Marcelo Larraquy: “Creo que el libro cuenta una historia de Malvinas que por lo menos yo desconocía”

El 4 de mayo de 1982 la escuadrilla de la aviación naval atacó por primera vez en combate al destructor Sheffield. Los detalles de esta operación, que hasta ahora no habían sido revelados, están en el reciente libro de Marcelo Larraquy: La guerra invisible. En una entrevista para el programa radial “No estoy solo”, del cual reproducimos un extracto, el periodista e historiador se refirió a su reciente trabajo.

Contame los detalles de la invasión y de la revelación que hacés en el libro…

Tiene mucho que ver con la guerra invisible, la guerra electrónica que se libró en el continente como centro de gravedad, como teatro bélico. Argentina tenía seis bases aéreas -una de ellas aeronaval en Río Grande- y el mejor arma que tenía, que estaba tecnológicamente al nivel de las fuerzas británicas, era el Super Étendards. Tenía muy pocas, cuatro aviones porque habían comprado uno más pero lo utilizaban para repuesto y cinco misiles. Esta era una operación que acababa de realizarse, Argentina se la había comprado a Francia, por un lado los misiles y a otra fábrica los aviones y no habían logrado ensamblarse el misil con el avión porque necesitaban unos coeficientes. Cuando esos coeficientes iban a la comisión francesa el 8 de abril, estalla la guerra y Francia se une al embargo financiero, económico y bloqueo de armas de la comunidad europea como socia o aliada de Inglaterra. Entonces ese libro relata todo lo que intenta hacer Argentina para comprar en el mercado más misiles y además las operaciones de inteligencia que hace para conseguir los coeficientes. Esto estaba en el centro de la guerra al punto que Mitterrand le asegura a Margaret Thatcher que los misiles no pueden funcionar y que tampoco habrá fuga de nuevos misiles porque el presidente de la fábrica aeroespacial era justamente su hermano quien va a Londres y habla con Thatcher y le dice que eso no iba a funcionar. Por eso el 4 de mayo cuando eso funciona, y en el libro está detallado cómo, también es una sorpresa para la Argentina porque es la primera vez que el misil es probado en combate. Era una arma totalmente nueva porque se disparaba desde 40 kilómetros cuando con los aviones convencionales se hacía como en la Segunda Guerra Mundial, tenía que atravesar los barcos y lanzar las bombas. Esa era la tecnología que tenía Argentina con las distintas flotas de aviones de la aviación naval y de la Fuerza Aérea, y aun así a 480 millas de Malvinas, estando solo dos minutos en el aire, produjo esa hecatombe a las naves británicas. Recordá que Gran Bretaña vino con 42 naves y Argentina dejó fuera de combate a 24. Estas son cosas que a veces se nos escapan de la guerra porque nosotros la asumimos como Monte Longdon y solamente la batalla final de Puerto Argentino con los morteros y los fusiles pero hubo otra guerra que se jugó en el aire y que es lo que relata este libro. Entonces la historia es que cuando a Sheffield le disparan, Inglaterra se da cuenta que  si otro misil llega a hundir el Hermes o el Invincible, que eran los otros dos portaviones y tenían toda la logística de guerra, Inglaterra no tiene logística para desembarcar. Vos podés desembarcar las tropas pero si no ponés los helicópteros, los aviones y los buques para defender, ese desembarco no se puede realizar. Entonces esto cambia totalmente la ecuación de la guerra, el centro de gravedad de la guerra cambia diametralmente con el Exocet hundiendo al Sheffield y por eso toda la preocupación de Gran Bretaña que no sabía en realidad cuántos misiles tenía la Argentina.

¿Cómo es el plan para ingresar al continente? ¿Lo logran o se frustra?

Al continente entran, obviamente los detalles están contados en el libro que son más de 100 páginas. Tienen muchos problemas logísticos y de comunicación pero están doce días intentando atacar la base de Río Grande. El punto es que yo cuento las disidencias internas que tiene la jefatura del Special Air Services (SAS) que envía esta patrulla al continente y el jefe de la propia patrulla. No te olvides que las fuerzas especiales firman un secreto cuando vuelven de una misión de que no la pueden narrar, es decir, son secretos militares que aún permanecen, al punto de que Jeremy Moore que era el jefe de las tropas terrestres británicas cuando escribía su libro le pidió al ministerio de Defensa que le diera toda la información sobre lo que había hecho el SAS en las Islas porque se habían infiltrado el primer día de la guerra, el 1 de mayo, y el ministerio de Defensa se las negó al propio general. Me metí en los archivos británicos y ellos en los últimos años empezaron a reconocer cuatro operaciones en el continente, yo narro uno, es decir le ponen el título nada más, no las escriben. Eso es un secreto de guerra y creo que Argentina debería pedir la desclasificación para tener una historia integral de las Malvinas. Nosotros solamente tenemos la historia de las Islas y no del continente. Y entonces lo que sucede es un acto de locura de Gran Bretaña o un acto de guerra de enviar no solamente un comando para explorar y atacar los aviones y matar los pilotos, estos comandos son ultracapacitados, para ser miembro del SAS directamente someten a sus miembros a torturas para que si un día caen no le provean información al enemigo, es una de las fuerzas especiales más capacitadas del mundo y solo ingresan 20 soldados por año. Se entrena en la selva, en el desierto, hacen caminatas de 80 kilómetros, son fuerzas ultracapacitadas. El 14 de mayo arrasan la base Calderón en Malvinas una fuerza del SAS que entra en kayaks a la isla Borbón, en el norte de la isla Gran Malvina y destruyen siete aviones. El peso que tuvo el SAS en la guerra fue muy importante. Y no solo envían al SAS al continente sino que tenían preparado a dos aviones Hércules en la Isla Ascensión, una isla que está a 7 mil kilómetros de Argentina y que sirvió como base logística de la guerra. Entonces tenían dos aviones Hécules y dos comandos del SAS de 60 personas en la bodega del avión como para despegar y aterrizar en Río Grande para destruir la base. Se necesitaba la orden de largada porque los comandos ya estaban en la isla y solamente estaban esperando ver cómo se desenvolvía la guerra y qué más pasaba con el Exocet. Este vuelve a dispararse porque no era muy fácil conseguir la posición, al avión explorador que era el Sheffield lo detecta la Compañía 602 de operaciones electrónicas de Comodoro Rivadavia porque percibe un ruido de un radar en el sudeste de Malvinas entonces envían a un avión explorador sin armas a identificarlo, con todos los riesgos que eso supone. Detectan que es un radar 975 y trasladan la información al Super Étendards; este sale en una misión y lo localiza en su radar cuando está a 20 millas, a 30 segundos de lanzarse, y disparan sin saber qué sucede. El problema que después tiene Argentina es que este avión explorador deja de funcionar porque es un avión con motores muy fatigados del año 62, estaban en desuso y lo pusieron en línea para la guerra entonces ya conseguir las ubicaciones era mucho más difícil. Creo que la guerra invisible cuenta una historia de Malvinas que por lo menos yo desconocía y seguramente la mayor parte de la sociedad también y me parece que es necesario contar para conocer en detalle qué sucedió en esa guerra.

Estás dando un nivel de detalles fabuloso que muestra la profundidad de la investigación. Me consta que viajaste a Malvinas en 2012 pero también viajaste a Inglaterra a buscar información. Contame los detalles del trabajo de investigación que hiciste…

En 2012 en Malvinas estuve 15 días. Viajé a correr una maratón que me permitió también recorrer todos los campos de batalla. Más allá de eso fui a hacer una tarea periodística y hablé con muchos soldados en Monte Longdon, estábamos en los pozos mientras ellos trataban de buscar las posiciones en las que habían estado; también estuve en San Carlos que fue el lugar de desembarco y en Pradera del Ganso​ donde se produjo una de las batallas más feroces. Estar en las Islas me permitió conocer muchísimo hablando con los isleños, con el Director del hospital, con funcionarios, con diputados, con el director de Migraciones. Estuve 15 días hablando con ellos y tuve una perspectiva totalmente nueva que me llevó a entender que los argentinos necesitamos un diálogo con los isleños porque son siete generaciones que viven ahí, nosotros entendemos que en las islas no hay nadie y hay gente que vive ahí y que vivió la Segunda Guerra Mundial en la cara desde el 2 de abril en adelante, estuvieron prisioneros, otros hacían de espías para las fuerzas británicas. Esto me permitió manejar un conocimiento territorial que está escrito en mi libro Los 70. Una historia de violencia política y también escribí una crónica en Los días salvajes. El año pasado viajé a Inglaterra, estuve cuatro meses y me dedicaba a ir a las librerías y bibliotecas para buscar y pedir libros de la guerra de Malvinas, hay una infinidad de libros. Buscando encontré Los secretos de Malvinas escrito por un hombre de inteligencia que contaba todo con anónimos y de una manera indirecta, la historia de este comando del SAS que va al continente argentino. Este fue el disparador del libro, a partir de ahí empecé a trabajar con todo el espionaje que se generó en Europa por los Exocet, la cuestión diplomática, todo lo que hacía la embajada argentina en Francia en ese momento para conseguir los aviones, las estafas que sufrió la Marina por el propio servicio británico que les plantaba traficantes, le ponían dinero en el banco que después no llegaba o quedaba bloqueado, para hacerles perder tiempo. Fue una guerra de inteligencia, una guerra electrónica que de alguna manera está relatada en este libro.

Despues de la investigación, ¿cuál es la mirada que tenés sobre la guerra de Malvinas en general? ¿Cambió tu perspectiva en algo?

La guerra fue como una idea que tenía en la cabeza el almirante Anaya y que se la logra insertar en la cabeza del General Galtieri. Cuento en el libro cómo ellos dan el golpe contra Viola con una alianza de objetivos. Galtieri necesita el apoyo de la Marina para destituir a Viola y Anaya necesita un militar que ejecute el plan de la recuperación de las Malvinas que él tenía en la cabeza y que había acompañado toda su carrera naval; de hecho cuento también en el libro que hacen el primer ensayo con la toma de Argentina de la Isla de Thule, en el extremo sur de las islas Sandwich, una toma que pasa un poco desapercibida pero Inglaterra se da cuenta de eso en el año 77. La hace Massera con el concurso del almirante Anaya y como Inglaterra no manda las tropas y no manda submarinos, solamente da un llamado de alerta en la ocupación argentina de esas islas, ellos suponen que no habrá una reacción británica. Entonces creo que la guerra se disparó por estas dos necesidades mutuas y aspiraciones personales que tenían tanto Anaya como Galtieri. Y después encontró Thatcher una necesidad política también porque ella tenía muchos problemas para instalar el neoliberalismo en Inglaterra, muchas protestas de mineros y sindicatos, y necesitaba variar un poco la atención de lo que estaba sucediendo. Decide enviar la fuerza de tarea por impulso del jefe de la Marina Real el almirante Leach, cuando el secretario de Defensa John Nott le había dicho “ya está, están instalados, no hagamos nada porque no los vamos a poder sacar de ahí”. Y en esa reunión de gabinete en el mes de abril Thatcher se va con la sensación de que no hay nada que hacer pero un rato después va el almirante Leach y le dice que le pone la fuerza de tareas en dos días y en quince días está llegando a las islas. Estados Unidos no está muy convencido de apoyar a Thatcher porque le sirve mucho más el apoyo de Galtieri con el Ejército argentino y los agentes de inteligencia del Batallón 601 en América Central para eliminar la guerrilla que la defensa de la OTAN de dos islas perdidas que no tenían en ese momento ningún valor estratégico. Y Galtieri confiaba en Estados Unidos por eso el libro cuenta también que hay dos viajes previos de él a ese país en agosto y noviembre del 81, primero fue a buscar el apoyo para destituir a Viola. No accedimos aún a documentos que cuenten esas reuniones que tuvo Galtieri en el Pentágono. Pero Estados Unidos en ese momento, la primera semana de la guerra, no está convencido de apoyar a Inglaterra aunque esta logra su apoyo a fines de abril cuando le empieza a proveer armas y misiles determinantes. Tenemos mucho que aprender de lo que pasó en las islas todavía.