Juan Valerdi: “Hay que definir un proyecto de país porque si lo hay, y es secreto, entonces no sirve”

¿Qué resultados son esperables de las medidas económicas implementadas luego del resultado de las PASO?  La designación del nuevo secretario de Comercio ¿Indica un cambio de rumbo?  La estrategia de lograr consensos  y acuerdos, ¿llegó a su fin?  ¿Cuáles serían las medidas para reducir principalmente el precio de la canasta básica?   Y por último, el posible acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en el marco de la geopolítica y bajo la tutela de los Estados Unidos.

* Juan Valerdi es economista y docente en la Universidad Nacional de La Plata, ex asesor en la presidencia del Banco Central y de la Unidad de Información Financiera (Unidad antilavado).  Es consejero en el Consejo asesor  de la Administración Federal de Ingresos Públicos, y también es disertante de tema seguridad Fiscales en Latinoamérica y Europa.

– ¿Cómo analiza los cambios y las medidas que está empezando a tomar el Gobierno a partir del resultado de las paso del 12 de septiembre pasado, cambios en el Gabinete, y medidas en el área económica?

– Ambas cosas que mencionaste están relacionadas y para mí son absolutamente ineficaces en el siguiente sentido: si vos tomás decisiones políticas que van al fondo de la cuestión y para eso tenés un gabinete que no va a ir a fondo, son inefectivas. Si vos no tomas decisiones políticas y tenés gente del Gabinete que estaría dispuesta a llevarlas adelante pero no está la decisión política, hay ineficiencia e ineficacia absolutas.  En ese caso no ocurrió ni lo uno ni lo otro, la decisión política de ir a fondo, por ejemplo, con lo que  la gente está más sensible, tanto la pobre como la de clase media, que son los precios de la canasta básica, de eso no habido cambio a fondo. Que lo hayan puesto a Feletti o siguiera Español, no cambia nada.  Porque no hay una decisión política de ir al choque con los grupos monopólicos y oligopólicos formadores de los precios de la canasta. Entonces, pongan a Feletti o pongan a Moreno y lo rescaten, es irrelevante si no hay decisión política de romper con eso de la solidaridad de los contratos de amigos, del pacto de caballeros…

¿No ve decisiones políticas de fondo en las medidas que se están adoptando?

– Si alguna de esas decisiones políticas de fondo que realmente podrían revertir los resultados de las PASO, que hicieran que los seis millones de personas que votaron al Frente de Todos en 2019 tuvieran ganas de volver a votarlos ahora; si alguna de todas esas decisiones que faltan se hubieran tomado entre las PASO y ahora, no las detectaría solo yo, las detectaríamos todos porque estarían en las tapas de Clarín y de La Nación diciendo que «somos Venezuela»  o lo que sea. Entonces, no pueden pasar desapercibidas esas medidas que están faltando. Por otro lado, esas medidas no necesitan resolver la economía ahora, porque en uno o dos meses no resolvés la economía, ni de casualidad. Y si podías resolver la economía en dos meses y el Gobierno no lo resolvió en un año y medio, es para colgarlo. Entonces, ahora que esas medidas no se tomaron y en cambio se cambian figuritas, no cambia nada. Todavía hay tiempo para noviembre, pero yo no veo que estemos siguiendo el camino que apunten a que se vayan a tomar esas medidas. Aparentemente, cambiando unas figuritas, Alberto piensa que alcanza para entusiasmar esos seis millones de personas. Yo creo que no. Yo creo que no alcanza y aunque no cambiara la economía, si tomás esa decisión y vas a fondo y la inflación sigue al 3% pero la gente ve que le estás poniendo el cascabel al gato, de esos 6 millones, mucha gente te va a ir a votar. Pero así, como ahora, yo creo que no.

– ¿Cuáles serían a su juicio esas medidas que ayudaran a construir un rumbo comprensible, visto y apreciado por el electorado, y en qué frente se enfocaría?

– En rigor, no definiría tres medidas técnicas sino que, como vos bien marcaste al final, elegiría un frente de batalla.  Entonces, un frente que urge es, sin ningún tipo de dudas, la formación de precios de la canasta básica. Si me decís, al mismo tiempo, estaría bueno derogar la Ley de Entidades Financieras y reformar el sistema financiero.  Sí, estaría bueno, pero no nos da. No nos da por el tiempo y no nos da porque ahí sí necesitas al Congreso y porque es una guerra de larga data. Lo mismo con los medios masivos de comunicación, las fake news, el Poder Judicial, lo mismo con los grandes exportadores de granos y demás. Pero el frente interno de los precios de la canasta lo tenés que resolver no como medidas puntuales sino con muchos organismos del Estado que tienen poder de meterse a mirar los números hasta el último numerito. Todos, simultáneamente, yendo a uno o dos grupos; los más desprolijos,  los más valiosos de los que forman los precios de la canasta.  Que eso además les sirva como ejemplo a los otros 7 u 8,  de manera tal que sepan que cambió la mano. Pero elegís los más alevosos, los menos fuertes a nivel internacional para dar una señal de que por lo menos por ahí empezaste, y que estás viendo qué haces con los demás. La gente te va apoyar aunque eso no resuelva los precios de la canasta, pero sí que quede claro que le pusiste el cascabel al gato. Y empezar a avanzar. Eso lo tenés que hacer cambiando funcionarios porque los actuales la mayoría están por los pactos de caballero, por reunirse y que los terminen aplaudiendo. Cambiás a esos funcionarios, ponés a unos que no le preocupe su futuro laboral en el sector privado por la venta de consultoría, y nombrás a quienes estén más jugados por la gente y por la política que por su futuro laboral. Y después de eso, demostrar que tomaste la decisión política de empujar a esos tipos. Eso es lo que hay que hacer. Las medidas son anecdóticas, porque después le mandás encima a la AFIP, a la Unidad Antilavado, al Banco Central, a la CNV, la Secretaría de Comercio, el SENASA, todo. Todo lo que tengas encima se lo mandas. Simultáneamente. Todo.

– El otro punto es el que está asociado al costo de los alimentos y es el tema de ingresos.

– Si no detenés la inflación, todo lo que vos ayudes a los asalariados, a la gente que vive de lo que le puede dar el Estado, a los que cobran la AUH, las asignaciones familiares, las jubilaciones y demás, todo eso -como diría Cristina- se va por el caño de 4 o 5 vivos.  Primero tenés que parar la bola de los precios. Tenés que ponerle el cascabel a esos tipos y después tenés que ayudar a los trabajadores, a los jubilados, a los desocupados y demás para que empiecen incrementar sus ingresos. Para eso, además hay que definir un proyecto de país. Y ese lo tienes que debatir con el sindicalismo que vale la pena, que no es todo pero existe; con los movimientos sociales; con las pymes, que hay cientos que están pensando en expandirse en Argentina y no en vender y fugar la guita. Cubrí ese proyecto de país con cuatro o cinco ministerios, que hoy no abundan. Tendrías que hacer cambios ahí también: cuadros técnicos-políticos; no únicamente pilotos de simuladores de vuelo formados solo en la academia.  Y cuando das ese debate, cambiás la famosa correlación de fuerzas.  Aparte, estaría bueno aprender a comunicar y dejar de darle guita a los que hacen las fake news y juegan en contra.  Entonces, si hacés todo eso cambiás la correlación de fuerzas y empezás a entusiasmar.  Y para eso, no necesitás dos años. En un mes lo podés hacer, pero son señales fuertes. Tenés que estar dispuesto a romper huevos para hacer la tortilla. Si no rompés ningún huevo, no hay tortilla.

– ¿Cómo observa a la actual administración del Banco Central respecto al tipo de cambio y las presiones devaluatorias que están permanentemente sobre la mesa?

– La forma de comportarse del Banco Central actual la única diferencia que tiene con el macrismo es que disimula un poquito lo que hace en favor de los grandes. La tasa de las Leliq está en la mitad, sí, pero el volumen es el doble. Con lo cual siguen pagando prácticamente lo mismo por día, por tener la plata estacionada en el Banco Central. Ahora, ¿eso tiene que ver con las autoridades actuales? No.  Eso tiene que ver con la Ley de Entidades Financieras, hecha por Martínez de Hoz, que está intacta. Obviamente, además, yo estuve en el Banco Central dos años, en la gestión de Marcó del Pont (donde ella era la presidenta y yo era su asesor) y te diría que el 80% de los cuadros de alto nivel que hay allí, se sienten cómodos con la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz y con 10 ó 20 bancos internacionales, los cuales se juntan a charlar y a definir cómo se hacen las cosas en el sistema financiero.

