Mario Lozano, virólogo: «Cuando está en juego la salud de la gente, decir una mentira aberrante como la que dijeron los medios es también criminal”

En el programa radial ‘No estoy solo’, el virólogo molecular e investigador del Conicet, Mario Lozano, se refirió a las declaraciones de Putin y la interpretación maliciosa por parte de los medios argentinos. También dio detalles de las distintas vacunas y la capacidad del sistema de salud argentino para la campaña de vacunación masiva.

¿Qué fue lo qué pasó en torno a la vacuna Sputnik V? ¿Hubo un error del Gobierno o estamos ante los tiempos naturales de los protocolos de emergencia y es probable que en los próximos días aparezcan los informes y se pueda vacunar a mayores de 60 años?

Lo primero que hay que decir es que hubo por parte de los medios hegemónicos argentinos en particular -porque no he visto repercusión de esto en ningún otro lugar del mundo- una malinterpretación y si querés agregarle un adjetivo una mala interpretación maliciosa de los dichos del Presidente Putin que no dijo lo que dijeron los portales y los diarios argentinos de los medios masivos de comunicación que salieron a decir que la vacuna estaba contraindicada a los mayores de 60 años. No hay ningún dato que indique eso, el Presidente Putin no dijo eso. Lo que dijo es que todavía no tenían los datos para poder garantizar la seguridad de la vacunación de los mayores de edad porque esos datos están en proceso de obtenerse. El contexto en el que estamos es en una serie de vacunas, hay muchos proyectos de vacunas en el mundo, 12 que están mucho más avanzadas que otras, que están en la última de las fases clínicas y ninguno de esos proyectos terminó la fase clínica 3. Lo que dijo el Presidente Putin de Sputnik V lo podría decir cualquier CEO de las compañías farmacéuticas, el CEO de Pfizer, el CEO de AstraZeneca, el CEO de Johnson & Johnson, el de Moderna o los jefes de los laboratorios CanSino o Sinovac de China, podrían decir lo mismo porque ninguna de las vacunas terminó la fase clínica 3. Es algo que todos sabíamos pero, ¿por qué repercute? Porque hay una intención política de desgastar justamente la política que está siguiendo el gobierno argentino y eso sucede acá en Argentina, no sucede en ningún otro lugar del mundo. Tenemos que reflexionar sobre qué cosas decimos porque yo entiendo que haya gente que tenga odio hacia el peronismo, gente que sea opositora sin tener odio a este gobierno y busque limarlo en cada una de las actividades para mostrar que ellos son mejores y eso es normal en cualquier democracia pero cuando está en juego la salud de la gente, decir una mentira aberrante como la que dijeron los medios es también criminal. Nosotros en diciembre o principios de enero vamos a poder empezar a vacunar con esta vacuna rusa, si mentimos para bajarle la moral a la gente sobre esa vacuna, justamente que es la que vamos a poder utilizar, lo que vamos a lograr es que haya  gente que tiene que vacunarse y que no lo haga y eso va a llevar a más muertes, no hay ninguna duda de que es así.

Mencionaste casi la totalidad de las vacunas que están por llegar o por cumplir la última fase. ¿Es mejor una que otra? ¿Por qué con el resto de las enfermedades por las que nos vacunamos no nos preocupa el origen de las vacunas?

Lo que podemos también decir de esta situación es que no solo es una situación absolutamente novedosa porque estamos en pandemia sino porque la humanidad y todo el sistema científico, tecnológico y de producción ha enfocado su trabajo en un problema muy particular, es decir, los científicos que estaban trabajando en otros sistemas -hay miradas diferentes e intereses distintos-  enfocaron su trabajo para resolver este problema que nos está generando tanto malestar, tantas dificultades, tantas crisis alrededor del mundo de distintos tipos, no solo económica sino también social, cultural, afectiva. Hay muchísimas cosas que nos pasan en relación a esta enfermedad y este gran foco también se ve reflejado en la cantidad de vacunas que se desarrollan simultáneamente. Nunca en la historia de la humanidad hubo tantas vacunas desarrolladas para resolver un solo problema, a lo sumo en algún momento hubo tres o dos proyectos de vacuna al mismo tiempo para resolver una misma enfermedad. Ahora hay más de 200, con más de diez que llegaron a la última fase de desarrollo, es inédito. En ese contexto hay vacunas que usan distintas tecnologías que van desde algunas muy antiguas  como la que usa la vacuna china de la empresa Sinopharm o la que usa también Sinovac que es con virus inactivados, es una técnica que se desarrolló en la década del 50 del siglo pasado, por ejemplo para la vacuna de la poliomielitis que desarrolló Jonas Salk, una de las dos vacunas de la polio ya que la otra conocida es la Sabin, también se usa con la vacuna de la gripe que nos inyectamos todos los años. Es una técnica muy vieja, lo que se hace es producir virus en el laboratorio, esos virus después se “matan”, se inactivan, y ese jugo con virus inactivado es con lo que nos inyectan y nosotros producimos inmunidad contra los componentes del virus sin haber sido infectados. Es una técnica que al mismo tiempo que es muy antigua, es muy robusta porque se ha probado muchísimo en millones y millones de personas con otras enfermedades pero con la misma metodología. Después tenés por ejemplo la técnica que utiliza AstraZeneca y la Universidad de Oxford o que también usa la vacuna rusa Sputnik V, la que está produciendo el laboratorio Johnson & Johnson o la empresa china CanSino que es con vectores virales que es una técnica más nueva que utiliza un casquete de otro virus, en todos estos casos un virus que produce resfrío y que además no puede replicarse en nuestro cuerpo, por lo tanto es inactivo como virus cuando se nos inyecta pero que lleva un componente del coronavirus y contra ese componente que se produce dentro de nuestro cuerpo hace inmunidad. Este tipo de tecnología se ha usado en algunas vacunas ya desarrolladas como la del Ébola que desarrolló el Instituto Gamaleya o como la vacuna contra el MERS, otra enfermedad producida por coronavirus en el Medio Oriente. Después tenés otra tecnología que es la que usa Pfizer o la empresa Moderna en Estados Unidos que son las vacunas más novedosas de todas, son vacunas genéticas, directamente nos inyectan una vesícula que contiene material genético del coronavirus y nuestro cuerpo construye el componente del coronavirus contra lo que después hace inmunidad. Estas vacunas son muy nuevas, tienen un método muy interesante de producción pero no han sido probadas hasta ahora en ninguna otra enfermedad previamente y por lo tanto son las menos robustas de todas. Si todas las vacunas hubiesen aprobado la fase clínica 3 cualquiera de ellas es adecuada para inmunizarnos pero si tenés varias y debés elegir yo elegiría las más robustas para distribuir en la población, empezando por las de virus inactivado, en segundo lugar las de vectores virales y por último la vacuna genética.

Cuando en su discurso del viernes Cristina habla de reformar el sistema de salud ella da a entender que deberíamos quizás acostumbrarnos a que estos fenómenos de pandemia ya no sucedan cada cien años. ¿Estamos condenados a que en tiempos de globalización toda epidemia se transforme en una pandemia y que esto sea cada vez más frecuente o simplemente hay una cuestión de azar y podemos estar tranquilos por varias décadas?

