Iciar Recalde: «Todo lo que Eva impulsa sobre las mujeres se lo enseña Perón»

Entrevistada por Dante Palma en el programa radial “No estoy solo”, la Licenciada en Letras y Doctora en Comunicación, se refirió a las razones por las que Eva Perón adopta un carácter cuasi religioso y analizó la configuración del movimiento de mujeres en Argentina

¿Por qué la figura de Eva adopta un carácter cuasi religioso?

Adopta un carácter cuasi religioso en principio porque forma parte de una revolución nacional que fue la Justicialista eminentemente humanista y cristiana, es un principio que fue expresión de un pueblo mayoritariamente creyente y de un movimiento que hizo de la cuestión espiritual un baluarte de la construcción política de la Nación. Por otro lado hay una realidad que es el proceso de enfermedad de Evita y su posterior paso a la inmortalidad, el pueblo argentino y fundamentalmente sectores humildes y trabajadores la consideraban. Esta cuestión de Santa Eva Perón no es una cuestión vinculada al terreno de la opinión sino que es una verdad histórica verificada cuando uno revisa los años que van aproximadamente del 51, mediados del 50 cuando se ahonda su enfermedad, digamos que ya no tiene vuelta atrás, y el posterior paso a la inmortalidad con el que se producía un proceso de canonización popular donde en hogares humildes, en unidades básicas, en sindicatos se le prende una vela a la figura de Eva Perón conjuntamente con la Virgen María y con Jesús, entonces es santa por un sentir popular que así la ha sentido desde lo profundo de su corazón como expresión de la mayor espiritualidad del pueblo argentino.

Evita siempre aclaró que su rol -o por lo menos lo que yo recuerdo- era el de secundar a Perón y que lo que ella había alcanzado no hubiera sido posible sin él y, sin embargo, especialmente después de la muerte de ella aparece una suerte de “corriente evitista” que “corre por izquierda” a quienes reivindican a Perón y la posicionan a ella como en un lugar revolucionario frente a un Perón que sería como más moderado y negociador. ¿Tiene rigor histórico esta mirada? ¿Esto se pudo ver en la práctica de hecho o es una construcción artificial que se hizo después?

