Gunter Rodolfo Kusch: Seducción de la barbarie

“Nuestra ventaja en América es saber que todo lo del ser es un simulacro”

(Kusch-1978

Ante un nuevo aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 30 de septiembre de 1979, bien vale una reflexión sobre la producción y difusión de su obra.

Nacido en Buenos Aires el 25 de junio de 1922, recibido como profesor de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA en 1948, se abocó a estudios filosóficos y antropológicos, más allá de su acercamiento a la historia, el teatro y el tango, para desentrañar el pensar americano.

Entre 1948 y 1955 se desempeñó en la Dirección de Psicología Profesional del ministerio de Educación de la provincia de Buenos Aires. Tras el golpe contra Perón se dedicó a la enseñanza en colegios y universidades, tarea que continuó hasta sus últimos años. Dio clases en la Universidad Mayor de San Andrés, La paz, Bolivia; Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza; Universidad Nacional de Buenos Aires; y Universidad Nacional de Salta, entre otras.

Hizo los guiones de Tango, Credo Rante, La Leyenda de Juan Moreira (1960), La muerte del Chacho (1960)y Cafetín, estrenadas en teatros de Buenos Aires y otras ciudades, así como audiovisuales, Hacerse el Oso; Los verdugos; ¿… Y yó?; y Religión Sincrética. También se contabiliza sus participaciones en el programa El hombre de América, por Radio Nacional, donde se puede escuchar al mismísimo Kusch -por internet están los audios- en un par de intervenciones.

Su primera obra, Seducción de la barbarie: Análisis herético de un continente mestizo (1953), marcaría el tono de su producción. Le siguieron Anotaciones para una estética de lo americano (1956), América profunda (1962); El pensamiento indígena y popular en América (1971); Geocultura del Hombre Americano (1976); y Esbozo de una antropología filosófica americana (1978), entre otros.

Sus afirmaciones son punzantes: “El problema de América no es, evidentemente, un problema del hombre americano, o de su pueblo, sino también, en gran medida, el de su clase media intelectual y el de los criterios utilizados por ésta: progreso, causalidad, racionalidad y ciencia, son las obsesiones de una inteligencia desorientada que no logra aprehender una realidad. Y eso es alienación”.

Contemporáneos y compañeros de ruta como Graciela Maturo, Mario Casalla, Juan Carlos Scannone y otros han profundizado sus trabajos y ofrecido nuevas aristas del pensar original de Kusch, aunque no profuso en ámbitos académicos, tiene hoy una difusión media en círculos intelectuales católicos y del pensamiento nacional, que se definen por el “ser” americano, que equilibran la idea de “suelo” con “cultura” y que plantean la validez del análisis del “mero estar” del continente frente al pensar europeo.

Kusch impregna con su pensar de igual manera que impregna el “hedor” de la región, frente a la “pulcritud” de la ciudad, como afirmó en América profunda. Y que en esa tensión entre “hedor” y “pulcritud”, o “barbarie” y “civilización”, “luchaban los de abajo, siempre en esa oposición irremediable de hedientos contra pulcros, sin encontrar nunca el término medio. Así se sucedieron Tupac Amaru, Pumacahua, Rozas, Peñaloza, Perón como signos salvajes. Todos ellos fueron la destrucción y la anarquía, porque eran la revelación en su versión maldita y hedienta. Eran en suma el hedor de América”.

Es más que recomendable profundizar su obra, compilada en cuatro tomos en el 2007, y ver el documental Hombre bebiendo luz, para acercarse al pensar de quien sentenció: “En el fondo de todo no estoy yo, sino que estamos nosotros”.

*Pablo A. Vázquez. Lic. En Ciencia Política. Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas

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