La última pandemia que sufrimos fue en el 2009 pero el virus que la producía -el de la gripe H1N1- no resultó tan mortal, tenía una mortalidad determinada pero no era tan grave y por suerte pudo ser contenida rápidamente  porque ya teníamos previamente un método de desarrollo de vacunas contra la gripe, se adaptó ese mismo sistema de vacunas  a la nueva cepa viral y con eso se la contuvo mucho. Lo que dijo Cristina es cierto, la velocidad de la intervención tecnológica de los humanos en la naturaleza provoca posibilidades de transmisión viral que antes no existían. Estos virus que nos infectan tienen un reservorio natural, ese reservorio es una especie animal que ocupa un lugar en la naturaleza, ¿por qué no se han transmitido antes estos virus a los humanos? Porque probablemente no estábamos tan cercanos a ellos, no había chances de que se produzcan estas transmisiones de un virus que está adaptado a una especie hacia otra que somos nosotros y que cuando esas chances se daban no necesariamente terminaron siendo exitosas. Para que un virus que está adaptado a una determinada especie pase a otra, hay determinadas chances pero después también hay que considerar que solo un porcentaje pequeño de los virus que saltan de una especie a otra son exitosos en la nueva especie y además solo un porcentaje pequeño de los virus que son exitosos en la nueva especie son muy exitosos en transmitirse entre individuos de esa nueva especie. Tienen que aparecer un montón de eventos al azar para que un virus que está adaptado a una especie animal se convierta en un virus pandémico, no solo en una enfermedad humana. Por ejemplo hace mucho tiempo que estamos recibiendo reportes de enfermedades que se llaman gripes aviares, son virus que están adaptados a una especie de ave que se transmiten primero a aves de corral y desde aves de corral aparecen en humanos y producen enfermedades muy graves, a veces tienen tasas de mortalidad del 30 por ciento, del 15 por ciento, son muy altas pero no logran transmitirse a otros humanos esos virus aviares y por lo tanto son un problema sanitario local en el lugar donde se producen. El problema es cuando “aprenden” a transmitirse entre humanos y lo hacen muy eficientemente como ha pasado con este coronavirus. Para que eso pase tiene que haber mucha cercanía de la primera interacción para que haya muchas posibilidades de cambio y selección de las variantes mejores de los virus.

Te pregunto ahora por una cuestión logística que surge de una cuenta matemática simple. El gobierno anunció que vacunaría entre enero y febrero 10 millones de personas, entiendo que con las dos dosis, eso da un número de más de 300 mil personas por día. ¿Creés que esto es posible y que nuestro sistema de salud tiene la capacidad para hacer eso?

Yo hice una cuenta, para hacerla más dramática todavía, eso implica alrededor de cuatro personas por segundo en jornadas de trabajo de 14 a 15 horas durante seis días a la semana para poder llegar a vacunar a esa gente. Creo que es posible porque esto se va a hacer en cientos y quizás miles de vacunatorios. Hay que tener una logística muy aceitada para que esto suceda pero el sistema de salud lo puede hacer. Ya se están convocando voluntarios, las Universidades públicas por ejemplo están participando en la selección de voluntarios con sus alumnos y graduados de enfermería para participar de este proceso de vacunación que va a ser todo un hecho político de este año 2021.

Uno percibe todo un movimiento mundial antivacuna que se enmarca en un regreso de cierta mirada irracionalista, anticientificista que a su vez va acompañada del auge de una viralización de las teorías conspirativas, ¿por qué creés que el discurso de la ciencia hoy tiene tantos detractores incluso en medios tradicionales?

 Hay todo un pensamiento conspirativo, como vos decís, que se va acrecentando cuando al lado de la ciencia se desarrollan secretismos. Cuando los datos científicos se muestran a veces ya es tarde para convencer a quienes les cuesta más convencerse y creen rápido en estas teorías conspirativas. Me da la impresión de que la ciencia cuando abandona su estatus público y empieza a tener este cariz corporativo, asociado a grandes industrias farmacéuticas por ejemplo, generan muchas dudas que hay que compartir y eso acompaña a la aparición de estos movimientos que aprovechan esa situación y hacen su propio agosto, porque hay que recordar que los primeros movimientos antivacunas surgieron por un episodio en contra de la vacuna triple, una vacuna que entre otras enfermedades vacuna contra el virus del sarampión  y que un investigador y médico inglés dijo que él había encontrado que se asociaba a casos de autismo y después con el tiempo se demostró la falsedad de los datos de este médico inglés, le quitaron la matrícula para ejercer en Gran Bretaña, lo degradaron completamente pero incluso se demostró que él había falseado datos de su investigación y después además se demostró que tenía interés en una compañía competía contra la que producía la vacuna y por lo tanto todo eso estuvo asociado con esto que digo del secretismo de los resultados asociados con empresas y al mismo tiempo con intereses económicos atrás de una investigación científica que terminó abonado a un movimiento que ahora en los países centrales es muy grande y una vez que una persona se convenció de que le están mintiendo desde el sistema científico-tecnológico después es muy difícil que esa persona recupere la confianza.