Zombis

  • ¿Qué es un zombi?

El diccionario de la RAE dice que un zombi es una persona que se supone muerta y es reanimada por arte de brujería con el fin de dominar su voluntad. Cuando el término se usa como adjetivo, se refiere a alguien  atontado, que se comporta como un autómata.

A decir verdad la expresión no tiene un significado unívoco.

El antropólogo Gustavo Blázquez afirma que el zombi aparece como una ominosa (siniestra) puesta en escena de formas capitalistas de creación de valor a través de la apropiación y consumo de las energías de otros.

Cano Esteban y Ferreira, proponen ver a los zombis representando todo lo contrario de los valores que, supuestamente, suscribimos y en ese sentido como algo distópico: su motivación fundamental es la antítesis de aquello que se supone que nos mueve; algo que nos instala en una paradoja de partida sobre la vida y la muerte. Los muertos que ya no existen y no forman parte de la convivencia, al convertirse en zombies, son seres “pseudo-resucitados” que vienen a conducirnos a todos/as a la muerte, para que nuestra especie se convierta en un conjunto de cadáveres andantes.

Lxs antropólogos Jean y John Comaroff y Blázquez dan cuenta también de la existencia de zombis humanos. Estos antropólogos salen del mundo de la ficción y entran en el mundo real para observar hay seres humanos que se conciben y perciben como zombis.

Los Comaroff analizan la noción de zombi en la década de los 90 asociada a lo que denominan los hechizos del capitalismo neoliberal, que  tiene la aparente capacidad de ofrecer enormes riquezas fácil e instantáneamente, al tiempo que amenaza la supervivencia de quienes no lo logren. Desde ese lugar observan la obsesión de la Sudáfrica rural post apartheid  por obtener  un torrente de commodities, monedas y riquezas nuevas, cuya adquisición aparenta ser posible, aun cuando en la práctica esta fuera del alcance de la mayoría y es solo posible para unos pocos elegidos capaces de entender sus secretos y su vínculo con la inquietante figura del zombi, un fantasma encarnado y falto de espíritu al que se asocia la producción, la posibilidad o imposibilidad de estas nuevas formas de riqueza. Los zombis son criaturas de su época con antepasados fantasmales. La semivida de los zombis de Sudáfrica, pasados y presentes, está ligada a trabajadores inmigrantes del continente Africano que son especialmente demonizados en la Sudáfrica poscolonial. Allí es imposible negar la preocupación por los zombis porque lejos de ser una fábula fantástica es una realidad ampliamente aceptada. Se habla de ellos como una cuestión de hecho. En esa época  los diarios publicaban en sus titulares “Zombie regresa de entre los muertos” en  primera plana e ilustraban sus notas con fotografías convencionales. En la misma línea, era posible que un abogado alegara que ciertos crímenes estaban asociados con procesos de zombificación. La existencia de trabajadores zombis ilegales fue una cuestión importante en las disputas laborales a gran escala. Ni siquiera el estado se mantuvo indiferente a los zombis. Crean una “Comisión de Investigación sobre Violencia por Brujería y Homicidios Rituales” donde se definió al zombi como: “una persona a la que se cree muerta, pero que merced al poder de un brujo ha resucitado y trabaja para la persona que lo convirtió en zombi. Con el propósito de que no puedan comunicarse con otras personas se les corta la parte anterior de la lengua, de manera que resulta imposible hablar. Se cree que trabaja sólo de noche y que abandona el área rural para trabajar en el área urbana, a menudo lejos de su hogar. Cuando se encuentra con personas a las que conoce, desaparece.”

Blázquez explica que  esos zombis sudafricanos eran capaces de poner en juego imágenes persistentes de una producción alienada y de producir un impacto palpable en tanto obligaron a un reconocimiento de la crisis que atravesaba el campo, de la difícil situación de los jóvenes desplazados, de la devaluación del trabajo y de los trabajadores, de una alienación dentro de la propia poscolonia.

Por su parte Blázquez y su equipo encuentran y trabajan la realidad zombie en Córdoba-Argentina a partir del fenómeno Zombie Walk que observan etnográficamente desde 2013.

 En estos eventos, explica, la personificación de zombis se sitúa en un conjunto de prácticas festivas pre-establecidas, en las que el uso de maquillaje y de vestuario que remite a un personaje ficcional es habitual.

 La estética lxs puede mostrar como horda hambrienta sin pasado cierto, como exterminadores, como mujeres diversas con retóricas propias de la pornografía, el sadomasoquismo, la lolita zombie sexy, etc. El cuerpo zombi se ofrece como un texto agresivo que insiste y demanda ser leído como un enunciado cultural.

De estas aproximaciones a la noción de zombi podemos inferir su existencia real e ideal, la paradoja de su resurrección en vida para llevar a los “vivos” a la muerte y su vínculo con el capitalismo.