No solo que no tiene rigor histórico sino que te diría es una infamia histórica el hecho de distanciar la figura de Eva Perón de la del General Perón de la que Eva fue conducción táctica de su estrategia y tuvo un lugar en el dispositivo de construcción de poder popular importantísimo. El fenómeno de la construcción de este “evitismo” que es una forma más de desestimar el vínculo amoroso mujer/varón y de hecho digamos de ratificar algo que para nosotros lamentablemente es un lugar común que se esgrime en nombre del Justicialismo pero que la doctrina justicialista y centralmente los aportes del capítulo de la mujer que Evita suma a la doctrina se intentaba frenar, que es el tema del enfrentamiento mujer/varón, una de las discusiones que más fuertemente Eva da en términos doctrinarios y eso se puede buscar en La razón de mi vida, en Historia del peronismo o en los diversos textos que dejó por escrito, no es lo que a uno le parece sino lo que realmente la verdad histórica asienta además de las realizaciones históricas que llevó adelante; era poder vislumbrar que dentro de la corriente del feminismo colonial de su época uno de los problemas más graves que tenía el feminismo además de ponderar y acentuar la masculinización de la mujer y la idea de la indiferenciación sexual, Eva Perón no consideraba que existían los géneros como en la actualidad se esgrime pero que la diferencia entre varón y mujer no era una cuestión cultural sino natural y de hecho ordenada por Dios en su concepción, insisto, profundamente cristiana, católica y humanista, ella lo que veía con mucha preocupación era la división hombre/mujer dentro del campo nacional y el enfrentamiento, lo que hoy nosotros leemos como guerra entre sexos fundamentalmente asentada por teorías foráneas que lo que generaban eran grandes divisiones dentro del movimiento nacional justicialista y recordemos siempre que el Justicialismo fue un movimiento de unidad nacional. Entonces me parece que este evitismo que hoy es casi un lugar común, con mucha fuerza se alienta en el proceso de apertura de la decadencia nacional en la última dictadura cívico militar en la Argentina pero que también operaban en su tiempo histórico este intento de poner una cuña en una relación amorosa de una potencia que nos permite entender un proceso de cambio radical en la Argentina como fue la revolución justicialista y que como bien asentaste alienta esa idea de que Eva Perón era revolucionaria, Perón era conservador, toda una sarta de infamia que siguen horadando nuestro mito revolucionario y que faltan a la verdad histórica. Sin ir más lejos uno puede recordar los textos de Eva Perón y hay una ponderación tan grande en la conducción indiscutible del movimiento nacional justicialista que es la de Perón y el lugar de ella misma dentro del dispositivo al servicio de esa conducción, de hecho hay una ponderación enorme y profundamente amorosa de Evita hacia el general y es más, cuando uno revisa el proceso de organización política de las mujeres, Eva lo dice con mucha claridad: nosotros no estamos ponderando ni empujando un proceso organización política de las mujeres de tipo sectario sino que la mujer trabaja conjuntamente con el varón dentro del dispositivo de construcción de poder popular que para el justicialismo se tradujo doctrinariamente en la comunidad organizada donde la mujer no disputa ni se enfrenta con el varón sino que trabaja mancomunadamente en una causa en común. Entonces te diría que el evitismo, la Eva Perón con pañuelo verde, la Eva Perón con pañuelo naranja, la Eva Perón a la que se usa digamos para alentar este feminismo estéril y violento que el globalismo ha metido puertas adentro de la Argentina hoy nos explota en las manos pero bueno es un proceso que insisto tiene varias décadas en su haber y es faltar a la verdad histórica y de hecho negar abiertamente el legado doctrinario de Eva Perón.

Está claro que la figura de Evita en tanto impulsora de derechos de la mujer fue rápidamente asociada con el feminismo actual, incluso dentro del espacio popular y como bien indicabas vos veíamos afiches de Evita con el pañuelo verde, entonces si bien lo acabas de indicar si tuvieras que precisar todavía más y ahondar más en esa respuesta, ¿qué elementos en común y qué diferencias encontrás entre el impulso que daba Evita a los derechos de las mujeres y lo que sería la el feminismo actual con una eventual reapropiación de ese punto de vista?

En principio te diría que puntos en común no hay ninguno y en eso hay que ser terminante y trabajar con la verdad histórica. Hay que decir en principio que quien más hizo por las mujeres argentinas fue Juan Domingo Perón, insisto en algo que me interesa dejar en claro que es que para el Justicialismo nunca fueron mujeres o varones sino mujeres y varones en pos de empujar un proceso de liberación nacional; todo lo que Eva impulsa en torno a las mujeres se lo enseña Perón que en el marco de la Revolución de Junio del ‘43 crea desde el Estado dos instituciones por primera vez en la historia de nuestra Patria, una es la Comisión Pro Sufragio Femenino que dice por primera vez que es necesario que la mujer vote porque lleva adelante una tarea comunitaria importantísima que es fundamentalmente la crianza en valores de sus hijos, y por otro lado, crea una institución que traza los primeros censos para saber realmente qué pasa con la mujer argentina, cuál es la situación real en términos materiales y espirituales de la mujer de a pie y cuáles son sus sueños, anhelos y necesidades reales; él en el 44 promete que al momento de llegar al poder va a impulsar la ley de voto femenino que dicho sea de paso cuando gana las elecciones en el 46 una de las primeras medidas que entran dentro del primer Plan Quinquenal es el proyecto de Ley de Voto Femenino, esa bandera la va a tomar Evita y con su profunda sensibilidad la va a llevar en términos victoriosos a la consecución del voto femenino. Ahora, insisto, no fue una tarea sectaria y excluyente de Eva Perón sino que fue una tarea que en principio empujó Perón y que ella con profunda convicción llevó adelante de la mano del General Perón, no se puede pensar a Eva Perón sin la figura del General Perón. Y todo el proceso de organización política de las mujeres se alentó no en función del enfrentamiento, Evita lo había visto con el feminismo puertas adentro de la Argentina y cuando digo feminismo puertas adentro de la Argentina tenía un componente de clase de muy distinto al de Eva Perón y al de las mujeres que mayoritariamente Eva Perón organiza porque el feminismo, la denominada tradición del sufragismo centralmente nucleaba a mujeres de la oligarquía y de los sectores medios ilustrados, universitaria, yo siempre recuerdo que la universitaria de esa época no es la universitaria actual porque existió algo que se llama 22 de noviembre del 49 que es la gratuidad universitaria; entonces hay mujeres de la oligarquía y mujeres de los sectores medios ilustrados profundamente reaccionarias en términos políticos y en términos culturales de alguna manera representativas de lo que Arturo Jauretche llamó el “colonialismo cultural”. Entonces ella tenía mucha claridad en cuál era la tradición del feminismo y qué estaban operando hacia adentro de la Argentina, mirada que refuerza con profunda lucidez en su viaje diplomático a Europa en el año 47 cuando se ocupa de ver dos cosas: en principio cómo eran los dispositivos de acción social europeos, de esa Europa de posguerra que era un cementerio material pero además espiritual de Occidente y cómo estaban operando los movimientos femeninos y ve en esas patrias desgastadas a consecuencia de la de la guerra gran parte de las mujeres autodenominas feministas en lugar de estar pensando en términos trascendentes de trabajar conjuntamente con los varones para poner de pie cada una de las patrias totalmente rotas por la guerra estaban más preocupadas por pelear lugares y cargos con los varones. Entonces es muy clara la crítica al feminismo, de hecho el Justicialismo no denominó la rama femenina como Justicialismo, era rama femenina después partido peronista femenino, eso es un proceso que se da del 47 al 49 donde hay una insistencia muy grande primero en decir acá hay una única conducción indiscutible que es la del General Perón, hay una sola doctrina que no hace distinción de sexos que es la Doctrina Nacional Justicialista y además hay una pelea en común que es la pelea por la independencia nacional y la justicia social. Uno puede decir que Eva tiene un triple rol dentro del dispositivo político de justicialismo: uno es el vínculo con los sindicatos, con la columna vertebral histórica del movimiento nacional, otro es la Fundación Eva Perón y otros es trazar el dispositivo de organización política de las mujeres más importante de Hispanoamérica, y esas tres funciones las lleva adelante impulsando la doctrina justicialista que jamás hizo distingo entre sexos y es más, lo que alentó era el pensamiento de que mujeres y varones éramos distintos y que en esa distinción estaba la potencia enorme y trascendente de la conjunción amorosa de mujer y varón que se veía claramente con su unidad amorosa con el General Perón y que era necesario que la mujer ratifique su esencia femenina que tenía que ver centralmente con la vocación de servir, con la sensibilidad, con el corazón, con todos aquellos rasgos que hacían de la