¡Que sea ley!

  1. 1- Mi amigo Héctor

Hace unos años me reencontré  con  Héctor. Habíamos sido vecinos  y amigos en la infancia  y nos recordábamos con afecto. En esto de ponernos al día con más cuarenta años de vida,  una de las primeras cosas que me contó, es que uno de sus grandes amores, una novia de los 20 años, había quedado embarazada y había abortado sin que él supiera nada sobre el embarazo y el aborto. ¿Te imaginás?, me dijo… Aunque teníamos la misma edad, formo parte de una generación de hombres -o al menos ése era el estereotipo que tenía en mente- que dejaban a sus novias embarazadas  sin más… Me costó pensar qué quería que imaginara. Luego me aclaró que cuando se enteró de la decisión de su entonces exnovia, la pasó bastante mal: la paternidad para él era importante y tal vez -no lo sé- la hubiera asumido solo. Sin negar el derecho de su exnovia a disponer de su propio cuerpo y ser o no ser madre, y en sentido descriptivo, la vida de mi amigo no fue fácil y vista en perspectiva parecía una sucesión ininterrumpida de abortos de vínculos. Con el tiempo conocí a muchos hombres para los cuales la paternidad era visceral y suprema.

  • 2- Verónica

Me había comprometido a terminar un trabajo largo y tedioso que me resultaba insoportable. Pero compromisos son compromisos. Por sugerencia de una amiga contraté a Verónica, para que me ayudara a ver las comas, acentos y errores que yo ya no veía.  

Verónica tenía 25 o 26 años. Inteligente, progre, feminista y parte del colectivo Socorristas en Red. En esa época había que ser valiente para acompañar a diferentes mujeres a abortar  porque hasta la propia Verónica corría riesgos legales. Una tarde me preguntó con bastante angustia, cuál era el límite, cuántas veces podía abortar una mujer. El hecho es que se había encontrado con mujeres que, aun pudiendo tomar anticonceptivos, optaban por abortar regularmente. Discurrimos sobre si ésa era una forma de autoagresión o no, si era una forma de llamar la atención… discurrimos

  • 3- “Quiero que me saquen eso que me puso el viejo.”

En el 2019, en Tucumán, una nena de 11 años violada por la pareja de su abuela, un hombre de 60 años, fue obligada a parir. Circuló en todo el país su ruego: “Quiero que me saquen esto que me puso adentro el viejo”.  Pero el Sistema de Salud (SIC) de Tucumán puso en movimiento su aceitado sistema anti derechos e impidieron una de las pocas formas de aborto no punible que aceptaba el Código Penal desde 1920.

  • 4- Malinowski y Levi Strauss

En el Ensayo sobre el don (1923) escrito después de muchos años de estudiar la vida en diferentes islas de la Polinesia, Malinowski advirtió que los regalos (dones) hacían grande al donante y creaban una obligación en quien los recibía: la obligación  de devolver ese regalo.  ¿Y a que no saben que regalaban entre otras “cosas”? (SIC)… A nosotras,  sí… a mujeres… porque las mujeres podemos procrear y eso es un bien de cambio. Tiempo después  Levi Strauss  retoma y desarrolla la idea de Malinowski según la cual el origen  del lazo social  es el intercambio de dones, pero aclara que existe un super don anterior a todos: el intercambio de hermanas. Cuando se intercambian hermanas se crean lazos de parentesco, vínculos, sentido de pertenencia, ya que se puede  intercambiar y generar diferentes formas de relaciones filiales y sociales. Las mujeres en general y las hermanas en particular, como bienes de cambio…

  • 5- El comienzo de la vida

Hay comienzo de la vida desde la concepción de la misma manera que hay comienzo de vida cuando una semilla germina.

Desde 1921 el aborto  no es punible en dos supuestos:

a) Si se realizara para evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios;

b) Si el embarazo proviene de un abuso sexual.

Desde 1921 la madre puede no parir porque existe peligro para su vida o porque no puede maternar luego de una violación.

Desde entonces se plantea que el derecho a la vida (del feto por nacer) y el de la madre, no son absolutos y se hace un balance de razones para resolver cuál de los dos derechos predomina.   Punto y aparte.

Ahora se debate si, además, una mujer o una persona gestante quiere o no ser madre en función de un principio constitucional denominado autonomía personal (art.19 de la CN). Lxs mujeres y personas gestantes son sujetxs de derecho, no máquinas de parir.

  • 6- Representaciones sociales del feto por nacer

Según sea la ideología, la perspectiva religiosa o científica hay representaciones sociales del feto por nacer.

Juan Pablo Alonso distingue al menos tres: en “sentido jurídico fuerte” el feto humano es persona desde su concepción y cualquier aborto –terapéutico, eugenésico y el sentimental-  son inmorales e  imposibles. Esta es la postura de la Iglesia Católica y él la denomina “conservadora extrema”

Dentro de las posturas liberales distingue dos posturas: “liberalismo moderado” que sostiene que la personalidad del feto humano es progresiva y oscila entre la viabilidad fuera del útero y el nacimiento: mientras más próximo sea el feto por nacer a la fecundación y más lejano a la viabilidad el acto de abortar será menos cuestionado moralmente.

