ME DA MIEDO DE TU MIEDO

“El político debe tener:

amor apasionado por su causa;

ética de su responsabilidad;

mesura en sus actuaciones»

Max Weber

No se puede gobernar con miedo. Un presidente; un primer ministro; un mandatario no puede ni debe dejar de tomar una medida necesaria por temor al juicio de un diario, de un representante de la oposición y ni siquiera del repudio de un sector de la sociedad. Incluso aunque dicha medida se contradiga con alguna de sus convicciones más íntimas. Por encima, siempre, está el bien común. Por eso aquella idea de Felipe González que admitía que “Al gobernar aprendí a pasar de la ética de los principios a la ética de las responsabilidades”.

No se puede entrar a un gobierno si uno no está dispuesto a dejarlo todo. La especulación política debería ser elevada al nivel de las máximas traiciones democráticas. Gobernar pensando qué va a ser de uno cuando abandone el cargo suele producir “funcionarios que no funcionan” o, citando a la misma fuente, “Todos aquellos que tengan miedo o que no se animan… hay otras ocupaciones además de ser ministro, ministra, legislador o legisladora… vayan a buscar otro laburo”

El Peronismo, desde su constitución, ha sido largamente criticado por su falta de “modales políticos” que, a través del tiempo y las corrosivas páginas de una buena parte del periodismo vernáculo, han devenido en “negros de mierda sin ninguna ética”. Haga lo que haga un peronista será tachado de esto y cosas peores mientras el antiperonismo inescrupuloso, estafador, canalla, bandolero y asesino, se pavonea con sus pieles de fantasía, -inalterables e impenetrables-, mostrando que, haga lo que haga, no le entran las balas. ¿O alguien duda que si estuviese gobernando la Derecha, la obligación sería vacunarse por izquierda?

Sólo es cuestión de decisión. De ejercer el Poder del cual se lo ha investido y establecer la política adecuada en el modelo de los Sunshine Acts que proponen quienes reclaman transparencia gubernamental aunque nunca la hayan ejercido. ¿Los que están a cargo deben ser vacunados? Obvio. Como política pública y de cara a una sociedad que debe agradecer que se esté gestionando la pandemia sin resultados trágicos. No importa si se hicieron 2 o 1000 focus group sobre el tema. No se puede gobernar por encuestas. NO se puede gobernar con miedo.

Sobre todo cuando, en el fondo, ese miedo nace de la incertidumbre que provocan los propios aliados, esos de caudal electoral mínimo pero gran predicamento en los medios masivos. De otra manera no se explica que la justificación de un error se haga en el diario La Nación con la siguiente frase: “Al final a Ginés lo traiciona su condición de viejo peronista, que comete una inmoralidad para beneficiar amigos”. O sea, los peronistas negros, sucios y malos que conforman aproximadamente el 80% de los votos que lo llevaron al poder, ¿son “estructuralmente inmorales”?

El pueblo, como los perros fieles, huele ese miedo; siente la defección, percibe la melindre, separa perfectamente la prudencia del la confusión y, a menudo, cuando se agota, hasta puede morder la mano del amo… sobre todo si este no le da de comer.