Shila Vilker: «Si fuera Milei estaría contenta con que me ataquen tanto»

Entrevistada por Dante Palma en el programa radial “No estoy solo”, la analista de opinión pública y directora de la consultora trespuntozero analizó las estrategias de los distintos espacios políticos para llegar a los jóvenes

Hay mucho énfasis en el voto joven quizás a diferencia de otras elecciones y veía la cuestión del goce, de la marihuana, de los mensajes por Tik Tok. ¿Son estrategias que efectivamente llegan al público joven o más bien suponen una cierta subestimación hacia ese público?

Te diría que llegar de cara a los desinteresados es una dificultad porque hay una cantidad importante de jóvenes que han levantado un muro de piedras y no sé si hablar de algunos temas específicos que son exclusivamente jóvenes o que tienen la pretensión de ser exclusivos de los jóvenes, alcanzan. Los jóvenes son más de tener sus intereses específicos forman parte de la sociedad, comparten los mismos problemas, tienen las mismas preocupaciones por lo económico, pueden tener un poquito más intensificado la preocupación por el desempleo que es una preocupación general, entonces me da la impresión de que es un poco infantil querer entrar únicamente por ahí. Lo que sí creo es que los jóvenes hoy están con una dinámica de consumo mediática y registro de género y responden a formas expresivas que la política clásica obviamente no cumple. En ese sentido me da la impresión de que hay aspectos vinculados a cuestiones formales que deberían ser distintas, tienen que ser distintas, básicamente porque los jóvenes no tienen vínculos por ejemplo ni con los diarios en papel ni soñado, con la tele mucho en menor medida, hay algunos segmentos jóvenes con un perfil determinado que claramente tienen un consumo de medios más parecido al de los adultos, al de sus padres, pero en general la tendencia es que ya no tienen un consumo similar mediático al de sus padres. Entonces te diría que acá hay varias cosas, primero un enfoque que es un aplanamiento que se concentra solo en los rasgos más diferenciales y por supuesto el rasgo diferencial no garantiza que llegues, en realidad, si hubiese propuestas y temas de la agenda juvenil que es parecida a la del resto de la sociedad, me parece que la cosa sería distinta. Y el tema del voto joven además aparece porque irrumpió en la escena un espacio político que de alguna manera está capturando algo de esa sensibilidad juvenil profundamente enojada con lo dado, te diría incluso que responde a esas formas quizás un poco violentas pero también es una forma de respuesta a una violencia que sienten, se sienten violentados ante la falta de oportunidades, ante las promesas incumplidas entonces de alguna manera todo ese fenómeno los pone en una escena de ser antisistema. Entonces el hecho de que haya un segmento así, una oferta electoral de ese orden, reconfigura lo que queda de los otros espacios tradicionales, la torta empieza a ser más chica porque tenés un segmento muy importante capturado por la otra sensibilidad.

Entiendo que te referís especialmente a lo que sería en la Ciudad de Buenos Aires el espacio de Milei y justamente me llamó la atención, principalmente esta última semana, cómo se desató una especie de obsesión de los distintos espacios por Milei… un spot de la izquierda directamente disputando los votos a Milei, el Frente de Todos con Santoro respondiéndole en un mano a mano a Milei, hasta Juntos por el Cambio oscilando entre la crítica y el elogio. ¿No termina siendo funcional a la lógica antisistema y anti casta política y al propio Milei el hecho de que toda la política lo esté atacando?

Si yo fuese Milei estaría muy contento de que me ataquen tanto porque eso efectivamente funciona en esa dirección hasta consolidarlo en ese propio lugar que es anti política clásica, anti todo, anti lo conocido, anti lo dado, anti el status quo, entonces tenés ahí un fenómeno que como vos decís la misma crítica lo fortalece. Igual creo que la adhesión a Milei que tiene un rasgo menos ideológico y más antisistema, en su composición electoral hay menos pibes ideológicos, formados, que defienden los valores de la libertad, que entienden lo que es el liberalismo, que han leído alguna vez algo o que por lo menos les interesa, y se informan y escuchan, pero el grueso del electorado que hoy está capitalizando Milei la verdad que es un electorado que llega ahí por la bronca, por lo antisistema, entonces una de las preguntas que uno puede hacerse es cuál es la posibilidad de fidelización de un electorado enojado. Está claro que va a ser un fenómeno en esta elección del 2021 pero, ¿está destinado a sostenerse en el tiempo o no? La dificultad para sostenerse en el tiempo creo que está, porque hoy Milei sigue teniendo ese aspecto que es lo nuevo, lo que aún no ha participado de la escena política pero una vez que es elegido y empieza a formar parte alrededor de lo que se ordena el enojo, bueno… hay que ver cómo se va desplegando en el tiempo. Lo que está claro es que el grueso de esos electores llegan ahí casi por interpelación de ese sentimiento de fastidio y enojo contra lo que se ve como los mismos de siempre. Creo que ahí hay una dificultad pero ciertamente las críticas en este contexto lo fortalecen y lo ratifican en ese lugar.

