Porteños y porteñas durante el primer peronismo

Hablar del peronismo es referenciar pasado, presente y futuro. Construcción del Estado moderno, de industrialización, de pleno empleo, de inclusión social y de distribución genuina de la riqueza. También de una nueva concentración de poder, de su mensaje herético, de su impronta avasalladora que traspasó los parámetros burgueses legalistas, y de una irreverente identidad provocadora que patentizó una fuerte división social con un odio irracional que llevó al bombardeo a Plaza de Mayo y al golpe de 1955.

Pasando a la relación del peronismo con la Ciudad de la Furia, el dato más evidente fue la movilización del 17 de octubre de 1945, donde el pueblo pidió por la liberación de su líder. Si bien hubo marchas y actos a favor del coronel Perón durante su gestión como Secretario de Trabajo y Previsión, el 17 marcó un antes y un después en la ocupación del espacio público porteño por parte de los actores marginados de la vida política y social que se apropiaban de lo que les fue negado siempre: su capacidad de decidir y hacer valer sus derechos.

El tema no fue la cantidad, de hecho la “marcha por la libertad y la democracia” motorizada por Braden y la oposición a Perón fue más numerosa, sino por el tipo humano que de segregado y excluido paso a ser protagonista.

Los sectores medios urbanos porteños tuvieron una relación conflictiva con el naciente movimiento. Si bien se beneficiaron con la elevación de su nivel de vida y consumo, recelaron del mensaje “herético” y plebeyo del peronismo, a la vez que cuestionaban su trasgresión de las formas burguesas del régimen político tradicional. El conflicto por diferencias de clase y el choque cultural entre los nuevos sectores que emergieron plenos de derechos sociales disputaron el espacio público a los sectores medios, desplazándolos del centro de la escena política.

Como referenciarion Pablo  Gerchunoff y Damián Antunez en un texto del 2002: “Entre 1945 y 1948 las ventas de cocinas aumentaron un 106%, las de heladera un 218%, las de indumentaria para señoras y niños (…) un 125%, las de hombres un 100%, las de calzado un 133%, las de discos fonográficos algo más de un 200%. Poder adquisitivo alto y crédito barato para el consumo fue la combinación explosiva, y su expresión más visible, el acceso a los aparatos de radio. El medio de comunicación de última generación llegaba a todos los hogares. Durante los primeros tres años del gobierno peronista, su venta creció un 600%. Mientras tanto, algo más sutil que la bonanza del comercio a la calle estaba ocurriendo en el centro de la Capital Federal. El Banco Municipal había dejado de recibir el desfile de pequeños propietarios disminuidos que iban allí a empeñar sus bienes. Ahora era a la inversa. El Banco organizaba masivos remates de muebles, vajillas, alhajas y pinturas que había venido acumulando durante los malos tiempos. Eran remates populares y alegres, en los que una clase media repentinamente próspera convertía su dinero en efectivo en bienes con los que hasta poco antes no había soñado”.

La Plaza de Mayo fue el “ágora” donde el peronismo convocó al pueblo a escuchar los mensajes del presidente Perón y Evita y a festejar los 17 de octubre y 1º de mayo.

Las reuniones multitudinarias; las columnas de los sindicatos; la elección de la reina del trabajo; el mensaje a los jóvenes en Plaza de Mayo; la muchedumbre que acompañó la nacionalización de los ferrocarriles, las colonias de vacaciones porteñas, el Teatro Colón al aire libre; la sanción de la Constitución de 1949, la reafirmación de la acción del gobierno de Perón, el homenaje a San Martín en 1950, el dramatismo de Evita en sus discursos y su negativa en el Cabildo Abierto sobre la 9 de julio; el dolor popular por la muerte de Evita; los atentados opositores de 1953 y los bombardeos de 1955 marcaron como el pueblo ocupó los espacios públicos y los dotó de un nuevo sentido.

Como obra de gobierno local durante las gestiones de los intendentes Siri y, en especial,  del arquitecto Jorge Sabaté se destacaron:

  • Construcciones:
  • Monobloques General Belgrano, entre calles Migueletes y Virrey del Pino, de 11 pisos para 700 personas
  • Barrio 17 de octubre, compuesto de 27 pabellones con 784 departamentos
  • Barrio los Perales, zona Mataderos
  • Viviendas para los afiliados del Instituto Municipal de Previsión Social , Caballito, calle Acoyte y Ambrosetti, para 400 personas
  • Estudio de un barrio para 5.000 habitantes en Barrio Bajo Belgrano
  • Bloque Rio de la Plata, para 1.800 personas en 336 departamentos
  • Barrio Curapaligue y Cobo, 25 hectáreas
  • Barrio Casa Amarilla, 25 hectareas para 10.500 personas
  • Cultura del cuerpo y del alma
  • Balneario Norte
  • Velódromo municipal
  • Autódromo 17 de octubre
  • Bibliotecas Infantiles Municipales, 32 en total (bibliotecas circulantes)
  • Teatro Colón al aire libre ( Auditórium Eva Perón en parque Centenario)
  • Teatro Colón al aire libre ( Parque Saavedra)
  • Remodelación Jardín Zoológico
  • Sanidad
  • Sanatorio Municipal calle Acoyte y Avellaneda
  • Policlínico Fernández
  • Abastecimiento
  • Mercado del Plata y oficinas municipales
  • Mercado de concentración Borrego
  • Nueva Feria Modelo
  • Mercado Municipal de Flores
  • Circulación y transporte
  • Avenida General Paz
  • Remodelación Av. 9 de Julio
  • Avenida del Justicialismo
  • Reestructuración redes ferroviarias

Pero los innumerables carteles y propaganda sobre Perón y su gobierno, el culto a su persona y a Evita, los slogans que machacaron contra la oposición, el cambio de las circunscripciones electorales para beneficiar a los candidatos peronistas en las elecciones locales;  la imposición del luto en 1952, la obligación de la afiliación, la quema de los lugares opositores y de las iglesias, también mostraron acciones que el electorado porteño no toleró, y que siempre lo sacará a relucir ante cada acto electoral.

La campaña de control de precios y lucha contra el agio en un marco de crisis económica y conspiración por el alza de precios e inflación, parecido a estos años, junto a la carestía o al “pan negro” permeó en la memoria colectiva urbana como hechos negativos de la gestión del peronismo.

El control político, la excesiva propaganda, las delaciones en los barrio, y demás excesos conspiraron, como saldo negativo, para atraer a los sectores medios urbanos locales. Pero, por otro lado, el no poder o querer comprender desde la pequeña burguesía el cambio social operado en esos años y plantear cierto prejuicio social -y hasta racial- les impidió sumarse plenamente al movimiento.

La especial relación de la ciudad con el peronismo debe ser estudiada y comprendida superando antinomias y prejuicios, sólo así se podrá arribar a una comprensión más acabada del fenómeno más rico a nivel social experimentado por los porteños en el siglo XX y que aún hoy, a días de una elección, se discute.

*Pablo A. Vázquez. Politólogo. Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas