Perón y su pueblo en un lluvioso 17 de noviembre de 1972

De una revolución en paz que fue el primer peronismo, con Planes Quinquenales de 70.000 obras en 10 años, política exterior independiente, pleno empleo y dignidad para un pueblo feliz, a los años de plomo posteriores a 1955: secuestro y profanación del cuerpo de Evita; decreto 4161; encarcelamiento y torturas de dirigentes sindicales y políticos; fusilamientos al general Valle y a los participantes del Movimiento de Recuperación Nacional; Plan CONINTES; intentos de asesinato a Perón es su exilio venezolano; represión a huelgas y actos en plazas; anulación de las elecciones donde triunfó Framini; obstrucción de las listas con candidatos peronistas; impedimento al retorno de Perón en 1964 desde Brasil; la Noche de los Bastones Largos; el Cordobazo; El Gran Acuerdo Nacional, y la masacre de Trelew, entre muchos hechos de sangre.

Acciones desesperadas desde el odio para anular al peronismo, atacando su base social e identitaria. Pero cuanto más fue hostigado, más se fortaleció: pintadas nocturnas, “caños” improvisados, grupos armados y atentados culturales con libros incendiarios de Hernández Arregui, Rosa, Chávez, Ramos, Scalabrini y Jauretche. La matriz de dependencia sería esmerilada por textos como molotov al centro de las dictaduras y por la organización de estudiantes y trabajadores.

El 25 de septiembre de 1968 sostuvo Perón: “Está implícito el deseo de realizar una unión a base de una solidaridad que impulsa a todos los dirigentes, tanto sindicales como políticos, hacia una grandeza y desprendimiento que permita asegurar una subordinación absoluta a las conveniencias del conjunto por el sacrificio de pasiones o intereses individuales. No se trata que gane o pierdan otros, sino de que el Movimiento pueda cumplir sus fines, porque de lo contrario, ningún peronista debe soñar en realizarse en un Movimiento que no se realice”.

Desde el exilio inició un combate comunicacional con cientos de cartas, cintas, discos, reportajes y documentales, buscando organizar a sus seguidores e implementar una comunicación alternativa a la superestructura cultural hegemónica. La consigna de Unidad, Solidaridad y Organización ganó el alma popular. 

Las organizaciones de la juventud peronista se prepararon para estar cerca de aquel que tenían sólo el relato de sus mayores y la imagen en la prensa. Cientos de relatos multiplican esa sensación única de una generación que iba a encontrarse con su líder.

Alfredo Mason recordó, en La Vida es Perón. Historia del Encuadramiento de la Juventud Peronista (2012): “Yo iba con mis compañeros de la universidad y caminamos toda la noche en silencio y eso era imponente, como un prólogo a lo que estaba por venir. Cuando llegamos al puente sobre el río Matanza, no podía creer la movilización militar que nos impedía el paso… y de golpe empiezan los gases, nos reagrupamos en Ciudad Evita y nos metimos en la Escuela de Gendarmería Nacional Martín Miguel de Güemes que atravesamos corriendo y al grito de ¡Viva Perón, carajo! y ¡Juventud presente! ¡Perón, Perón o muerte!. Creo que nunca lo dijimos tan desde el corazón y fue tan convincente que los gendarmes no tiraron. Al cruzar el río lo veo a un compañero de la Universidad Tecnológica Nacional que militaba con los hermanos Jorge y Julio Giuliani, que como era bancario estaba de saco, corbata, un elegante paraguas… cruzando el río con el agua hasta la cintura”.

En el trabajo citado, coordinado por Carlos Gianella, junto a Susana Shanahan y el propio Mason, se referenció que “miles de jóvenes comienzan a darse cita para marchar por la noche y la madrugada hacia Ezeiza. Serán cerca de 300.000 personas y, a pesar de que lloviznaba nadie aflojó. Por su parte, el dispositivo militar estaba constituido por 35.000 hombres del Ejército y la Policía Federal”. 

Todo fue superado por una idea superior, donde la unidad de concepción para la unidad de acción guió a miles que posibilitaron que un 17 de noviembre de 1972, superando miedos y represión, se acercaran al encuentro de Perón.

Del avión charter con representantes de la política y la cultura, emergió el Líder bajo el paraguas de Rucci y el amparo de su pueblo. 

La lucha de 17 años tuvo sentido…

*Pablo A. Vázquez. Politólogo; Docente de la UCES; Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas