Malvinas y Antártida: Su representación durante el primer peronismo

Ante la conmemoración del pasado 2 de abril, de la gesta de 1982 al intentar recuperar nuestro territorio astral usurpado, me permito acercar algunos datos acerca de cómo en los primeros gobiernos de Perón se trató oficialmente el tema de Malvinas.

Laurio Destefani, en Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur ante el conflicto con Gran Bretaña (1982), detalló: “Cuando el 2 de abril de 1982 la Argentina recuperó las islas Malvinas y Georgias del Sur, reafirmó sus derechos sobre los tres archipiélagos australes (incluyendo las islas Sándwich). Continuó una guerra que empezó Inglaterra, cuando el 3 de enero de 1833, usurpó las Malvinas en plena paz, pues estaba en vigencia el tratado de Amistad, Comercio y Navegación de 1825, entre ambos países. No queda duda entonces de que las acciones argentinas del 2 de abril de 1982, fueron una respuesta a esa usurpación, luego de un siglo y medio de pacientes negociaciones sin ningún resultado”.

Más allá del arrebato triunfalista del dictador Galtieri y la delictiva junta militar argentina, del oportunismo de la premier británica Margaret Thatcher y su acción criminal contra el ARA General Belgrano, la guerra tuvo en los soldados y oficiales argentinos un sano sentimiento de Patria, donde la dignidad de los veteranos nos recuerda el legítimo sentimiento nacional hacia las Malvinas.

Yendo décadas atrás, la consagración de la soberanía política – una de las tres banderas del justicialismo – en época de Perón se tradujo, entre otras cuestiones, en reafirmar nuestros derechos sobre el territorio antártico y las Malvinas.

Desde 1947 que hay una política de Estado activa en cuanto a dicho tema, unido al reclamo por nuestras Malvinas en foros internacionales, o hasta la propuesta de Perón de comprarle las islas a Gran Bretaña por 1952/53,  donde la acción de la Aviación Naval, la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea, las expediciones científicas – en particular la del entonces coronel Hernán Pujato – fueron más que destacadas.

Fue explícita su presencia en las publicaciones oficiales como La Nación Argentina, Justa, Libre y Soberana, editada por la Subsecretaría de Informaciones, de 1950, donde entre gráficos y dibujos se pondera la zona austral; en Síntesis Geográfica de la República Argentina, del SIPA, de 1952; en Soberanía Argentina en la Antártida, editada por la Comisión Nacional del Antártico, de 1947, y en Argentina en Marcha, también editada por la Subsecretaría de Informaciones, e igualmente de 1950.

En esta última – un recorrido de un día de trabajo del presidente Perón –se destacan imágenes fotográficas de la obra justicialista, de la actividad de la Fundación Eva Perón, de la obra industrialista y del desarrollo de las provincias y territorios nacionales, entre ellos del sector antártico, y se afirmó: “La Antártida Argentina, prolongación geográfica de Tierra del Fuego hacia el vértice más austral del mundo, despierta por sus posibilidades naturales y por su situación estratégica, la ambición de grandes potencias. Histórica, tradicional y efectivamente es tierra argentina, recibida con el legado territorial de la emancipación. En ella instaló la Nación servicios especiales y puestos de observación, avanzada de posesión prevalecerán sobre toda codicia extraña. La Antártida Argentina es suelo genuinamente argentino e integra a título legítimo el patrimonio de la nacionalidad. No ha desatendido la República las obligaciones de progreso que reimpone su posesión, ni descuidado nunca el cumplimiento de las mismas, precisamente porque sostiene todos sus derechos en ella”.

Esta temática no estuvo ausente en aquellas publicaciones de orientación cultural para el público masivo y/o especializado, desde las citadas anteriormente revista Argentina, Hechos e Ideas, la segunda sección de La Prensa cegetista, y la revista Continente, entre otras.

De ésta última se destacaron notas sobre El continente blanco. La Antártida y Nuestra Marina de Guerra en la zona antártica; Fotonoticias sobre Un film que es el más austral del mundo: “Tierra del Fuego”, Tierra del Fuego Una hazaña argentina, y la nota histórica La expedición polar de La Uruguay; Doce Fotonoticias sobre la actividad de la Marina de Guerra en la Antártida; Reafirmación de nuestra Soberanía. Comisión Nacional del Antártico; o el texto de Córdoba Iturburu, Los mitos alucinantes. Leyenda y verdad de la Antártida.

Sobre la labor de la Comisión Nacional del Antártico se comunicó: “La Comisión Nacional del Antártico, con dependencia directa del ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, ha sido creada en 1940, a fin de que centralice y tenga a su cargo la consideración y el asesoramiento de todos los asuntos relativos al amparo y al desenvolvimiento de los intereses argentinos en el continente antártico… (Hizo) llegar hasta el último rincón de la patria material de ilustración acerca de los derechos que corresponden a la nación en la cuestión antártica, consistente en mapas, gráficos, libros y folletos editados por la propia Comisión tal como “Soberanía Argentina en la Antártida”, que lleva ya la segunda edición, donde se especifica concretamente cuál es el sector patrio en el polo sur y cuáles son los títulos y en que se basa la república para proclamar ante el mundo el patrimonio de sus tierras en el continente antártico”.

En los textos escolares de época la cuestión antártica no estuvo alejada. A modo de ejemplo,  el texto Desde la Antártida de Alitas Nuevas, libro de lectura para primer grado superior editado el 15 de mayo de 1953; el poema Antártida, de Niños Felices, libro de lectura para primer grado superior; La Antártida Argentina, en Mi Escuelita Blanca, libro de lectura para segundo grado; Antártida Argentina, en Obreritos, libro de lectura para segundo grado; Nuestras Malvinas, en Siembra, libro de lectura para tercer grado; y Las Expediciones Antárticas, de José Manuel Moneta, en Mirador de la Infancia, libro de lectura para quinto grado.

La difusión del tema fue muestra cabal de la preocupación del gobierno peronista, tal como se reflejó en la revista partidaria Mundo Peronista en diversas notas alusivas, viñetas y comentarios de lectores. Y, finalmente, como nota de color se publicó en 1953 un folleto, por la Subsecretaría de Informaciones, con una conferencia del escritor italiano Pitigrilli, Yo estuve en la Antártida, que da una imagen vital y desenfadada de la cuestión antártica:

“Mi historia es corta y sencilla… He aquí como partí rumbo a las Tierras Australes. Diez palabras o poco más. Diez palabras del Presidente y de tres marinos. Es más fácil ir a la Antártida que enviar una certificada al Correo Central… Pero las cosas más interesantes que yo he visto en la Antártida no son los animales raros, el arco iris, el sol de medianoche… son los hombres, los hombres de la marina, del ejército, de la aviación, los hombres de ciencia, los técnicos, los obreros (…).

En 1952, el general Hernán Pujato fundó la base San Martín, en la Bahía Margarita, a 3.500 kilómetros de Buenos Aires, a 187 kilómetros al sur del Círculo Polar Antártico. Llevaba consigo personal militar, civil, aparatos científicos, una cruz, un cofre de tierra de Yapeyú, documentos de su sentido realístico y de su idealismo.

Sobre cada destacamento hay una bandera y una cruz. En la isla Decepción, sobre una negra roca de basalto, una mano anónima – ¿Un marino? ¿Un obrero? – escribió a largas pinceladas blancas: “Perón cumple”.

Una aproximación a la temática abordada nos descubre la preocupación por la cuestión Antártica y Malvinas durante el primer peronismo como política de Estado, que también se repitió durante los gobiernos justicialistas de Cámpora, Perón e Isabel de los ’70, y, – más allá del “paraguas” sobre el tema soberanía de la administración Menem – en los gobiernos de Néstor, Cristina y Alberto, que se visibilizó en diversas producciones de sentido que equiparaban la reafirmación de nuestros derechos soberanos del sur con la obra de Perón. Si bien ya la temática figuraba en anteriores gobiernos se hizo patente la preocupación del justicialismo en concentrar energías sobre la reafirmación soberana austral, a la vez que dotó de sentido patriótico el accionar peronista.

Malvinas y el Sector Antártico, como muchos hechos de la vida argentina, fue un tema atravesado por el peronismo y su particular visión totalizadora, generando un nuevo concepto de ciudadanía en tanto ejercicio de derechos sociales y de reafirmación soberana.

* Pablo A. Vázquez. Politólogo. Miembro de Número de los Institutos Nacionales Juan Manuel de Rosas, Eva Perón y Newberiano.