Lucha antiimperialista: Del Sultán Tipu de la India a Juan Manuel de Rosas en la Vuelta de Obligado

Ante la conmemoración del Día de la Soberanía Nacional, en recuerdo de la Batalla de la Vuelta de Obligado del 20 de noviembre de 1845, muchos se han preguntado a lo largo de la historia si Juan Manuel de Rosas se encontraba capacitado para el ejercicio político y si midió las consecuencias que tendría enfrentarse con el Reino Unido y Francia, las dos superpotencias de la época.

Desde trabajos académicos de Adolfo Saldías, Carlos Ibarguren, Dardo Corvalán Mendilaharsu, Julio Irazusta, Jorge Myers y Fermín Chávez, entre otros,  dan cuenta de su formación intelectual y análisis político, a la vez su aguda intuición para la cuestión diplomática y el estudio de casos históricos que podían servir de ejemplo a cuestiones que se presentaban como análogas. Prueba de ello fue su abultada biblioteca que consultaba permanentemente en su residencia de San Benito de Palermo.

En La biblioteca hallada en la Casa de gobierno después de Caseros, de Julio César González, incluido en Anuario de Historia Argentina (1941) se da un detallado listado de una gran cantidad de obras que, tras Caseros, las autoridades de facto bonaerenses incorporarían a la Biblioteca Pública. Amén de temas sobre administración y leyes locales, americanas e hispánicas, también se hallaron textos de derecho internacional, de derecho francés y anglosajón, historia norteamericana y europea, tratados internacionales, libros sobre cuestiones bélicas, relatos de viajes, descubrimientos y manuales diplomáticos.

De esa colección destaco una obra del resto: Memorias de Fippoo Zaib (dos tomos). En realidad el nombre correcto, y completo, es Memorias de Typpo –Zaïb, Sultán de Masur; o vicisitudes de la India en el siglo XVIII; procedidas de los establecimientos ingleses y franceses sobre aquellas costas, escritas por dicho sultán, y traducidas al francés del idioma malabar. Publicadas por el ciudadano francés Desodoards y vertidas al castellano por el teniente coronel D. Bernardo María de Calzada, publicado en Madrid en 1800.

Estos dos tomos hacen alusión al gobernante de Mysore, en el sur de la India, que se enfrentó a las fuerzas británicas. Su nombre era Fath Alí Tipu, conocido como Tipu Sahib, el Señor Tipu. 

R. H. Shamsuddín Elía, en La epopeya de Tipu Sultán, el Tigre de Mysore (1996) ofreció una reseña del mandatario guerrero: “Él y su padre, Haidar Alí (1722 – 1782) lucharán durante cuarenta años contra los británicos con la ayuda de oficiales franceses, persas y otomanos. La última de las cuatro guerras conocidas como Guerras de Mysore (1799) verá finalmente caer la fortaleza de Seringapatam (Srirangapatnam, Puerta del Señor del mundo), la renombrada capital. Oponiéndose con firmeza a los planes coloniales en el sur de la India, Tipu se ganó de los británicos la fama de cruel tirano, aunque lo admiraron por sus dotes político-militares, y hasta copiaron algunas de sus técnicas de combate. Se interesó en la construcción de barcos para equipar a su marina de guerra, y en el diseño de las armas y la artillería para el ejército mysoreano, convirtiéndose en el precursor de la moderna cohetería militar”.

Si la descripción inicial del autor brinda muchos puntos de contacto con el perfil del Restaurador, el siguiente detalle profundiza la obra de gobierno del Sultán: “Pero este personaje no fue tan sólo un guerrero y estratega apasionado y fuera d   común, a quien buscó Napoleón y envidiaron los ingleses. Hombre de gran cultura, erudición, y una cosmovisión generosa y pluralista, Tipu supo también incursionar con éxito en una economía autosuficiente. Fundó un departamento de agricultura para multiplicar y procrear la flora y la fauna, consiguiendo un ganado ejemplar y la más fina raza caballar. La horticultura, la pesquería de perlas, la sericultura, la silvicultura y la técnica de injertos alcanzaros igualmente  niveles de calidad no conocidos…”.

