Politizar las TIC: industria y tecnología una relación permanente

La trasformación digital configura un nuevo mapa tecnológico en el que se conectan e interactúan protagonistas económicos, políticos, sociales, culturales, productivos con fuerte impacto en las relaciones sociales.

A través de diversos dispositivos, las personas, se conectan a la red de telecomunicaciones e Internet (celulares, computadoras, sensores, etc.) para interactuar mediante plataformas de software con los servicios diseñados para sectores como producción industrial, comercio interno y externo, salud, educación, gobierno, cultura, entretenimiento y comunicación social. Este ecosistema digital está en el centro de la redefinición digital de la vida humana.

La cuarta Revolución Industrial que irrumpe en el escenario de América Latina, convive con transiciones de los modelos productivos 2.0 y 3.0. El modelo actual, el 4.0, emplea sofisticados algoritmos en sus procesos productivos, agilizando la cadena e innovando en los modelos de negocios y permanencia de productos en el mercado.

Somos habitantes de tres diferentes siglos: el siglo XIX, propio de una economía con escaso valor agregado que sumerge al 30% de la población en la pobreza y en la indigencia; el siglo XX, con enclaves industriales dinámicos y una capacidad de notable resiliencia a los vaivenes macroeconómicos; y el siglo XXI, con innovadores que pueden insertarse exitosamente en el mundo determinado por las TIC disruptivas.

El impacto de las Tecnologías Digitales en el sector industrial posibilita la integración de los procesos de los sistemas productivos con los procesos y sistemas de información administrativos y financieros, en definitiva, la planificación estratégica que abarca toda la cadena de producción, valor y mercado sin precedentes.

La digitalización del sector manufacturero está potenciada por la conectividad de los dispositivos de la industria, el ancho de banda creciente de Internet que permite transferir altos volúmenes de datos a los sistemas computacionales para potenciar el big data y la gestión de conocimiento.

Si bien muchas de las tecnologías que hoy convergen, ya existían, la diferencia del cambio está dada por la forma en que se combinan e integran para generar disrupciones significativas e innovadoras.

La inteligencia artificial constituye un nuevo factor de producción ya que posibilita crear una realidad ciber-física de trabajo virtual, en parte humano, en parte desarrollado por máquinas llamadas inteligentes, es decir su funcionalidad está administrada y operada por software. Las máquinas inteligentes están determinadas por la integración de algoritmos que operan sobre millones y millones de datos (Terabytes, Pentabytes, etc.) a velocidades crecientes en servidores de cómputo donde los algoritmos realizan un aprendizaje y autoaprendizaje exponencial.

En este contexto, a la posibilidad de incrementar la productividad local y regional, tecnologías como la Internet industrial o la Internet de las cosas (IoT), la biología sintética y la fabricación aditiva y 3D, hacen implosionar las distinciones rígidas entre bienes y servicios y convocan a reinventar las reglas básicas del comercio mundial.

Lo nuevo en la redefinición digital es la conexión de máquinas, dispositivos y sistemas que configuran redes inteligentes que se pueden controlar mutuamente de forma autónoma mediante el software. Esto cambia de manera radical el proceso de producción que genera nuevas demandas de capacidades, nuevos modelos de negocios e innovaciones, cadenas de valor y formas de organización industrial.

La tecnología se desarrolla acumulando conocimientos científicos y técnicos que periódicamente impactan en el sector productivo, propiciando y posibilitando un cambio en los medios de producción, su organización y el trabajo. Existen diferentes concepciones políticas y económicas de cómo se organiza la sociedad, sus habitantes, cómo se distribuye la riqueza y qué modelos tecnológicos son necesarios. La tensión está dada por la implementación social de la tecnología, modelo que está orientado por la política.

Con el desarrollo de Internet industrial, la creación de valor recae en la generación y el análisis de los flujos de datos que se originan en cada eslabón de la cadena de valor y las actividades de producción. Esta innovación mejora la oferta de los productos y servicios, optimiza los procesos de producción, enriquece la experiencia de los clientes mediante servicios posventa y crea fuentes de ingresos derivadas de los nuevos modelos de negocios basados en el análisis de datos.

En la medida en que se avanza hacia productos inteligentes y conectados, el software adquiere un rol más importante en la producción de bienes físicos. Por ello, la definición de estándares de interoperabilidad es central para el desarrollo de la Internet industrial.

