“Poner un policía en cada esquina constituiría un serio atentado a la democracia de un país”

Por Patricia Victoria Perelló*

Massimo Pavarini es uno de los más grandes exponentes de la Criminológica Crítica. A los 28 años escribió, junto a Darío Melossi, una obra maestra, Cárcel y Fábrica, que puso al descubierto la homogeneidad entre las instituciones carcelarias y los modelos económicos y políticos de nuestras sociedades.

Fue docente regular en la Universidad de Bologna, Profesor Emérito en diversas universidades del mundo y uno de los propulsores del proyecto “Città Sicure” de la Región de la Emilia-Romagna en los años 90.

Estando ya enfermo pidió que, al momento de su muerte, se donara su voluminosa biblioteca a la cárcel de la ciudad de Bologna para que las personas allí detenidas pudieran utilizarla en su defensa o como material de lectura para su formación.

¿Por qué para el ciudadano el problema de la seguridad  se ha convertido en el principal problema? ¿Puede ser por las transformaciones que sufre la ciudad, aquí y en otros lugares del mundo?

Hay una vasta literatura sobre el tema de la percepción sobre la seguridad y la cuestión es muy compleja y complicada. Por lo tanto no es posible responder de manera simplista. Sin dudas ha habido procesos de transformación cuantitativa y cualitativa. No hay una relación consecuencial entre criminalidad y seguridad. Hay que decir que en los años 90 Italia tuvo un aumento de la criminalidad callejera. ¿Por qué? No se logra responder en términos científicamente explicativos.

 Este aumento después ha cesado y en el curso de finales de los años 90 el problema incluso se ha reducido desde un punto de vista cuantitativo. La criminalidad y la percepción de la criminalidad son fenómenos que no son correlativos. Pero así ha sucedido un poco en todas partes. Tanto Europa como América han conocido un boom de delitos predatorios por el cual una tasa de cierta criminalidad ha aumentado. En esa etapa los intendentes se convirtieron en sheriff, han mostrado la “mano dura”, han pretendido que la policía municipal y local se transformara en policía de seguridad para poder tener un poder efectivo en la lucha contra la criminalidad. Después este boom de la ilegalidad se ha estabilizado, incluso se ha reducido. De todas maneras es cierto: todo este fenómeno en Italia no está ligado al aumento de la criminalidad más peligrosa, como los homicidios. En Italia los homicidios dolosos son muy pocos, cerca de 1 sobre 100.000 habitantes, lo que significa que hoy en Italia no contamos más de 600 homicidios al año, seis veces menos que los muertos en accidentes de tránsito.

¿Cuál es el tipo de criminalidad que ha aumentado en Italia?

La que ha aumentado significativamente es la criminalidad predatoria, la que se caracteriza porque el agresor no conoce a su víctima. Este tipo de criminalidad por primera vez ha golpeado clases sociales que en el pasado no estaban en riesgo de victimización. Quiero decir que en el pasado los ricos eran los únicos que podían ser víctimas de delitos reales o potenciales y sabemos que las personas de clase alta estaban acostumbradas a portar armas o a usar seguridad privada. Los ricos han tenido siempre miedo de los criminales y de los pobres. Pero la clase media no, simplemente porque la clase media no existía o era lo suficientemente pobre como para no generar el interés de la criminalidad predatoria.

¿Podría ser la exhibición de esta escena de desigualdad lo que incremente este tipo de criminalidad, sumado a la  intervención de los medios de comunicación masiva?

Todos dirían “¡Ah! Me acuerdo cuando en Bologna se dejaba la puerta abierta”… Es verdad, yo también me acuerdo que mi mamá y mi abuela cerraban la puerta recién a la noche, pero nunca la cerraban con llave.

En mi caso, provengo de una familia normal, clase media, y si un ladrón hubiese entrado en mi casa, no sé qué cosa hubiera podido robar. Los sectores que entonces estaban más expuestos a la violencia criminal también eran los más expuestos a la violencia sobre las personas. Nosotros tenemos estadísticas que dicen que hace un tiempo, no tan lejano, basta ir al 1.800, los índices de violencia hacia las personas, los homicidios, eran mucho más altos. Pero respecto de los delitos contra la propiedad, sólo estaban en riesgo unas pocas familias pudientes. Los procesos transformadores en Europa, sobre todo con la llegada de la política del “welfare” que ha creado a la clase media, han llevado a la redistribución de la riqueza. Hoy, en Italia, la familia media donde trabaja el padre y la madre, posee por lo menos dos automóviles, algunos  televisores, muchos celulares… y estoy hablando de familias obreras. Hoy en día el ladrón que entra en la casa de una familia obrera podrá robar, aunque le vaya mal, al menos, cosas por valor de algunos cientos de euros. Parece paradójico pero es propiamente la riqueza social más distribuida la que pone en riesgo a una mayor cantidad de personas de ser víctima de un delito predatorio.

Desde tu experiencia como criminólogo ¿cuáles son actualmente las causas de la criminalidad?

La teoría de la oportunidad no dice más que sos llevado a delinquir solo por la miseria o marginalidad. No, sos llevado por mil y una razón, pero sobre todo sos favorecido en la elección delincuencial por la ocasiones cada vez más crecientes. Si vivís en un lugar donde no has desarrollado afectos significativos, sobre todo no has interiorizado fuertes valores, es fácil que te adaptes a sobrevivir en una economía gris que te ofrece infinitas oportunidades. Por ejemplo: un poco vendés droga, un poco te drogás, un poco robás, pero un poco aceptás un trabajo precario, un poco te hacés ayudar por la asistencia social, un poco por la familia de origen….

Las ocasiones que ofrece el mercado son muchísimas, algunas criminales, otras solamente ilícitas, otras lícitas. Y respecto a esta criminalidad no hay política social que valga. La elección delincuencial, precisamente porque la criminalidad predatoria es cada vez más masiva, es siempre más difícil de prevenir. Y de todas maneras, el Estado no tiene suficiente riqueza social para invertir en este terreno, es decir, el de las políticas de prevención de la delincuencia. Ocurre, por lo tanto, un regreso al pasado, a una suerte de privatización de la cuestión criminal, que se convierte cada vez más en una cuestión de las víctimas potenciales. Si todo está ligado a la oportunidad, es necesario ofrecer menos oportunidades, por lo tanto las víctimas deben (es decir todos) debemos cambiar el modo de vivir, en suma, la víctima es responsabilizada por su estilo de vida imprudente.

¿Qué efecto ha producido esta criminalidad predatoria en la vida de las personas?

Si todo está determinado por la ocasión y la oportunidad, finalmente no es necesario estudiar tanto la cultura criminal. No hay nada diferente en el criminal, respecto de quien no lo es. Vos buscá de no ofrecer la ocasión, y por lo tanto está atenta. Se ha elaborado una verdadera teoría de la criminalidad vinculada a esta clase de criminalidad predatoria y oportunista. Hace tiempo era diferente. Se partía siempre del hecho criminal a situarse en la relación entre autor y víctima. De otra manera no habría ni siquiera nacido la policía de investigación y el mito de Holmes. Contra el crimen de oportunidad ni siquiera la policía tiene una estrategia. El delincuente te ve por la calle, ve que estás distraída, que traes la cartera del lado de la calle y te la lleva, y saludos. Estas cosas son relativamente nuevas y han sucedido por procesos de reacomodamiento de clase. La redistribución de la riqueza, la expulsión de la población local, la desertificación de los centros urbanos. Estos son procesos que tienen una infinidad de implicancias pero que tienen un peso también sobre este tema. Si vos no gobernás estos procesos respecto de la criminalidad predatoria la propia policía está obligada a confesar: “la criminalidad es ingobernable”. 

¿Vos pensás que este problema se resuelve con la policía?

Poner un policía en cada esquina, en caso de que fuera económicamente posible, constituiría un serio atentado a la democracia de un país.

¿Cuáles han sido los límites a la propuesta de Uds. para concretar el proyecto “Città Sicure”?

Nuestra acción había comenzado al inicio de los años 90, años cruciales [donde] muere en Italia la política, o, simplemente, [donde muere] la ilusión del Estado del Bienestar.

Bologna, la Emilia-Romagna, ha sido el corazón, el territorio en donde reinaba esta práctica y esta ilusión. Vivía en uno de los territorios europeos del más rico y desarrollado “welfare”. Todo aquello que lograba imaginar por entonces, que no existiese la práctica represiva, presuponía una política del “welfare”. Mi receta era una receta de desarrollo de “welfare”, una política democrática, progresista, moderada, capaz de reactivar la perspectiva inclusiva incluso frente a los nuevos conflictos sociales. Y de hecho la propuesta era siempre desde la perspectiva de indicar nuevas soluciones en las relaciones sociales, que incluyeran y no que excluyeran.

¿Sería viable realizarlo hoy en día?

Este modelo hoy sería impracticable. Cuando el Papa, su Papa argentino, dice que es necesario un modelo de inclusión de los inmigrantes, no dice nada subversivo o utópico. Europa no sabe qué hacer con los inmigrantes pobres que vienen del norte de África, salvo explotarlos como esclavos para permitir la supervivencia de una economía atrasada. Esta es la verdad.

El común de la gente en Italia atribuye la culpa de todo lo que sucede a nivel de inseguridad a los extracomunitarios, ¿es esto cierto?

Los extracomunitarios son portadores de un cierto tipo de ilegalidad, pero no son, ciertamente, la causa de la inseguridad. El problema es otro. Si querés garantizar el orden en una lógica inclusiva, no podés favorecer los intereses de una economía enferma, que acepta a los extracomunitarios para asistir a los ancianos, pagando la mitad de la mitad de lo que costaría este servicio sanitario prestado por un italiano. Esta no es una lógica de desarrollo porque nosotros así explotamos la inmigración. En Italia está en pie una agricultura que de otra manera estaría muerta: nosotros no comeríamos los tomates y no habría conserva en toda Italia si no estuvieran los negros que recogen los tomates en el sud a cinco euros la hora. Y esto vale para tantas otras actividades económicas. Entonces, en ausencia de un modelo inclusivo, Italia y parte de Europa encuentran una ventaja momentánea y marginal solo a través de políticas de exclusión.

¿Una esclavitud económica?

Cierto, pero una riqueza temporaria, porque dentro de poco no habrá más quienes cuiden a los ancianos, no habrá más quienes recojan los tomates si no logras incluir a los inmigrantes como clase trabajadora.

¿Qué sucederá si no se implementan políticas inclusivas?

Hablemos claro, si tú no tienes la mínima voluntad de inclusión, entonces deberías armarte, porque antes o después estarás obligado a disparar.

¿Qué calidad de vida tendríamos si esto ocurriera?

Fuera del modelo de inclusión, el control social tiene un límite, cuando lo superás la confrontación se torna inevitable. Y si no podés controlar socialmente entonces estás obligado a gobernar con la guerra. Esto que en el mundo es la globalización yo lo veo a nivel local, pero piensa qué cosa es a nivel mundial.  Imprevistamente no existen más las barreras: la circulación de capitales, mercaderías y personas es posible y es obligada. Cualquiera puede moverse. Puedo poner en contacto y puede circular quien quiera. Se necesita poco para que el obrero ucraniano sepa que gana en su patria 60 euros mensuales, mientras en Turín, por el mismo trabajo, puede ganar 800. Entonces, si no hay barreras, ¿qué cosa querés que ocurra? Este operario viene a pie y nadando a nuestra casa….mientras otros comienzan a pensar también en venir.

¿Esto evidencia la derrota del capitalismo?

Siempre pensé que el capitalismo no es inteligente, no le atribuí nunca una inteligencia particular, no planifica más allá, si puede robar, roba. Ciertamente es hábil sobre la táctica, pero me parece acéfalo sobre la estrategia a largo plazo.

 Insisto ¿esto demostraría la derrota del capitalismo en el mundo?

Yo sería más prudente. Existe una expresión simpática en la jerga política italiana de izquierda: “Compañeros, tranquilos: el capitalismo tiene los siglos contados”.

*Abogada. Docente de Criminología de la Facultad de Derecho de la Universidad de Mar del Plata y Máster de “Problemas Sociales y Sistemas Penales comparados” de la Universidad de Barcelona.