Lxs peronchos y lxs otrxs en tiempos de Covid-19

  1.  1. “El peroncho entiende a bala, a palo, patada en el culo, porque es negro”

En abril del año pasado Julio Carballo (ex) concejal suplente de la alianza Juntos por Capilla del Monte-Córdoba manifestó su deseo de que el Covid-19 generara la “limpieza étnica que nos merecemos”,  liberando al país de “unos cinco o seis millones” de “negros menos, de peronistas menos… de planes menos”.

Como afirma Francisco Filippi el 15/04/20 en su artículo “De la higiene personal a la limpieza étnica” (disponible en https://latinta.com.ar/2020/04/dehigiene- personal-a-limpieza-etnica/), la etnia para Carballo es un concepto difuso asociado al peronismo, que incluye “negros” o “cabecitas negras”, “gente marginal”.

El propio Julio Carballo aclara que “la gente entiende acá, en este país, a los palazos, sino no hay forma”, “somos hijos del rigor”, “el argentino está acostumbrado a transgredir las normas”, “y como gran parte de este país es peronista, el peroncho entiende a bala, a palo, patada en el culo.” De la categoría general y ambigua de gente, pasamos a la de “peroncho”, para luego definirlo en términos raciales, lo que permite identificarlo a primera vista, no por el color, sino porque el color de la piel designa una clase: “Es de la única forma porque es negro”, dice.

Para aclarar su postura señala que el contexto de su conversación era el de un intercambio de videos en donde se mostraba la gran circulación de personas en las calles de La Matanza, un helicóptero que sobrevolaba la localidad supuestamente fumigando y una persona que decía que no le alcanzaban los 10.000 pesos recibidos “porque había comprado birra y un equipo de música”. Carballo explica que, por conocer el tema, lo que quiso expresar es que “en lugares donde hay miles atrapados por la pobreza, es altamente probable que el virus haga su selección”. Estas nuevas aclaraciones llevan circunscribir la necesidad de la pureza étnica con la muerte masiva de negros peronistas en La Matanza.

 “La argentinidad del ‘cabecita negra’ siempre ha sido embarazosa a los ojos hegemónicos, en términos de aspecto, de adscripción de clase, de práctica cultural y de actitudes políticas. Esos ojos los ven como la cara ‘vergonzante’ de la nación porque, siendo parte de ella, dan muestra de inadecuaciones ya de somatotipo (rasgos indígenas o afro, por ejemplo, heredados de poblaciones supuestamente extinguidas), de actitud (falta de ‘cultura’ en el sentido de pulimiento), de consumo y estética (chabacanería), de espacialidad (villeros, ‘ocupas’ ilegales), de hábitos de trabajo (desocupados, criminales, cartoneros) y convicciones políticas (peronistas por propensión clientelar, piqueteros)” –dice Briones-.

 En cualquier caso para Carballo el país se salvacon el exterminio del otro. Los  “otros” del candidato de Juntos tienen identidad política: son peronchos y negros. Estos “otros” dan cuenta de los “otros internos ‘heredados’ de la geografía simbólica hegemónica de nación desde estilos provinciales de ‘ser argentino’ históricamente gestados.” (Briones)

Convertir al peronismo –esto es: a una identificación política- en una cuestión étnica no es una apuesta teórica nueva de Carballo (suponiendo que el Concejal tuviera un background teórico al que apostar). Antes lo hizo Hitler al referirse a los judíos en una manifestación extrema del fascismo.

Julio Carballo dice: “La gente entiende acá, en este país, a los palazos, sino, no hay forma”. “somos hijos del rigor”, “el argentino está acostumbrado a transgredir las normas”. Partiendo de la categoría de “la gente”, el concejal define “el problema nacional” en términos de la identidad política: “Y como gran parte de este país es peronista, el peroncho entiende a bala, a palo, patada en el culo.” De la categoría general y ambigua denominada “la gente”, pasa al “peroncho”, para luego definirlo en términos raciales, “negro”, entendiendo que el color designa una clase: “Es de la única forma porque es negro”, solo le falta agregar “de alma”.

El Ministerio Público Fiscal informa que  “la Fiscalía de Instrucción de Competencia Múltiple de Cosquín inició una investigación penal ante la posible comisión de un hecho delictivo por parte de Julio Carballo, vecino de Capilla del Monte y concejal suplente en esta localidad”. 

  • 2. ¿Etnicidad?

Lxs Comaroff  entienden a la etnicidad como algo que tiene su origen en fuerzas históricas específicas que son, al mismo tiempo, estructurales y culturales y no un rasgo ontológico de la organización humana. Esto no significa negar su realidad ni el hecho de que regularmente se invoque a la acción en su nombre. Ni tampoco  ignorar que dicha acción tiene implicaciones directas para las relaciones cotidianas. Se debe reconocer que para entenderla no debemos limitarnos a conocer las condiciones de sus orígenes, también tenemos que establecer su posición en el entramado sociológico del ser. La etnicidad, lejos de ser una “cosa” unitaria, describe tanto una serie de relaciones como una forma de conciencia; es más, su significado e importancia práctica varía para diferentes grupos sociales según su posición en el orden social. Pero, como forma de conciencia, es una entre muchas cada una de las cuales se produce conforme unas estructuras históricas determinadas que afectan la experiencia humana y condicionan la acción social.

Y la conciencia de Carballo está imbuida de odio racial y político, sentimientos con los que nos hemos acostumbrado a convivir, y que van más allá de cualquier razonamiento que se pretenda intentar.

  • 3. La segunda ola de Covid-19

Llegamos al 2021 y estamos enfrentando la segunda ola de Covid-19. Los datos sobre el avance del virus, sus nuevas cepas, las camas ocupadas en hospitales públicos o privados y el número de decesos, son alarmantes. Y esa es la información que se filtra. Puede ser peor aún. Aunque se inició un plan de vacunación auspicioso el proceso es lento. La mayor parte de la población está saturada de sobreinformación contradictoria, confusa y con frecuencia poco veraz. No parece que muchos medios de comunicación se cuestionen el contenido y la forma en la que informan sobre Covid-19; muchas universidades parecen mantenerse al margen de la veracidad o no de lo que se informa como si la extensión universitaria no existiera y la verdad no importara. La justicia se mantiene mayormente ajena al problema y la oposición desautoriza y deslegitima las medidas del gobierno nacional tanto como puede. En vez de establecer estrategias de cuidado colectivo muchos padres lamentan que sus hijxs no vayan a la escuela aun cuando esto pueda causar más contagios y hasta la muerte de sus propios críos. Siguen las fiestas multitudinarias y clandestinas. Y obviamente, aunque ante el Covid-19 todo el mundo corre graves riesgos, los más perjudicados son los  sectores con menos recursos, sean o no peronchos, sean o no opositores. La pandemia se politizó, la grieta se profundizó y un año después la capacidad de reacción individual y colectiva parece atontada. Y tal vez, junto a la negación de la pandemia, subyazca el deseo inconsciente de lograr la limpieza étnica para eliminar “peronchos, negros y pobres” y así pagar menos “planes sociales”, como fórmula mágica para salvar a la “Patria”. Porque, para gran parte del imaginario social que odia por deporte, ellxs son el único obstáculo para casi todo. Y esto es solo una parte de un problema con muchas aristas. Sin embargo, es uno de mucho peso: el odio a quienes tienen derecho y pretenden un país sin privilegios de clase, algo que sigue dividiendo al país.

 Sigamos pensando.

*Laura Cantore. Feminista. Dra. en Derecho y Cs. Sociales. Posdoctorada en géneros.