  • Utopía vs. Distopía

La perspectiva zombi de Cano Esteban y Ferreira implica distinguir   la utopía de la distopía. La utopía se concibe como una “sociedad perfecta”, un mundo bello pero irrealizable. La distopía aparece como lo opuesto a la utopía, esto es, “sociedades imperfectas”, feas y realizables. Posibles de ser, como por ejemplo conflictos bélicos a escala mundial, accidentes nucleares, uso indebido de la tecnología, catástrofes ambientales, millones de niños muriendo de hambre en el tercer mundo, la explotación sexual, el incremento de la pobreza, la devastación de la naturaleza y sus recursos, y se preguntan si de verdad estas sociedades distópicas son tan lejanas. Pensemos, agrego, en la pandemia que produjo el Covid-19, sus razones políticas, económicas y su impacto global.

Explican que el género zombi, bajo la pretensión de su narrativa, esconde un mensaje o advertencia acerca de un proceso de adoctrinamiento generalizado que tiene como conclusión “la muerte en vida/ vida en muerte”. Para ellos el neoliberalismo y la globalización, muestran, un proceso de zombización generalizado de las ciudadanías: los recursos energéticos (cuerpos) han de ser sometidos a las necesidades de quienes se benefician; las mentes han de ser doblegadas para que no tengan capacidad de pensamiento autónomo y se sometan a las directrices de quienes se benefician, pues, se inculca, esos beneficios lo son de todos/as. Una macro-construcción de zombis autómatas, sometidos a la voluntad de unos intereses

  • Córdoba, ¿ciudad de zombis?

El 20 de octubre Our world in data, sitio que depende de la Universidad de Oxford, excluyó a la Argentina de su base de datos por falta de confiabilidad en los datos que carga y como sabemos las políticas públicas en general y las sanitarias en particular, necesitan datos confiables. Se señala que las provincias de Córdoba y Santa Fe fueron las responsables de esta exclusión.

Del 10 de octubre al 4 de noviembre se duplican los casos de muertes por Covid en Córdoba.

El 6 de noviembre el Presidente de la Nación anuncia que la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano concluyen la fase de Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) y pasan a la etapa de Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio (DISPO).

La atención mediática se focaliza también en las vacunas contra el Covid-19 y con ellas aparece  la discusión entre militantes pro-vacuna y contra-vacuna.

El 7 de noviembre el gobierno de Córdoba, una de las dos provincias que no tiene datos confiables para sus políticas públicas sanitarias,  mediante Decreto 794 dispone prorrogar la cuarentena hasta el 29 de noviembre próximo. Funda el decreto diciendo: “Que la mejoría de algunos parámetros epidemiológicos (SIC), ha resultado en el retorno de toda la Provincia de Córdoba a la fase de Distanciamiento, Social, Preventivo y Obligatorio”y dispone:

  1. ampliar el rango horario establecido para desarrollar la actividad de bares y restaurantes hasta las veinticuatro horas (24 hs.),
  2. de gimnasios y natatorios hasta las veintidós horas (22 hs.),
  3. debiendo mantenerse, sin embargo, para el resto de las actividades el esquema de restricción horaria actualmente vigente entre las veinte horas (20 hs.) de cada día y hasta las seis horas (6 hs.) del día siguiente,
  4. con la excepción de los lugares de venta de elementos esenciales (medicamentos, alimentos, combustibles) y las industrias, que continuarán habilitados las veinticuatro (24 hs.) del día”.

El 17 de noviembre el Gobernador de la provincia, Juan Schiaretti anuncia que el gobierno provincial comprará dosis de vacunas para complementar aquellas que sean entregadas por la Nación, una vez que estén aprobadas por Anmat, informa el diario La Voz del Interior.

Epílogo:

Según datos proporcionados por el Ministerio de Salud de la Nación, la Argentina registra 36.106 casos de muertes de Covid al 18-11-2020. Según informa https://www.worldometers.info/coronavirus se encuentra 8° en el mundo en el ranking  del total de casos. La situación de Córdoba puede ser complicada si no hay datos confiables.

Mientras tanto un sector importante de la ciudadanía se ha relajado, en el marco de la circulación comunitaria del virus, esperando la vacuna. ¿Cuántos nuevos contagios, muertes, agotamiento de los sistemas de salud (médicos, enfermeras) se producirán hasta que esta llegue? ¿Esto se resuelve ocultando datos?

En la Docta se respira una primaveral algarabía zombi de sujetos “vivos” que se exponen y exponen a otros a la muerte bajo el paraguas de un estado que no quiere dar datos. Cosas del capitalismo zombi con peperina.

Sigamos pensando.

            * Laura Cantore. Abogada. Feminista. Doctora en Derecho y Cs. Sociales. Posdoctorada en Géneros