Gustavo Marangoni: “Gobernar el país, en buena medida, es gobernar la relación dólar/peso”

Quería conocer tu punto de vista respecto de los hechos políticos de las últimas semanas. El primero es el raid mediático de Macri. ¿Creés que está ideando una estrategia similar a la que ideara Cristina en 2016, es decir, intentar ganarse un núcleo duro de votantes para luego condicionar o eventualmente incluso elegir un candidato moderado en el 2023 y poder ganar la elección?

Sí, creo bastante en esa hipótesis. Me parece que en parte comenzó su campaña 2023 o su fortalecimiento dentro del espacio opositor en el último tramo de su intento por repetir la presidencia, es decir, el tono, el concepto y el mensaje que él ha expresado en estas últimas semanas es idéntico al del período agosto/octubre. Es una posición fuertemente conceptual, donde de alguna manera extiende, hoy como oposición pero cuando era oficialismo era oposición de la oposición, es decir, tratar de expresar fuertemente el núcleo más antiperonista y no peronista de lo que hoy es el armado de Juntos por el Cambio; estableciendo que el problema fundamental de la Argentina es esa obstinación desde el punto de vista de Mauricio Macri que es el peronismo y trabajar sobre ese concepto para que de alguna manera en el 2023 con Macri no alcance, seguro él lo debe entender así, pero que sin Macri no se pueda.

En la misma línea, muchos decían en su momento que el hecho de que Cristina estuviera en el centro de la agenda en el 2016/2017 favorecía a Macri ¿Creés que ahora se podría dar algo similar, es decir, favorece al gobierno de Alberto Fernández que Macri vuelva al centro de la escena?

En la fotografía de hoy sí, lo que pasa es que también eso refleja las dificultades por las que transita el oficialismo porque Macri que se fue hace diez meses precisamente no lo hizo en un contexto y en un fin de gobierno que uno podría calificar de exitoso, ni siquiera de pasable, sin embargo, tiene mucha presencia, con lo cual me parece que se pueden desprender muchas lecturas. Por un lado que hay un enclave cultural antiperonista muy fuerte en la Argentina, es un clivaje de nuestra política pero, por el otro, también que la actual administración tiene dificultades para poder articular la más sensible de las relaciones políticas en la Argentina que no es entre Cristina y Alberto ni entre Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, sino entre el peso y el dólar. Gobernar la Argentina en buena medida es gobernar esa relación y cuando estas dificultades aparecen evidentemente los gobiernos se estresan mucho y también desde la oposición, aun aquellos que en otros contextos no podrían alzar fuerte su voz, lo hacen.

Te llevo a las elecciones del año próximo. Quería saber cómo las imaginás y si coincidís con este mínimo diagnóstico de base: es una elección de medio término, es probable que el oficialismo pierda votos y sin embargo quizás gane escaños porque quien expone más sus escaños justamente es Juntos por el Cambio pero a su vez también -y esto te pido que me ayudes- no recuerdo en la historia cercana una oposición que después de haber sido gobierno se mantenga unida, por lo menos en el Congreso. ¿Cómo ves entonces ese escenario de cara a las elecciones del año próximo?

Mencionás un aspecto que a mí me parece central. Creo que hay dos grandes novedades en esta coyuntura política argentina. Primero esta coexistencia de un frente oficialista que tiene un liderazgo político y un liderazgo de gestión conviviendo, y esto es una novedad, que por lo menos de 1983 a esta parte no se daba. Y por el lado de la oposición que es la primera vez que una fuerza que pierde una elección presidencial no se atomiza en el Congreso, por lo menos hasta aquí mantiene unidos su bloque de diputados y su bloque de senadores. Recordemos que en 2016 el entonces Frente para la Victoria ya había tenido en enero, apenas a 30 días de haber asumido Mauricio Macri, escisiones en la Cámara de Diputados y una multiplicación de distintos bloques en el Senado, entonces creo que esto también refleja que el antagonismo. Esto que se da en llamar la grieta es un mecanismo que a las coaliciones les funciona, y acá vamos a la primera parte de tu pregunta respecto de las elecciones del año que viene. Uno puede pensar que la estrategia original, tanto por el lado de la principal fuerza de la oposición como por el oficialismo, es justamente tensar a mantener viva esta dualidad. El tema es si el contexto te lo va a permitir, porque si hubiese una continuidad del deterioro de las principales variables económicas y sociales, el malhumor, el malestar con la política y con algunas cuestiones de la democracia, que no es solamente algo privativo en la Argentina sino que es un fenómeno prepandemia inclusive que se da en toda la región y te diría hasta en la referencia principal del modelo de democracia liberal para nosotros que son los Estados Unidos, que es claro y evidente que también lo está sufriendo, bueno puede dar lugar a alteraciones o a fenómenos que desde un mensaje fuerte y antidemocrático en muchos aspectos, pueda tener una presencia más importante el año que viene.

Mencionaste la relación entre el peso y el dólar. ¿Te gusta la gestión económica del gobierno o qué problema le encontrás si tiene alguno?

Vamos a separar acá la parte del Poder Ejecutivo, es decir, el ministerio de Economía, y Banco Central. Te diría que el Banco Central la verdad es que la viene corriendo desde atrás, ahora por supuesto siempre hago la aclaración de que comentar –en este caso hablo de mí- desde la tribuna o la platea es mucho más fácil que estar en el campo de juego, pero lo cierto es que desde hace varios meses uno viene viendo que se toman medidas que son superadas por la realidad, se toman otras, se va, se vuelve, etcétera. En lo que refiere al enfoque general del ministerio de Economía y particularmente de la figura de Guzmán, creo que tiene una perspectiva que es interesante, por ejemplo no es alguien que haya dejado de advertir la importancia que tiene el tema fiscal en nuestro país y lo hace desde un razonamiento heterodoxo, lo que a mi criterio le suma valor e importancia. Aún antes del impacto del Covid-19 en nuestro país, es decir, en enero o febrero de este año, el ministro trató de llevar el tema del gasto fiscal a un control y es más, si tomas todo el gasto público del 2020 en la Argentina y le sacás el gasto Covid, el gasto público bajó y esto también está vinculado a la intervención vía decreto en el tema de la modificación de los haberes jubilatorios que es una fuente principal del gasto en Argentina. ¿Qué quiero señalar con esto? Que no hay en la figura del ministerio de Economía una sensación de decir “bueno emitamos todo lo que sea, esto no va a traer consecuencias”. A la vez también se reconoce que el estrés cambiario es una consecuencia del sector externo y una puja distributiva. Es decir, hay una visión interesante por lo completa y además que lo ha llevado a tener una muy buena negociación con los acreedores externos, y también la idea de que hay que llegar a algún tipo de arreglo con el Fondo Monetario Internacional. Está faltando me parece algo más que tiene que ver con qué tipo de vínculo establece el gobierno, tanto como gobierno y como fuerza política, con los que generan dólares en Argentina, y eso todavía no está resuelto.

¿Qué te parece el manejo comunicacional del gobierno en relación a la pandemia?

Creo que al inicio la comunicación oficial tenía el claro propósito de ponerlo a Alberto Fernández en el centro de la escena y no solo para el tema pandemia sino para todos los demás, eso por supuesto tiene sus ventajas y desventajas. Para un presidente que de alguna manera tenía que consolidar su posición frente a las eventuales descripciones o mensajes de los sectores no solo más duros de la oposición sino también desde algunos espacios del periodismo de guerra que decía “va a estar eclipsado por la figura de Cristina”, uno podía entender esa estrategia. También tiene un tema, que generalmente el presidente tiene ministros y otros funcionarios para llevarse en algunos momentos la marca porque sino se la termina comiendo toda él cuando aparecen las dificultades y parte de eso pasó tanto con el tema sanitario como con otras cuestiones en el plano económico, desde Vicentín en adelante.

Claro, todos los pelotazos se los lleva él…

Exactamente. Entonces después empieza la idea de que jueguen otros ministros, que otros aparezcan en la cancha, pero en general cuando los ministros o los funcionarios no aparecen responde a una estrategia porque es muy difícil pensar que un presidente le indique a sus colaboradores que tienen que salir en los medios y estos le digan que no porque están ocupados. Si no lo hacen es porque, evidentemente, el principio se delimitó así. Entonces creo que todo lo que tiene que ver con la comunicación gubernamental es susceptible de ser mejorado. Como razonamiento final, porque creo que vale para la comunicación, la economía y la política, todos los gobiernos tardan en encontrar su velocidad de crucero, todos los gobiernos tardan en encontrar su programa económico, le ha pasado desde 1983 hasta acá a todos y el plazo que tardan es un año y medio o dos. ¿Cuál es la dificultad que tiene Alberto Fernández? Que el contexto, la crisis heredada y la situación sanitaria a nivel global y obviamente nacional le aceleran los tiempos y entonces tiene que hacer los cambios en la mitad de los plazos establecidos o aceptados para otras administraciones y alcanzar los estándares que a otros se les otorgaba más tiempo para poder lograrlos.