Gabriel Lerman: “El cuadro de Bettanin transmite una época y un estilo diferente”

Entrevistado por Dante Palma, el escritor y ensayista dio detalles de su nueva novela “Fuera de Serie”, un policial que gira en torno al cuadro de Alfredo Bettanin: «San Martín, Rosas y Perón».

Es tu cuarta novela y la historia gira alrededor del cuadro de Alfredo Bettanin que es «San Martín, Rosas y Perón” y con ello la historia del creador que va a morir dos meses después de Perón y de su hija que toma la pastilla de cianuro cuando la dictadura entra a su casa. Describime el cuadro y contame la historia de su circulación…

El cuadro a primera vista reproduce la iconografía rosista tradicional y a medida que empezás a ver detalles, incluso la composición más surrealista o más imperfecta que no es tan figurativa te das cuenta que en realidad transmite una época y un estilo diferente, no es un Molina Campos o una mirada nativista o tradicionalista; el grupo que rodea tanto a San Martín como a Rosas y Perón no es el típico grupo como podría ser granaderos, gauchos y obreros en el caso de Perón, sino que en el caso de Perón son jóvenes de los 70.

Quería preguntarte sobre el autor y seguramente me vas a contar también sobre la circulación del cuadro pero obviamente un cuadro que se llama así uno supone que está en la tradición del revisionismo histórico, háblame entonces del autor…

Bueno Alfredo Bettanin es un militante nacionalista peronista típico de los años 50 que atraviesa la etapa del peronismo histórico tanto hacia la resistencia como los 70 en realidad como ilustrador más que como pintor, era ilustrador de las entrevistas de Cooke, y cuando el cuadro se hace es invierno/primavera del 72, en ese momento él tiene a sus hijos que ya tienen arriba de 20 años como militantes montoneros, tanto Leonardo como Guillermo y Cristina, los tres ligados a la Facultad de Filosofía y Letras. Entonces es ese tránsito de viejos militantes peronistas nacionalistas incluso hasta un nacionalismo que es para mí un poco parte de la discusión de la novela, un nacionalismo que quizás nuestra generación no llegó a conocer porque recién podríamos pensar que con el kirchnerismo o en el bicentenario o un poco más atrás en el 2001, se activa un nuevo nacionalismo pero que durante 20 años, entre la dictadura y Malvinas era muy problemático. Y entonces en ese momento se produce ese tránsito entre la vieja generación de peronistas con sus hijos que ya están volcados a un vanguardismo más contemporáneo, guerrilla, y ahí es donde el cuadro alcanza un punto sumamente dramático porque en el tercer grupo que yo te describía de Perón, él pinta a sus hijos, a su hija, a su yerno y esto es algo que está en el centro del cuadro y que es sumamente problemático porque cuando él muere años después sucede lo que sucede con la familia, es una familia con la que la dictadura se ensañó, una familia como los Oesterheld que fueron asesinados la mayoría de ellos, y sin embargo quedaron ahí como inmortalizados en el cuadro.

En el posfacio de la novela que lo escribe Eduardo Rinesi él comienza a preguntarse qué es lo que está fuera de serie en la novela, ¿qué respuesta le darías vos?

Creo que tiene que ver con lo que estamos hablando, hay una zona de indagación de esta iconografía que en apariencia es tradicionalista y nativista pero que en realidad está llena de presentaciones de avanzada, por ejemplo el rol de la mujer desnuda en el centro que es un suerte de cautiva rubia atrapada por una especie de Alicia en el país de las pesadillas, abajo a la izquierda una mujer india desnuda también igual que esta cautiva, luego está la mujer que mencionabas al principio, Cristina, que es la hija del pintor tiene una cámara de fotos y está a la derecha o sea forman las tres un triángulo, tiene trilogías. Después en toda la zona más del siglo XX ligada al peronismo hay toda una serie de escenas, está el cajón de Evita orinada por los marinos, está una suerte como de representación de los fusilamientos del 56. Esta especie de superposición van construyendo una parte que no es un rosismo o un peronismo de carácter folclórico simple, aparece toda una mirada en tal caso de un peronismo revolucionario muy fuerte, quizás hasta por momentos alguien lo puede ver ingenuo porque es justo un momento, el 72, es como el momento de la juventud maravillosa.

La novela tiene una lógica policial y el mismo Rinesi en el posfacio la define como con una lógica borgeana en la línea de La muerte y la brújula. ¿Estás de acuerdo con esa afirmación? ¿En qué sentido te habría inspirado Borges?

Esa referencia funciona como en el caso de La carta robada de Poe, y esto tiene que ver con la circulación como me preguntabas antes, dónde estuvo y qué pasó con el cuadro entre esos años 70 y este presente porque el cuadro tuvo su momento más público entre 2011 y 2015 cuando estuvo exhibido en el Museo del Bicentenario. Ahí se lo conoció, la gente lo vio, la gente que solía ir a actos lo conoce, el tema es cómo llegó ahí y por qué. Ese cuadro fue en cierto modo obsequiado por Felipe Solá a Néstor y Cristina, ¿por qué Felipe Solá? Porque entre aquellos años 70 y los 80 el cuadro lo tuvo quien lo encargó que era el empresario Tulio Jacovella, dueño de la Revista Mayoría que fue el que se lo encargó a Bettanin. Cuando muere este empresario la familia se lo da a Solá un poco en consignación y un poco por relación personal y él lo tiene en su casa durante muchos años. Vos me dirás qué tiene que ver esto con Edgar Allan Poe, es que Solá, vamos a decirlo mal y pronto, es un dirigente peronista que tuvo relación sin casi solución de continuidad con Cafiero, con Menem, con Duhalde y con Kirchner, teniendo ese cuadro a lo largo de todos esos años elige a Kirchner para regalárselo. Entonces la pregunta que se produce en algún momento en la novela es por qué. Quizás sin necesariamente saberlo, o si, eso habría que preguntárselo a Sola, cómo es que ese cuadro decide que después de todo el transito que tuvo que siempre, fue muy privado porque nunca había estado en un  museo, por qué va ahí y por qué se decide incluirlo en el Museo del Bicentenario en un lugar muy central en la etapa más pública en el gobierno de Cristina. Digamos que tiene como ese recorrido que sale a la luz y me arriesgo en este sentido según lo que me preguntabas, es como si Kirchner que había bajado algunos cuadros subió otros.

¿Vos interpretarías también en esta lógica de revisionismo histórico que la cuarta pata (San Martín, Rosas, Perón) serían los Kirchner? ¿Lo pensás así?

Y, uno lo desearía así… si vos me decís… sí, creo hasta incluso que es Cristina más que Néstor por lo menos por la dimensión dramática. Por ahí a lo que apunta Rinesi es como para no caer tampoco los que tenemos simpatía por ese lado en una especie de empacho simbólico donde queremos necesariamente meter en el póster a Cristina, pero tal vez sí para ayudar a pensar un montón de cosas… la política de los últimos años, hay un camino ahí, una relación, no sé si está bien o nos hace bien necesariamente querer ponerla en el póster todo el tiempo a Cristina, no sé, porque tenemos muchos problemas también.

Para ir terminando y te vuelvo a agradecer, es una buena invitación para leer la novela, contame, ¿cómo fue tu trabajo como escritor?¿Te interesó la historia?¿Lo habías manejado de antes o apareció por casualidad?

Volviendo al principio, mi relación inicial con el cuadro es una enciclopedia que vendía mi viejo y que tenía en casa, en la portada estaba este cuadro y yo pensé que era un dibujo, una ilustración. Recién en la etapa kirchnerista, puntualmente el día en que Kirchner habla cuando pierde las elecciones con De Narváez que hace una conferencia de prensa desde Olivos y tiene el cuadro atrá, yo veo el cuadro y empiezo a darme cuenta que era un cuadro de verdad, al óleo , en tela, me pongo a investigar y trabajando en el Ministerio de Cultura conozco a Carolina Bettanin, que es una de las nieta de Alfredo, y ahí empiezo a reconstruir algunos datos que me permiten empezar a investigar; esto fue entre 2009 y 2011 y ahí quedo, la novela en sí la escribí el año pasado en la pandemia.