La OTAN quiere que Rusia invada Ucrania

Las declaraciones del Secretario General de la OTAN sobre la crisis en Ucrania han resultado desconcertantes. Las acciones hasta el momento indican que Ucrania contaba con el respaldo militar de la alianza atlántica, sin embargo, ahora esa certeza se ha esfumado.

Las dudas nacen porque Jens Stoltenberg no especificó qué haría la OTAN si Rusia interviene militarmente en Ucrania, mientras que un diplomático de la Alianza expresó: “La situación se toma muy en serio y se enviaron mensajes a Moscú” y Stotelberg mencionó algo desconcertante: “Ucrania es socio, pero no miembro de la OTAN”. Sabemos que la obligatoriedad de la defensa es hacia los miembros exclusivamente.

El gobierno de Kiev se ha visto desairado en sus pretensiones de ingresar en la OTAN, pese a las declaraciones y señales en ese sentido, el proceso está sin avances importantes y parecería que Ucrania sólo está siendo usada por Estados Unidos como un peón en un juego de ajedrez contra Rusia.

Fresco aún en el recuerdo la forma en que Biden se retiró de Afganistán, bien podría repetir la acción en Ucrania, y esto explicaría los contrasentidos entre las altamente peligrosas acciones en el Mar Negro, en Crimea, en el Donbass y estas declaraciones.

Pero antes de analizar en profundidad cuáles serían las repercusiones de una posible guerra entre Rusia y Ucrania, hagamos un repaso de lo que ha sucedido solo en los últimos días para poder tener un cuadro más completo de los acontecimientos:

  • Rusia declara que está decidida a aumentar la vigilancia en el mar Negro, “La situación en ese momento era más tensa de lo que podría parecer a primera vista. Un buque de guerra ruso bloqueó el paso del destructor estadounidense John McCain y exigió por radiocomunicación que abandonara inmediatamente las aguas territoriales de la Federación Rusa. La situación ha llegado al límite. Estados Unidos hizo una declaración pública de acusaciones contra Rusia. Afirmaron que el ejército ruso no tenía base legal para realizar tales maniobras. Los estadounidenses interpretan el derecho internacional como les conviene y, a menudo, lo utilizan para justificar sus acciones. « – informa la publicación china Sohu.
  • El barco ruso «Shuya» realizó varios lanzamientos de misiles con sistemas y complejos de varios tipos, amedrentando a la tripulación del destructor estadounidense «Arleigh Burke», primer buque dotado del sistema AEGIS, en el marco de un entrenamiento de combate, según informa el comando de la Flota del Mar Negro de la Armada rusa.
  • El ejército ruso comenzó a llevar a cabo una potente supresión de equipos de reconocimiento electrónico y otras acciones de guerra electrónica, presumiblemente desde la región del Rostov del Don contra drones de ataque de origen turco Bayraktar TB2 en la región del Donbass.
  • 17 cazabombarderos Su-34 del 47 ° Regimiento de Aviación de Bombarderos del Ejército de la Fuerza Aérea de Leningrado y Defensa Aérea del Distrito Militar Occidental se trasladaron hacia un aeródromo cercano a las fronteras de Ucrania.

  • La dotación completa de todos los submarinos nucleares rusos de la Flota del Pacífico de la Armada rusa aptos para el combate, abandonaron la base naval de Vilyuchinsk en Kamchatka. Se publicó una foto del 23 de noviembre de 2021 desde el satélite Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea. Esto incluye los submarinos nucleares proyecto 955 «Borey», 955A «Borey-A» y 949A «Antey».

  • El Ministro de Defensa británico, Ben Wallace, reconoció que el ejército ruso había ejercido una poderosa presión sobre el grupo de ataque de portaaviones británico en el Mediterráneo oriental. Según Wallace, tan pronto como los buques de guerra británicos, incluido el portaaviones HMS Queen Elizabeth, aparecieron en el Mediterráneo, masivamente aviones rusos comenzaron a rastrearlos de inmediato y, posteriormente realizaron una incursión real contra la flota británica. Los submarinos y barcos rusos posteriores también se sumaron al ejercicio de ataque real.
  • Luego de ello y para reafirmar que Rusia controla toda la región, los medios especializados rusos dijeron que teniendo en cuenta la gran cantidad de sistemas de misiles costeros desplegados en Crimea y en el resto de la costa rusa, la «capacidad de supervivencia» de absolutamente cualquier buque de guerra de la OTAN en cualquier parte del Mar Negro, tiene un máximo de 14 minutos antes de ser neutralizada.
  • Los incidentes pueden ser acciones sin consecuencias, pero siempre es posible que se produzcan accidentes.  Hace unos días el portaaviones británico perdió uno de sus cazas embarcados F-35C, y las causas no han quedado claras. Ha tomado fuerza una versión que dice que el piloto británico intentó interceptar al Sukhoi Su-30 ruso, pero por alguna razón perdió el control repentinamente y se estrelló contra el mar. 

  • Sin embargo, la OTAN siguió subiendo la apuesta cuando envió un avión de transporte militar A400 al aeropuerto de Kiev con un contingente de militares británicos, armas y municiones con destino al Donbass. El avión partió desde la Base de la Fuerza Aérea Brize Norton, donde tiene su base la 16ª Brigada de Asalto Aerotransportado.
  • Canadá, un ejemplo de un país que parece pacífico, pero no lo es, expresó a través de la Ministra de Defensa, Anita Anand, que está considerando desplegar cientos de tropas adicionales para apoyar a los soldados canadienses que ya se encuentran en Ucrania. Asimismo, están evaluando el envío de un buque de guerra al Mar Negro y el despliegue de algunos de los cazas CF-18 Hornet, la versión fabricada para Canadá del F/A 18 de EEUU, con base en Rumania. 

La situación como vemos entonces no es muy tranquilizadora, la presión de Ucrania sobre el Donbass crece y los enfrentamientos con las fuerzas de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk es diaria.

Las autoridades de esta última República han dicho que si se desata una ofensiva general ucraniana sería imposible resistir más que unos pocos días sin la ayuda de Rusia y morirían todos.

¿Cómo podemos entender esta situación tan contradictoria? Por un lado, las provocaciones son continuas y por el otro Stoltemberg comienza a dejar en claro qué Ucrania no es parte de la OTAN, lo cual significa qué no existe la obligación de defenderla.

La respuesta sobre lo que busca la OTAN es bastante simple. Sabiendo desde ya que Ucrania es una línea roja y que Rusia no se puede dar el lujo de que ingrese a esa organización militar porque eso significaría tener misiles apuntando al corazón de su país en las mismas fronteras, deberá actuar y ese es lo que la OTAN ha especificado para Rusia como un alto costo.

Cuando el Secretario General de la OTAN menciona que habrá un costo, probablemente no se refiere a una guerra sino a la demonización de Rusia como país agresor.

Si Moscú cede a la tentación de poner las cosas en su lugar, llegar hasta Kiev llevaría unos pocos días, sin embargo, se presentan dudas sobre qué haría la población ucraniana en ese caso, porque luego de tres décadas de ser independiente hay un sector que seguramente le puede parecer interesante mantener esa posibilidad.

Por otro lado, la situación de Moscú es apremiante y no puede permitir que los ciudadanos rusos sean masacrados en el Donbass, porque eso podría llevar a dar un mensaje de debilidad generando un efecto dominó que afecte la propia estabilidad de Rusia.

Una situación que se potencia si Crimea es el escenario de ataques, porque es parte de Rusia, pero EE.UU. y sus aliados no lo reconocen. 

Estados Unidos y su cómplice, el Reino Unido utilizan al gobierno de Kiev como un ariete para derribar la política de encontrar soluciones pacíficas rusas. Rusia no hace esto por bondad sino que lo hace porque es lo que más le conviene, queda claro que la OTAN no enfrentaría militarmente a Rusia por Ucrania y no le interesa la suerte de los ucranianos, sólo tiene interés en generar un hecho de propaganda para presentar a Rusia como un país agresor y encolumnar a sus aliados europeos vacilantes como es el caso de Alemania con su nuevo Primer Ministro.

Hagamos un pequeño paréntesis, el Partido Verde alemán señalado siempre cómo funcional a Washington ha ratificado su oposición al gasoducto Nord Stream 2, pero ha señalado que Alemania es un Estado soberano y no puede seguir las indicaciones de Estados Unidos.

Esta inesperada situación lleva a que nos preguntemos si la élite alemana no se está cansando de ser el furgón de cola estadounidense y busca mayores márgenes de maniobra. La salida del Reino Unido de Europa, su proyecto de la Gran Bretaña Global y el estrechamiento de relaciones con el mundo del Commonwealth anuncian que Alemania o Francia, como sucedió como el caso AUKUS, no están contempladas entre las grandes potencias y solo están al servicio del proyecto anglosajón.

La desmesurada presión de Estados Unidos a la cabeza del proyecto globalista encuentra resistencias impensadas en Berlín.  Esto sin embargo no desalienta del proyecto anglosajón.

Rusia, entre la espada y la pared, no tiene muchas opciones, o pierde prestigio, territorio y dignidad, o se expone a ser blanco de una ronda de sanciones.

Ucrania es un cordero preparado para el sacrificio y sus autoridades parecen indiferentes a la suerte que puede correr su país.

Rusia y China en función de sus desarrollos tecnológicos económicos y militares confían en qué superarán a Occidente, es decir, al mundo anglosajón, pero necesitan garantizar que su declive sea lo más suave y pacífico que se pueda, y en caso de guerra que la misma las encuentre fortalecidas y a su enemigo más débil.

Precisamente, al ver qué el mundo anglosajón empieza a mostrar un declive pronunciado, países como Alemania empiezan a pensar en ser verdaderamente independientes. Nadie quiere permanecer en el bando perdedor, más aún si ha sido humillado por décadas.

Esta situación aumenta precisamente las posibilidades de un enfrentamiento, Moscú no quiere una guerra con un pueblo hermano como el ucraniano, sin embargo, Zelenski, cuya popularidad se ha derrumbado y se encuentra en apenas un 20% de aprobación, parece estar demasiado presionado para pensar en lo mejor para su país y cada día más se acerca al borde del precipicio intentando una guerra que no podrá ganar y que solo significó la destrucción total o parcial de Ucrania. 

La caída del gobierno de Kiev puede ser una alternativa, el sistema surgido luego del golpe de mano occidental es altamente impopular, los ucranianos mayoritariamente no quieren la guerra, pero la OTAN no soltará fácilmente la presa.