Una puerta que se abre en dirección a la soberanía digital

En el marco de la visita del presidente Alberto Fernández a Chile, se firmó el acuerdo para conectar en la ciudad de Valparaíso, el cable de fibra ótica de la REFEFO (Red Federal de Fibra Óptica de Arsat) que le permitirá a Argentina tener dos puntos de acceso internacional a Internet: uno por el atlántico, el actual y otro por el pacífico, el que surge del acuerdo firmado.

El nuevo anillo digital submarino y transpacífico llamado “Puerta Digital Asia-Sudamérica”, se unirá al continente asiático sin pasar por EE.UU. ni Europa.

Contrapeso geopolítico

La iniciativa es muy beneficiosa para nuestro país teniendo en cuenta tanto los aspectos políticos como técnicos y estratégicos sobre la administración de Internet, la importancia en el comercio internacional y la seguridad en el flujo de los datos. Además, el hecho recupera los temas que fueron planteados por el grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) a partir de 2012.

El cable submarino Transpacífico tendrá su amarre en Valparaíso, lo cual implica una conexión con la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO), acelerando así la integración digital de Argentina y Chile, mediante el transporte del tráfico de Internet y posibilitando acuerdos técnicos para la gestión del tráfico que se diferencien de los actuales administrado por el ICANN (Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números EE.UU).

Este transporte, desde y hacia Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia hacia Oceanía/Asia, con independencia de tener que pasar por EE.UU. y Europa, además, posicionaría regionalmente a ARSAT, tanto en el mercado de fibra óptica como en servicios satelitales y el desarrollo científico y tecnológico, respecto de los países centrales; se trata de un mega proyecto innovador y único para la región en el camino de la soberanía tecnología.

La mayor conectividad que se lograría por tener una salida directa al Océano Pacífico, sumada a las salidas actuales por el Atlántico a través de la localidad de Las Toninas, con un bypass desde Brasil al continente africano, podría transformar a nuestro país en un actor digital del hemisferio sur.

Argentina mejoraría además la conectividad de los pasos fronterizos y en ese sentido se avanza en una mesa de trabajo interdisciplinaria entre ambas naciones, integrada por organismos con competencia en control fronterizo, para determinar qué pasos priorizar en el tendido de fibra óptica, para ser conectados a la REFEFO, logrando de esa manera optimizar recursos y reducir los tiempos de atención.

Nuestro país se compromete a participar en el proyecto, a través de un aporte de capital cuyo monto y modalidad será determinado de común acuerdo entre, Desarrollo País, la entidad pública chilena a cargo de la estructuración del mismo, y la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT).


Los BRICS, el gran antecedente

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil por estos años, anunció en la Asamblea de la ONU del 2013 que el servicio postal nacional lanzaría su propio sistema de correo electrónico encriptado y gratuito.

Un servicio de correo electrónico diseñado y alojado localmente daría más seguridad al contenido que circula en los mails de los brasileños. Pensemos que actualmente un correo que va desde, por ejemplo, Florianópolis a Río de Janeiro a través de una cuenta de Gmail o Hotmail pasa necesariamente por servidores alojados en EE.UU., es decir, bajo su jurisdicción, con todo lo que eso implica. Lo mismo ocurre para los argentinos que escriben a un vecino si usan esos servicios “gratuitos”.

El objetivo fue asegurar que la información de los brasileños se gestione con aplicaciones confiables y se almacene en servidores locales de forma segura. Evitar puertas traseras o presiones que abran la información a las agencias de seguridad de los EE.UU., como ocurre, según las revelaciones que por es de Edward Snowden en ese mismo año sobre la red de vigilancia mundial.

Las grandes compañías de Internet con sede jurídica en los EE.UU. se han sometido a leyes locales, que permiten monitorear información que pertenece a extranjeros. La excusa para tanta violación a la privacidad, fue la lucha contra el narcotráfico, el lavado de dinero, la pedofilia, etc., aunque en la práctica permite monitorear globalmente la actividad de políticos, empresas y activistas, además de robar información industrial y económica. Según revelaciones recientes de Snowden, ni los EE.UU. tienen la exclusividad del espionaje ya que Canadá, a través de su Agencia de Seguridad en Comunicaciones, espió al Ministerio de Minas y Energía brasileño.