Su aporte a la cohetería fue fundamental, ya que si bien su utilización venía de antaño con los chinos en el siglo XIII, releyendo manuales de China e India, Tipu actualizó su construcción y uso en la guerra. Esos artefactos estaban conformados por un “tubo de hierro de 40 cm. de largo aproximadamente, pesaba unos 6 kilos y estaba sujeto a una caña que servía de lanzador. Cuando era disparado despedía una llamarada rosa y explotaba como un obús…tenía un alcance de unos 800 metros”.

Agregó Shamsuddín que: “La brigada cohetera de Tipu inspiró al artillero inglés Sir William Congreve (1772 – 1828) a desarrollar el arma que fue utilizada en las Guerras Napoleónicas… En efecto, el cohete de Tipu reaparecerá en 1808… en las batallas de Leipzig, Nueva Orleans y Waterloo”. Y, otra nota en común con Rosas, reaparecerán con la flota anglo-francesa que en 1845/46 atacó posiciones de la Confederación Argentina al remontar nuestros ríos interiores, disparando “cohetes a la Congreve” en Obligado, Tonelero y Quebracho, según L. B. Mackinnon en La escuadra Anglo-Francesa en el Paraná (1957) y en las obras de Eduardo Campos: Veleros franceses en Obligado (2012), y  9:50 a.m. Fuego! Fire! Feu! El combate de la Vuelta de Obligado (2014).

El destino de Tipu fue trágico, según detalló Gustave Von Grunebaum, en El Islam: Desde la caída de Constantinopla hasta nuestros días (1975): “La principal resistencia musulmana contra los ingleses fue la ofrecida por los gobernantes de Mysore, en el Sur, donde Haidar Alí se creó un reino propio en 1761. Su heroico hijo, Tipu Sultán, administró el país con brillantez y justicia, buscó en vano ayuda contra los ingleses en Napoleón Bonaparte, y en los sultanes otomanos y fue finalmente vencido y muerto en lucha desigual contra una alianza de los ingleses, los maratas y en Nizam de Haiderabad”.

El 4 de mayo de 1799 Tipu murió en combate, y su leyenda nació. Apasionado de los tigres, no sólo utilizados como emblema personal sino que su impronta, casi como Juan Facundo Quiroga, signaría su propia identidad. Su frase “En este mundo, es preferible vivir dos días como un tigre que doscientos como una oveja”, popularizada por Alexander Beatson en su obra de 1800, fue un clásico refrán del siglo XIX que marcó toda una época de resistencia anticolonialista.

En Inglaterra, por su fascinación ante el formidable enemigo, hubo una gran difusión de su vida en textos y obra de teatro. Lo mismo en Francia, donde en su momento habían recibido una representación diplomática del reino de Mysore, ya sea en la obra que cité, por la traducción de Desodoards,y por Julio Verne, quien basó en Tipu la creación de su más famoso personaje, Nemo, capitán del Nautilus,  personaje de Veinte mil leguas de viaje submarino y La isla misteriosa.

España no pudo sustraerse de darle atención a su figura, de allí la edición madrileña de la obra que tuvo Juan Manuel de Rosas y que integró su biblioteca. Décadas y kilómetros los separaron al Tigre de Mysore y al “Campeón de la Independencia Americana”, tal como Rosas fue denominado por un diplomático francés en 1847. ¿Habrá  sentido Juan Manuel un destino en común con el Sultán de la India al leer sus memorias? ¿Se percató que tuvo que soportar su ejército la cohetería británica desarrollada años antes por Tipu? ¿Vivenció Rosas la asimilación del personaje por la cultura inglesa en su exilio en Southampton?

De la derrota militar el triunfo político: triunfos criollos en las costas argentinas, fracaso en el intercambio comercial y desmoralización del invasor. De los cañonazos de guerra a los cañonazos para desagraviar a nuestra enseña de la Confederación. De la sangre derramada a la victoria del pueblo argentino por la Soberanía Nacional.

* Pablo A. Vázquez. Lic. En Ciencia Política; Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas