Fuentes Seguras. Qué quiere Guzmán

El trasfondo de la discusión sobre energía y tarifas. Los contrastes internos. El virus como ariete. Los jueces del monopolio. Sugerencias y órdenes. Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Salud Pública. Un arranque filosófico y yapas con dinero fresco.

LA SOLIDARIDAD NO ES LA CUESTIÓN. Es probable que la expresión solidaridad sea una de las más utilizadas a la hora de plantear sugerencias sobre comportamientos ajenos. No está mal, pero el asunto tiene sus recovecos. Por estos tiempos, debido al drama conocido, se la escucha y se la lee a toda hora, en los más variados análisis y pronunciamientos destinados a mejorar el panorama.

En principio, como en muchos otros puntos, resulta enojoso proponer a los demás acciones sin mirar hacia dentro y corroborar que las mismas han de ser cumplidas por el emisor. En este flanco, cabe efectuar una sutil diferencia entre el individualismo y el egoísmo: el primero puede ser fruto de ciertas labores particularizadas mientras el segundo suele conllevar daño para los otros. Esto es relativamente sencillo de determinar.

La dificultad que se percibe en la actualidad radica en un factor que, al afrontar el virus, evidencia una singular ligazón con cierta filosofía político económica conocida desde hace tiempo en tantos países y con especial vigor en la Argentina. Se la ha llamado alienación –en general- y por estos pagos, zoncera. Es la decisión adoptada por toda una franja social de perjudicar el propio interés; la propia salud, así como el bolsillo que contiene la billetera intransferible.

De rastrearse coincidencias, podrían hallarse sin mayor esfuerzo. Una pequeña multitud de personas opta por sostener –votar, opinar, movilizar- proyectos que la damnifican de modo ostensible. Comerciantes y profesionales, empresarios y técnicos, administrativos y educadores –entre tantos- que repudian a viva voz gobiernos y vertientes que favorecen su acceso directo o indirecto al dinero.

Este segmento despliega argumentos insolidarios con rastro vergonzoso para la condición humana: condena la asistencia social en sus variantes, los beneficios requeridos sindicalmente, la intervención estatal en asuntos económicos. Pero esa visión anti-social lo golpea a pleno, pues en definitiva, ataca todo aquello que le provee más clientes, mejores beneficios, prevenciones de abusos. Elementos para una vida mejor.

Aquí es donde se arriba a un punto en el cual el pensamiento sólido, anclado en la realidad, no encuentra lugar. Es comprensible aunque no justificable que el espacio antedicho desdeñe el gesto de ayuda a sectores que no componen su barriada cultural; lo que resulta más difícil de aprehender es por qué combate con ahínco la perspectiva concreta de acrecentar recursos y dinamizar las actividades que despliega de habitual.

Podrá observar el lector sagaz que esa actitud merece equipararse con la que semejantes capas medias acomodadas –no exentas de una penosa participación juvenil- adoptan frente a la pandemia que arrasa planeta y país. De allí que al pedirles solidaridad estemos lanzando sonidos al vacío. Alarmas que se convierten en bruma desperdigada sobre una selva oscura cuyo ecosistema la convierte en cápsula insensible al exterior.

Pero de allí también que todas las iniciativas que desarrollan –demandar su derecho a beber en barra por las noches, evitar el uso del barbijo, evadir los cuidados sugeridos, seguir con la circulación habitual, rechazar el cierre provisorio de establecimientos comerciales y educativos, organizar reuniones numerosas- resulten perjudiciales para su interés directo. Afectan la vida misma de los “rebeldes”.

EL ARIETE DEL MERCADO. Las razonables y sencillas restricciones dispuestas por el Gobierno nacional hace dos semanas y ratificadas el viernes reciente merecieron hostigamiento y transgresión desde algunos gobiernos distritales, una zona del Poder Judicial y el armado monopólico de la comunicación. En realidad, esas medidas podrían ser objetadas por suaves frente a las cifras récord de contagios y, por consiguiente, de muertes. Lejos de ello, con la Capital Federal a la cabeza, el espacio oligárquico antinacional ratificó su decisión de emplear al virus cual ariete opositor.

A partir de allí se desplegó hacia dentro del movimiento nacional popular una discusión de importancia. Si el Gobierno del Frente de Todos está convencido de sus disposiciones asentadas en ecuánimes diagnósticos científicos sobre este momento de la pandemia, ¿por qué admitir la desobediencia porteña sin hacer uso de fuerzas federales para garantizar el resguardo de la salud pública? El ya memorable estilo dialoguista del Presidente es elogiado por muchos de sus funcionarios y al mismo tiempo reprobado por unos cuantos dirigentes intermedios que necesitan directrices firmes para avanzar.

Con una orientación semejante se desplaza, sotto voce, el debate sobre la unificación del sistema de Salud. Desde un amplio sector del sindicalismo (Corriente Federal, CTA y respaldo de cooperativas y empresas nacionales) se evalúa que el momento exacto de la reformulación es ahora, pues resulta necesario afrontar esta segunda ola con mejor organización pero también pertrecharse para la tercera, que podría arribar en la cumbre del invierno sureño. “Las Obras Sociales están al límite y nuestra gente, agotada –dijo a este medio uno de los máximos referentes gremiales-. Sería muy bueno optimizar los recursos y ordenar desde el Estado los sistemas públicos y privados para que funcionen armónicamente. Si no se hace ahora, en emergencia sanitaria, ¿cuándo?”.

Una gran parte del movimiento obrero considera que el proceso de negociación paritaria se está desplegando satisfactoriamente. En ese sentido, valora la promesa cumplida por el Gobierno, ya que pese a las presiones empresariales no interfirió en busca de aplanar los reclamos. Hay excepciones, claro, pero las preocupaciones más importantes se refieren al devenir: si los precios no frenan su raudo andar, la licuefacción de las mejoras obtenidas puede abrir un ciclo de conflictividad que sólo beneficiaría a quienes pretenden mostrar una situación social caótica.

En tanto, a través de medios especializados “el mercado” está anunciando, desde hace 72 horas, el fracaso de la política anti-inflacionaria oficial. Las corporaciones siguen fijando los precios; así se permiten sostener que las metas planteadas desde el Estado no se cumplirán y que la dupla abril – mayo podría configurar un impacto. Al igual que en el segmento temático  anterior, el argumento desplegado es inverso al pensamiento hilvanado: los voceros concluyen que el control de precios es inadecuado y que en vez de desplegar acciones para su contención, es preciso liberar las variables.

Está eclosionando aquello que marcamos al inicio de esta serie y con énfasis singular en la última edición: es tiempo de definiciones entre el Afuera y el Adentro, entre el desarrollismo y el peronismo, entre la producción primaria y el apuntalamiento de un mercado interno vigoroso. Como ejemplo, semejante contraste quedó evidenciado en la pugna desatada sobre el área energética nacional. Nuestras Fuentes Empresariales destacaron que “la ola que desató esta vorágine de versiones sobre la renuncia de Federico Basualdo, subsecretario de Energía, ocurrió pocas horas después del acuerdo entre las pymes y el Gobierno para atenuar los aumentos tarifarios”.

ENERGÍA. DE LAS PYMES A CHINA. El oyente sabe que ni nuestro programa ni el conjunto de la emisora se dejaron llevar por el ímpetu de una campaña que llegó a involucrar al propio presidente de la Nación, Alberto Fernández. ¿Qué ocurrió? Con el manual de periodismo en mano y sin necesidad de inventar pólvoras ya creadas, los periodistas de este medio se lanzaron a consultar a los protagonistas y sus allegados para obtener información clara. Allí se empezó a desentrañar una operación que si tuvo cauce en los medios concentrados, es preciso admitir que se llevó puestos a muchos que presumen de sana diferenciación.

Sin embargo, la confluencia de datos certeros deriva en otras conclusiones. Por caso, que el frenesí de la versión infundada también se ligó al próximo viaje del jefe de Estado a China, donde como anunciamos en las Fuentes Seguras del 22 de abril  ( https://radiografica.org.ar/2021/04/22/fuentes-seguras-alberto-rumbo-a-china/ ) presentará carpetas con cinco proyectos estratégicos para el financiamiento de obras relacionadas con la producción de energía. Las Fuentes Seguras internas que consultamos habitualmente, refrendaron esto hace dos días: “Esa nota pegó bien. Créase o no hubo funcionarios de esta gestión que se enteraron a partir de lo que informaste. Y estalló cuando Fantino la difundió por la tele”.

Entre una mejoría para la difícil situación de las empresas medianas y cooperativas en el país y el establecimiento de soluciones estructurales para la generación energética en el mediano plazo, puede explicarse la hostilidad de empresas privadas del sector, medios afines –muy afines a Pampa Energía, por ejemplo- y opositores cuyo único programa es retornar a la administración pública para compartir negocios con esas compañías en detrimento del interés estatal y social. Con el perfil propio de esas franjas que ya hundieron la Nación en varias oportunidades, se elaboró una movida con dos objetivos: limar a los funcionarios que dialogan con sindicatos y pymes para encontrar salidas genuinas y originar fisuras en la interioridad del Frente de Todos. Pero.