política una acción noble que mejoraba muchas veces lo que Eva considerada eran cuestiones de la política estrictamente masculina llevadas por el ímpetu materialista. Entonces hay una espiritualidad muy grande en Eva Perón y una apuesta todo el tiempo a las mujeres de ‘ojo con discutir con los varones porque se trabaja mancomunadamente’. Lo que vino después y estos feminismos coloniales que son brazos del globalismo hacia la Argentina y que hacen recorta y pega de teorías y marcos teóricos por años y opiniones extranjeras no tienen nada que ver con lo que fue la construcción de poder popular en la Argentina y la configuración de movimiento de mujeres más importantes te digo del continente y te diría en el mundo. Lamentablemente las mujeres que nos decimos justicialistas muchas veces desconocemos cómo fue realmente el proceso de organización política de las mujeres y citamos el Mayo Francés, citamos las mujeres del proceso revolucionario cubano y desconocemos de nuestros procesos concretos, digamos, esto no vale para las mujeres vale para la cultura nacional en sentido amplio. Y te digo algo más, a diferencia del feminismo colonial actual que está generando un daño irreparable en la Argentina con consecuencias realmente trágicas, construyendo una mujer victimizante todo el tiempo, configurando que el enemigo histórico de la Nación ya no se llama más imperialismo u oligarquía hoy se llama patriarcado, todos esos dislates que lamentablemente forman parte de algo así como una naturalización del debate político en Argentina. Evita dice ‘bueno se corta el feminismo colonial de imitación y vamos a permitir que la mujer argentina pueda pensarse en función de su propia historia, identidad y cultura’, entonces les ofrece a las mujeres en términos doctrinarios, en lo que yo suelo llamar una fe fundante que es un concepto que trabaja en profundidad un compañero muy querido el campo nacional que es Marcelo Gullo y que dice que las mujeres argentinas somos en principio España, hay una defensa radical de la hispanidad por eso estos dislates de un campo nacional que desde el justicialismo saca la figura de Colón, digamos estamos en problemas que trascienden estrictamente la cuestión de la de la mujer y tienen que ver con atacar la tradición en sentido amplio, entonces dice que la hispanidad forma parte de nuestra identidad, después Hispanoamérica América forma parte de un continente y además tenemos una cultura nacional que es necesario reivindicar y forma parte del hacer femenino y del hacer de la Patria en sentido amplio y le da dos fechas a las mujeres como fe fundante de su propia práctica política en esa actualidad, una es junio del 43 y otra el 17 de octubre del 45, son dos fechas que de hecho a Evita le sirven para legitimar por qué la mujer tiene que votar. Si vos te fijás qué decían las feministas, la tradición del feminismo colonial decían ‘bueno para que la mujer vote tiene que tener estudios universitarios’, profundamente reaccionario en un país donde la universidad era para las élites que la podían pagar, Eva se diferencia de esta tradición y te dice que la mujer debe votar porque se lo ganó por prepotencia del trabajo, estuvo en junio del 43 y estuvo defendiendo al líder de la nacionalidad en la calle junto a su marido, su novio y sus hijos el 17 octubre del 45 y lleva adelante la tarea comunitaria más importante que es la crianza en valores de los hijos que son el futuro de la patria. Entonces no se encuentra punto en común con la utilización infame de la figura de Eva Perón para alentar la guerra entre sexos, para castigar al varón, estrictamente para discutir los cupos por el hecho de ser mujeres sin beneficio de inventario, no importa lo que vos tenés para dar o en qué términos tenés para dar, entonces todo eso no tiene nada que ver con Eva Perón pero no lo dice Iciar Recalde desde el terreno de la opinión sino que lo dicen los textos de Evita con muchísima claridad y toda la obra que legó, la Fundación Eva Perón también tenía este espíritu y dice que vamos a cuidar lo que el régimen descuida. Hoy la Argentina tiene un 60% de nenes que lisa y llanamente no comen, bueno la Argentina justicialista parió una concepción que era “los únicos privilegiados son los niños”, nacidos y por nacer, y además otros dos esquemas que eran la mujer históricamente olvidada por las políticas estatales y el esquema de la vejez; una conceptualización de Eva Perón muy clara decía que el esquema del régimen liberal desestima y descarta todo lo que no da valor y como los nenes y los viejos no trabajan y bueno… a desguace. Hoy uno ve los índices de pobreza en los dos extremos de la pirámide etaria de la Nación y se le pianta un lagrimón para aquella Argentina que fuimos. Entonces me parece que es momento de empezar a hablar con la verdad y ratificar el ser nacional de los argentinos que necesitamos indudablemente para saber dónde estamos parados, de dónde venimos y hacia dónde vamos.