José Hernández: escritor comprometido y miliciano federal

Hernández quizás es el autor argentino más nombrado, o quizás es más nombrado su inmortal Martín Fierro, pero es casi desconocida el resto de su obra literaria y periodística y ni que decir de su actuación política y como miliciano.

Escribirá Roy Hora en el prólogo a El pensamiento de José Hernández (20110): “El paso de José Hernández por la escena pública argentina coincidió con la conflictiva etapa que corre entre la caída de Rosas y el triunfo de Roca. Nacido a la vida política en un tiempo marcado por las enconadas luchas entre federales y liberales que caracterizaron a la era de la Organización Nacional, Hernández no fue ajeno a las costumbres de una cultura política dominada por el antagonismo y la violencia”.

Hernández fue hombre de su época, donde la pluma se amalgamaba con la espada.

El Día de la Tradición en Argentina homenajea a la figura de José Hernández, autor del Martín Fierro, poema clave de nuestras letras y de nuestra identidad nacional, al igual que destacado periodista y guerrero en nuestras luchas internas. Y lo hace, a diferencia de otras fechas patrias, con el nacimiento del prócer y no la muerte como el resto.

Efectivamente, Hernández nació el 10 de noviembre de 1834 en el caserío de Pedriel, actual partido bonaerense de San Martín; de madre unitaria, Isabel Pueyrredón – prima hermana del Juan Martín de Pueyrredón – y padre federal, Rafael Hernández, al igual que sus hermanos Eugenio y Juan José, este último muerto en la batalla de Caseros defendiendo la causa del Restaurador. Sin embargo, por la filiación unitaria de la rama materna pesó para que en el sangriento 1840 la Mazorca fueran en búsqueda de la familia, logrando huir a Barracas.

Sus estudios lo absorberán, al tiempo que la muerte de su madre en 1843, más una insipiente enfermedad en el pecho del joven José persuadieron al padre a llevarlo consigo al campo donde trabajaba como mayordomo en establecimientos del Restaurador, y realiza continuos arreos de ganado, que signan su personalidad.

Según Fermín Chávez en José Hernández: Periodista, Político y Poeta (1959), luego de Caseros el joven de 19 años: “Encontrándose al sur de Chascomús, a comienzos de 1853 lo sorprende el alzamiento de los coroneles Pedro Rosas y Belgrano – hijo adoptivo de don Juan Manuel – y Faustino Velasco, contra las fuerzas del coronel Hilario Lagos, que se había levantado a su vez contra el gobierno del doctor Valentín Alsina. La peonada de las estancias del sur bonaerense y gran número de lanceros indios acompañan a Rosas y Belgrano en esa expedición, de la que forma parte el hijo de Rafael Hernández, que no tiene años todavía. Y el 22 de enero de 1853 tiene lugar, en el Rincón de San Gregorio – al norte del río Salado y a unas diez leguas de Chascomús -, una batalla entre los expedicionarios del sur y las fuerzas que manda el coronel Gregorio paz, lugarteniente de Lagos. Este último logra un categórico triunfo sobre los primeros, quienes pierden a sus dos comandantes principales, pues Rosas y Belgrano fue hecho prisionero y Velazco ultimado durante la retirada”.

Seguiría otro episodio bélico el 8 de noviembre de 1854, contra las fuerzas de Lagos en el Tala, esta vez con la victoria a su favor. En este caso Hernández sirvió como teniente a las órdenes de Sotelo. Pero, tras elecciones fraudulentas, en la convulsión del Estado de Buenos Aires se produce una invasión, a inicios de 1856, por parte de José María Flores y Jerónimo Costa, con resultados desastrosos para estos federales, en las derrotas de Laguna de Cardos y Villamayor – en la actual La Matanza -, donde haciendo honor al nombre del partido, pasan por las armas a los vencidos por orden del gobernador Pastor Obligado, hecho que condenará Hernández en su época y que siendo senador provincial en 1891 aún condenaba.

Aquí se ve la inicial fidelidad de José Hernández por las autoridades del nuevo Estado separado de la Confederación Argentina de Justo José de Urquiza. Sin embargo La partida de José Hernández de la milicia del Estado de Buenos Aires se debió a un duelo con otro oficial, donde se afirma la adhesión inicial de Hernández por el partido Federal Reformista, a los que denominaban los “chupandinos” contra los “pandilleros” de Mitre.

Justamente los reformistas tenían un diario La Reforma Pacífica, del jefe opositor José Antonio Calvo, que adhería a las posturas de Urquiza y atacaban la política Mitrista. En este medio empezó a ser sus armas periodísticas José Hernández.

Su militancia federal reformista lo señala, en el medio de las violentas elecciones bonaerenses de 1857 donde resulta ganador el “pandillero” Alsina, como objeto para la persecución de parte de los liberales mitristas, por estar en un medio opositor. Sea La Prensa, de Juan F. Monguillot, y el citado Reforma Pacífica, serán objetos de multas, persecución y cárcel.

Hernández no lo duda y se cruza a Paraná como lo hace su hermano Rafael, y otros periodistas y escritores que apoyaran el proyecto de Urquiza. Apoyó en la pluma de diarios entrerrianos, en la escena cultural del Litoral, en la gestión pública y con las armas, al integrase en el ejército de la Confederación contra Buenos Aires, participando de Cepeda, aquí con el grado de capitán a las órdenes del coronel Eusebio Palma, jefe del regimiento 1° de línea, y en Pavón. Mención aparte cómo los hermanos Hernández salvaron su vida, ya que estuvieron acampando en Cañada de Gómez donde en la madrugada del 22 de noviembre de 1861 la división mitrista al mando del general Venancio Flores masacró cuchillo en mano a todos los que se le pusieron enfrente.

Hernández fue ascendido, el 6 de diciembre, a sargento mayor de la Confederación, pero al tiempo, unificación mediante el mando de Mitre, la República Argentina lo tendría como destacado periodista.

Recién en 1870 lo encuentra entre el alzamiento del general Ricardo López Jordán (h) y la muerte del general Justo José de Urquiza. Su federalismo se debatió entre la adhesión al primero y el dolor por el asesinato del último caudillo federal. Para Hernández, desde la redacción del periódico El Río de La Plata, fue la mano de Bartolomé Mitre y del presidente Domingo F. Sarmiento quienes instigaron tal magnicidio.

La intervención armada de los porteños contra Entre Ríos era inminente. Afirmó Luis Alberto Rodríguez en Vida política del federal José Hernández (1971): “Gran parte de los recursos del gobierno central son destinados a financiar el aplastamiento de Entre Ríos. Mientras tanto, desde el interior del país, llegaban partes dando cuenta de la sublevación de batallones en solidaridad con la causa jordanista. Pero Buenos Aires estaba preparada. Ya la tacuara montonera debía enfrentarse a los remingtons adquiridos en el extranjero. Por gestión del general Gainza – Don Ganza, como lo llamará Martín Fierro – todo el ejército nacional es provisto del moderno armamento. Este hecho, inserto en el contexto histórico de la época, marcará la declinación final del paisaje montonero. Las cargas triunfales de la caballería gaucha se volverán eco en la historia”.

Hernández no lo dudó y se jugó por la revolución jordanista, patriada última que siguió hasta el fin, con exilio brasileño incluido en Sata Ana Do Libramento, donde daría forma a los versos de su inmortal Martín Fierro.

Luego su derrotero lo llevará al éxito del Martín Fierro y a su acercamiento al autonomismo bonaerense, a su gestión como senador provincial y a adherir al proyecto del presidente Julio Argentino Roca.

Las facetas de José Hernández como máximo escritor de lo criollo, notable periodista político y combatiente, estudiadas por Leopoldo Lugones, Tulio Halperín Donghi, Noe Jitrik, Ezequiel Martínez Estrada, Horacio Zorraquín Becú, Pedro de Paoli, Osvaldo Gugliermino y Fermín Chávez, entre otros, siguen mereciendo nuestra atención, sobre todo desde el campo nacional y popular.

* Por Pablo A. Vázquez. Licenciado en Ciencia Política; Docente de la UCES; Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.