Internet desequilibrada a favor de las corporaciones

Si bien Internet fue pensada como una red donde la información circula por caminos alternativos, lo cierto es que casi todos los cables de fibra óptica conducen a los EE.UU. Es en ese país donde se encuentra la columna vertebral de la red de redes.

Esta estructura desbalanceada de los cables de fibra óptica que constituyen la infraestructura de Internet, hace que cualquier información que se transmita desde América latina hacia Europa pase casi siempre por los EE.UU. Además, los grandes cables de fibra óptica que cruzan los océanos son propiedad de un puñado de corporaciones muy vinculadas con los servicios de inteligencia.

Se sabe que la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, perteneciente al Ministerio de Defensa norteamericano) pedía información regularmente a una de las más grandes, Global Crossing. De hecho, en 2002 esta empresa estuvo a punto de quebrar y ser comprada por dos empresas de China, pero el gobierno de los EE.UU. lo impidió, por considerar que la empresa contenía “infraestructura crítica” para su seguridad. Finalmente, en 2011 otra compañía estadounidense, Level 3 Communications, compró a su competidora por tres mil millones de dólares.

Si a este despliegue de infraestructura privada le sumamos el ICANN, que es la autoridad Norteamérica que regula la asignación de direcciones IP, el cartón de vigilancia y control en manos de EE. UU se completa. Toda la región, es decir, todos los equipos que son visibles en Internet se identifican por este número IP.

El sueño emancipador

En este contexto, cualquier intento de desarrollo autónomo e independiente implica evitar también los cables que pasen por los EE.UU..

Los BRICS estaban dispuestos a lograr ese objetivo para evitar que los bits con información estratégica sigan derramándose hacia los servicios de inteligencia norteamericano y, desde allí, hacia las corporaciones que crecen en el negocio del Big Data.

Por eso es que, además de servidores y software, estas corpo-potencias saben que necesitan controlar también la estructura física de Internet.

En el 2010 a instancias de las empresas promotoras Imphandze Subtel Services e I3 Africa, iniciaron un estudio de factibilidad para tirar por debajo del océano un cable de 34.000 km., con un extremo en la costa este de Rusia, que pase por China, India, atraviese el Océano Indico hasta Sudáfrica y luego cruce el Atlántico hasta Brasil.

El resultado fue aprobado y Dilma Rousseff anunció oficialmente que los BRICS llevarán adelante el proyecto. El cable, cuya instalación costaría unos mil quinientos millones de dólares, comenzaría a funcionar a más tardar en 2015. La discontinuidad política en Brasil frustró esta iniciativa.

El nuevo cable de los BRICS, que no logró concretarse, fue un objetivo que justifica el esfuerzo ante las dificultades para interceptar la información de otra manera. El resto del combo necesario para acercarse a la soberanía digital implica nuevos estándares de criptografía no “aprobados” por la NSA (ver Futuro del 14/9/13), sistemas operativos de código abierto, una nueva forma de coordinación de las reglas en Internet.

El espionaje de la NSA se demostró masivo y ya nadie puede dudarlo. Pero para comprender el significado de las iniciativas brasileñas y el desafío que implican para la hegemonía norteamericana, cabe recordar que no todas sus víctimas respondieron de igual forma. Por ejemplo, los europeos se indignaron brevemente, pidieron “explicaciones” a los EE.UU., y aceptaron sin chistar las deshilachadas respuestas que les brindaron: entre otros, Barack Obama, quien aseguró que “no se puede tener un ciento por ciento de seguridad y un ciento por ciento de privacidad” y John Kerry, secretario de Estado, quien afirmó que su país “no hizo nada fuera de la ley”. El detalle es que la legislación de su país permite espiar a los extranjeros.

Los escenarios que se visualizan hacia adelante son complejos, las políticas exteriores de nuestros países en materia de TIC necesitan tener posiciones no alineadas. Es necesario recordar que China, uno de los países socios del Cable de los BRICS, lidera el mundo en materia de control y monitoreo de Internet para sus propios ciudadanos. Es decir, que independencia respecto de un poder no implica, necesariamente, una independencia y libertad totales.

En cualquier caso, este primer paso concretado entre Argentina y Chile despierta expectativas en una atmósfera digital que se vuelve cada vez más asfixiante. La multipluralidad resulta un buen paso para equilibrar una Internet que ahora, no quedan dudas, está totalmente desbalanceada a  favor de las corporaciones.

*Alfredo Moreno. Profesor TIC en Universidad Nacional de Moreno @ticadata2