– Lo llevo por otro lado: el Fondo Monetario y las negociaciones que se están llevando a cabo con expectativas de un acuerdo inminente ¿En qué lugar de la política cabe la necesidad de cerrar un acuerdo rápido? ¿Es tan necesario cerrar un acuerdo ya, aún al precio de saber que probablemente haya que renegociarlo en dos o tres años por incumplible?

–   El acuerdo con el Fondo Monetario lo único que tiene de «acuerdo» es el título. En realidad,  el acuerdo con el Fondo Monetario ahora en diciembre es un acuerdo con Estados Unidos. En otro momento de la historia, ese acuerdo era un poquito más disimuladamente representativo de los intereses geopolíticos de Estados Unidos. En los últimos tiempos no se disimula más. Estados Unidos está en una puja fuerte con China y Latinoamérica es un sector del tablero muy importante para Estados Unidos. Entonces, el acuerdo que hagamos con el Fondo Monetario en realidad va a ser un acuerdo con Estados Unidos que va a incluir condiciones escritas pero un montón de condiciones no escritas de comportamiento de socio de la Argentina con Estados Unidos. Yo doy por hecho que va a haber un acuerdo.  Doy por hecho que no vamos a patear el tablero, lamentablemente. Lo digo como pronóstico. No se va a patear el tablero y recibir 45mil millones de China para pagar al Fondo y echarlo como hizo Néstor, y ver qué condiciones pone China.  Primero, porque los chinos no regalan nada y segundo porque no creo que estén dadas las condiciones para que la Frente de Todos aguante tirarle el tablero a Estados Unidos y no quedar diezmado por juicios políticos y cualquier cosa que pudieran inventar desde el Poder Judicial que lo maneja, mayoritariamente, Estados Unidos.  Entonces, hay un acuerdo que se va a cerrar, seguramente Estados Unidos y su poder profundo están  esperando el resultado de noviembre para ver qué le piden a este Frente de Todos para el acuerdo. Lo que vende el ministro Economía y lo que presente junto con la burocracia del Fondo es, en números, cuánta presión aguanta la Argentina sin reventar,  o cuánto pueden darle a los políticos que manejan la Argentina sin darle el margen suficiente para que no puedan independizarse de la influencia Estados Unidos. Entre esas dos cosas van jugando. Pero la burocracia del FMI no está incidiendo absolutamente en el acuerdo. El acuerdo es con el Estados Unidos profundo, ni siquiera es con Biden o Trump. Hay un poder profundo que define geopolíticamente qué va a hacer con la Argentina. Espero que sean lo suficientemente racionales, si se puede, para que no hagan de la Argentina un potencial polvorín como está ocurriendo con Brasil, algo que hizo desde que Brasil se fue bastante arriba con los BRICS.  Se pusieron las botas porque se estaban pasando -según su visión- de la región.

– Y si hiciésemos ese acuerdo, ¿qué beneficio puede tener la Argentina?

– Si en el contexto actual de puja de Estados Unidos con China hay gente racional en el poder de Estados Unidos que quiere cerrar acuerdos con Argentina, el ministro de Economía de la Argentina y los burócratas del FMI realmente hacen los números de manera tal de que la Argentina no sea un problema y que tampoco tire manteca al techo, quiere decir que nos van a dar un sendero en el que la Argentina va a ser viable política, social y económicamente. Eso implica, como mínimo, que nos desarrollemos de manera tal de darle laburo a un montón de gente para que salgan de la pobreza y la indigencia. ¿A todos? Y,  no creo que nos den tanto margen. Pero eso también depende de lo que hablé antes, del debate en todo el país. Ellos no van a hacerte tu propio proyecto de país. Y si te lo hacen, yo no lo compraría. Lo que yo haría es definirlo acá adentro y en base a esa definición saber cuánto margen tenés para ir pagando en el futuro. Ahora, te pueden dar cuatro años de gracia. De los privados que se renegociaron el año pasado también tenemos cuatro años de gracia, en realidad es menos, pero los pagos fuertes empiezan al año quinto. Así que, dentro de 3 años va a haber un gobierno (que puede ser este reelecto u otro del palo, u otro enemigo) que va a estar negociando con Estados Unidos. Y hay que ver nuevamente cómo estará el tablero mundial y qué se entrega (y no) en ese acuerdo. O sea que por lo pronto, te van a dar aire por un par de años, pero no el suficiente como para quedarse tan tranquilos y cortarse Estados Unidos.