En Alemania, los Estados Unidos y China, se está impulsado el desarrollo de la Internet industrial, mediante políticas denominadas Industria 4.0, Industrial Internet o Made in China 2025, respectivamente. Desde esta perspectiva, la competitividad y el crecimiento de los países dependerán en gran medida de su integración a la infraestructura digital mundial cuya base es la red de comunicaciones, el protocolo 5G y el software como nuevas herramientas de la manufactura, el control, el mantenimiento predictivo, el análisis de los datos como valor agregado y los sistemas de fabricación CPS (Cyber Physical System).

Esta transición requiere desarrollar un ecosistema digital que contemple mejorar la infraestructura de TIC, crecer en las capacidades humanas y el entorno empresarial para promover la inversión, la innovación, el emprendimiento y la capacitación como estrategia de formación y reconversión laboral.

Aparecen consideraciones como la definición de estándares globales, la regulación de flujos de datos, los derechos de propiedad intelectual y la seguridad y privacidad, que se discuten intensamente en los países avanzados y deberían abordarse con una visión local y regional integrando los países en vías de desarrollo.

La disrupción tecnológica implica la disrupción en las modalidades tradicionales del trabajo, tanto a nivel del gerenciamiento y de la dirección, como al nivel de las tareas de apoyo y de base. Los nuevos modelos de organización de los negocios surgen de la mano de nuevas innovaciones y conectividades, de nuevas plataformas colaborativas, de nuevos esquemas de trabajo de alto valor agregado, de nuevos prototipos de productos, de nuevos desafíos para el financiamiento de la seguridad social y la adaptación de fiscalidades.

La robotización del trabajo adquiere características poliédricas: abarca tareas insalubres y riesgosas, como en la industria del petróleo y minería; decisiones estratégicas como en el trading algorítmico (basado en reglas y procesos, una modalidad de operación en mercados financieros que se caracteriza por el uso de algoritmos, reglas y procedimientos automatizados para operaciones de compra o venta de instrumentos financieros); hasta irrumpe en el plano emocional como en el neuromarketing y la economía del comportamiento aplicada a los servicios globales.

La Revolución 4.0 puede ser una oportunidad para que la industria recupere su liderazgo como motor del desarrollo. Es necesario formular una nueva síntesis entre los tres pilares de la estructura económica nacional: los recursos naturales, la capacidad del sector industrial y las capacidades del sistema científico tecnológico con un Estado que impulse y regule la distribución de la riqueza y el bienestar de la población.

 

Un camino posible

Argentina puede posicionarse como un desarrollador/productor de soluciones TIC en el contexto de la digitalización de la vida cotidiana y no solamente ser usuaria.

El logro de ese doble rol es identificado como condición necesaria para que, en nuestro país, se puedan crear empleos de calidad y escapar de la competitividad basada en precios y costos. En este sentido, se identifica el enorme potencial de las TIC en relación al big data, la Biotecnología, Bioinformática e Ingeniería Humana para transformar a la industria, incluso a los sectores más competitivos y para potenciar los procesos de innovación.

Orientar el financiamiento crediticio hacia el segmento de las PyMEs industriales es una de las claves para evitar la concentración del progreso tecnológico en pocas empresas. Asimismo, se reconoce el rol dinamizador que puede tener el mercado interno para traccionar la producción industrial en la Argentina, como así también la necesidad de establecer mecanismos de coordinación y cooperación entre el sector público y el sector privado.

Las políticas públicas que está llevando a cabo en ministerio de Desarrollo Productivo son alentadoras ya que desarrollan programas de promoción y financiamiento para proyectos de innovación abierta y TIC disruptivas. La ley de Conocimiento que tendrá que reglamentar es una herramienta para moldear la producción y el desarrollo del software.

La memoria tecno-científica y la innovación en la ingeniería argentina tiene antecedentes como la instalación de la planta de IBM para producir las impresoras para toda la región en 1960, los desarrollos de Fate Electrónica, el diseño y fabricación del Cifra Sistemas 1970, ARPANET 1980 y en 2014 y 2015 ARSAT I y II respectivamente; dan certeza de que es posible abordar el tren de las Industrias 4.0.

*Alfredo Moreno. Computador Científico. Profesor TIC en Universidad Nacional de Moreno (UNM).