Salud sexual en tiempos de pandemia

Salud sexual y reproductiva en pandemia: recomendaciones internacionales

La Asociación Mundial para la Salud Sexual invitó a sus organizaciones afiliadas a promover una mayor conciencia social en torno a la salud sexual y para eso establecieron el 4 de septiembre como Día de la Salud Sexual. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia”.

¿Pero cómo se logra salud sexual en tiempos de pandemia?

LA División de Asuntos de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en colaboración con la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), con aportes del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE)- División de Población de la CEPAL, elaboraron en el año 2020 un documento que incluyó recomendaciones de centros académicos, sociedades científicas médicas, y guías y lineamientos del UNFPA y la OMS, para ofrecer apoyo del UNFPA a sus oficinas de país, gobiernos y otras organizaciones que ofrecen servicios de planificación familiar, y ayudar a  la definición de estrategias que les permitieran atender las necesidades urgentes de las usuarias y usuarios de los diferentes programas de salud sexual y reproductiva. Con estas acciones se pretendió reducir significativamente la posibilidad de contagio del COVID-19 entre las personas y la sobrecarga de trabajo de las/los proveedores de servicios de salud.  

Observaron con temor la reducción o restricción severa de los sistemas de salud sexual y reproductiva para mantener el acceso a servicios ambulatorios en los niveles de atención primaria porque el personal de salud se movilizó a servicios de atención de los pacientes infectados por el coronavirus, para mitigar la pandemia y/o o por la falta de capacidad de los servicios para atender de condiciones higiénico-sanitarias adecuadas. Señalaron que pandemia misma desalentó la búsqueda de servicios de salud por parte de las adolescentes y las mujeres como resultado del temor de infectarse.

Hubo una significativa reducción al acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, planificación familiar y para la prevención y el tratamiento de infecciones de transmisión sexual, cancelándose inclusive las consultas presenciales no urgentes. 

Afirman que el futuro de la salud de la población a corto, mediano y largo plazo mostrará embarazos no intencionales, infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH, abortos en condiciones inseguras, muertes maternas y embarazos de alto riesgo por falta de atención oportuna.

Sugirieron redoblar los esfuerzos para facilitar el acceso a los servicios y la continuidad de uso de la anticoncepción por parte de las usuarias y usuarios actuales:

– dar acceso a la prevención y el tratamiento de infecciones de transmisión sexual (ITS) y el VIH.

– mantener la provisión de anticoncepción de emergencia y de servicios de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) y/o interrupción legal del embarazo (ILE)

– el manejo clínico de la violencia sexual y los cuidados durante el embarazo, parto y atención postnatal y asegurar el acceso a los servicios y la continuidad de uso de la anticoncepción por parte de las usuarias y usuarios actuales… _

Aseveraron que hay recomendaciones que no pueden ser de consulta diferida:

–              la continuidad de uso de la anticoncepción por parte de las usuarias y usuarios actuales y consejería,

–              la solicitud de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) y/o la interrupción legal del embarazo (ILE),

–              los síntomas de sospecha de infecciones de transmisión sexual, el VIH

–              la provisión de anticoncepción oral de emergencia y el manejo clínico de la violencia sexual.

Recomendaron organizar un sistema en el que las usuarias y usuarios puedan agendar una consulta, ya sea por vía telefónica o a través de cualquier otro mecanismo establecido por el servicio de salud evitando la aglomeración de pacientes.

Sugirieron establecer alianzas público privadas con las compañías de telefonía móvil para llamadas desde teléfonos celulares aun cuando los usuarios no tengan crédito en su tarjeta, para preservar la salud de los grupos con menos recursos.  

Indicaron cuidar a los que cuidan, esto es: brindar a los agentes de salud equipos especiales de protección personal o individual (EPP o EPI) de conformidad con las normas internacionales, observar todas las medidas de protección contra infecciones, incluyendo el distanciamiento social, pruebas diagnósticas a todas las personas que hayan tenido contacto con personas infectadas o presenten una sintomatología compatible con la COVID-19.  Las y los proveedores de salud deben usar equipos de protección individual (EPI) cuando atiendan a mujeres con sospecha o diagnóstico confirmado de COVID-19.

Recomendaron consultas telefónicas a través de WhatsApp, Skype, video llamadas o cualquier otra herramienta informática disponible y  dependiendo de la disponibilidad de promotores de salud o voluntarios capacitados, estas consultas pueden realizarse en el domicilio de la persona usuaria usando la protección adecuada (EPI o EPP) en supuestos de asesoramiento, orientación o consejería anticonceptiva para iniciar un método, para consultas de control, incluyendo el deseo de cambio, abandono de anticoncepción y/o efectos colaterales o reacciones adversas, de conformidad con la norma vigente. 

Propusieron:

• Prescripción y orientación respecto de métodos anticonceptivos.

• Entrega de métodos anticonceptivos (cada país debe elaborar un manual de procedimientos, adecuado a las condiciones locales, para la entrega de métodos).

• Orientación para el retiro y recambio de métodos reversibles de larga duración (LARC). 

• Referencia a un centro de salud establecido, cuando haya necesidad médica o personal de efectuar el retiro. En el caso de DIU, en caso de existir síntomas de infección, referir de conformidad con la norma técnica nacional de atención vigente. 

• Asesoramiento a mujeres que desean abandonar el método anticonceptivo actual por búsqueda de embarazo.

Vacunas, embarazo y consentimiento informado

La Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Bs. AS (SOGIBA) pide la firma del consentimiento informado a las mujeres embarazadas en caso de contraer la infección por SARS Cov 2 que incluyen la posibilidad de desarrollar formas severas de la enfermedad, con ingreso a unidades de terapia intensiva y necesidad de utilizar asistencia respiratoria mecánica, mayores tasas de nacimientos antes del término, de trastornos hipertensivos, de enfermedad trombo embolica venosa y de terminación por cesárea abdominal. Esos riesgos son aún mayores en caso de presentar comorbilidades asociadas como diabetes, obesidad, hipertensión, trastornos respiratorios previos, entre otros.  Así mismo se les hace saber que  las vacunas se elaboran siguiendo los más altos estándares de seguridad y que producen inmunidad, logrando reducir significativamente la posibilidad, no sólo de infectarse, sino también en caso de enfermar, de desarrollar formas graves y de  morir como consecuencia de la infección COVID 19, como también que, hasta el momento, la evidencia disponible de seguridad de las vacunas para COVID 19 en la embarazada y el feto, es limitada y que existe recomendación del Ministerio de Salud de vacunar a todas las embarazadas, independientemente de si presentan o no comorbilidades, dado que los beneficios de la vacuna superarían los potenciales riesgos.

Estas son algunas de las recomendaciones a tener en cuenta en torno a la salud sexual en tiempos de pandemia.

¡Sigamos pensando!

*Laura Cantore. Feminista. Dra. en Derecho y Cs. Sociales. Postdoctorada en Géneros.

**Fotografía de portada de Covid Art Museum