Walter Formento: “El globalismo está en crisis”

Entrevistado por Dante Palma en el programa radial “No estoy solo”, el sociólogo y director del Centro de Investigaciones en Política y Economía (CIEPE) reflexionó sobre las fuerzas que resisten el globalismo y el lugar de Latinoamérica en el nuevo escenario multipolar

Leí una nota tuya donde hablás del fin de la era del dólar como moneda de intercambio. ¿Qué significa esto y qué consecuencias traería?

Normalmente cuando una moneda de reserva internacional pero particularmente el patrón monetario que organiza el comercio mundial como es el dólar, soportado y centrado en el petróleo desde 1971-73, cuando eso entra en crisis lo que tenés como indicador es que la potencia de un país que se había convertido en referencia internacional y que organizaba el mundo se encuentra en una situación de declive, de creciente debilidad, que ya no puede ser ni actuar como el organizador de las relaciones internacionales y tampoco como referencia para el conjunto de todos los otros países que sí o sí tienen que tenerlo en cuenta. Ese Estados Unidos, esa potencia norteamericana, es la que entra en ese declive y eso indica la caída del petrodólar como moneda de reserva internacional y como moneda de referencia en el comercio internacional.

Vos me decís que tenemos que salir a comprar oro, hay que vender los dólares y comprar oro…

Bueno hay un conjunto de personas y analistas que se dedican a ese tema que están indicando la compra de oro, la compra de determinadas criptodivisas, es decir, es un tema que tiene una multiplicidad de modos en que se expresa pero ya es dominante el hecho que analistas de mercados de divisas están tratando el tema, particularmente y estructuralmente, dentro de Estados Unidos.

Esa disputa entre Trump y Biden, ¿fue una disputa clásica entre demócratas y conservadores? ¿Fue una disputa entre un liberalismo de los Estados nacionales y un liberalismo globalista?

La situación actual en Estados Unidos en términos políticos nosotros la caracterizamos como de pre-guerra civil. Hay un conjunto de analistas norteamericanos que vienen observando lo mismo, esa pre guerra civil quiere decir que hay una situación de desarticulación de los distintos actores en relación a un núcleo de poder que los organiza y las pujas toman diferentes modos según los distintos actores. Particularmente un indicador, para vos que sos un conocedor de esto, las grandes tecnológicas del complejo estratégico de Inteligencia Artificial (Facebook, Google, Apple) iniciaron un desplazamiento de sus inversiones de California hacia Dallas y cuando de uno de los Estados demócratas, globalista, el más importante junto al Nueva York, te vas a Texas que es la referencia del otro núcleo del poder norteamericano que está sentado particularmente en el petróleo de origen fósil, la derecha financiera del partido republicano, eso es un indicador de la profundidad de la crisis que se está desarrollando dentro de Estados Unidos. Luego tenés el factor Trump que expresa toda otra línea de negocios y de empresarios y Biden que expresa un neoprogresismo norteamericano que incluso cada vez más está tomando distancia de los intereses y los modos de gobernar que tiene la derecha financiera del Partido Demócrata que está expresada generalmente en los Obama y los Clinton.

En términos de globalismo, y ahora te saco de la política interna de Estados Unidos, ¿qué fuerzas, países, culturas o qué civilizaciones resisten hoy ese globalismo? Rusia, China e India, ¿resisten la idea de globalismo o persiguen otro tipo de globalismo o una lógica imperial en sus propios términos?

El globalismo unipolar tiene distintos intelectuales y dirigentes políticos pero se expresa a través de la OTAN, que es el actor que hoy más produce hechos cotidianos, lo que muestra que ese globalismo se encuentra en una situación de crisis en la proyección de poder, si bien es un actor ascendente ha perdido la iniciativa estratégica en las relaciones internacionales de poder; hay dos momentos claves: el Brexit lo debilitó porque perdió el control de la Unión Europea continental, tiene una crisis dentro del Reino Unido, pero particularmente dentro de la Unión Europea pierde el control de Alemania, Francia e Italia y de esa Alemania que cada vez más está vinculada en términos de mercado con China y en términos energéticos directamente con Rusia, es decir, el petróleo de origen fósil. En ese sentido toda la crisis que plantea la OTAN en relación a Ucrania, a Polonia y la crisis de ofensiva y saturación sobre Rusia en términos militares no está pudiendo concretarse porque en la correlación de poder en la dimensión militar, la OTAN ha perdido capacidades técnico militares para ser el poder dominante, poder que en términos de tecnología militar ha pasado a Rusia y a China y la combinación de ambos; eso es lo que permite entender que la capacidad disuasoria o de intimidación de la OTAN sobre Rusia hoy no sea tal y todo este circo acerca de que la OTAN va a bombardear a Rusia, va tomar el control de Ucrania, todos los analistas empiezan a coincidir que eso es solamente una maniobra y un simulacro porque en términos materiales va a ser imposible de concretar.

En esta lógica que planteás de multipolaridad, ¿qué rol jugamos nosotros como Latinoamérica?

