La herida abierta de la deuda en el centro del debate

Deuda externa: Un mal histórico. Así titula el zócalo de un programa de televisión en horario central con un conductor que se pregunta “por qué la deuda externa es un problema que los argentinos no sabemos resolver”. Es decir, los argentinos y los gobiernos fueron y son todos lo mismo, no importa quien, ni cómo, ni cuando, la deuda es un problema endémico, un misterio que azota al país a lo largo de su historia. Una vez más, la pereza del viejo e histórico sontodolomismo que exime de todo tipo de profundidad sobre el tema.

Macri paseando por los medios afines afirmando que en todo caso si su gobierno tomó deuda fue para pagar deuda del gobierno de CFK, pero que todo el tema de la deuda es un invento del kirchnerismo. En su canal La Nación+ devenido en un estudio jurídico con abogados-periodistas que salen en su defensa las 24 horas y donde desfilan ex funcionarios y economistas contratados ad hoc para refrendar el mito del no endeudamiento de 4 años macristas.

La ahora candidata por la ciudad de Buenos Aires, Maria Eugenia Vidal en una ronda con amigos que fungen de periodistas en TN, afirma que el gobierno de Alberto Fernández tomó mas deuda en un año y medio que Macri en todo su gobierno, y escupe que el Frente de Todos tomó deuda por 35.000 millones de dólares; sí dólares. Cara de piedra, y anclada en la convertibilidad, convierte pesos en dólares o dólares en pesos. Así, desafiante, y con su incesante cabeceo indignado, arranca: “A ver si terminamos de una buena vez con este invento de la deuda”.

La pregunta que surge, a veces candorosa, es cómo es posible que se atrevan a mentir tan descaradamente, sobre todo en un tema del que sería aconsejable ni acercarse a debatir porque no hay un dato que les permita sostenerse en semejante engaño. La respuesta podría ser la misma que utiliza Thomas Shelby, personaje principal de la serie Peaky Blinders, ante cada pregunta de cómo es que puede hacer tal o cual cosa que supone una gran cuota de temeridad y, habilitado por la impunidad de un gángster poderoso, su respuesta es simple: “porque puedo” o en su idioma, ‘cos I fucking can”.

La estrategia del macrismo es mentimos, engañamos porque podemos, porque se nos permite ser impunes, guiados por una máxima que indica que al enemigo nunca con la verdad, siempre con la mentira y el engaño. Porque podemos, porque así nos votan aunque sepan que mentimos.

Quién se hace cargo del muerto

Semanas atrás, Cristina Fernández anunció que los Derechos especiales de giro (DEG) que otorga el Fondo Monetario Internacional como asistencia a los países que sufrieron el impacto de la pandemia en sus economías, no serán utilizados como estaba originalmente previsto para asistir a la recuperación de la golpeadísima economía. En un giro inesperado, anunció que los 4300 millones de dólares (ingresados al país este lunes pasado) serán a ser destinados al pago de intereses de la deuda con el mismo Fondo.

A partir de esta decisión,  se decidió no sólo evitar incumplir con los vencimientos de deuda de aquí a fin de año con el mismo Fondo y salir del riesgo de entrar en default sino, y fundamentalmente, poner en el centro del debate electoral cómo el endeudamiento descontrolado del gobierno de Mauricio Macri produce consecuencias inmediatas, palpables, y dejan de ser un numero del que pareciera no haber responsables ni tampoco consecuencias directas en la economía ni en la vida diaria de cada uno de los argentinos. A los pocos días, en otra aparición publica, CFK fue mas allá y lanzó: «La pandemia va a terminar, se va a acabar, vamos a estar todos y todas vacunados, pero después vamos a tener que hacernos cargo del muerto que nos dejaron. Así que les pido a los responsables de habernos dejado este muerto un poco más de humildad, solidaridad y patriotismo».

La decisión de CFK es un mensaje clave, ordenador de la campaña y del debate político de fondo, para que se comprenda no sólo las consecuencias del endeudamiento, las restricciones y limitaciones que imponen semejante niveles de deuda, sino poner en claro que es a través del endeudamiento externo como funciona la matriz del programa económico del neoliberalismo local que, como en las anteriores experiencias históricas, impactan de manera directa sobre el pueblo argentino. Es decir, que sean visibles que hay consecuencias gravosas, que la toma de deuda especulativa, y destinada a la fuga, limita el desarrollo, la inversión publica, asfixia la promoción de créditos destinados a la producción, impide implementar una política de subsidios y promoción al sector productivo y, fundamentalmente aunque a veces quede soslayado, contribuye a acelerar los procesos de restricción externa, es decir a la falta de divisas indispensables que requiere la economía del país para poder crecer.

Los dólares se van por  la canaleta de la deuda

El impacto del pago de deuda incrementa y acelera de manera dramática el cuello de botella de falta de dólares terminando con las consiguientes devaluaciones y restricciones cambiarias. Los procesos de endeudamiento desde 1976, sus interminables renegociaciones y pagos de intereses, son la piedra con la que el país tropieza sistemáticamente y marcan el proceso de estancamiento de 45 años, mas allá de avances y retrocesos que se dan entre los gobiernos neoliberales que toman deuda y los de raíz nacional y popular que son los que terminan pagando esa deuda, aun a costa de los grandes perjuicios políticos que le generan. El más claro y reciente ejemplo es lo sucedido durante el ultimo gobierno de CFK, en el que el pago de deuda renegociada durante sus dos mandatos, heredada por la implosión del convertibilidad y de su mega endeudamiento, y el posterior descalabro de gobierno radical de la Alianza, aceleraron la restricción externa. El crecimiento de la economía comienza a estancarse cuando el cronograma de vencimientos de deuda se acelera, fundamentalmente a partir de 2012.

El debate no saldado de la deuda, su manejo mediático, y la capacidad de invisibilizarlo por parte de los pocos y grandes grupos que se benefician al transformar su activos de pesos a dólares para su posterior fuga, esconde una de las principales batallas  por delante. A esto se refiere CFK cuando insiste en destacar quien se va a hacer cargo del muerto. Quienes serán los que alguna vez paguen el costo de llevar a la Argentina al precipicio.  

El Nunca más a la deuda externa, tantas veces proclamado, así como todas las medidas, proyectos y legislación que se barajan para imponer un limite a futuros proceso de endeudamiento será solamente resuelto a través de la acción política, de su accionar, de su pedagogía y de la capacidad de hacer comprender a las grandes mayorías que detrás de los gobiernos con programas de deuda se escanden las verdaderas razones de pobreza, exclusión y destrucción del tejido social y productivo.

Es auspiciosa la decisión anunciada por Cristina Fernández, e indispensable que sea acompañada con firmeza por todos quien conforman el Frente de Todos, para que la negociación inminente con el Fondo Monetario Internacional discipline y castigue a los verdaderos responsables de conducir cíclicamente a la Argentina al camino del atraso, la pobreza insostenible, y la dependencia. Sin endeudamiento no hay neoliberalismo.