Pimpi Colombo: “Nosotras tomamos lo que fue un sueño de Eva Perón”

En tiempos donde se habla mucho del protagonismo de las mujeres, vos formas parte de un sindicato que no debe tener precedentes, incluso a nivel mundial y que fue creado en 1983 ¿De qué se trata el Sindicato de Amas de Casa?

Nosotras tomamos lo que fue un sueño de Eva Perón que es que el trabajo que todas las mujeres hacemos en nuestra casa sea valorizado económica y socialmente. En el libro La razón de mi vida, en el capítulo que se llama “Una idea”, Evita dice que a las mujeres, como los pueblos, las familias y las naciones que no son económicamente independientes nadie les reconoce derechos. Y sostiene, como también dice muchos años después Juan Pablo II, en Carta a la familia en 1994, que nadie puede pensar que el trabajo cotidiano, rutinario, que sostiene un hogar, no es trabajo, nadie puede pensar que no debe ser valorizado. Y la verdad es que nosotras veníamos desde el año 75, militábamos en política con Abelardo Ramos y te digo que prácticamente el secretariado del sindicato viene desde esa época, estamos juntas desde hace muchísimos años y hemos ido creciendo. Pero empezamos cuando las Naciones Unidas declararon el Decenio de la Mujer, con el voto de los países periféricos y se empezó a hablar del asunto desde una óptica de los Estados que empezaron a mirar el tema, sin ser solo una especie de lucha sectorial siempre reclamando desde afuera. De todas maneras el abordaje es diverso, no todo el mundo que dice defender el derecho de las mujeres está pensando en las mismas cosas, de hecho no ocurrió entonces y no ocurre ahora. Lo cierto es que nosotras durante la dictadura lo que hicimos fue tener organizaciones y centros de estudios en el límite de lo que era legal. Sobre fines del año 82, nuestras compañeras en Tucumán empezaron a proponer que debíamos ir hacia una construcción más masiva, más popular, más concreta, más de acción y también el viento estaba cambiando un poco desde el punto de vista político. En el año 80 la policía nos desarmó un congreso del que participábamos alrededor de 500 mujeres que habíamos juntado plata y viajado a Buenos Aires y ni bien estábamos por empezar la policía nos disolvió. Pero en el 82 ya parecía que podíamos empezar más claramente y teníamos dudas sobre si la propuesta adecuada era ser Sindicato de Ama de Casa, de hecho algunas compañeras decían que hiciéramos un sindicato de empleadas domésticas y otras contestaban que eran amas de casa pero no empleadas domésticas, y que no podían estar en el sindicato de una tarea que no hacían. Lo cierto es que empezamos a caminar y fue impresionante, puerta que tocábamos, timbre que tocábamos, las mujeres nos decían “qué bien, por fin, cómo no voy a adherir para que este trabajo se valore”, y salían los maridos y nosotros decíamos que era una organización de mujeres, nuestro estatuto dice que es una asociación de amas de casa formada por mujeres amas de casa. Lo interesante es que pudimos juntar, como hacía Evita, la lucha por una participación en protagonismo en el mundo de las decisiones públicas con la valorización de lo que ocurre en el mundo de lo privado. Entonces vos decís cómo es posible abordar un tema como la violencia si no te plantás en la autonomía económica de las mujeres. Si no hay autonomía económica es como que te falta el cimiento de una construcción entonces está muy bien el asesoramiento legal, es indispensable, está muy bien que haya un acompañamiento en lo psicológico, es mucho mejor que haya una construcción colectiva, comunitaria, de participación donde sepas que no estás sola, que esto no te pasa a vos porque algo hiciste mal, más allá de que todas podemos hacer cosas mal pero lo cierto es que no te pasa por eso sino porque todavía no superamos una cosa que antes era tan naturalizada como que el varón, si te casabas, era dueño de tu persona. Pensá que hasta 1926 las mujeres no podían ir a un empleo si eran casadas y el marido no las autorizaba o que hasta el año ’47 no había una ley que nos equiparara en los derechos políticos o que hasta el año ’85 no compartíamos con los padres los derechos respecto de la crianza de nuestros hijos. El proceso de integración entre mujeres y varones ha ido bastante más adelante, aunque todavía falte mucho, en el mundo de lo público y todavía falta bastante en el mundo de lo privado. Mis compañeras a veces me retan porque yo digo que los varones no saben lo que se pierden por no conocer el maravilloso mundo del hogar, entonces ellas me dicen que es verdad eso pero que también es trabajo y sacrificio, y yo digo que si los vamos a invitar a que vengan no le vamos a decir “vení, sacrifícate, sufrí” porque no es así. Esto es como la vida tiene muchas cosas satisfactorias que te llenan espiritualmente, tiene otras que te dan trabajo, angustia, tiene todo lo que tiene la vida pero cualquier persona a la que le preguntes te va a decir que para él o ella, para su tarea, para su éxito profesional, artístico o deportivo siempre contó con el apoyo de su familia. Sin embargo, cuando vos te ponés a mirar todo lo que nos falta para respaldar la familia. Por ejemplo, estamos muy contentas porque es como si fuera nuestro momento, porque está en el debate público lo que llaman las tareas de cuidado. Nosotros decimos que las tareas de cuidado es lo que siempre llamamos trabajo doméstico porque todo es cuidado: cuando hago las compras, cuando administro, cuando lavo la ropa, cuando llevo el chico a la escuela, cuando pido un turno en el médico, cuando retiro un zapato del zapatero, cuando voy a ver a mi mamá, todo es cuidado, no es cuidado solo el momento en que estoy con mi mamá o con una persona que tiene una discapacidad, todo es cuidado y es importante que nos cuidemos y compartamos pero también es importante que la sociedad reconozca que hago este trabajo. Por lo tanto, nosotras reivindicamos mucho la expresión “ama de casa” y muchos sectores del feminismo menosprecia igual que el machismo menosprecia y nosotras damos una batalla en eso desde hace 37 años para que dejen de menoscabarnos, para que dejen de ignorarnos. Por ejemplo, ahora para los jóvenes es muy común usar la “e” como diciendo que es un lenguaje inclusivo, entonces digo si la “e” incluye a alguien que no se siente con la “a” o la “o” está fenómeno y yo la agrego pero a mí no me saqués la “a” hermano, hemos peleado años para que aparezcamos las mujeres en el discurso, para que se vea. Las palabras tienen sentido entonces nosotras somos amas de casa, reivindicamos ser amas de casa y reivindicamos que el hogar es el lugar donde las personas nos formamos, adquirimos nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro sistema de valores. Una mujer divina que en los 70 era una mentora para nosotras, Fabi Carballo, ella tenía una frase hermosa y decía que cuando una mujer pone la mesa pone mucho más que un mantel, que los platos y los vasos, ella tiende ahí el compartir una identidad, una cultura, un espacio, un momento donde tenemos una espiritualidad y una formación. Cuando te ponés a pensar en la complejidad de las relaciones entre las personas, si no valorizás ese espacio al que pertenecés no solo de palabra porque si hablás y no cambiás nada, la realidad no cambia solo por hablar, el hablar tiene que ayudar a que tu hacer sea más contundente. Nosotras conseguimos en el año 93 que nos inscribieran en un registro de amas de casa del ministerio de Trabajo después que peleábamos con todos los ministros que no nos quieren dar una inscripción gremial porque no tenemos patrón, no tenemos sueldo, algunos nos dicen que si nos dan una inscripción vamos a querer sueldo y nosotros les decimos que ya queremos sueldo aunque no nos den la inscripción porque nos parece que es lógico que una mujer que está dedicada a cuidar a sus hijos tenga derecho a su autonomía, porque no es lógico que una mujer llegue a los 60 o 65 años y tenga sus manos vacías después de trabajar toda la vida, no es lógico que una mujer críe a los hijos con el varón, en el “más o menos” que se dedique el varón y si se divorcian él va a tener derecho a jubilarse cuando llegue la edad, ella no va a tener derecho a si él fallece tener una pensión porque no será viuda porque está divorciada y tenemos una ley de divorcio que no ha contemplado ese hecho. Que la mujer que crió los hijos y que tal vez pasó los primeros 20 años de la vida laboral de ese hombre, ella trabajaba en la casa sin ingreso pero cuando se divorciaron todo eso se fue… ahora viste que el Código Civil nuevo de alguna manera lo va incorporando pero te habrás dado cuenta que no hay grandes campañas para que las mujeres conozcan esos derechos como no hay grandes campañas para que se conozca que Cristina cuando era Presidenta se dio cuenta de que había sido muy buena decisión que la Asignación Universal por Hijo la cobren las mujeres porque eso le dio la posibilidad a casi dos millones de mujeres de tener una administración de un cierto recurso sin tener que mendigar, que pedir, que discutir. Pero en el salario familiar que es para empleados en relación de dependencia todavía solo lo cobra el que tiene ese empleo y entonces si vos tenías la AUH y el papá de los hijos consigue un empleo, no importa si vive con ella o si no vive, automáticamente ANSES pasa a pagarle el salario familiar a él y vos de pronto vas con tu tarjeta de débito y te enterás que ya no cobrás y no sabés por qué. Entonces en abril de 2013, tres años después de la AUH, Cristina hizo un decreto por el cual vos podés ir a la ANSES, presentar el formulario 273 y entonces pedís que el salario te lo paguen directamente a vos que sos la madre. Nosotras ahora con la senadora Bety Mirkin y la diputada Alejandra Vigo, del sindicato de Amas de Casa de Córdoba, peleamos para que todo el salario familiar lo cobre la mujer y de última si vos sos varón y en realidad los chicos están con vos, que vos tengas que hacer el trámite, pero es ridículo que si en el 90 por ciento de los casos los chicos están con la madre el trámite lo tenga que hacer la madre y no que sea automático. Es toda una discusión porque es como poner en blanco sobre negro realidades que estamos acostumbrados a que sean invisibles.

Es interesante cómo planteaste la cuestión, incluso mencionabas que hay sectores del feminismo que en algún sentido entienden que ser ama de casa es algo denigratorio para la mujer, que ninguna mujer se puede realizar. Y justamente uno de los puntos que también aparecen como dentro de la agenda del feminismo es la cuestión del aborto. A mi me consta que en 2018 habías participado de los debates que se habían hecho y que habías dado razones a favor y en contra pero que no te habías pronunciado. ¿Cuál es tu posición? ¿El sindicato tiene como institución una posición al respecto?

Empiezo por ahí, nosotras no tenemos ni queremos tener una posición como organización porque no nos parece que corresponda aunque hay valores que compartimos, por ejemplo, comprender que ninguna mujer debe ser penalizada porque se hace un aborto, como por ejemplo comprender que si nos hacemos un aborto es porque hay alguna situación que no podemos llevar adelante y la mayor parte comprendemos que el aborto más que un derecho es un dolor que tenemos las mujeres así como te digo que una ley que penaliza el aborto más que condenar que se haga un aborto lo que condena es a quien en ese aborto no puede tener los recursos para hacerlo adecuadamente porque no tiene dinero. El otro día encontré una declaración mía del año 83 que decía que la legislación que pena el aborto no castiga el aborto sino la pobreza, en el sentido de que si vos tenés recursos para ir a un lugar que es clandestino, ilegal, pero que si lo pagás nadie se entera. Entonces hay una cierta hipocresía pero la legislación que se presentó en 2018 para mí era horrible, era de un nivel de liberalismo que yo no podía creer que alguien piense que se puede abordar un tema de la complejidad del involucramiento de las personas de esa manera. Yo no creo que el aborto sea un derecho de las mujeres sobre nuestro cuerpo y te digo por varias cosas; la primera porque en el aborto no ponemos en juego solo el cuerpo, solamente alguien que no lo ha hecho puede creer eso, ¿cómo puede alguien pensar que nos hacemos un aborto y ya está? No es verdad, no lo vivimos así; y en segundo lugar porque no está involucrado solo tu cuerpo, ya en tu cuerpo engendraste otra persona que todavía para nuestra legislación no se le llamará persona pero está ahí y en un punto es otra vida distinta de la tuya por lo tanto también eso está involucrado; y además hay una tercera persona que es el que fue parte de que eso ocurriera. Entonces yo comprendo que no todos jugamos el mismo papel en ese conflicto pero sí creo que cuando hablamos del tema del aborto desde el punto de vista social, o sea, de las personas que hoy no lo pueden pagar, bueno… empecemos por pensar si estamos cuidando la maternidad, si la estamos valorizando, si cuando decimos que lo peor que nos ocurre es estar en el hogar, que lo peor que nos ocurre es tener hijos. Cuando tenemos esos conceptos que se los enchufamos a las mujeres porque creemos que tenemos la verdad revelada, bueno ahí creo que ya empezamos a ubicarnos mal en el problema. Entonces para mi hoy tenés una cantidad de situaciones que están despenalizadas, sin embargo no hay verdadera intervención política permanente. Hay que trabajar con los profesionales de los centros de salud, tenés que acompañar los procesos. Hoy muchas mujeres llegamos al aborto porque sentís que no tenés opciones, no es verdad que cualquier embarazo no buscado tenga que terminar o termine en un aborto, no es cierto, se habla con una liviandad que a veces me da escalofríos porque estás tan lejos de las personas. Dejemos de argumentar en lo que no es, queremos trabajar en las temáticas de las mujeres sencillas, que no tienen acceso, y trabajar ahí impica proteger la maternidad, valorizarla, que no te pregunten si vas a tener hijos o si tenés hijos antes de darte un empleo. Porque las mujeres sencillas probablemente cuando tienen que recurrir a un aborto, habrá miles de razones, pero no hay un acompañamiento que tenga un sentido más humano, más social. Ahora dicen que este proyecto es más basado en lo sanitario y yo quiero verlo para tomar mi posición personal. El sindicato no va a tomar posición porque hay compañeras que creen que sí, que hay que legalizar el aborto y ya está y hay otras compañeras que piensan que no y hay otras que pensamos que ninguna mujer debe ser penalizada porque aborte y no es que yo sea una persona ingenua que no me doy cuenta que si la mujer no es penalizada tampoco puede serlo quien la atiende porque sino sería ridículo pero yo voy al concepto. No creo que el aborto sea un derecho de las mujeres creo que el aborto es una realidad que vivimos las mujeres que tiene que ver con muchas cosas y lo primero es que la maternidad no está debidamente valorizada en sentido social.