia internacional y por el estilo cansino utilizado para resolver el adeudo. Por supuesto que la administración nacional necesita que un dirigente de buen trato con esos liderazgos opacos hable con ejes de la gestión Biden. ¿Qué debería hacer la Argentina? ¿Insultar a los Estados Unidos, romper relaciones?

Suponer que esa opción está dentro del mazo implica desconocer el significado profundo de la tradición tercerista del peronismo: la Argentina sólo pelea contra quien desee avasallarla, pero no inicia los conflictos. Por el contrario, va a fondo con las posibilidades de entendimiento. Eso lo saben quienes elaboraron el video que comentamos a modo de ejemplo, y difuminan los ejes para orientar al espectador hacia fuera de la alianza. El joven emisor termina rogando con tono combativo que los votantes, en los próximos comicios, desdeñen la posibilidad de respaldar al FDT. Existen muchos otros materiales semejantes –enumeración de errores oficiales, información sobre presuntas reuniones ocultas con empresarios hostiles, disecciones de proyectos gubernamentales tendientes a la entrega-, la mayor parte compuestos por información abierta mal procesada, y destinada a promover desencanto en la militancia y a idealizar las posturas que “debería tener” una fuerza genuinamente nacional y popular.

Estas elaboraciones no se presentan vinculadas a Cambiemos, al núcleo agroexportador ni al capital financiero. Golpean sobre flancos izquierdistas y doctrinaristas del espacio propio. Si los inspiradores detrás de cámara son perceptibles, el sostén de una labor que se esmera en cargar la maniobra para que aparezca bien posicionada en los servidores de búsqueda, es más difícil de descubrir. Por eso arrancamos con la estadística de Insider Intelligence.

La unidad del Sur, se complace en insistir este narrador, es la pesadilla del Norte. Dejar de lado esta sencilla premisa conduce a razonamientos brumosos, alejados de la política nacional popular y cerca de mundos ideales que se desvanecen en aquella materia oscura.

CHE, EXISTENCIALISTA. Tras el intento de ordenar la información para vertirla de modo adecuado, la mente se abre y facilita un andar sin compromiso de destino. Este periodista se acerca a un gran ventanal y, mate en mano ya, espía la ciudad.

¿Dónde habrá ido a parar Horacio González? Si hay Algo, no le negará el placer de conversar en el Bar Británico, frente al Parque Lezama; allí se lanzaba a preguntar mientras amigos y vecinos lo rodeaban.

Preste atención. En próximas ediciones aquí se publicarán textos inéditos del gran pensador. Dejamos correr estos días pues, lógicamente, hay una inundación de artículos de y sobre el autor de Restos Pampeanos.

Se cruza, en el indescifrable funcionamiento del cerebro, un dato de horas atrás: Lula está llegando al 49 por ciento de intención de voto. Y si bien falta, alcanza una ventaja de 26 puntos sobre Jair Bolsonaro. Enseguida aparece la imagen de Leonel Brizola Neto: durante el diálogo en el aire de la Gráfica el referente brasileño afirmó su apoyo al jefe de la CUT y confió en su victoria.

La vista se corre hacia la arboleda que preludia, apenas, el inicio del Lezama. Allí quien escribe jugó a la pelota con su hijo y también lo esperó mientras daba vueltas en la calesita.

¡Qué título lleva esta nota! La ligazón con varios párrafos, es ostensible. Contra lo que piensan algunos expertos, la versión de Julio Sosa es excepcional. Al repasar las grandes orquestas y los grandes cantores registrados por la cátedra, la sinceridad lleva a advertir: vale desconfiar –un poco- de quienes se desmarcan con gesto distinguido del decir del Varón del tango –nada deconstruido- y por otro lado de la orquesta de D´Arienzo.

Hay un tono de desapego por lo masivo que preocupa; y distancia. Lo cual permitiría iniciar una intensa discusión política relacionada con los apuntes recién deslizados.

Pero este recorrido, ha terminado. Por hoy.

*Gabriel Fernández. Área Periodística Radio Gráfica. Director La Señal Medios. Sindical Federal

**Pintura Basquiat