¿Se endurece Irán después de las elecciones?

Irán ha realizado elecciones presidenciales para elegir al sucesor del actual mandatario Hassan Rohani, unas elecciones cruciales porque el hoy presidente ha sido el impulsor de los acuerdos conocidos como 5+1 conformado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, a saber, Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, además de Alemania.

Irán pactó una serie de medidas sobre su programa nuclear que garantizaban que no se fabricarían armas nucleares a cambio de compromisos que obligaban al levantamiento de sanciones que había impuesto EE.UU. sobre el país persa.

EE.UU. no cumplió con su parte y salió finalmente en el 2018 del acuerdo redoblando las sanciones, lo que se tradujo en que Irán comenzara a abandonar sus compromisos de enriquecimiento de uranio asumidos en el acuerdo.

Las sanciones de EE.UU. empeoraron la situación económica de este país y han sido blanco de una fuerte crítica de los sectores más cercanos a la Revolución Islámica. Estos sectores acusaban a Rohani de confiar en un Occidente que respondía a los intereses de Israel, enemigo e impulsor de las sanciones.

La salida de Trump del poder le dio a Rohani la posibilidad de que tantos esfuerzos finalmente pudieran llegar a buen puerto si Biden avanzaba con el acuerdo, sin embargo, el presidente estadounidense no ha dado el paso hacía el levantamiento de las sanciones y el crédito se agotó para este sector.

Con este marco general, Irán fue a disputar sus elecciones donde se impuso el candidato opositor a los acuerdos y partidario de una línea dura de la Revolución, Hoyatoleslam Seyed Ebrahim Raisi, un teólogo y especialista en Derecho Internacional cercano al Líder Supremo Alí Jamenei.

La victoria fue aplastante con el 61,95% de los votos emitidos, lo que devuelve el poder a los sectores contrarios a las negociaciones con EE.UU. porque consideran que nunca el país norteamericano negociará de buena fe y siempre será sensible a las presiones israelíes.

Si bien el histórico Netanyahu ha sido desplazado a su vez, el nuevo líder Naftalí Bennett refleja una continuidad de la política de la línea dura de ese país. En pocos días ha coincidido el reemplazo de los liderazgos de ambos países, pero mientras Israel se mantendrá en la misma senda, la voluntad del pueblo iraní parece haber dicho basta a la paciencia y es previsible que también decidan endurecer su posición.

Los medios occidentales han tomado rápidamente partido calificando de ultraconservador a Raisi. La BBC, uno de los buques insignia del globalismo periodístico, no duda en escribir “bajo el mandato de Raisi, los partidarios de la línea dura de Irán tratarán de establecer un sistema puritano de gobierno islámico.

Esto significa más controles sobre las actividades sociales, menos libertades y puestos de trabajo para las mujeres y un control más estricto de las redes sociales y la prensa”.

En Irán las mujeres cubren el 60% de las vacantes universitarias y están plenamente integradas en la sociedad, la BBC parece confundir ex profeso a Irán con Arabia Saudí, mientras que olvida cómo los medios occidentales se han comportado en las últimas elecciones donde se censuró sistemáticamente a quienes no comulgaban con Biden y sus ideas. Un doble estándar habitual para ensuciar la imagen de sus enemigos políticos

Asimismo, la prensa occidental ha utilizado una crítica previsible y es la baja asistencia a la votación que se explica por una multiplicidad de los factores que van desde la campaña para no votar de los pro occidentales, hasta el cansancio por las dificultades económicas que atraviesa Irán luego de tantos años de sanciones y la existencia de la pandemia.

EE.UU. ha conseguido una votación récord que apenas superó el 60% del padrón, con notables inconsistencias denunciadas donde sobresale que un opaco Biden haya conseguido sacar más votos que la mejor elección de Obama.

Sin embargo, la doble vara nuevamente se hace presente silenciando el escandaloso fraude en EE.UU. y sembrando sospechas en las elecciones de Irán.

Si en algo tienen razón es que en Irán sucede lo que estamos viendo en la mayor parte de los países, una división interna en la cual se enfrentan partidarios de un modelo nacionalista con sus tintes particulares y aquellos que pujan por un modelo globalista dirigido por Occidente.

Raisi ya anunció que sus principales tareas serán luchar contra la corrupción y afianzar el proceso revolucionario luego del impasse de Rohani.

Irán hoy se encuentra en un punto de máxima tensión y comienza a dar señales de tratar de hacer valer su presencia militar, sintiéndose ya lo suficientemente fuerte para desafiar a Israel.

Prueba de ello es que dos buques de guerra iraníes decidieron atravesar el Canal de Suez y entrar a las aguas del Mediterráneo preocupados por los planes israelíes de realizar nuevas operaciones militares en la Franja de Gaza, ocasionando un profundo malestar en Israel.

Egipto ha aclarado que según los tratados vigentes Irán tiene el derecho de atravesar el Canal, pese a que Israel lo pueda considerar una provocación, la situación confirma que Irán le está perdiendo el respeto a Tel Aviv y comienza a plantear una disputa en una zona donde Israel tenía pleno dominio como es el mar.

En los últimos meses hemos asistido a una serie de intercambios de ataques contra buques mercantes israelíes e iraníes en un enfrentamiento donde los autores de los ataques no se identifican pero que resultan bastante evidentes.

Pero esta no es la única señal de tensión, el buque portahelicópteros Makran, un buque petrolero que con una inversión modesta ha sido transformado en una base aérea para helicópteros y drones, escoltado por la fragata Sahand, una fragata de apoyo, han puesto proa rumbo a Venezuela o Cuba, aún no se sabe exactamente, causando honda preocupación de EE.UU.

Venezuela está en el límite de lo que EE.UU. considera su zona de seguridad debido a que desde esa posición geográfica un ataque de misiles sobre territorio estadounidense llegaría en muy pocos minutos, haciendo muy difícil la intercepción de los mismos.

Las imágenes satelitales no pueden ver que hay debajo de la cubierta en las enormes bodegas del Makran, pero EE.UU. sospecha que puede haber un lote de armas modernas como misiles que le puedan otorgar a Venezuela la posibilidad de amenazar a EE.UU. con golpearlo en su propio suelo.

El Makran lleva 7 naves de ataque de alta velocidad armadas con misiles, drones con un radio de acción de 1.000 km y misiles antibuque con un  alcance de 120 km.

Un intento de abordar este buque para revisar la carga podría ser respondido por los iraníes desatando un enfrentamiento cuyas consecuencias luego pueden escalar.

Biden, quien ha mostrado una faceta belicosa fiel a su historia, se encuentra ahora en la misma disyuntiva que Kennedy en 1962, ¿qué hacer?, ¿permitir el desembarco de armas que pueden cambiar el balance estratégico en la región o correr el riesgo de desatar una guerra violando todas las convenciones sobre el mar intentando revisar las cargas de un buque de guerra? 

Irán ya ha desafiado el embargo de EE.UU. enviando buques petroleros a Venezuela y ahora parece que puede haber dado un salto de calidad en sus acciones, el silencio oficial de este país y la posibilidad de que transporte armas modernas de origen ruso o chino, tampoco puede ser descartado.

El cambio de autoridades en Irán es un motivo más de preocupación, EE.UU. ya ha agotado el arsenal de medidas económicas contra sus enemigos, las sanciones en un mundo donde ha perdido su hegemonía económica pierden contundencia, China y los propios sancionados se unen para minimizar los efectos. La propia generalización de las sanciones lleva a que el mundo se divida y sea imposible doblegar a una nación de esta manera, las pruebas ya se acumulan sobre la ineficacia del método.

Irán ahora pone a EE.UU. ante un nuevo desafío, las opciones se reducen y la alternativa militar es la última de las barajas por jugar, pero las consecuencias pueden ser muy serias.

Cada vez más países se están dando cuenta de que, como decía Hans Christian Andersen, el Rey está Desnudo y ya no hay forma de ocultarlo.

El mundo entra en una etapa de definiciones.

*Marcelo Ramírez. Analista geopolítico. Director de Contenidos de AsiaTv.