Grupo de Lima. Se profundiza la política internacional del Gobierno argentino

En línea con el accionar desplegado por el Gobierno argentino desde su asunción, la Cancillería informó este miércoles 24 de marzo que nuestro país decidió retirarse del Grupo de Lima.

De qué se trata. El Grupo de Lima se originó en base a la Declaración de Lima, el 8 de agosto de 2017. En esa ciudad se reunieron delegados de 14 naciones para dar seguimiento y buscar una salida pacífica a la situación venezolana.

Su configuración original fue de 12 miembros: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú. Otros dos se integraron con posterioridad: Guyana y Santa Lucía.

Con fuerte influencia norteamericana y europea, los integrantes del espacio enfocaron sus críticas sobre el gobierno constitucional bolivariano, al cual responsabilizaron de todos los problemas registrados en su territorio e intentaron influir en la política interna respaldando a las minoritarias fuerzas opositoras.

El diagnóstico fue relevante. Pese a que el movimiento político al frente del Estado venezolano, hoy orientado por el presidente Nicolás Maduro y previamente por Hugo Chávez, es el que más elecciones democráticas realizó en el continente, la determinación de identificarlo como dictatorial campeó en todos los pronunciamientos.

Esto, más la presencia dentro del Grupo de núcleos mercenarios que dicen encarnar a la población venezolana, generó complicidad de los países adherentes con las acciones violentas, anticonstitucionales y antidemocráticas interiores destinadas a derrocar a las autoridades.

El último pronunciamiento, postulado para rechazar la legitimidad del gobierno bolivariano fue cuestionado por la Argentina y México. Nuestro país venía desplegando, desde el arribo de la gestión del Frente de Todos, una política exterior de firme corte tercerista evidenciado en varias acciones significativas.

La primera de ellas fue la condena al golpe de Estado en Bolivia, la protección del entonces presidente constitucional desplazado Evo Morales y la cooperación para un retorno a la vida institucional.

La segunda fue la visita del presidente Alberto Fernández a Chile: allí, frente a su colega Sebastián Piñera, planteó la unidad del Sur continental asentado en la iniciativa ABC promovida por Juan Domingo Perón en 1953.

La tercera fue el reciente viaje a México, trascendiendo el Unasur y ligándose directamente con la gran nación latina del Hemisferio Norte. El vínculo entre Andrés Manuel López Obrador y Fernández fue un mensaje económico y geopolítico decisivo para fortalecer una postura multipolar ante el planeta.

En medio, diálogos y muestras de equilibrio en el trato con los distintos protagonistas internacionales y una prédica intensa sobre la necesidad de erradicar las desigualdades entre naciones. También, una frase presidencial  que golpeó sobre los grandes intereses: “Que Luis Almagro siga en la OEA es penoso porque fueron cómplices del golpe de Estado en Bolivia”.

Ahora, a través de un comunicado claro y medido, el Ministerio de Relaciones Exteriores que dirige Felipe Solá ha informado sobre una determinación que abre un camino profundo hacia la unidad regional y contra el avasallamiento de las naciones latinoamericanas.

El texto difundido recientemente apunta que la decisión se adoptó “al considerar que las acciones que ha venido impulsando el Grupo en el plano internacional, buscando aislar al Gobierno de Venezuela y a sus representantes, no han conducido a nada”.

Las autoridades argentinas indicaron en el decreto de derogación que los cambios a la ley migratoria, agravaron exponencialmente la litigiosidad en materia migratoria.

Además, consideraron que “la participación de un sector de la oposición venezolana como un integrante más del Grupo de Lima ha llevado a que se adoptaran posiciones que nuestro Gobierno no ha podido ni puede acompañar”.

“Una vez más, reiteramos que la mejor manera de ayudar a los venezolanos es facilitando que haya un diálogo inclusivo que no favorezca a ningún sector en particular, pero si a lograr elecciones aceptadas por la mayoría con control internacional”, expresó la Cancillería a cargo de Solá.

“Es claro que no pueden las autoridades venezolanas desconocer, sin embargo, que producir las condiciones para un diálogo que resulte productivo es primordialmente su responsabilidad. Un diálogo del que deben formar parte, pero del que no puede apartar a la oposición en su conjunto. Un diálogo que sin duda se vería enriquecido con voces provenientes de los principales actores sociales del país, como la Iglesia, el sector empresario y las organizaciones no gubernamentales, sin exclusiones”, consideraron desde el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Asimismo, se puntualizó que en un contexto en el que la pandemia ha “hecho estragos” en la región, las sanciones y bloqueos impuestos a Venezuela y a sus autoridades, así como los intentos de desestabilización ocurridos en 2020, “no han hecho más que agravar la situación de su población y, en particular, la de sus sectores más vulnerables”.

“Es importante señalar que las sanciones han afectado el goce de los derechos humanos de la población venezolana, de acuerdo a lo que se constata en el informe de la Relatora Especial sobre las repercusiones negativas de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos”, indicaron las fuentes diplomáticas.

De tal modo, como conclusión: “Con este espíritu, la Argentina continuará sosteniendo su compromiso con la estabilidad en la región, y buscará encaminar soluciones pacíficas, democráticas y respetuosas de la soberanía y de los asuntos internos de cada Estado”.

La Argentina es uno de los jugadores trascendentes de la zona. Este pronunciamiento debilita la coalición de varios países latinoamericanos con el Norte y con la OTAN destinada a operar contra los proyectos soberanos y productivos. Merece ser calificada como un avance sólido hacia la coordinación de intereses geoeconómicos y políticos.

Curiosamente, esos intereses se enlazan en base a dos aspectos que habitualmente se presentan desgajados: la autodeterminación y la unidad.

*Gabriel Fernández. Director La Señal Medios / Área Periodística Radio Gráfica / Sindical Federal.