– Señala «aire», ¿está pensando en algún préstamo de liquidez para inyectar en la economía, para acceder a algún tipo de financiamiento?

– Financiamiento que mueve el amperímetro no me lo imagino ni del Fondo ni del Banco Mundial. Si me imagino eventualmente que la Argentina podría acceder a los mercados de crédito, pero no a niveles masivos -ni tampoco me imagino este Gobierno endeudándose a niveles masivos-  pero con el solo hecho de darte 4 años de gracia,  y no pagar por 4 años y que la Argentina siga teniendo estos niveles de superávit comercial -y volvemos al punto- ¿qué hace el Banco Central? ¿Rifa la divisa o empieza a ponerle el cascabel al gato para que los que exportan traigan los dólares?  Cosa que en los últimos cuatro años del kirchnerismo se había perfeccionado y había muchos jóvenes profesionales trabajando en un área del Banco Central para hacer expedientes de la penal cambiaria a los que no traían los dólares -y te aseguro que funcionaba- pero el macrismo lo desmanteló y Pesce no lo reinstaló, no lo reconstruyó. Entonces, si eso no se reconstruye vamos a seguir teniendo una canilla por donde se van a ir yendo los dólares que deberían entrar de las exportaciones, o mejor dicho, no entran. Ese es un problema grave, como bien vos dijiste, en ese caso no te alcanzan los dólares. Si te ponés las pilas con eso, si lo haces cumplir, si empezás a hacerle pagar al que no trae los dólares, te alcanzan los dólares, sin problemas. Porque hasta que la Argentina no crezca a niveles de 4, 5 o 6% no vas a volver -por un tiempo largo- no vas a volver a tener un problema de un exceso de importaciones por sobre las exportaciones, porque eso depende de que el mercado interno este a full estamos recontra lejos de eso.

– ¿Qué porcentaje de esa reactivación o recuperación del mercado interno por la demanda depende de dólares y cuánto depende de pesos? Hace poco Feletti afirmó qué hay una cantidad de cosas que se resuelven en pesos y que no dependen de artículos importados: indumentaria, alimentos, servicios públicos, y otras cosas que son esenciales. Para mejorar esos índices, ¿hasta qué punto necesitamos que crezcan las importaciones cuando tenemos soluciones que, en principio, dependen más de temas monetarios en pesos?

– Claro, el problema de la macroeconomía, de las grandes variables de la economía,  es que están todas entrelazadas. Entonces, esto que acabas de preguntar vos, tiene que ver con todo lo que hablábamos antes: si no hay una planificación de un proyecto de país el que tiene que invertir para qué va a invertir, si no sabe qué cuernos va pasar ni a dónde va la Argentina. Entonces en vez de invertir ajusta por precio. Y ahí tenemos para los precios sino detenés los precios y estás en un país con 50% de inflación anual, los mercados son un descontrol. Cualquiera cobra lo que quiere y la gente no sabe cuánto cuestan las cosas. Por lo cual, no hay recuperación posible; porque el salario real no crece más. Entonces, tenés que controlar los precios, tenés que planificar y, de alguna manera, debatir un proyecto de país para que lo sepan los que tienen que invertir y decidir hacia dónde va. Y tenés que, de alguna manera, revertir la caída del salario real que tiene que ver con estas dos cosas. Una vez que está hecho todo eso, vos vas a tener menos problemas con la devaluación de tu peso y, por lo tanto, va a ser factible que pueda reactivar la economía.  Y podés emitir sin que los mercenarios y delincuentes estén diciendo que «eso te lleva a una hiperinflación porque la emisión es la base de la inflación». Cosa que quedó claro que no es así cuando el macrismo estuvo un año sin emitir y tuvo 50% de inflación. Entonces lo que digo es  los pesos sirven en tanto y cuanto esté todo lo otro. Si todo lo otro no está, no sirven ni los pesos ni los dólares.

– ¿Qué proyecto de país ves que tiene el Frente de Todos? Si es que está explicitado y, en ese caso, ¿cuáles serían los sectores o los vectores de desarrollo que vos estás viendo que el Gobierno proponga? ¿O es que, como dijo Martín Guzmán «no hay planificación, no hay plan, no objetivos»?

– Planificar no quiere decir que te volviste la Unión Soviética y planificaste todo. Planificar quiere decir acompañar al sector privado resolviendo los cuellos de botella y tratando de ver la visión integral de la economía para acompañar a distintos sectores del sector privado en su desarrollo y en su integración. Y en esto incluyo no solo a los grandes sectores sino también a las pymes que son fundamentales en la lucha contra la inflación a largo plazo cuando vos generás condiciones verdaderas de competencia. Y no como dice la asociación de comercio argentino-estadounidense que hay competencia y por eso no debería haber precios máximos. Entonces, hay que definir un proyecto de país porque si lo hay y es secreto, entonces no sirve.  Porque si lo hicieron tres iluminados y lo tienen bajo siete llaves es como si no hubiera. Porque si los empresarios pyme no se sienten parte de ese proyecto y no lo debatieron; si los movimientos sociales no se sienten parte y no lo debatieron; y si el sindicalismo no se siente parte y no lo debatió, es como si no existiera. Aunque lo tuvieran unos iluminados o lo hubiera bajado Alá de la montaña o lo hubiera conseguido el Papa a través de Dios, no sirve para nada ese proyecto. El proyecto de país hay que definirlo entre los propios protagonistas. Sino, no tenés ni la integración con la realidad como tampoco la fuerza de los que tienen que empujar, que van a ser tu famosa «correlación de fuerzas» para darte vuelta y, en vez de decirle siempre a la gente que «el país no puede porque el FMI» o «porque Estados Unidos», o «porque la asociación de comercio dice tal o cuál cosa», te das vuelta al revés para decir: «miren muchachos acá, en la Argentina, todos estos argentinos dicen que vamos para allá. Así que, lo lamento FMI, lo lamento asociación de comercio pero es para allá. Y vamos a poder pagarles en estas condiciones y demás». Es el orden invertido de la cuestión. Pero no hay proyecto de país definido y tampoco hay debate que esté construyendo ese proyecto de país. Esa es otra cosa de las que no entusiasmó, y por eso un montón de gente no fue a votar. No hubo PASO verdadera y tampoco hubo un debate de proyecto de país.

– Es decir que explicitar un proyecto de país sería el elemento convocante para una gesta aunque sea a mediano plazo que de una idea de camino posible de superación…

– Cuadros técnicos formados políticamente por distintos ministerios y organismos tendrían que llamar al debate para definir ese proyecto de país. No bajar un proyecto de país y decir «vamos a definir lo que ya decidí». No, no, no.  Arrancamos casi de cero: «Bueno, muchachos definamos hacia dónde podemos ir» y darle laburo a la gente y darle desarrollo a la Argentina y hacer un proyecto federal y discutir quién va a pagar impuestos y cómo -o sea una reforma tributaria- y una Ley de Entidades Financieras para ver cómo ésta acompaña, revisar los recursos naturales, etcétera, etcétera, etcétera. Todo eso se tiene que ir debatiendo casi desde cero, con el acompañamiento y la planificación del Estado que mide el bosque desde arriba, contando con cada uno de los jugadores de todos estos ecosistemas (que no son artificiales) porque sino, no sirve para nada. Obviamente la dictadura cívico-militar, el menemismo y el macrismo destruyeron todo lo que pudieron esa capacidad de planificación del Estado, porque justamente es una herramienta que a ninguno de ellos les convenía si querían hacer un país agroexportador; como a una Estancia grande a la que le sobran la mitad de la población de Argentina.

– Un supermercado del mundo cómo decía Macri…

– Por eso, ellos son añorantes del pre-peronismo, de 1930, dónde no había derechos laborales y donde había cinco vivos que exportaban un montón de cosas y había un montón de millones de personas que vivían con lo que podían, al día. Entonces, eso es lo que ellos añoran de 1910, de 1920: la famosa frase de «tirar manteca al techo» de esa época y las «vacas gordas» de la Argentina, que eran para cuatro o cinco vivos no más. No era un país para muchos millones. Y mucho menos lo sería ahora. Les sobrarían 24 millones, para empezar charlar, y los que quedaran adentro no estarían en condiciones de «platea» sino en condiciones de alambrado bajo de la popular.