Por último con cita a Michael Tooley se refiere al “liberalismo extremo”  según el cual  el hecho de que un conjunto de células pertenezca a la especie homo sapiens no significa, sólo por esa razón, que deba ser considerado  “persona” o “ser humano”. Para este autor sólo después de un tiempo de haber nacido alguien puede ser “persona” en el sentido que tiene “serio derecho a la vida”: “Un organismo tiene derecho a la vida sólo si posee la idea de un ‘yo’ como sujeto continuo de experiencias y otros estados mentales y cree que él mismo es tal entidad”.

  • 7- Autopercepción y dolor del feto por nacer.

Zuñiga Fajuri explica que el embrión de 12 semanas no es un individuo biológico ni mucho menos una persona, porque carece de vida independiente fuera del útero; el desarrollo de su cerebro esta en etapas iniciales, no se ha desarrollado la corteza cerebral ni se han establecido conexiones nerviosas indispensables para que existan sensaciones, y no puede sufrir o gozar. Su análisis se encamina a observar el sufrimiento del feto mismo y alguna de las características relevantes compartidas por las personas humanas como son la percepción y la conciencia del dolor.

Según Kizer y Vanegas “el desarrollo del sistema nervioso central del feto es progresivo en organicidad y funcionamiento. No es probable, debido a ello, que el feto sienta dolor antes de la semana 20 y quizás podría, dado al desarrollo más avanzado de su fisiología, comenzar a sentir dolor entre las semanas 22 y 26.”

  • 8- Razones concluyentes

Según Joseph Raz una razón es concluyente si,  en una situación dada, ninguna otra razón prevalece por peso sobre ella. Desde esta perspectiva y dado que en un balance de razones el asunto es determinar si el derecho a la vida del feto por nacer tiene más peso o valor que el derecho a la vida de la madre en distintas situaciones -salud, violación, autonomía-. En forma provisoria se podría concluir, con argumentos de mínima,  que el derecho  a disponer del cuerpo de la madre y su correlato derecho a la vida de la madre tiene más peso o valor que el del feto por nacer, no solo porque en ciertas circunstancias éste no sufrirá, sino porque evitaría abortos clandestinos, practicas inseguras con alta mortalidad de las mujeres, problemas de salud, etc.

¿Y colorín colorado las razones concluyentes se han logrado?

  • 9- Los encuentros y desencuentros del feminismo

Resulta que durante la primera ola del feminismo frente al inicio de la Revolución Francesa y la Ilustración las mujeres luchábamos por la igualdad derechos a la educación, igualdad, libertad, derechos políticos. Durante la Segunda ola del feminismo desde el siglo XIX hasta el fin de la guerra mundial  en Estados Unidos se lucha fuertemente por el derecho al voto femenino y el derecho a la educación. Cuando la segunda guerra mundial concluye, las mujeres nos convertimos en mano de obra necesaria y se fortalece la necesidad de estudios superiores. Durante la tercera ola del feminismo –década de los sesenta- se fortalece tanto la necesidad de que la mujer acceda al ámbito público y como la de abolir el sistema patriarcal. Se fortalece la necesidad de regular los derechos sexuales. La cuarta ola del feminismo, después de los ochenta, pone acento en el maltrato de género, abuso, violaciones, diversidad sexual.

Hoy en pleno siglo XXI discutimos todo eso a la vez, y como dice un amigo mío, pese a que queda mucho camino por andar, nos cuesta reconocer lo que sí logramos.

  1. 10 – Quo vadis?

La vida comienza desde la concepción pero hay un proceso gradual de crecimiento en el feto por nacer hasta, por lo menos, el momento en que este siente dolor o sufrimiento.

El feto por nacer ha sido representado socialmente de distintas maneras.

Que el feto por nacer experimente dolor, depende del desarrollo de la corteza cerebral, de que se hayan establecido o no conexiones nerviosas indispensables para que existan sensaciones, como el sufrimiento  o el goce.

Es fantástica una ley que evite muertes de mujeres y personas gestantes y si estuviera en el congreso votaría a favor de ella sin ninguna duda.  Pero esto no excluye la existencia de muchos como Héctor o de una generación de pibxs que creen que el asunto es sencillo aunque la práctica pueda ser muy conflictiva. Abortar o no hacerlo tiene consecuencias y esto debe ser dicho.

La discusión sobre el aborto debe ser abordada desde el pensamiento complejo.

Y por supuesto que sea ley porque es vital  la educación sexual para decidir, anticonceptivos para prevenir y aborto para no morir… lo que no excluye seguir cavilando entre nosotrxs  y con lxs otrxs  sobre un problema social profundo.

Sigamos pensando y que sea ley.

* Laura Cantore. Feminista. Dra. en Derecho y Cs. Sociales y Postdoctorada en géneros.