Saborido: “Se sabe dónde termina la capital pero nadie sabe dónde termina el conurbano”

En el programa radial “No estoy solo”, el escritor y guionista se refirió a su libro Una historia del conurbano en el que retrata, relata y analiza el territorio así como la relación entre el habitante del conurbano y el porteño

Quería preguntarte por tu definición del conurbano porque naturalmente los que vivimos en la ciudad pensamos el conurbano como la provincia Buenos Aires, justamente como lo que está más allá de la Ciudad y en tu libro hay definiciones que me parecieron interesantes como la que sostiene que el conurbano tiene todas las Argentina. O un párrafo que me pareció muy lindo que dice: “El conurbano es la adolescencia de una ciudad, todo allí ha sido y está por ser incluso la ley y es donde viven los que empujan, de los conurbanos cuelgan los países y el mundo”. ¿Cuál es el alcance que para vos tiene esta categoría del conurbano?

La idea de empezar a observar el conurbano es salir de la habitualidad que es pensarlo simplemente como un lugar que apareció ahí y que casi es una molestia cuando en realidad es causa de Capital Federal, la mayoría de la gente que hace a la Capital Federal, que la construye, que hace sus edificios, que la empuja vive en el conurbano, va a la Capital a seguir manteniendo con vida esa gran máquina y vuelve luego a su territorio a dormir y a vivir, este conurbano que se va juntando alrededor de lo que derrama la Capital. Hay dos formas de que se armen los conurbanos, es un concepto inglés “conurbation”, que es aquello que crece alrededor de una ciudad y que puede ser por el derrame propio de una ciudad o por la unificación de todas las poblaciones satélites o que no lo han sido y simplemente una de ellas empieza a crecer más y las otras empiezan a crecer a partir del crecimiento de la otra y en un momento se funden, como se funde el conurbano. El conurbano es un cuerpo de muchas ciudades que están todas juntas y no se distinguen entre sí, o sea, algo te avisa en alguna avenida que tal Intendente dice, en Av. Avellaneda por ejemplo: “Buen viaje, regresa pronto Berazategui”, pero vos no notás las diferencias, pasás de una a otra cruzando una calle. Yo de hecho crecí en Gerli que es un lugar bipartito, es mitad Avellaneda mitad Lanús y simplemente el trámite de ir de Avellaneda a Lanús consiste en cruzar el camino Gral. Belgrano, no mucho más que eso. Esa conformación casi excedida de vida con respecto a los planes, que es un poco lo que guía el libro, esta idea de que en el conurbano va más rápido la vida que los planes para para armar esa vida; entonces todo a veces parece a medio terminar o en crecimiento, porque está vivo y en crecimiento. Vos no sabes dónde termina el conurbanos, sabés que el conurbano hacia la Capital Federal termina en la Gral. Paz y en el Riachuelo está clarísimo eso, la Capital Federal se encargó de que quede muy claro dónde termina, ahora… dónde termina hacia afuera no sabés y si lo mirás con el Google Maps ves precisamente el momento en donde hay un degradé del gris del cemento al verde del campo, es como que la civilización y la barbarie, llamemos “barbarie” a la naturaleza y “civilización” a la ciudad o al cemento por ahora, se encuentran y se funden, lo observás, es una mancha gris que de pronto se vuelve verde y de eso se encarga el conurbano, es esa transición entre el campo y la ciudad y la vida se empieza a desarrollar ahí con un poco de cada cosa, un poco de pueblo, un poco de campo y un poco de ciudad  según donde estés. Si vos estás en el primer cordón del conurbano hay muy poca diferencia con la Capital Federal pero de pronto te aparece una refinería gigante como en Avellaneda que hay un lugar que se llama Villa Inflamable o te aparece un gran basural como en San Martín o tramos de campo como puede aparecer enseguida en La Matanza o en Tres de Febrero. Me parece que eso es precisamente lo que ha marcado el conurbano, ha crecido en función de un no planeamiento y dependiendo siempre del centralismo de Buenos Aires.

Desde el conurbano hacia la ciudad, ¿qué tipo de relación hay? ¿Hay una relación aspiracional, es decir, el conurbano quiere ser como la ciudad centro o hay una relación de rivalidad o una identidad por oposición?

Todas, todas las que acabás de decir porque no hay una uniformidad de mirada, hay gente en el conurbano que reafirma su identidad, que valora que no es una ciudad, que tiene otro ritmo y hay gente del conurbano que quiere ser como la Ciudad porque quizás va todos los días o siente que es algo más seguro, que pertenece al mundo a partir de que su ciudad también se parece, eso que está legitimado todo el tiempo a partir de la cultura y el día que te cae un Starbucks a Gerli vos sentís que estás más cerca del mundo porque eso es lo que te han mostrado que es lo legítimo, el camino hacia dónde se va, o sea el camino hacia dónde se va es el Starbucks no ser “La flor de Gerli” y vender medialunas. Todo indica que vos tenés que crecer, tenés que tener más dinero y tenés que tender a triunfar en otros lugares que no son los tuyos. Desde el “nadie es profeta en su tierra” en adelante para nosotros la legitimación del argentino está en Europa y en Estados Unidos, le pasó a Borges, le pasó a Daniel Santoro, a Gardel, a Messi, al Papa, a quién se te ocurra se legitima porque es legitimado por la centralidad ya sea estadounidense o europea, la trascendencia aparece ahí. Y en el conurbano y en el resto del país, salvo la resistente Córdoba, parece que todo se debería legitimar en Capital Federal, es ahí donde están los canales de televisión, donde están las radios, donde están los museos, donde están las sedes de los poderes entonces todo confluye. Vos podés tener una protesta de carácter municipal en Lomas de Zamora pero cuando querés pisar fuerte vas a la Capital, vas como un malón como el 17 de octubre o como los piqueteros a manifestarse al centro de la Ciudad, que es ahí donde está el poder, vas a la casa del poder, a la casa de los que deciden.

Mencionaste que una de las definiciones posibles tenía que ver con el conurbano como un exceso y también mencionaste al pasar a Daniel Santoro quien suele hablar del peronismo como un exceso. Entonces lo conectaría incluso con tu libro anterior, ¿qué relación hay entre el conurbano y el peronismo?

Este libro no lo pensé nunca como una continuidad pero los editores sí. No lo vi así pero sin embargo en un momento encontré esa conexión y el funcionamiento del peronismo o del concepto que se llama peronismo pero si en Tres de Febrero Valenzuela lo tiene que aplicar o Jorge Macri en Vicente López o Posse en San Isidro, lo tienen que hacer que es entender el territorio y entender el territorio es entender y aceptarlo para poder entenderlo, aceptarlo no quiere decir resignarse. El peronismo generalmente lo que entiende es esa tensión y a su vez convivencia entre la civilización y la barbarie, entre lo que debería ser y lo que es o pongamos entre lo que pugna por ser y lo que debería ser y aparece lo que es, entre esa cosa que tira hacia algo que viene como de un entramado telúrico si querés, latinoamericano y el otro europeísta, entonces en los conurbanos muchas veces se valora que se parezca a la capital y en alguna parte de la capital se despreciará que se parezca al conurbano. Incluso la palabra conurbano ya tiene como una especie de adjetivación, nadie le dice conurbano a la zona de casonas de Beccar y San Isidro, eso es “zona norte”, rápidamente no le entra la palabra conurbano al puerto, a las amarras de San Fernando o a un country, en todo caso un country está en el conurbano pero no lo es.

Hay como un fenómeno mundial de conurbanizaciones, es decir,  las grandes ciudades de Europa avanzan en un proceso de expulsar a los locales hacia las periferias y de hecho hay un montón de conflictos en esas periferias. ¿Vos crees que la idea de conurbano, en general, podría ser útil para explicar conflictos del presente y también del futuro?

A mí me parece que el conurbano es el resultado y entonces tenemos que ver si esos resultados y esas consecuencias nos hacen observar si es que queremos continuar con esas políticas o esas formas culturales que provocan precisamente conurbanos. Hay partes del conurbano hermosas, yo fui muy feliz en el conurbano en mi infancia y adolescencia pero también hay lugares que son difíciles, la cantidad de horas que una persona tiene yendo en bondi o en auto, zonas que están sin terminar, esa lejanía, esa falencia no es tampoco para andar romantizándola. Vivir mejor es vivir mejor, no debe ser “ah, bueno los futbolistas que crecen en los potreros…”, porque yo no quiero buenos futbolistas, estoy pensando en los pibes que viven mal ahí y que después no son ni Pelé ni Maradona, entonces no puedo justificar otro Villa Fiorito para que salga Maradona, hay que tener cuidado con esas cosas. Ya lo decía Discépolo, el peronismo terminó con una parte del tango cuando terminó de hablar de conventillos y barro, porque la gente vivía mejor entonces no había tango que hablara de eso, que se lamentara de la inundación o del barro. Por ejemplo pensar “qué bueno que fue la esclavitud porque generó el blues”, es una pelotudez atómica, a mí qué me importa el blues, a mí me importa que la gente no viva como el orto y esto tiene que ver con la belleza del canto de los pájaros, se supone que los pájaros que están en jaulitas se están lamentando todo el día pero dicen “qué lindo que canta el pajarito” y en realidad el chabón está diciendo estoy encerrado, quiero volar, tengo una vida de mierda.

¿Por qué estás probando con libros ahora, es decir, por qué elegís ese registro en tiempos donde quizás la gente lee menos?

Y porque siempre le pifio, voy al revés qué se yo… no, estoy contento haciendo libros y es verdad cada vez la gente lee menos pero no puedo pensar en especular con eso, salió oportunidad de hacer libros, me gustan, me gusta presentarlos, laburo, me dan de morfar y la paso bien. En estos tiempos pensar en televisión, siempre lo hablamos con Diego, es un bolonqui con todo esto que está pasando y aparte cómo se están transformando los medios, cómo se están transformando tecnológicamente, muchas veces para hacer televisión a mí me agarra medio mal parado, no sé muy bien para qué lado correr con el tema de la televisión más allá de que colaboro en algunas cosas que hacen otros pero si me decís a mí no sé qué pasa entre las redes y la televisión, me parece más clara la radio que sigue siendo radio, salga por una antena o salga por internet, hasta los podcast me parece que no dejan de ser radio enlatada. Pensalo hace veinte años y el formato no se modificó, en cambio en la red se cruza lo que vos podés hacer en tu casa filmando con lo que hace el MasterChef, qué sé yo… es un desbole. Aquel que quiere mirar algún anticipo del libro se mete en Instagram en @saboridopeter y puede ver una especie de tráiler del libro.