 EL JARDÍN DE SENDEROS QUE SE BIFURCAN. Esto no significa que los debates puertas adentro resulten inexistentes. En efecto, aquella dualidad evoluciona hacia el contraste entre la necesidad de mostrar equilibrio fiscal para una negociación más amable de la deuda externa y la exigencia de dinamizar un circuito local aplastado por la recesión macrista en primera instancia y por la pandemia como colofón. Al respecto nuestras Fuentes Seguras metieron la cuchara: “Hay una especie de destiempo sobre medidas que podrían ser aceptadas por todo el espectro, pero que al concretarse hoy mismo originan problemas en la negociación externa”. –Es que los dramas de la producción local son ahora. “Si, todos son conscientes de eso, pero el Ministerio de Economía quiere manejar cada acuerdo antes de suscribirlo y darlo a conocer”.

-Bueno, entonces, ¿qué pretende Martín Guzmán? “Ahora mismo: la inclusión de un capítulo especial que disponga que si se modifica la Carta Orgánica del Fondo y se habilitan acuerdos a más de 10 años, el acuerdo de Facilidades Extendidas con Argentina pueda ser revisado y contemple nuevos plazos. A ver: la idea es firmar este año un pacto por una década que permita al país la extensión de los plazos. Esto es posible porque la misión argentina descubrió que esta cláusula está habilitada por el estatuto del FMI y llevaría a que nuestro país mejore en el futuro las condiciones vigentes”. -Sería un límite, un piso. “Claro, el acuerdo con el FMI no podría empeorar para la Argentina, y hasta se lo podría mejorar si en el futuro hay cambios en los planes de pago”. –No está mal. “Nada mal, por eso Economía insiste en mostrar cuentas lisas, para ofrecer garantías, y cierto orden fiscal”.

–Consultamos al aire al ex viceministro Roberto Feletti y señaló que el mercado local necesita una inyección grande de dinero inmediata. “El problema es la simultaneidad de los temas a resolver”. –Pero también el sentido. El fiscalismo nunca benefició al pueblo. “No podés llevar adelante una negociación con el Fondo sin poner las cuentas en orden”. –Queda la sensación de un enfrentamiento interno. “Hay una discusión seria, es cierto”. –Pero entonces Guzmán intenta correr a los sectores que priorizan la inversión social. “Cada quien afirma su posición lo mejor que puede porque está convencido”. –No es justo cargar sobre Basualdo a través de versiones. “Los que las hicieron correr que se hagan cargo. No conocemos al autor”.

-Para no dejar el eje sin analizar, insisto, ¿qué más quiere Martín Guzmán? “Que en el último tramo del año no haya presiones devaluatorias. El ministro considera que si antes de las elecciones hay una liquidación de divisas inferior y una mayor búsqueda de dólares, puede ampliarse la brecha a niveles difíciles de sostener sin una adecuación del tipo de cambio”. -Piensa que el aumento de tarifas serviría para descomprimir. “Así es. No te olvides que en un mercado cambiario como el argentino, con un puñado de empresas con liquidez generás tensión. Guzmán estima que una suba del dólar en ese período perjudicaría la situación social más que un aumento de tarifas realizado ahora”.

Este periodista finalizó el diálogo, puso a cargar el fatigado teléfono celular, preparó el mate y se asomó para observar una avenida que se iba adormilando. Muchas ideas surcaron inquietas hasta que se asentaron en un puñado, harto preocupantes. Esta batalla es de fondo, más que otras suscitadas en Salud, Justicia, Educación. Si Guzmán pretende mostrarse como un liberal ortodoxo para la galería (externa) por un rato, la situación se puede resolver. Si su intención es alzar las tarifas a la medida de las empresas que controlan el sector y generar un ajuste sobre los ingresos de la población, el panorama se complica seriamente. En línea: ¿Nadie piensa lo obvio? ¿Qué es lo obvio? Si tras años de ganancias siderales las compañías eléctricas siguen requiriendo subsidios o tarifazos, ¿por qué no absorberlas en manos del Estado, en acuerdo con gremios y cooperativas?

Este último párrafo mana de la información recogida para este artículo, pero sólo encarna el parecer del autor. Quedan relevados de cualquier responsabilidad todos los voceros que cooperaron desde la misma administración, los sectores empresariales y sindicales, así como los colegas que arrimaron su saber.

EL MONOPOLIO Y SUS JUECES. En simultáneo, el proceso de transformación de la Justicia argentina sigue moroso y las consecuencias se ventilan sobre las urgencias. A pocas horas de consultar nuestras Fuentes, este narrador supo que la Sala II de la Cámara Contencioso Administrativo Federal, con voto mayoritario de los jueces José Luis López Castiñeira y Luis María Márquez, admitió un recurso de apelación de Telecom Argentina y decretó una medida cautelar en su favor que suspende los artículos 1 al 6 del DNU 690/2020 (que declaró servicio público a las telecomunicaciones) y también de tres resoluciones reglamentarias del Ente Nacional de Telecomunicaciones (1466/2020, 1467/2020 y 204/2021) que serán inaplicables a la empresa. Una decisión que bien podría ser fundamento para cerrar la Facultad de Derecho.

Vale recordar que mediante el decreto 690, el Gobierno nacional declaró servicios públicos esenciales y estratégicos en competencia a la telefonía celular y fija, Internet y la televisión paga, a raíz de la pandemia de coronavirus. La decisión judicial pro empresarial y anti social reestablece la potestad de los operadores de cable y telecomunicaciones de fijar sus condiciones de comercialización. Pues por estos pagos lo que sobra es libertad de comercio.

El 28 de enero de 2021, el juez de feria había rechazado la medida cautelar solicitada por Telecom Argentina S.A. contra el Poder Ejecutivo Nacional y el Ente Nacional de Comunicaciones. Las razones de esa sana decisión fueron evidentes: en medio de una emergencia sanitaria “el derecho de acceso a internet es, en la actualidad, uno de los derechos digitales que posee toda persona con el propósito de ejercer y gozar del derecho a la libertad de expresión”. “La  ONU ha expresado en diversos documentos la relevancia de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) para el desarrollo de una sociedad más igualitaria y la importancia de que a todas las personas les sea garantizado su acceso a las mismas”.

Pero claro. El fallo fue apelado por Telecom basándose en que no existirían presupuestos legales para la calificación como “servicio público” de una “actividad privada libre” que se realiza en condiciones de “competencia”. La argumentación es asombrosa. Un grupo monopólico que –valga la redundancia intencional- monopoliza la actividad, evalúa que al restringirse su intención de resolver unilateral y monopólicamente precios y condiciones, se vulnera la “competencia”, factor que resulta, precisamente, aquello que el grupo monopólico demanda expresamente evitar al Estado y la Justicia. Así, aparentando defender el artículo 42 de la Constitución Nacional, el monopolio exige que se respete su condición monopólica mediante fundamentos anti-monopólicos.

Es nuestra costumbre bucear en sinónimos para transmitir expresiones de modo grato. Aquí hemos descartado la práctica con el sentido de evidenciar el dislate. Pero, a todo esto ¿qué dice el artículo 42 de la venerada y sólo aplicada parcialmente Constitución Nacional? Lo siguiente:  “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección y a condiciones de trato equitativo y digno”. Quien pretenda aplicar semejante disposición será calificado de populista, pues el mensaje lanzado por la troupe de jueces al servicio de Héctor Magneto es simple, es claro: hacemos lo que el patrón ordene y quien lo objete será acusado de violar la ley. ¿Qué ley? Aquella que dispone que sólo se aplicarán medidas que beneficien al Grupo Noble – Clarín. Y listo el pollo.

LA DIFERENCIA ENTRE SUGERENCIAS Y ÓRDENES. El Día del Trabajador permitió, además de evocar heroísmos y compañerismos, escuchar el mensaje del Presidente a obreros y empresarios. Vale precisar el enfoque para entender algunos de los sucesos que se encuentran en desarrollo. El presidente Alberto Fernández en el marco del Foro “Trabajo Presente y Futuro con Solidaridad”, organizado por el Consejo Económico y Social, dijo que aquellos que tienen la capacidad de fijar precios deberían evitar la suba de precios y actuar en favor de los ingresos de los argentinos, “por convicción” y “no porque el Gobierno lo reclame o los persiga”.

“A los empresarios lo único que me queda por pedirles, y fundamentalmente a los que producen alimentos, es que tengan en cuenta el tiempo que vive la Argentina”, destacó, para luego subrayar que “no es tiempo de subir precios ni hacerle pagar a los argentinos por el buen momento internacional de los precios de los alimentos”. El jefe de Estado precisó que debe haber precios para exportar y precios para el mercado interno porque, de lo contrario, “todo el esfuerzo que se hace en materia salarial se pierde y se consume en el aumento sostenido de alimentos”. Luego marcó que el sector “tiene que hacer un aporte” porque “somos parte de una misma sociedad “.

