Los tiempos se aceleran, el discurso explosivo de Putin

Algo está sucediendo en la política internacional actual, algo que a veces no es demasiado simple de comprender en función de la saturación de la propaganda con la que están siendo bombardeadas las sociedades occidentales.
Existe una disputa profunda en lo concerniente a las esferas culturales qué comienza a hacerse cada día más manifiesta entre las potencias occidentales y el resto del mundo. La concepción de los Derechos Humanos entendidos como derechos de nueva generación, a partir de un proceso que ha cobrado un extraordinario dinamismo que comenzó en los años 90, años en los que se disolvió la Unión soviética y el modelo globalista financiero encabezado por Estados Unidos se imponía con “el fin de la historia”.
Este proceso encabezado por la idea central de que los deseos individualistas están por encima del conjunto de las sociedades, se fue cristalizando en Occidente, imponiéndose por la presión combinada de los organismos internacionales, las ONGs y las grandes corporaciones.
En Occidente, al menos en parte de EEUU y la UE, se ha normalizado esta situación y se considera cómo fascista a quienes adscriben a modelos más tradicionales de vida. Curiosamente estos modelos son cobijados por las organizaciones progresistas del capitalismo, por lo tanto, el modelo ha ido tomando una extraña forma en la cual hay una convergencia entre los sectores progresistas de izquierda y las grandes corporaciones.
No debería asombrarnos entonces que Larry Fink, CEO del fondo de inversión Blackrock, el mayor del mundo y con un activo qué se aproxima a los 8 billones de dólares, es decir, aproximadamente 20 veces el PBI de países como la Argentina, advierte en una carta abierta que quienes conducen sus empresas deben apoyar estas ideas sin fisuras, so pena de ser despedidos.

Extracto discurso de Putin en el club Valdai
Sin embargo, quienes efectivamente se han opuesto a la expansión del predominio del capitalismo financiero global a partir de los años 90, no coinciden con esta visión de derechos.
Vladimir Putin, líder de la Federación de Rusia, ha venido dando muestras de su posición conservadora en materia sociocultural, destacándose su alianza con la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú, las restricciones de fondos del exterior a las ONGs occidentales y la expulsión de la Universidad Central Europea de San Petersburgo, una universidad financiada por la Open Society comandada por el magnate de las finanzas George Soros, debido a que se consideró que esta universidad es un centro de difusión de propaganda nociva para la sociedad rusa y destacándose que el cuerpo docente era la mayor que la cantidad de estudiantes totales.
En consonancia con las medidas que adoptó la Rusia de Putin, la República Popular de China ha comenzado a dar pasos firmes en el mismo sentido, advirtiendo, por ejemplo, que se ve una feminización en los jóvenes chinos que debe ser corregida, por lo que se favorecerá la adopción de deportes y otras acciones que conduzcan a acentuar la masculinidad de los mismos.
Asimismo, China bloquea los contenidos sexualizados de Occidente, especialmente las ideas queer, como se pudo observar con los seguidores de grupos musicales andróginos.
Con dos estilos diferenciados Rusia y China se oponen a lo que Occidente considera como un derecho inalienable e innegociable de los seres humanos. Esta situación no se hizo demasiado explícita durante el gobierno de Donald Trump porque el ex mandatario estadounidense también era partidario de los valores de Putin y X, pero se hizo visible con la llegada de Biden este año al poder, acompañado de una agenda de género la cada vez más presente y consideraciones que se pueden describir como la Teoría Crítica de la Raza. Vladimir Putin es quién ha conducido a Rusia desde el 2014 a un enfrentamiento de su país con los Estados Unidos en Siria mientras aumentaba la presión para que estas ideas se mantengan fuera de Rusia.
La situación previa donde muchas organizaciones consideraban a Putin como homofóbico y machista, recobró fuerza. Los rusos han decidido que hay límites que no están dispuestos a aceptar como son los derechos individuales que impulsa occidente.
Hasta ahora no le han dicho racista, pero es esperable que lo hagan porque Putin denuncia la deformación de la historia y la división de las sociedades con las ideas desprendidas de la TCR.

