José Gabelas: “Cuando alguien quiere hacer un análisis crítico de los contenidos dictados por la corrección política se silencian”

En el programa radial No estoy solo, el Dr. en Ciencias de la Información y Coordinador del área de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Gabelas se refirió al modo en que la corrección política y los dictados de la cultura de Silicon Valley se imponen a través de las nuevas producciones; también definió la era del infoentretenimiento y detalló el alcance de las TRIC y la función de la tecnología a partir de la pandemia

Me gustaría que desarrollaras el contenido de una de los últimos artículos que publicaste que se llama “Entretenimiento tóxico” donde abordás el modo en que las nuevas producciones, por ejemplo las que vemos en Netflix o Amazon, tienen un sesgo ideológico y donde la creatividad y las decisiones artísticas se encuentran subsumidas a lo que podríamos llamar los cánones de la corrección política. ¿Podés explicar esta idea?

Lo que realmente difunde y abre juego en las diferentes plataformas son unos dictados de corrección política no solamente en la información sino también en la ficción que desde mi punto de vista están bastante marcados por lo que es el contenido de la industria de Silicon Valley donde se establece qué es lo que se puede decir y qué no. Estos dictados están marcando un pensamiento, en mi opinión, bastante unilateral que dificulta la diversidad y dificulta un sano pluralismo y esto no es solo en la ficción sino también en la información y en la investigación académica.

Mencionás en el artículo un clásico de los años ’70, Para leer al pato Donald de Ariel Dorfman y Armand Mattelart, donde se denunciaba justamente el aparato ideológico del imperialismo yankee por decirlo de alguna manera que aparecía a través de los dibujos animados. ¿Qué pasó entre la publicación de aquel libro y lo que sucede hoy? ¿Cuál es el mensaje ahora?

Hay un elemento que a mí me parece bastante relevante incluso salió una conversación en Twitter al hilo de este artículo con nuestro compañero columnista de Disidentia José Carlos Rodríguez que me comentaba si en cierto modo el análisis que hago en este artículo de lo que son los contenidos de ficción estaba reproduciendo lo que en su momento hizo Umberto Eco con Apocalípticos e integrados. Me parece una apreciación bastante interesante y aunque puede haber ciertos paralelismos hay notables diferencias, entre ellas que cuando Umberto para esas fechas de la publicación de Cómo leer al pato Donald, lanzó el célebre Apocalípticos e integrados, la posición de Eco estaba perfectamente apoyada y avalada por el mundo de la Academia y por el mundo de la investigación. Es decir, Eco no tuvo ninguna dificultad en hacer esa publicación crítica respecto a contenidos que en ese momento se consideraban hegemonistas, se consideraban imperialistas, alienantes, etcétera. En cambio ahora ocurre al revés, es decir, cuando alguien quiere hacer un análisis crítico de los contenidos dictados por la corrección política, o bien se silencian o se marginan o no se tienen en cuenta, es una diferencia importante. Insisto, esto se reproduce de una manera bastante literal también en la Academia por ejemplo, los diferentes departamentos de investigación de la mayoría de las universidades, no solamente españolas sino también europeas y americanas, por poner un ejemplo en el departamento de Inglés y de Literatura Comparada, se observa que la visión que se da de la producción literaria es una visión totalmente anglosajona, no se tiene en cuenta toda la tradición y toda la riqueza hispanoamericana, y no digo latinoamericana digo hispanoamericana pero esto sería quizás tema para otro debate que está concatenado con la cuestión que me has planteado.

También citas a Neil Postman con su clásico Divertirse hasta morir y lo hacés para denunciar una era del infoentretenimiento. ¿De qué se trata esta era y por qué la definís así?

Tradicionalmente en periodismo se ha hecho una distinción entre contenidos informativos, formativos y contenidos de ficción y entretenimiento y muchas veces cuando se hace un análisis de la información se intenta separar información de comentario y se intenta separar información de entretenimiento. Entonces creo que el concepto de infoentretenimiento que apuntó en su momento Postman está ocurriendo en el mundo de las pantallas. Cualquier contenido, cualquier información pasa por ese filtro del entretenimiento, de la distracción, la información no analiza lo relevante y la ficción se convierte en entretenimiento y en gran medida adoctrinado.

Junto a Marta Lazo acaban de publicar un libro que se llama La era TRIC, factor relacional y educomunicación, que está disponible en Amazon. ¿A qué se refieren con la “era TRIC” y qué es esto del factor relacional?

Bueno yo entiendo que cuando uno se asoma desde afuera a esto puede pensar “otra vez estos académicos que ponen sus nombrecitos y sus siglas”, no es desde luego la intención de mi compañera de investigación desde hace casi dos décadas ni la mía, el añadir una sigla más a esta sopa de letras en la que estamos todos sumergidos. Sabemos perfectamente que las cosas hay que nombrarlas para que tengan una validez. Nosotros no inventamos nada y no queremos sacar un nuevo concepto pero observamos en la experiencia y esto lo decimos claramente en el libro porque no es un libro que nace de la teoría sino que surge de la práctica, fundamentalmente del e-learning, lo que es la educación no presencial que después lo hemos aplicado también a la educación y comunicación presencial. Entonces hemos cogido el concepto de “factor relacional” que se utiliza en el campo de la estadística y de la física pero por primera vez se ha aplicado a las ciencias sociales, es nuestro objetivo. Y hablamos de la “era TRIC” porque entendemos que el de las TIC es un discurso y modelo que ha quedado viejo por diferentes razones, entre otras, porque casi todo lo que se ha hecho en programas institucionales y educativos cada vez que se ha planteado el tema del campo de la comunicación desde las TIC se ha priorizado siempre la “T” de la tecnología, la “I” de la información se ha considerado prácticamente como un dato y la “C” de la comunicación ha quedado bastante desplazada. Entonces pensábamos que esa “R”, ese factor relacional que hace que entendamos la comunicación y la tecnología como elemento relacional lo hemos aprendido en el ocio digital. Sobre todo sucede en los jóvenes y también en los adultos, lo que realmente se está manejando es este factor relacional donde todos entramos en conexión unos con otros y en el que también la información y el conocimiento que se puede trajinar  y aprehender es un conocimiento que está en conexión, como ocurre con nuestro cerebro que tiene dos hemisferios pero están permanentemente conectados.

La pandemia aceleró el proceso de utilización de la tecnología y como nunca en la Historia nuestras relaciones se mostraron atravesadas por este hecho por lo cual conllevaría según ustedes a una especie de humanismo digital. ¿Cuáles serían las características de este humanismo digital?

Lo principal es no perder el norte ni perder el centro. En realidad podríamos hablar de factor humano en vez de factor relacional porque el factor humano es factor relacional. Entonces no tiene sentido este esquema de la comunicación de Saussure que hablaba de emisor, receptor, etc., eso está ya totalmente superado. Entonces lo principal es entender que el centro es el factor humano, la persona es la que da sentido. Si estamos hablando del campo de la comunicación hay que entender que lo importante es el profesor y el alumno, ojo que no digo primero el alumno y después el profesor sino el profesor y después el alumno. Y a continuación la tecnología es una mediadora, no es una herramienta, tampoco estamos de acuerdo en hablar de la tecnología como herramienta porque muchas veces se habla de tecnología como herramienta y que depende del hecho de si la usas bien o mal. Yo creo que  es bastante más allá y aquí recogemos un poco los planteamientos de McLuhan, los planteamientos de Walter Ong, los de Postman, Scolari y otros que hablan de la tecnología como entorno. El factor humano está en un entorno tecnológico en el que no solamente opera y no solamente instrumentaliza sino con el que también convive y con el que piensa.

El modo en que transcurrió la pandemia y su aparición misma, desde el punto de vista social y comunicacional tanto en España como en el mundo, a vos te hizo que repensaras algunas de las ideas del libro o algunas de las ideas que venís desarrollando en la Academia…

Hay una idea que recogía bastante bien la esencia del libro, no es algo que decimos nosotros es algo que han dicho los autores y me parece muy significativa la frase de que la tecnología es como la segunda piel. Entonces esta pandemia nos ha puesto en la punta del trampolín desde el cual hay que lanzarse sí o sí. Con la tecnología ahora estamos ante un rito importantísimo porque la pandemia ha subrayado la distancia física, no la social, y nos ofrece la oportunidad de explorar y aprovechar las posibilidades de cercanía que ofrece la tecnología valga la paradoja. Creo que el reto está en explotar estas posibilidades  y entender que la tecnología se puede convertir en ese elemento relacional no solamente a nivel humano entre personas y entre grupos sino también a nivel de conocimiento y de aprendizaje porque como decía muy bien la metáfora de Alessandro Baricco, hay que surfear, ahora el conocimiento no se da en profundidad, se da en la superficie para bien o para mal, esa es otra discusión pero evidentemente tenemos que estar surfeando y las condiciones se producen en esa superficie.