Respecto del unipolarismo global emerge este actor alternativo a partir del 2014/2018 que son los BRICS que es el multipolarismo y es un multipolarismo porque China es un gran actor económico estratégico en lo industrial, científico y tecnológico pero no tiene la capacidad total en términos militares, ese lugar lo ocupa Rusia que es un gran actor en términos de su capacidad estratégica en lo militar por las grandes armas y particularmente porque tiene 2600 ojivas nucleares que es el único que empata con la OTAN, pero por otro lado, tanto Rusia como China necesitan incluir a la India y esta está incluida. El último error de Pfizer fue no suministrar gratuitamente vacunas a la India lo cual permitió que el Primer Ministro Narendra Modi avanzara y consolidara su relación con China y la India porque la India es el único actor que podría confrontar con China en términos de la dimensión estratégica poblacional, son las dos grandes naciones que tienen más de 1400 millones de habitantes. Por otro lado, se armó el mercado común del sur donde China abre y tiene la capacidad, como dice Gramsci, de ceder beneficios económicos tanto a Indonesia, como a Australia, Japón, Corea del Sur y Vietnam, entonces se vuelve un actor que tiene la capacidad de ser el motor de la economía mundial pero, por otro lado, es sumamente débil en términos de la producción de alimentos y de minerales y en ese sentido juega un papel estratégico tanto el África en términos de minerales pero a la hora de alimentos particularmente, una dimensión más que estratégica, Sudamérica es una pieza clave y no solamente porque produce alimentos sino porque además es la región del mundo que tiene el acceso directo a la conexión de los grandes océanos, el Pacífico, el Atlántico por el estrecho de Drake y por eso el tema de Antártida y las Islas Malvinas toman una dimensión estratégica donde el multipolarismo necesita que la Argentina y el Chile nacional recuperen soberanía sobre el paso bioceánico porque eso quiere decir que las Naciones Unidas podrían recuperar el control del paso bioceánico.

Te llevo a la coyuntura, ¿cómo ves lo que está sucediendo en Brasil con Bolsonaro y la posibilidad de que vuelva Lula y cómo eso va jugar en lo que sería la tendencia ideológica de la tercera década del siglo XXI? En este sentido, tuvimos desde el principio del siglo una línea de gobiernos populares que luego fue interrumpida por Macri, Bolsonaro y otros casos y ahora pareciera que el escenario está más empatado, ¿cómo lo ves?

Veo que la correlación de poder a nivel mundial, y quedó plasmado en enero en Davos con el discurso de Merkel, de Putin y de Xi Jinping, el multipolarismo por primera vez se encuentra con una iniciativa estratégica que ha perdido el globalismo y eso se expresó en Davos y lo tuvieron que escuchar directamente los dueños de las transnacionales financieras globales pero todo eso incluso se manifiesta concretamente en Brasil con la crisis del bolsonarismo que era de una especie de pseudonacionalismo industrialista brasilero que dependía mucho del juego de Trump y en ese sentido la salida de Trump debilita a Bolsonaro y permite el regreso de Fernando Henrique Cardoso bendiciendo a Lula como el gran dirigente político y el gran presidente que necesita Brasil; en ese sentido los puntos de apoyo de Lula como candidato a Presidente son San Pablo, la Federación de Industriales del Estado de San Pablo, Río de Janeiro, Minas Gerais y San Salvador de Bahía, es decir, los grandes cuatro Estados y particularmente el vicepresidente de Bolsonaro, el general Mourão que es un hombre de San Pablo y de la Federación de Industriales de San Pablo. Por lo tanto, todos esos elementos permiten avanzar en la idea de que tenemos el regreso del Brasil que necesita la Unasur y la Celac y que particularmente el gran Estado de San Pablo en términos económicos estratégicos sabe que su gran mercado internacional es China, es el Asia Pacífico y por lo tanto al igual que Argentina se ha convertido en uno de los dos grandes industrializadores y productores de vacunas a la hora de dar pelea contra el Covid, entonces sitúa a Sudamérica en un lugar estratégico como tal vez no tuvo desde la crisis de 1929/1930 donde en 1933/35 Getúlio Vargas con su proyecto nacional, industrial y productivo se convierte en el gran dirigente y en el gran presidente del Brasil que después se entronca con todo el peronismo a partir del 17 de octubre del ’45.

En relación a las elecciones en Perú, todos conocemos al Keiko Fujimori pero háblame de Castillo, ¿qué representa?

Catillo expresa todo el proyecto nacional sudamericano del Perú que siempre tuvo una mirada histórica nacional sudamericana. Con Castillo tenemos en Perú el gran apoyo para el proyecto de Unasur y la Celac. Perú es una pieza clave, históricamente siempre fue una pieza clave, y Castillo está expresando la necesidad no solamente del pueblo peruano sino de los grandes actores industriales estratégicos peruanos de volver a formar parte del proyecto nacional sudamericano del que fueron siempre actores principales. En ese sentido, tenemos en Keiko Fujimori la opción financiera que nuclea a todos los candidatos de la derecha financiera que boicoteó todo proyecto nacional y popular en Perú, y por eso al igual que en Ecuador el desafío es que la dirigencia y la militancia en Perú logre juntar, articular y conceder en un frente de todos peruano a todo lo que se opone al triunfo de este proyecto que realmente es un proyecto inclusivo para todos y particularmente inclusivo de Perú de nuevo en un proyecto nacional, sudamericano y multipolar.