Extracto discurso de Putin en el club Valdai
Se ha producido entonces una reacción muy curiosa en las sociedades occidentales, dónde aquellos históricamente se oponían a Rusia, hoy miran con asombro cómo este país es la cabeza de la defensa de los valores tradicionales. Pero mayor aún es el desconcierto en las fuerzas progresistas y de izquierda que simpatizaban con Putin por enfrentarse a los Estados Unidos y que han hecho durante mucho tiempo la vista gorda con respecto a la cuestión que aquí estamos mencionando.
Se han invertido los valores, y el desconcierto reinante en realidad no debería ser nada nuevo por lo que expresa Putin, la sociedad rusa está haciendo lo que siempre hizo históricamente, son conservadores en los valores morales, algo que tiene en común con otros pueblos eslavos y que también obviamente coincide con el mundo musulmán, con África Subsahariana, con el Sudeste Asiático y con los valores tradicionales de los cristianos cualquiera sea su confesión, con una pequeña excepción que representan algunas Iglesias innovadoras generalmente europeas.
El mundo comienza hacer visible una grieta que lo divide temporalmente en dos bandos irreconciliables, aquellos que están a favor de la deconstrucción social y los otros que pretenden mantener los valores tradicionales y culturales históricos que se han generado a lo largo de siglos y siglos de la historia de la humanidad, valores que, como dice Putin, han sido comprobados.
Cómo en otros momentos la división fue entre un Occidente cristiano y un mundo socialista ateo, los valores se invierten y es ese Occidente quien representa un modelo que destruye los valores tradicionales y las creencias fundamentales de sus propias raíces, mientras que Rusia encabeza la defensa de dichos valores.
Quienes conocen la historia rusa deberían saber que luego de una primera etapa dónde la revolución socialista atacó valores preestablecidos con la idea de construir una nueva sociedad, la llegada al poder de Stalin y la Segunda Guerra Mundial hicieron que la Unión Soviética vuelva a los valores tradicionales de su historia. Dentro del socialismo la visión de la familia, la necesidad de expandir la población demográfica, y los valores conservadores estaban presentes.
Una vez más y destruyendo preconceptos, los valores que hoy pregona occidente fueron reintroducidos en Rusia durante el gobierno de Boris Yeltsin por presión de la Comisión Europea, es bueno recordar.

Esto es lo que produce mucha confusión porque la identificación de las fuerzas progresistas con los “nuevos derechos” en el mundo occidental se producen porque carecen de una buena formación política que les permita comprender lo que sucedió a lo largo de la historia. De la misma manera estas fuerzas deberían advertir que bajo la idea de combatir una visión eurocéntrica que está enunciando, lo que sucede es lo contrario al instalar una visión eurocéntrica de los derechos individuales, derechos que entran claramente en colisión con los valores tradicionales de las sociedades de buena parte del mundo.

Extracto discurso de Putin en el club Valdai
Putin aprovechó el evento en el Club Valdai, un encuentro de prestigiosos intelectuales de más de 50 países, para reafirmar los valores rusos tradicionales. Ya no hay más espacio para dudas, el líder ruso ha sido sumamente explícito sobre su visión del suicidio de las sociedades occidentales y como decíamos, nada de esto debería sorprender a un observador minucioso. Durante décadas los comunistas soviéticos observaban el espectáculo que daba Occidente a partir de los años 60 como una señal de decadencia. Es importante entender entonces que aún los preceptos ideológicos son apenas un baño superficial, las cuestiones civilizatorias en Rusia no han cambiado y salvo pequeños lapsos en la historia, ha retomado y profundizado su visión altamente tradicionalista, mientras que occidente es un fiel representante del liberalismo.
Es bueno recordar entonces que el liberalismo no es sólo una doctrina económica, sino que es una cosmovisión relacionada a un conjunto de ideas que apuntan a la liberalización de todos los órdenes de la vida. El capital financiero la aprovecha para sacarse de encima restricciones que puedan condicionar sus necesidades.
El liberalismo entonces solo sigue su curso natural emancipando al hombre de sus ataduras morales provenientes de las creencias religiosas y de la propia naturaleza, para abrir paso a la voluntad individual de cada persona sin ningún tipo de restricción, algo que aquellos más sagaces analistas advertirán que tiene como un destino último el transhumanismo que está pregonando Silicon Valley.

Extracto discurso de Putin en el club Valdai
Entonces es un tema central el enfrentamiento entre Occidente y Oriente, que definitiva no es otra cosa más que el enfrentamiento entre el Hombre de la Tierra y el Hombre del Mar cómo dice el pensador ruso Alexander Dugin. Un mundo líquido variable, plástico, se enfrenta con uno de tradiciones firmes, el capitalismo financiero global naturalmente se siente más cómodo en un envase qué no le pone restricciones y que le permite entrar en su próximo estadío.
No es exagerado pensar que dicho capitalismo está viviendo sus últimos días porque los cambios tecnológicos están haciendo cada vez más visible qué los nuevos modelos productivos no necesitan de la colaboración humana, mientras en las revoluciones industriales anteriores lo que nosotros vimos fue un auxilio de la capacidad tecnológica para potenciar la producción y abrir nuevos espacios para la creatividad humana, en esta etapa simplemente lo que vemos es la suplantación del trabajo humano.
Y es por eso que el capitalismo que mutó de lo productivo a lo financiero, hoy se prepara para organizar el mundo de acuerdo a sus nuevas necesidades. Eso es lo que está expresando Putin cuando dice que no se necesitan Estados y solo se necesitan vasallos. El mundo se está reconfigurando y las señales ya son inequívocas, desde el lado de Klaus Schwab y el Foro de Davos nos hablan de un Gran Reset, qué no es ni más ni menos lo que estamos describiendo.
Es necesario comprender el conjunto de las acciones e ideas que están en marcha para poder entender hacia dónde está yendo el mundo, por qué Putin rescata las religiones tradicionales como una barrera de contención ante un proceso de destrucción del orden social. No es una destrucción que permita una sociedad más justa, es un brutal reacomodamiento a las necesidades de quienes han construido el capitalismo y que ahora buscan construir un nuevo modelo para continuar.
Las capacidades tecnológicas pueden hacer que el mundo futuro sea virtualmente un paraíso en la tierra o un infierno, en función de cómo y para qué se usen. Preguntas que ya han hecho otros líderes menores, muchas veces destrozados por la prensa global acusándolos de fascistas, simplemente por denunciar el estado de las cosas. Sus palabras no tenían demasiadas repercusiones hasta el momento, pero cuando ese mismo discurso es dicho por quién tiene misiles hipersónicos, ojivas nucleares y otros artilugios tecnológicos qué le garantizan un poder militar suficiente como para desafiar al mundo occidental, esas mismas palabras cobran otra dimensión.

Putin con el discurso de Club Valdai da un paso significativo en la transparencia y ha hecho manifiesto su parecer, aún a riesgo de ser atacada su figura como acaba de hacer el medio argentino Infobae con la reproducción de una nota de The Washington Post que lo tildan como un dictador que no respeta los derechos de las minorías.
Putin está diciendo la lucha es por nuestras mentes, las confrontaciones son de orden civilizatorio y si bien Rusia no va a imponer su visión a occidente, tampoco va a permitir que occidente imponga la suya, para él las mayorías si bien deben respetar a las minorías son quienes deben determinar el rumbo y no estas últimas.
Esto no debería ser una situación grave sino fuera porque la presión de Occidente es cada día mayor, cómo lo vemos cuando condicionan hasta los créditos para infraestructura o ayuda financiera se condicionan al “respeto” de estos derechos. Occidente no puede detener esta presión porque simplemente lo que necesita es reformular las estructuras culturales que permitan el desarrollo de un nuevo modelo social y productivo de acuerdo a sus intereses, un modelo que hace obsoleto a millones de personas en el mundo entero.

https://valdaiclub.com/events/posts/articles/vladimir-putin-meets-with-members-of-the-valdai-discussion-club-transcript-of-the-18th-plenary-session/

¿Cómo es posible acaso que digamos que los sistemas de seguridad están colapsando cuando la producción de un obrero es miles de veces superior a la que tenía cuándo comenzaron a funcionar estos mismos sistemas de seguridad social? Claramente podemos apreciar que se calculaban 4 trabajadores activos por cada uno pasivo, el aumento de producción hoy es más que suficiente para poder mantener el sistema.
Esto nos da la pista de que las élites occidentales no piensan utilizar los beneficios tecnológicos en pro de una sociedad sino en su propio favor, la conclusión es que sobrará gente que no tendrá lugar en el sistema.

Esto último clarifica entonces las necesidades de articular una serie de ideologías que convergen en la caída demográfica acelerada y que es una de las cosas que Putin acusa en su discurso.
Por lo tanto, no hay muchas opciones sobre la mesa, hay dos modelos enfrentados con dos objetivos opuestos. Quiénes combaten o pretenden combatir el capitalismo deberían entender que este capitalismo que están enfrentando ya no existe más y el modelo al que vamos es algo diferente muy diferente que precisa contar con la imposición de medidas que estos sectores de izquierda y progresistas buscan instalar.
Es por eso que aparecen filántropos famosos que financian todos sus movimientos, no lo hacen por bondad sino porque los utilizan para sus fines. No es ninguna conspiración, esto simplemente es un análisis de los hechos visibles.
Así que las cartas están sobre la mesa y debemos elegir de qué lado estamos, siendo conscientes de que está en juego el futuro de la humanidad. No es que el modelo qué propone Putin sea perfecto, pero simplemente es un modelo humano, un modelo como el que hemos vivido durante siglos y siglos con todas las pequeñeces e injusticias que esto significa, pero que se encuentran en las antípodas del modelo que busca el globalismo.
Sí Putin hizo un discurso claro y explosivo, es porque los tiempos se aceleran.

*Marcelo Ramírez. Analista geopolítico. Director de Contenidos de AsiaTv.