Asimismo, Alberto puntualizó que existe una recuperación en el sector de la construcción, y le pidió a los empresarios que “no conviertan una oportunidad en una oportunidad para ellos, sino en una oportunidad colectiva”. “Estamos en un momento en el que el trabajo se recupera. Y eso nos da confianza y cierta certeza de que podemos seguir creciendo y creando nuevos puestos de trabajo. Tenemos diversidad de opiniones, diferencias de criterios. El secreto es poder armonizar esas diferencias para lograr objetivos comunes”.

Luego se enfocó en el mundo laboral. “Fueron enormes medidas que permitieron que el trabajo formal cayera menos que lo que todos esperaban que cayera. Ayudamos a los trabajadores de la economía informal con el IFE, mejorando la AUH y hasta creando la tarjeta Alimentar”, detalló. Anticipó que “en este tiempo que viene vamos a estar siempre cerca de los que trabajan y ayudando a los que están en una situación más difícil porque es nuestra obligación”. Para cerrar, se dirigió directamente a los sindicatos que participaron de modo virtual: “Agradezco sinceramente la responsabilidad con la que los sindicalistas enfrentaron ese tema porque pudimos llegar a acuerdos para encontrar una mejora del salario mínimo. La responsabilidad sindical fue enorme. Sólo gratitud tengo con ellos”.

Quizás en este discurso pueda hallarse, más que en otros, el dilema básico. Las correctas sugerencias lanzadas sobre el empresariado necesitan transmutarse en órdenes propias de un jefe de Estado que conduce la Nación en medio del vendaval. Lo hemos indicado: las grandes corporaciones obtienen pingües ganancias, porque pueden hacerlo. Un gerente de ventas o uno de comercialización en una compañía evalúan palabras de ese tenor cual comentarios bienintencionados de un dirigente que busca respaldo social. Saben que si resignan ganancias para solidarizarse con una comunidad que perciben etérea, perderán su puesto a manos de mesas directivas y accionistas que exigen rentabilidad.

YAPAS.

A. Sin afán de generar nuevas discordias, es válido informar que el nuevo titular del Ministerio de Transportes será Alexis Guerrera, hasta ahora presidente de Trenes Argentinos Infraestructura (TAI). El hombre goza de la confianza de Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados argentina. ¿Entonces? Bueno, varios gremios del sector han manifestado por lo bajo su desacuerdo. No los convence su gestión ni su concepción. Habrá que verlo andar.

B. El gobernador bonaerense Axel Kicillof respaldó las medidas sanitarias oficiales aunque facilitó que sus asesores en la lucha contra el coronavirus manifestaran que a las mismas les falta “una vuelta de tuerca”. En la administración provincial se esperaban restricciones más intensas y sobre todo un apriete más duro sobre la Capital Federal, porque “de una vez por todas hay que entender que el Área Metropolitana de Buenos Aires está humanamente integrada, es un problema común”. Los controles de los accesos evidencian la necesidad de evitar el fluir de un tránsito que facilite la circulación del virus.

C. Al momento de redactar estas líneas, si se repasan las cotizaciones, es posible saber que nuestro país recibirá unos 8.500 millones de dólares extra gracias al precio de la oleaginosa, el cual se ubica cerca de los 580 dólares la tonelada. También, que si una fase de las gestiones externas marchan del modo previsto, el Fondo Monetario Internacional podría otorgar 4.500 millones de dólares mediante la asignación de nuevos Derechos Especiales de Giro (DEG). Ninguna noticia implica la solución, pero entre ambas ofrecen ese otro oxígeno tan importante por estas horas. La cuestión es cómo y para qué se utilizarán tales recursos.

D. La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner no participa de ninguna acción destinada a horadar la presidencia de Alberto Fernández. La existencia comprobable de discusiones internas como las evidenciadas en estas líneas está lejos de implicar movimientos rupturistas. Su prestigio como luchadora contra los “cuatro vivos” que absorben beneficios se ha acrecentado y el mismo también se asienta en la simultánea vocación de unidad evidenciada ante situaciones complejas. La relación contiene reciprocidad: Alberto Fernández no desarrolla una labor interna destinada a barrer con los hombres y mujeres de la titular del Senado. La polémica acerca del rumbo económico nacional persistirá y ambos están dispuestos a buscar el equilibrio necesario para la continuidad del Frente de Todos. Esta información proviene de Fuentes bonaerenses que se comunicaron con la intención explícita de darla a conocer.

Gabriel Fernández. Área Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal

**Con la colaboración de Lautaro Fernández Elem

Pintura de portada  Emile Friant. La discusión política