Rusia y el Reino Unido al borde de la guerra

Mientras en la Argentina la realidad sigue discurriendo en debates sobre si gritar o no el gol de Maradona hecho hace 35 años a las 16:09, en medio de polémicas por cupos y pandemia, el mundo cada día toma aristas más complejas y peligrosas.

Resulta a esta altura de los acontecimientos algo asombroso observar cómo los medios siguen sumidos en temas locales menores, mientras paralelamente se produce un hecho que pone al mundo al borde de la zozobra y que prácticamente no ha sido contemplado por éstos.

El destructor británico Tipo 45 (Clase Daring) de la Royan Navy HMS Defender desobedeció las indicaciones de la patrulla costera rusa y se adentró en las aguas del Mar Negro que pertenecen a Rusia, cerca de las costas de la península de Crimea.

La marcha se extendió por unos 20 minutos en medio de advertencias crecientes de la parte rusa hasta que llegaron al lugar un Su-24M y un caza Su-30SM para arrojar 4 bombas de fragmentación (algunas versiones dijeron 2) delante del curso del destructor, quien recién allí decidió cambiar su rumbo y salir de las aguas territoriales rusas.

Dos Sukhoi, Su-24M y Su-30SM, que interceptó el destructor HMS Defender

Destructor HMS Defender en aguas territoriales rusas, fotografiado desde un dron ruso

Foto: Ruta recorrida por el destructor HMS Defender

El hecho es sumamente inquietante porque se trata de un incidente entre dos potencias nucleares como el Reino Unido y Rusia, pero cobra ribetes aún más preocupantes cuando analizamos el cuadro de tensión en ascenso entre Rusia y los países occidentales, llamativamente, o tal vez no, capitaneados por un belicoso Reino Unido.

Rusia advirtió que la próxima vez va a hundir a quien se atreva a entrar en su territorio sin permiso, mientras que los británicos avisaron que están dispuestos a repetir el incidente porque desconocen la soberanía rusa sobre Ucrania.

El Foreing Office negó los disparos y adujo que el buque tenía derecho de navegar de manera “inocente” de acuerdo a lo que marca el derecho internacional sobre el mar, desatando una serie de operaciones informativas y psicológicas en los medios de prensa con distintas versiones.

La gravedad del asunto no puede ser desconocida cuando el Jefe del Estado Mayor General, Valeri Guerasimov reiteró que la doctrina militar rusa indica que si se produce un ataque que ponga en riesgo la integridad de su país, sea con armas nucleares o convencionales, Rusia responderá con su arsenal nuclear.

¿Coincidencia temporal? Tal vez no cuando el propio Vladimir Putin ha advertido que Rusia responderá en forma asimétrica a las amenazas contra su país.

El escenario de tensiones no parece ceder luego del incidente con el Dfender, cuando en medio de ejercicios militares, los buques de guerra georgianos «Ochamchira» y «Dioscuria» se acercaron peligrosamente a las aguas territoriales rusas. Si bien no hubo necesidad de intervención rusa,  sumaron confusión a los sucesos que se aumentan en el Mar Negro de la mano de la amenaza para que Kiev se integre a la OTAN y que intente atacar masivamente en el Donbass donde residen más de medio millón de ciudadanos con pasaporte ruso y/o tratar de tomar por la fuerza Crimea, donde sin pausa el gobierno de Zelensky sigue acumulando tropas y material bélico.

Este hecho, grave, podría tomarse más a la ligera si se tratara de una acción de un mando militar que se salió de control, pero las informaciones indican que Ben Wallace, el actual Ministro de Defensa británico fue quien dio la orden. Según informan medios rusos, la exigencia en realidad viene de más arriba, del propio Primer Ministro Boris Johnson, quien según estas versiones dio la orden de desafiar a Rusia pese a las advertencias de su ministro, quien desaconsejó esa acción.

Los sucesos acontecen en forma acelerada, una nueva noticia causó estupor cuando la BBC informó que un alto funcionario había perdido una importante documentación en la cual constaba que el Reino Unido había planificado un paso “inocente” del buque HMS Defender y sopesado las distintas reacciones posibles del Rusia.

¿Extraño el hecho? Bastante, si consideramos además que este documento de unas 50 páginas y calificado como altamente confidencial, fue encontrado por un transeúnte en una parada de autobús y entregado a las autoridades.

En la foto: Documentos hallados en la parada de ómnibus

La vocera de la Cancillería rusa Maria Zakharova usó su cuenta de Telegram para burlarse de todo el asunto, sugiriendo que la repentina aparición de los documentos parecía un torpe intento de encubrimiento, más parecido al Súper Agente 86 que al afamado James Bond, la blonda vocera dijo: «Ahora, aquí hay una pregunta para el Parlamento británico: ¿quién necesita ‘piratas informáticos rusos’ si hay paradas de autobús británicas?


María Zakharova, Directora del Departamento de Información y Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia.
 

La belicosidad británica no debería sorprender, no solo por su historia sino porque luego de la salida de la UE, Johnson intenta reconstruir el otrora poderoso Imperio Británico. Prueba de ello es la inversión extra en el presupuesto de Defensa de 16.500 millones de libras, unos 20.000 millones de dólares, para modernizar unas FF.AA. que están muy lejos de lo que fueron en la época de esplendor del Imperio. Con numerosos problemas como portaaviones que tienen que “alquilar” un ala aérea a EE.UU. porque su presupuesto no alcanza para completar la dotación con F.35B de despegue corto, es apenas una muestra.

Los nuevos portaaviones Queen Elizabeth y Prince of Wales necesitan al menos 138 aparatos de esta clase, sin embargo el total adquirido es de 48, y debido al retiro anticipado de los Eurofighter, la dotación es más que insuficiente y se ha compensado temporalmente de la forma mencionada. En esas condiciones el Reino Unido insiste en provocar al oso ruso, seguramente contando con que su guardaespaldas americano salga en su defensa.


Portaaviones HMS “Queen Elizabeth” con F35B en la cubierta.

Rusia mientras tanto traslada bombarderos estratégicos a las cercanías del teatro de operaciones del Mar Negro (y del Báltico) y se prepara para una confrontación en gran escala.

El Reino Unido parece decidido a impulsar un choque entre EE.UU. y Rusia por razones aún no muy claras, sin embargo las señales son cada vez más consistentes y desafían la idea hasta ahora presente de que las potencias no chocan directamente.

El país euroasiático se veía presionado en varios frentes por socios menores de Occidente como es el caso de la República Checa por el incidente de Vrbetica, el intento de derrocar a Lukashenko, la agresividad ucraniana, Polonia y Lituania que también se muestran confrontativas, pero ahora la disputa ha dado un salto de calidad cuando los británicos se involucran directamente ante las vacilaciones de EE.UU., que no parece dispuesto a asumir el riesgo de una confrontación directa con Rusia por un territorio rusófono y una península que pertenece a Rusia desde el siglo XVIII.

La posibilidad de un enfrentamiento militar a escala entre Rusia, China y EE.UU. cada día cobra más solidez, y ya se han conocido documentos que instan al Pentágono a prepararse para un enfrentamiento con ambas potencias enemigas en simultáneo.

Mientras tanto en nuestro país debatimos sobre si gritar un gol acontecido hace casi 4 décadas es importante.

*Marcelo Ramírez. Analista geopolítico. Director de Contenidos de AsiaTv.