¿Creés que hay más apatía? Y si esto fuera así, ¿pensás que va a redundar en más votos en blanco y ausentismo? ¿El hecho de que vaya menos gente favorece a algún espacio en particular?

Sí, hay más apatía, o sea, hay un segmento del electorado que está en “todo no”, no importa, no hacen nada, son los mismos de siempre, es decir, eso está. Si eso se va a traducir más en voto en blanco o en abstención, te digo mi hipótesis porque vos eso no lo podés capturar con las encuestas y cuando te hablaba recién de clima embroncado son cosas que nosotros relevamos más en los estudios cualitativos con lo cual vemos que eso está, es difícil dimensionarlo porque un apático no te responde encuestas, lo podés capturar en un grupo focal, entonces es difícil dimensionarlo. Si se transforma en voto en blanco o abstención, con mi hipótesis estoy más cerca de inclinarme por la abstención que por el voto en blanco, porque la apatía es justamente bajar la persiana hasta el punto de no querer manifestar ni siquiera el descontento, entonces es posible que tal cosa pase. No podemos descartar la hipótesis de una merma en la participación y la verdad es que hay varias razones para no descartar esa hipótesis de una merma o una baja en la participación. Primer tema, lo vimos en todas las elecciones provinciales de este año; segundo tema, no sabemos todavía en el segmento de los adultos mayores si persiste el miedo, cómo va a llegar a la semana próxima la circulación comunitaria de la variante Delta y cuánto impacto va a tener, eso podría afectar al universo de los mayores que son los más comprometidos con el cuidado y más sentido del riesgo; tercero, parte del tema derivado de la pandemia ha habido una reorganización de las escuelas donde se vota con lo cual mucha gente se va a encontrar con que le han cambiado el lugar, es probable que esto también tenga impacto sobre el voto más grande, las personas más grandes tienden a ser más conservadoras a tener la costumbre de ir a votar a un mismo lugar y si se lo cambian hay que ver si se movilizan, es posible que en una general esto no impacte pero en una PASO es posible que sí; otro elemento que abre una incógnita es si el segmento de votantes más antisistema irá a expresar su descontento a una elección de un candidato como Milei o alcanzará a satisfacer su función antisistema la no participación. Por supuesto además el sentimiento de desencanto propio de algo que no es nuevo, que ya se viene manifestando hace mucho tiempo que es la idea de que la política no termina de resolver los problemas de la ciudadanía y las dificultades para encontrar en toda la oferta electoral algo que satisfaga. Así que tenés varios elementos que te permiten mantener la hipótesis de la baja participación que todavía es una incógnita pero tenés muchos elementos a considerar para pensar que esto es así.

Hace algunas semanas en este programa comentaba que si la generación de los que hoy tienen entre 35 y 50 años es la que se identificó con el Eternauta, con la idea de la militancia, con la idea de “La patria es el otro”, hoy los jóvenes –en parte me lo estabas respondiendo- parecen acercarse a una irreverencia que en términos de película actual parecería la del Joker, especialmente la última versión, es decir, más que ‘la patria es el otro’ la idea de ‘vistámonos de payasos y que explote todo’. ¿Lo ves así?

Hay algo con el fenómeno de la violencia que efectivamente funciona en una dinámica de contagio. De hecho fíjate que había pasado algo loco cuando fue el estreno de esa película y hubo un fenómeno de muchas presentaciones de violencia en distintos lados por distintas razones. Coincidió creo que con Black Lives Matter, con algunas rebeliones en Latinoamérica, con manifestaciones en Europa, de alguna manera hay algo de los fenómenos de la violencia que tienen un fuerte contenido de contagio y me da la impresión de que hoy en nuestra escena hay más irreverencia que riesgo de violencia, por lo menos por ahora, porque la escena electoral también descomprime esas broncas y las saca de las calles. El fenómeno juvenil hoy, por supuesto un segmento importante, tiene algo de ese ADN porque tiene el ADN de la irreverencia, de la rebeldía, de una rabia contenida que tiene que ver con frustraciones acumuladas, con la dificultad para trazar un proyecto vital de largo plazo, para imaginar cómo es el día después, creo que parte de esta bronca tiene que ver también con la exacerbación del presente, con la dificultad de abrir futuro y que es un rasgo que no solo está en los jóvenes también está en los adultos y en los mayores pero que en la juventud es mucho más grave porque la juventud justamente se define por la idea de la proyección, por el futuro, por la idea de poder trazar un punto con una idea de llegada; a mí me da la impresión de que eso hoy es muy difícil de hecho cuando hablás en estudios con jóvenes lo que ves es cómo los proyectos se ponen en paréntesis, cómo empezó a haber un poco más de abandono universitario, las dificultades para imaginar un área de desempeño profesional o laboral. Creo que esta disolución del futuro en el mundo juvenil tiene una fuerza absolutamente inusitada y eso por supuesto lleva a esta escena de “así no va más”.